Visite nuestra página principal

El fracaso de la segunda misión Parsons. Liberación de los británicos como consecuencia de las operaciones militares

Parsons se había convertido en algo así como un héroe por su exitosa misión de rescate de 15 británicos en noviembre de 1868. No obstante, respecto de su segunda misión en Paraguay, Stuart temía que Parsons pudiera echar a perder las acciones del gobierno británico con una acción temeraria. Las instrucciones de Stuart a Parsons afirmaban en forma categórica que si éste resolvía ir al interior paraguayo donde estaba refugiado López, debería hacerse responsable de sus acciones. (1)  A pesar de las prevenciones de Stuart, Parsons persistía en su determinación de visitar el interior donde estaba refugiado el presidente paraguayo. Los ministros británicos en Río de Janeiro estaban en desacuerdo con la decisión de Parsons de entrevistarse directamente con López, pues al igual que Stuart temían la repetición de atrocidades, como había sido la ejecución de William Starke. Buckley Mathew, el ministro en Río, deseaba demandar reparaciones. Stuart mantenía su propio punto de vista:  

Mientras comparto totalmente la indignación que sienten respecto del  presidente López... no encuentro práctico demandar... una reparación ni cualquier otra medida con la cual estén familiarizados en representación de los británicos cuyo infortunio consiste en que todavía están detenidos en Paraguay... la seguridad de estos últimos debe ser ahora la consideración principal, independientemente de las dificultades para enviar cualquier comunicación al presidente López (...) Soy de la opinión que sería imprudente la acción de enviar demandas irritativas a él en este momento a menos que pueda disponer al mismo tiempo de una fuerza suficiente como para respaldarlas. (2)  

Por su parte, Stuart pidió instrucciones acerca de la actitud que debía tomarse respecto de las ejecuciones de Starke y Watts, remarcando que el caso de Starke era algo diferente de los otros, pues “él era tal vez el único británico en Paraguay que no había estado al servicio del gobierno paraguayo”. Agregaba que los representantes diplomáticos de otras potencias cuyos respectivos súbditos en territorio paraguayo habían sido "ejecutados tan cruelmente y en amplio número" "se sentían incapaces" como él "de demandar satisfacciones respecto del pasado o la liberación de los súbditos todavía sobrevivientes". (3) Los sucesos posteriores le demostraron a Stuart que estaba acertado en su opinión respecto de que sólo la fuerza militar podía ser efectiva contra la determinación de López de no liberar a los extranjeros residentes en Paraguay. 
   
Las operaciones militares por parte de las fuerzas aliadas se reanudaron en abril de 1869 luego de más de tres meses de relativa inactividad, que Stuart atribuyó a las actitudes dilatorias de los brasileños.  El Ejército brasileño estaba tan desorganizado luego de las batallas de diciembre, y la disciplina era tan escasa, que un pillaje indiscriminado siguió a la ocupación de Asunción. La demora en las fuerzas aliadas fue ventajosa para López, quien tuvo tiempo de recuperarse de sus derrotas de diciembre y recobrar una posición defensiva fuerte al refugiarse en las montañas. 
   
Por otro lado, los generales aliados establecieron una Comisión Mixta para responder a los reclamos de propiedad en Asunción. A Buenos Aires llegaron rumores de que algunos reclamos habían sido concedidos sin que los beneficiados tuviesen pruebas adecuadas de sus títulos de propiedad. En respuesta a estos rumores, la diplomacia británica decidió actuar rápidamente. Stuart envió al ministro de relaciones exteriores argentino una nota estableciendo categóricamente que el gobierno británico haría responsable al argentino si cualquier propiedad perteneciente a un súbdito británico fuera vendida en su ausencia sin su consentimiento. (4) Un año después, luego de la muerte de López y la terminación de la guerra, muchos registrados como fallecidos aparecieron para reclamar su propiedad. (5)  
   
Mientras tanto, Parsons esperaba inútilmente una respuesta de López a sus cartas. Para junio de 1869 abandonó toda expectativa de recibir una respuesta del dictador, o de obtener la liberación de los súbditos británicos. Su reemplazante, el comandante Fawkes, familiarizado con las notas de Parsons, estaba convencido de que la política del último respecto de la liberación de los súbditos británicos en Paraguay había sido poco útil. En ese momento los aliados habían establecido un Gobierno Provisional en Asunción. Debido a que éste estaba apoyado sólo por sus armas y no poseía independencia, Stuart resolvió no reconocerlo hasta recibir instrucciones. Fawkes, de acuerdo con Stuart, no tuvo relaciones oficiales con este Gobierno Provisional. No obstante, no había objeciones para relaciones no oficiales, justificadas por Stuart ya que los buenos oficios de Fawkes resultaban necesarios para asegurar los intereses de los súbditos británicos. (6) 
   
La situación permaneció invariable durante un mes, durante el cual la única ola de noticias respecto de los súbditos británicos en Paraguay fue la publicación de un panfleto por parte del gobierno argentino con el propósito de incluir las pruebas de las atrocidades cometidas por López. En el "Diario de Ejecuciones" en poder del coronel Resquin, estaba registrada la muerte de William Starke, o Guillermo Start.  Este diario se supone parcialmente exacto, aunque tenía registrada mucha gente que estaba viva en ese momento. Otra parte del panfleto contenía una carta del Dr. Stewart que establecía su negativa a atestiguar respecto de las atrocidades atribuidas a López. Este tipo de publicaciones  confirmaba la idea expresada en uno de los informes publicados en Londres, de que las causas de la guerra y muchos reportes contra López tenían un valor incierto, ya que todas las noticias salían a través de uno de los países enemigos del régimen paraguayo. (7) Por su parte, y mientras la ejecución de Starke y Watts permaneciesen sin explicación y las notas enviadas por Parsons sin respuesta, Stuart decidió no intentar entrar en comunicación amistosa con López. (8)  
   
Los súbditos británicos fueron finalmente liberados en Paraguay como resultado de las batallas que tuvieron lugar en agosto de 1869. Su estado de privación refutó las apreciaciones del diplomático norteamericano Mac Mahon acerca de su buen tratamiento por parte del régimen de López. Cuarenta y cuatro británicos fueron liberados y algunos de ellos estaban en tal estado que debieron ser hospitalizados en Buenos Aires. Pocos británicos eligieron permanecer con López. Ellos fueron el Dr. Skinner, quien fue elevado al rango de coronel, el capitán Thompson, que se dedicaba a robar armas, Nesbit, el jefe del arsenal, y otros tres, un hombre llamado Hunter, un muchacho llamado Taylor, tal vez el hijo de Alonzo Taylor, y un criado del Dr. Stewart. (9) De estos hombres, el capitán Thompson fue capturado por los brasileños en septiembre, y Nesbit, Hunter, y el joven Taylor fueron muertos por disparos de la guardia paraguaya en 1870 mientras abandonaban las líneas paraguayas.  Presumiblemente el Dr. Skinner y el sirviente del  Dr. Stewart permanecieron en Paraguay luego de la guerra.
   
La liberación de los 44 británicos en Paraguay terminó con el problema. Stuart dejó el Río de la Plata en diciembre de 1869. La guerra terminó por su parte pocos meses después de que López fuera asesinado en marzo de 1870. La historia de los súbditos británicos en Paraguay reveló que el gobierno de Gran Bretaña fue incapaz de obtener la liberación de aquéllos a través de canales diplomáticos. Stuart hizo todo lo posible por obtener la liberación de los británicos sin utilizar la fuerza. Estaba demasiado presente el recuerdo de la inútil intervención británica en el Río de la Plata en 1845. 
   
Una serie de elementos complicaron la negociación entre López y la diplomacia británica: la negativa de Stuart a presentar sus credenciales ante el presidente paraguayo, la complicación del caso Masterman, que llevó a la emergencia de intentos de negociación entre el gobierno de Estados Unidos y el de Paraguay, los reclamos de los británicos a Parsons, el retiro de López hacia el interior paraguayo -factor que cortó las comunicaciones con Asunción- y la negativa de Stuart de hacer un viaje para entrevistarse directamente con López. Quizás López estaba más dispuesto a garantizar la liberación de los británicos que lo que suponía Stuart. Como consecuencia, el empeño de los británicos por abandonar Paraguay permaneció errante hasta que el hombre que los tenía en su poder cayó por efecto de factores ajenos a la voluntad de estos súbditos o de su gobierno. (10)

  1. Stuart to Parsons, Mar. 6, 1869, St.P. 30/36/10, cit. en ibid., p. 56.

  2. Stuart to Mathew, confidential, Apr. 10, 1869, enclosed in Dispatch Nº 33, Apr. 12, 1869, St.P. 30/36/5, cit. en ibid., p. 60.

  3. Idem supra, cit. en ibid., p. 61.

  4. Dispatch Nº 43, Apr. 23, 1869, St.P. 30/36/5, cit. en ibid., p. 62.

  5. Standard, Apr. 13, 1870 (6,3), cit. en ibid., p. 63.

  6. Dispatch Nº 75, June 23, 1869, St.P. 30/36/5 ; Stuart to Fawkes, June 18, 1869, enclosed in Dispatch Nº 77, June 25, 1869, St.P. 30/36/5, cit. en ibid., pp. 65-66.

  7. Illustrated London News, Apr. 23, 1870, (414, 1-2), cit. en ibid., pp. 66-67.

  8. Dispatch Nº 90, July 26, 1869, St.P. 30/36/5, cit. en ibid., p. 69.

  9. Times, Oct. 4, 1869 (10, 4-6), cit. en ibid., p. 73.

  10. Ibid., pp. 74-75.

Ir a página anterior Home Ir a página siguiente

© 2000. Todos los derechos reservados.
Este sitio está resguardado por las leyes internacionales de copyright y propiedad intelectual. El presente material podrá ser utilizado con fines estrictamente académicos citando en forma explícita la obra y sus autores. Cualquier otro uso deberá contar con la autorización por escrito de los autores.