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El problema con los residentes británicos en Paraguay

En la década de 1850 varios aventureros británicos fueron contratados por el gobierno paraguayo de Carlos Antonio López para servir como físicos e ingenieros. Su hijo Francisco Solano López extendió sus contratos, pues los necesitaba para construir una fundición de acero, una de armas y el arsenal para la guerra del Paraguay. A los dos años de iniciada la guerra, cuando todavía los aliados habían hecho pocos progresos para controlar el río Paraguay más allá de Humaitá, los contratos de los británicos habían expirado y muchos de ellos querían dejar Paraguay. López los detuvo.
    En 1867, estos británicos residentes en Paraguay, por intermedio de sus relaciones en Gran Bretaña, que comprendían a miembros del gobierno británico entre ellos el secretario de relaciones exteriores conservador lord Stanley, lograron que se instruyera al ministro en Buenos Aires a enviar al secretario de la legación, Gerard Gould, en un barco de guerra con el objetivo de requerir su liberación. López se negó pues necesitaba los servicios de los ingleses. Cuatro cirujanos y un boticario británicos estaban a cargo del Servicio Médico del Ejército Paraguayo, unos pocos mecánicos ingleses se encargaban de los trabajos referentes al arsenal de este último, ingenieros ingleses se encargaban de poner en marcha los barcos de vapor en el río Paraná, un ingeniero minero británico trabajaba en las minas paraguayas y tres ingenieros civiles ingleses supervisaban la construcción del ferrocarril, algunos edificios públicos y trabajos de defensa, todo lo cual permitió a López la resistencia durante cuatro años los ataques de los aliados. Como explicaba Gould, el mandatario paraguayo era reticente a tratar con los británicos pero no los podía reemplazar. (1) 
    La Administración Gladstone heredó el problema de conseguir que esos británicos pudiesen abandonar Paraguay. Por su parte, el presidente paraguayo López continuó con su argumentada ficción de que ningún británico tenía deseos de abandonar su país. No obstante, los cambios en el gobierno británico no trajeron alteraciones respecto de la política de negociación con el dictador de Paraguay. El ministro británico en Buenos Aires que llevó a cabo las negociaciones en representación del gobierno Gladstone fue William Stuart, designado en 1868 por la administración anterior. Sus despachos y cartas dieron cuenta de los intentos por liberar a los británicos detenidos en Paraguay. Stuart llegó a Buenos Aires el 14 de agosto de 1868 y permaneció en la Argentina hasta diciembre de 1869 cuando retornó a Inglaterra. Aunque ministro tanto en la Argentina como en Paraguay, nunca fue al  último país a presentar sus credenciales. Brindó al respecto algunas razones que sonaron más como excusas. Stuart no consideraba apropiado entrar en amistosas relaciones con el gobierno de Asunción debido a que López se negaba a liberar a los residentes británicos.

  1. Correspondencia, SP, 1868, LXXIII, 704-706, cit. en la tesis doctoral de Elizabeth O' Quinn, British Interest in Argentina and Paraguay during the first Gladstone Administration, Ph. D. dissertation, Athens, Georgia, 1965, pp. 30-31.

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