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La misión Gould 

Luego de instalarse en Buenos Aires, la mayor presión de Stuart se orientó a negociar la liberación de los británicos en Paraguay. La caída de la estratégica fortaleza de Humaitá en manos de las fuerzas aliadas poco antes de su arribo a la Argentina, y otras victorias de los aliados fueron factores que lo alentaron a creer que las negociaciones podían tener éxito. Gould acordó emprender la tarea de ir nuevamente a Paraguay antes de su retorno a Inglaterra. Stuart aseguró a sus superiores en el Foreign Office que él y Gould tendrían cuidado de evitar cualquier incidente con los beligerantes que pudiesen involucrar al gobierno británico en "discusiones inconvenientes". (1) 
   
Stuart se conectó además con el ministro de relaciones exteriores del gobierno argentino para conseguir que los comandantes aliados permitiesen a Gould utilizar un barco de guerra británico mientras durara el bloqueo. La respuesta del gobierno argentino a Stuart consistió en que los aliados simpatizaban con la misión de Gould, y que el gobierno argentino permitiría pasar al barco de guerra británico siempre y cuando no interfiriese en las operaciones militares en territorio paraguayo. (2)  
   
Gould dejó Buenos Aires el 29 de agosto de 1868 en dirección a Humaitá. Llevaba consigo una nota de Stuart al ministro de relaciones exteriores paraguayo autorizándolo a negociar la liberación de los ciudadanos británicos residentes en Paraguay y anunciando el arribo de Stuart como ministro a Paraguay. La nota también contenía expresiones de buenos deseos y esperanza en la remoción de la "única causa de desacuerdo" entre Gran Bretaña y Paraguay. Gould estaba instruido para expresar el desagrado del gobierno británico respecto de las "justas demandas" que no habían sido atendidas. López había pretendido demostrar que ningún británico quería abandonar Paraguay, y Stuart replicó que en tal caso no habría objeciones a la petición de Gould de permitir que cualquier ciudadano británico residente en Paraguay pudiese refugiarse a bordo del Linnet. (3) 
   
Un mes después, Stuart comenzó a tener dudas y preocupaciones acerca de la misión de Gould. Charles A. Washburn, el ministro de Estados Unidos acreditado ante el gobierno paraguayo, había llegado el 20 de septiembre de 1868 a Buenos Aires. Desde aquí escribió una serie de informes respecto de las condiciones de los británicos y otros extranjeros residentes en Paraguay que alarmaron a algunos diplomáticos, y entre ellos al propio Stuart. Pero Washburn había abandonado Asunción bajo una nube de sospechas respecto de su involucramiento en una conspiración tramada contra el presidente López, así que era factible que sus historias resultasen exageradas. Mas allá de dichas exageraciones, Washburn protegió a los británicos residentes en Paraguay. Algunos de ellos pasaron cinco meses de 1868 residiendo en la propia casa de Washburn y bajo la protección de la legación norteamericana en Paraguay. (4) 
   
Tras conocer las versiones de Washburn acerca de los abusos cometidos por el presidente López contra los residentes británicos y extranjeros en Paraguay, Stuart decidió enviar nuevas instrucciones a Gould, pidiéndole prudencia y precaución por su propio bien y el de los connacionales a quienes iba a rescatar. Stuart recibió un despacho de Gould en el cual éste proponía tomar "medidas enérgicas" en representación de los británicos que se hallaban en Paraguay. Stuart, temeroso de que Gould intentara amenazar a López con los dos barcos de guerra que se hallaban en territorio paraguayo (además del Linnet, se hallaba el Beacon, que había sido enviado para ayudar a evacuar a los británicos en el caso de que Gould obtuviese la liberación de éstos), le recordó al secretario de la legación británica que no tenía autoridad para emplear la fuerza. Por su parte, y decidido a evitar mayores tensiones entre Londres y Asunción,  Stuart se dirigió a López a través de una comunicación muy cuidadosa en sus palabras, pues procuraba no chocar con el mandatario paraguayo y evitar de este modo posibles represalias contra los británicos cautivos. Stuart depositaba sus esperanzas en que López accedería a enviar a los británicos hacia el barco de guerra antes que la cuestión se tornase demasiado complicada.
   
No obstante las precauciones de Stuart, se registraron complicaciones. Una de ellas emergió en la persona de George Frederick Masterman, un británico que había sido miembro de la legación norteamericana en Paraguay. López lo había apresado junto a un norteamericano, Bliss, bajo la acusación de conspirar contra el dictador paraguayo. Mientras los norteamericanos planeaban enviar una flota de barcos de guerra bajo las órdenes del almirante Davis, el británico Stuart, inicialmente dispuesto a respaldar la acción norteamericana enviando dos o tres barcos de guerra ingleses que se unirían a los norteamericanos, decidió cambiar de idea, debido a que las fuerzas de López podían destruir los barcos y el uso de la fuerza podía poner en peligro la vida de los residentes británicos. Finalmente, Stuart prefirió esperar instrucciones desde Inglaterra. (5)

  1. Dispatch Nº 9, August 26, 1868, St.P. 30/36/4, fuente citada en ibid., p. 33.

  2. Dispatch  Nº 10, Sept. 4, 1868, St. P. 30/36/4, cit. en ibid., p. 33.

  3. Stuart a Gould, Aug. 28, 1868, St. P. 30/36/4, cit. en ibid., p. 34.

  4. Times, Oct. 4, 1869, (10, 4-6), cit. en ibid., p. 35.

  5. Dispatch Nº 40, Oct.27, 1868, St. P. 30/36/4; Stuart to Hammond, Oct. 29, 1868, St.P. 30/36/10; Stuart to Mathew, Nov. 1, 1868, St.P. 30/36/10, fuentes citadas en ibid., p. 38.

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