Visite nuestra página principal

López convocó al Congreso Nacional paraguayo a partir del 15 de febrero. Este cuerpo aprobó las medidas de López adoptadas contra Brasil, otorgó al presidente el grado de Mariscal de los Ejércitos Patrios y confirmó la creación de la Orden del Mérito. En su análisis de la actitud del gobierno de Mitre respecto del gobierno paraguayo, la comisión parlamentaria hizo una interesante diferenciación entre el mitrismo y el resto de las provincias argentinas, la cual quedó explicitada en el correspondiente informe al Congreso. Afirmaba éste que la guerra era el resultado de "las maquinaciones de los porteños (...) porque lejos está la mente de esta comisión al confundir al pueblo argentino con esa fracción demagógica de Buenos Aires". (1) 
   
El 18 de marzo el Congreso aprobó el informe y autorizó por ley al presidente López a declarar la guerra "al actual gobierno de la República Argentina". López promulgó la declaración y ésta fue publicada en El Semanario el 23 de marzo. Finalmente, los motivos alegados por el presidente López en su nota del 29 de marzo para declarar la guerra contra el gobierno de Mitre fueron los siguientes:

1º La negativa del gobierno de Buenos Aires á conceder el tránsito inocente por su territorio de las tropas paraguayas que llevaban la guerra al Brasil.
2º La protección prestada por el mismo gobierno á la revolución del general Flores en el Estado Oriental, para derrocar á su gobierno legítimo.
3º Connivencia del gobierno argentino con el Imperio del Brasil para que éste se apoderara del Estado Oriental, hecho que perturbaba el equilibrio político del Río de la Plata.
4º Tolerancia del presidente Mitre para la formación de una legión paraguaya en Buenos Aires, destinada a unirse al ejército brasileño.
5º "Empero el gobierno de V.E. (de Mitre) no juzgó todavía suficiente este proceder hostil é ilegal para realizar los fines de su política con el Paraguay: la calumnia y los insultos á la nación y gobierno paraguayo no le detuvieron, y los órganos oficiales de la prensa porteña abundan en producciones tan soeces é insultantes que en ningún tiempo la más desenfrenada licencia y abuso en ningún país supo producir".
6º El pedido de explicaciones hecho al gobierno de la Asunción acerca de la reunión de fuerzas nacionales en la orilla izquierda del Paraná.
7º Los insultos y las calumnias de la prensa oficial porteña al Paraguay y su gobierno. (2)  

Por lo que se desprende del texto de declaración de guerra al gobierno argentino emitido el 29 de marzo de 1865, al gobierno de López le afectaban sustantivamente las opiniones de los periódicos de Buenos Aires acerca de su régimen.

La reorganización de la Guardia Nacional: el nacimiento del Ejército Nacional argentino

El gobierno de Mitre quedaba mal parado ante la declaración de guerra de López, ya que no estaba suficientemente preparado para afrontar semejante compromiso bélico. Los medios con que contaba se reducían al ejército integrado por las unidades de línea y la Guardia Nacional en servicio activo, los que sumaban un total de 6000 hombres, distribuidos en distintas partes del territorio argentino con el objetivo de prevenir levantamientos internos y custodiar la frontera con el indígena. Debió entonces Mitre recurrir a medidas especiales, pues estas fuerzas apenas bastaban para cumplir su objetivo específico. 
   
Se ordenó la movilización de la Guardia Nacional en todo el país, reforzada con el reclutamiento en Entre Ríos y Corrientes de 10.000 soldados que se pondrían al mando de los generales Urquiza y Cáceres. Se dispuso además la creación de un ejército de operaciones a través de la contribución de las provincias, que permitiría en teoría organizar 19 batallones de 500 hombres con los contingentes de Guardias Nacionales de cada una de ellas, número luego ampliado a 25.000. Pero estas medidas tropezaron con dificultades: la impopularidad de la guerra contra el Paraguay dificultó el reclutamiento de hombres, y se dieron numerosos casos de deserciones, tales como la sublevación, en noviembre de 1866, de un contingente de fuerzas acantonadas en la provincia de Mendoza con el objetivo de reponer las bajas aliadas producidas en Curupaytí, y un episodio similar en Entre Ríos, que culminó con el desbande de 8000 soldados de caballería reunidos por Urquiza.
   
En el segundo año de su presidencia, Mitre creó un ejército nacional, compuesto originariamente de 6.000 efectivos, que afrontó la defensa de la frontera con el indio y la represión de las montoneras provinciales. La presencia de dicho ejército nacional no eliminó automáticamente las guardias nacionales mantenidas por las provincias, ya que el gobierno central no contaba aún con el suficiente poder para extirpar este caro resabio de la autonomía provincial. (3)

El ocultamiento de la declaración de guerra por parte del gobierno de Mitre y la ocupación paraguaya de Corrientes (abril de 1865)

Producida la declaración de guerra por parte del gobierno de López y consciente del sentimiento proparaguayo que animaba a más de un caudillo provincial, la diplomacia mitrista procuró ocultar la mencionada declaración. Luego, una vez que la misma tomase estado público, se la presentaría como una "lucha de la libertad contra la tiranía" o como "la agresión del Atila de América, que ambicionaba conquistar a la Argentina y había ofendido en plena paz su pabellón". Por cierto, la demora en dar la noticia buscaba tener algo más de tiempo para generar un clima de opinión pública favorable al mitrismo y serviría, en caso de producirse un ataque, para presentarlo como fuera de las reglas del derecho internacional. No obstante, y a pesar de los esfuerzos de Mitre y su gabinete, la declaración de guerra fue rápidamente conocida.
   
La estrategia fue aplicada por Mitre de inmediato, al denunciar la captura de dos buques correntinos, el Gualeguay y el 25 de Mayo, por parte de cinco navíos de guerra paraguayos, acción que tuvo lugar el 13 de abril. Curiosamente el episodio no había generado resistencias en la ciudad de Corrientes, la cual fue ocupada con toda tranquilidad por las fuerzas de López. En realidad los correntinos no consideraban a los paraguayos como invasores. Es más, con el consentimiento tanto del consejo municipal correntino como del jefe de las fuerzas invasoras, el general paraguayo Wenceslao Robles, tres vecinos de Corrientes -Víctor Silvero, Teodoro Gauna y Sinforoso Cáceres- tuvieron a su cargo la administración de la zona ocupada. Vale destacar que Silvero era amigo personal de Solano López y compartía su pensamiento respecto de Mitre, y Gauna había sido muchos años ministro en la provincia. (4)
   
No obstante la aceptación correntina de la presencia paraguaya en dicha provincia del Litoral, el presidente argentino decidió explotar políticamente estos hechos para aunar la opinión de mitristas y antimitristas en Buenos Aires, presentando los mismos como "un agravio al pabellón nacional". Además, en otra curiosa demostración de alianza con el orden mitrista, Urquiza -a contrapelo de los jefes militares y caudillos de su provincia- se ofreció a Mitre escribiéndole que "ha llegado el momento en que las palabras deben hacer lugar a los hechos. Nos toca combatir de nuevo bajo la bandera (la brasileña, acota José María Rosa) que reunió en Caseros a todos los argentinos". (5)  
   
Lo curioso de la ocupación paraguaya de Corrientes del 13 de abril es que no era percibida como una agresión por las supuestas víctimas -es decir, por los correntinos- y sí lo era por los porteños. Era la excusa ideal que Mitre buscaba para poder justificar la guerra contra López ante el antimitrismo dentro y fuera de Buenos Aires y constituía en sí mismo el elemento aglutinador que Mitre tanto necesitaba para evitar una mayor escisión del liberalismo porteño. Incluso fue la excusa para que el presidente argentino tuviera a los residentes extranjeros de su parte, tal como comentaba el diario Standard en su editorial correspondiente al 8 de abril de 1865:

El elemento extranjero es de gran influencia, y ahora se ha pronunciado unánimemente en favor del presidente Mitre y de la causa argentina. Si Buenos Aires hubiera declarado primero la guerra, el caso hubiera sido exactamente inverso. Pero López ha infringido todos los usos de las naciones civilizadas al tomar la flota e invadir el territorio argentino antes de toda declaración de guerra.
El presidente Mitre es un mimado de la buena fortuna, porque nada pudo hacerlo más popular que la coyuntura presente. (6)

  1. A. Rebaudi, op. cit., p. 169, cit. en ibid., p. 178.

  2. C.Báez, op. cit., p. 138.

  3. Oscar Oszlak, La formación del Estado argentino, Buenos Aires, Ed. de Belgrano, 1982, pp. 99-101.

  4. J.M. Rosa, op. cit., p. 187.

  5. Urquiza a Mitre, 19 de abril de 1865, Archivo del general Mitre, II, p. 114, cit. en ibid., p. 181.

  6. Standard, 8 de abril de 1865, cit. en ibid., pp. 182-183.

Aclaración: Las obras citadas (op. cit.) que no se mencionan explícitamente en este listado de citas, se encuentran en las páginas inmediatamente anteriores. Para ello, haga un click en el botón "Anterior". También puede utilizar la opción "Búsqueda" , ingresando el nombre del autor de las obras respecto de las cuales se requiere información.

Ir a página anterior Home Ir a página siguiente

© 2000. Todos los derechos reservados.
Este sitio está resguardado por las leyes internacionales de copyright y propiedad intelectual. El presente material podrá ser utilizado con fines estrictamente académicos citando en forma explícita la obra y sus autores. Cualquier otro uso deberá contar con la autorización por escrito de los autores.