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Las gestiones de los comandantes Parsons y de Vigues

El dilema de Stuart fue resuelto por la actitud caprichosa de López y la iniciativa del comandante Parsons, quien permanecía río arriba luego de que el Linnet volviese con Gould. López decidió dejar salir a algunas mujeres y niños de Paraguay. El mandatario paraguayo se dirigió al comandante francés de Vigues, para que éste los transportara a bordo del Décidée, diciéndole que había intentado enviarlos a través de Gould, pero que no había podido concretar el intento a tiempo. El comandante de Vigues acordó evacuar a los británicos hacia Buenos Aires.
   
El golpe de mano de López había logrado afectar a la diplomacia británica. El comandante Parsons, informado de los acuerdos logrados por de Vigues, primero aceptó el plan de de Vigues, pero luego decidió un esfuerzo directo destinado a transportar él mismo a los británicos. Los franceses se preocuparon por esta interferencia que podía arruinar las posibilidades de liberación de franceses y británicos. Pensaban que López les había ofrecido la posibilidad de abandonar Paraguay con el objetivo de desairar a Gould. (1) Por su parte, Stuart aprobó la conducta del comandante Parsons, si la llevaba a cabo "con tacto y prudencia". (2)
   
Parsons fue bien recibido por López, quien le aseguró que los británicos tenía el mejor de los tratos. El mandatario paraguayo informó a Parsons que sólo dos británicos habían sido puestos en prisión en Paraguay, y que ambos eran criminales. Parsons no sabía nada acerca de Masterman en ese momento. (3) Urgido por los brasileños, que no veían con agrado la presencia de un barco de guerra británico cerca de Asunción, Parsons abandonó Paraguay con 15 británicos y arribó a Buenos Aires el 4 de noviembre de 1868. Tenía la esperanza de que otros pudieran abordar el Décidée, pero el comandante de Vigues expresó que no se permitía a ningún británico más abandonar Paraguay. (4) 
   
Catorce de los quince británicos traídos por Parsons eran mujeres o niños, factor que conducía a Stuart a concluir que López los había liberado meramente por librarse de ellos. Se les permitió dejar Paraguay con la condición de que serían enviados directamente a Inglaterra sin comunicarse con ninguno de los enemigos del gobierno paraguayo. (5) López continuó sosteniendo que ninguno de los británicos quería abandonar Paraguay. Incluso el mandatario paraguayo llegó a inventar un telegrama, que pretendía ser un anuncio de la unánime decisión de los británicos de permanecer en Paraguay. (6) Los 15 refugiados fueron rápidamente enviados a Inglaterra. El único hombre entre ellos, el Dr. Fox, al parecer había sido tentado por el presidente paraguayo López con una duplicación de su salario en caso de que permaneciese en Paraguay. (7) 
   
Por cierto, quedaban todavía en Paraguay muchos británicos detenidos. Dos de ellos, Henry Valpy y Percy Burrell, dos ingenieros civiles cuyos contratos habían expirado años atrás, enviaron una carta a Stuart, probablemente a través de uno de los franceses embarcados en el Décidée, informando que estaban ansiosos de abandonar Paraguay, pero que no habían tenido oportunidad de abordar el Beacon. Su esperanza era que el próximo comandante naval que visitase Paraguay insistiera en verlos, preferentemente a bordo de su barco de guerra. (8) En consecuencia, asumiendo que muchos otros británicos residentes en Paraguay deseaban irse del país, Stuart trató nuevamente de abrir relaciones amistosas con el gobierno paraguayo. (9) Instruyó además al comandante Fawkes del navío Cracker, para averiguar acerca del progreso del caso Masterman, expresándole que no hiciese nada si Masterman permanecía en prisión. Pero López se anticipó a la misión y liberó a Masterman y Bliss. Los dos hombres habían confesado bajo tortura haber estado involucrados en un complot contra el presidente López.
   
Para fines de 1868 sólo 19 británicos habían sido rescatados: los 15 conducidos por Parsons, liberados más por capricho del presidente López que por un esfuerzo especial de alguna de las partes. Otros tres, el coronel George Thompson, el Dr. William Stewart y Alonzo Taylor, habían escapado debido a las derrotas de López en manos de las fuerzas aliadas. Sólo Masterman fue liberado como producto de una demanda, que había sido efectuada por los norteamericanos.
   
Los miedos de Stuart respecto de la suerte de los británicos que permanecían en Paraguay se renovaban con las historias comentadas por Taylor y los británicos que habían logrado escapar del poder de López. Un elemento que incrementó los temores de Stuart fue el descubrimiento entre los papeles del presidente paraguayo, encontrados por las fuerzas aliadas, de órdenes de López que databan de abril de 1868 en las cuales el dictador amenazaba con hundir el barco de guerra británico Linnet si se atrevía a pasar Humaitá. (10) Aunque esta orden no llegó a concretarse, constituía un inequívoco signo de la hostilidad de López hacia los oficiales británicos en el Río de la Plata.
   
Stuart debió cargar con una obligación adicional en enero de 1869 cuando se le ordenó ofrecer a los ciudadanos de la Confederación de Alemania del Norte la misma protección que a los británicos en territorio paraguayo. El gobierno norgermánico había efectuado este pedido al británico. Stuart adquirió una lista de los nombres de los alemanes del norte residentes en Paraguay de parte del cónsul norgermano en Buenos Aires. La noticia de que uno de ellos, que había sido director de telégrafos en Paraguay, fue encarcelado por el atrevimiento de solicitar un permiso para abandonar Paraguay fue especialmente decepcionante para los extranjeros. No obstante, este personaje había logrado escaparse. (11)
   
Como el gobierno de Alemania del Norte quería asegurarse que la suerte de sus connacionales en Paraguay iba a estar protegida, también recurrió al auxilio del ministro italiano. Pocos días después el ministro español solicitaba a Stuart la protección británica a los españoles en Paraguay. El gobierno español nunca había reconocido a la República del Paraguay, ni contaba con barcos de guerra lo suficientemente pequeños para ascender el río, es decir que no tenía otro medio para proteger a sus súbditos en Paraguay que no fuese recurriendo a la diplomacia británica. (12) 
   
En febrero de 1869 la preocupación de Stuart por la suerte de los británicos en Paraguay se había agudizado, pues éstos, tras la derrota de las fuerzas de López por parte de las fuerzas aliadas, habían sido conducidos a las montañas del interior paraguayo, donde podrían ser víctimas de las "torturas" y del "cruel capricho" de López. Luego de hablar con el Dr. Stewart, quien quería realizar un intento para liberar a su mujer y familia que estaban en territorio paraguayo, Stuart decidió que tal vez una nota dirigida a López por medio del comandante del navío de guerra británico en Asunción, actuando bajo órdenes de su almirante, podía tener mayor posibilidad de éxito que una enviada por él mismo. El almirante Ramsay estuvo de acuerdo y entonces fue enviado el comandante Parsons con el Beacon, ya que López conocía a éste y lo había tratado amistosamente en los meses previos de octubre y noviembre. (13) 
   
Stuart atribuía la responsabilidad de la continua detención de extranjeros en Paraguay al fracaso de las tropas aliadas en capturar a López en diciembre, cuando, de acuerdo con los observadores, dichas fuerzas podrían haberlo hecho fácilmente. Este error otorgaba al presidente paraguayo tiempo para reorganizar su pequeño ejército y fortalecer su posición. Stuart temía que pocos extranjeros pudiesen sobrevivir a la caída de López. (14)  

  1. Dispatch Nº 43, Nov. 9, 1868, St.P. 30/36/4, cit. en ibid., p. 39.

  2. Stuart to Mathew, Nov. 12, 1868, St.P. 30/36/10, cit. en ibid., p. 39.

  3. Dispatch Nº 48, Nov. 16, 1868, St.P. 30/36/4, cit. en ibid., p. 40.

  4. Dispatch Nº 48, Nov. 16, 1868; Nº 61, Dec.1, 1868, St.P. 30/36/4, fuentes citadas en ibid., p. 40.

  5. Dispatch Nº 48, Nov. 16, 1868, St. P. 30/36/4, cit. en ibid., p. 40.

  6. Stuart to Hammond, Oct. 29, 1868, St.P. 30/36/10, cit. en ibid., p. 40.

  7. Dispatch Nº 55, Nov. 21, 1868, St. P. 30/36/4; Stuart to Hammond, Nov. 26, 1868, St. P. 30/36/10, fuentes citadas en ibid., p. 41.

  8. Stuart to Ramsey, Dec. 3, 1868, St.P. 30/36/10, cit. en ibid., p. 44.

  9. Dispatch Nº 63, Dec. 11, 1868, St.P. 30/36/4, cit. en ibid., p. 45.

  10. Dispatch Nº 4, Jan. 12, 1869, St.P. 30/36/5, cit. en ibid., p. 50.

  11. Dispatch Nº 8, Jan. 26, 1869, St.P. 30/36/5, cit. en ibid., p. 51.

  12. Dispatch Nº 14, Feb. 7, 1869, St.P. 30/36/5, cit. en ibid., p. 52.

  13. Dispatch Nº 15, Feb. 8, 1869, St.P. 30/36/5, cit. en ibid., pp. 53-54.

  14. Idem supra, cit. en ibid., p. 54.

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