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Entretanto, el ejército del general Robles, luego de ocupar Corrientes, se dirigió hacia el sur por la costa del río Paraná hasta alcanzar Goya. Otra columna, al mando del teniente coronel Juan Estigarribia, cruzó Misiones y bordeando el río Uruguay hacia el sur ocupó Paso de los Libres y Uruguayana. Sin embargo, ambas columnas, demasiado alejadas de sus bases y sin el esperado apoyo de Urquiza, debieron detener su marcha. Finalmente, la  columna del Uruguay fue derrotada en Yatay (agosto de 1865) por Flores y los ocupantes de Uruguayana debieron rendirse ante los brasileños. Ante este resultado, el presidente López ordenó a la columna de Goya el repliegue al territorio paraguayo. La ciudad de Corrientes fue recuperada en noviembre y el ejército aliado se reunió allí preparado para llevar la lucha al territorio del enemigo.
   
Es interesante señalar que a poco de comenzada la guerra, Urquiza intentó llegar a un acuerdo con el jefe de las fuerzas paraguayas, Wenceslao Robles, para derrocar al "tirano López" y evitar a la sociedad paraguaya la guerra pronunciándose con un ejército de 22.000 hombres. (1) Robles no aceptó. No queda claro si fue por cuestión de principios, de temor a que los suyos no siguieran sus pasos o porque López llegó a enterarse de la maniobra de Urquiza. La cuestión fue que Robles fue fusilado por López, y Urquiza mantuvo su alianza con Mitre, acentuando su descrédito ante los caudillos federales. 
   
En el segundo año de la guerra, los aliados pasaron a la ofensiva. El 16 de abril de 1866, el general Mitre al frente de un ejército de 60.000 hombres cruzó el Paraná por el Paso de la Patria y se internó en territorio paraguayo en dirección al reducto fortificado de Humaitá. El 2 de mayo, los paraguayos simularon una firme defensa de Estero Bellaco, seguida de un repliegue estratégico. Mitre ordenó la persecución y ocupó la loma de Tuyutí, donde quedó rodeado por el enemigo. El 24 de mayo los paraguayos lanzaron su ataque y el sangriento combate dejó 14.000 muertos paraguayos y 4.000 de los aliados. La artillería brasileña salvó al ejército aliado. Pero los atacantes no fueron perseguidos y pudieron llegar ordenadamente a Humaitá. En el mes de julio, se produjeron dos nuevos combates: Yataytí- Corá y Boquerón, que terminaron con la retirada de los paraguayos, pero con grandes bajas en ambos bandos. 
   
Ante el curso desfavorable de la guerra, López, decidido a capitular, convocó a Mitre a una entrevista en Yataytí- Corá, el 12 de septiembre de 1866. El encuentro duró varias horas pero no se llegó a ningún acuerdo. López se negó a aceptar las cláusulas del tratado de la Triple Alianza exigidas por Mitre. La situación sería decidida por las armas. Mitre resolvió entonces el asalto a la fortaleza de Curupaytí, que se llevó a cabo el 22 de septiembre. Luego de que la escuadra brasileña bombardeara durante varias horas la plaza, la infantería fue lanzada al ataque, pero debido a que las defensas paraguayas estaban intactas los atacantes fueron diezmados. En el campo quedaron más de 10.000 soldados aliados, mientras los paraguayos sufrieron menos de 100 bajas.
   
Después de este desastre, siguió un período de inmovilidad bélica muy prolongado, hasta noviembre de 1867, período en el cual López tampoco atinó a adoptar una actitud ofensiva aprovechando las bajas aliadas. Sólo de Brasil llegaban refuerzos en forma de esclavos "liberados", actitud ésta fuertemente criticada por algunos periódicos "neutralistas" del Imperio que alegaban que "los cafetales de San Pablo se quedaban sin brazos serviles, y la hecatombe de los esteros paraguayos significaría más tarde o más temprano la ruina económica y social del Imperio". (2)  
   
Del Estado Oriental no llegaba nadie: su escaso aporte al inicio de la guerra había sido reducido a 800 hombres en 1866 y a 300 al año siguiente. Los demás habían muerto, desertado o vuelto a su patria. En septiembre de 1866 Venancio Flores se había vuelto a Montevideo para no regresar más al escenario de los esteros paraguayos. Por su parte, Mitre dejó Paraguay a principio de febrero de 1867 debido a las montoneras y al propio consejo de las fuerzas imperiales, que no le tenían demasiada simpatía. Caxias asumió el comando en jefe en su reemplazo.
   
Durante la ausencia de Mitre (9 de febrero al 31 de julio de 1867), Caxias aprovechó para avanzar hasta Tuyú Cué, con 50.000 soldados casi todos brasileños. Luego de reasumir la conducción de la guerra, el 3 de noviembre de 1867 el general argentino sufrió otra gran derrota en Tuyú-Cué (o segunda batalla de Tuyutí), en la cual 8000 paraguayos derrotaron a 50.000 aliados. Luego de este nuevo desastre y debido a que los brasileños se sentían dueños casi exclusivos de la guerra -ya que sólo del Imperio llegaban refuerzos y armas-, éstos conminaron a Mitre a volverse a Buenos Aires y no regresar al campo de batalla. Sin Mitre, las fuerzas imperiales forzaron el paso de Humaitá (19 de febrero de 1868), lograron entrar en Asunción (5 de enero de 1869) y liquidaron la guerra al encerrar a López en Cerro Corá (1º de marzo de 1870).

  1. F. Chávez, op. cit., cit. en J. M. Rosa, Historia argentina, op. cit., p. 143.

  2. J.M. Rosa, La Guerra del Paraguay y las montoneras..., op. cit., p. 239.

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