Capítulo 32 - El fin de la guerra. Las relaciones con otros países en el período 1861-1874
La guerra llega a su fin
La elección de Domingo Faustino Sarmiento y la orientación de su política exterior
Cuatro
fuerzas se delineaban nítidamente en el proceso de la sucesión de Mitre en la
presidencia argentina. El mitrismo era la más numerosa. Frente a éste se
encontraban el partido autonomista porteño liderado por Adolfo Alsina;
Justo José de Urquiza, que agrupaba a los electores del Litoral, y
Manuel Taboada, gobernador de Santiago del Estero que encabezaba una Liga del
Norte formada por cinco provincias. A estos movimientos se sumaba la opinión de
un ejército nacional que intervenía en forma activa, debido al ascendente rol
que implicó su bautismo de fuego en la guerra.
El
proceso sucesorio se inició a mediados de 1867 cuando a instancias del coronel
Lucio V. Mansilla, el ejército propuso la candidatura de Domingo Faustino
Sarmiento, en ese momento ministro en Washington. Esta candidatura fue apoyada
también por el periódico La Tribuna de los hermanos Héctor y Mariano
Varela. La fórmula fue completada el 2 de febrero de 1868 con el jefe del
autonomismo, Adolfo Alsina, cuando éste resolvió renunciar a la propia
candidatura por advertir que sólo era fuerte en Buenos Aires. A la vez, la
candidatura de Urquiza estaba haciendo algún progreso en el Interior. Esto
alarmó a Mitre quien el 28 de noviembre 1867 escribió desde el campamento de
Tuyú-Cué en Paraguay su famosa carta a José María Gutiérrez, calificada por
sus amigos como "testamento político". Allí sostenía que el poder
ejecutivo mantendría la prescindencia e imparcialidad en la elección.
Condenaba además las candidaturas de Urquiza y Alberdi por reaccionarias, término
que también aplicaba a la de Alsina por ser producto de una liga de
gobernadores sin apoyo popular y a la que calificaba de "candidatura de
contrabando". Por último, condenaba el clima de ataques recíprocos puesto
en práctica por los partidarios de Elizalde, Sarmiento y Alsina. La carta además
sirvió para advertir que Rufino de Elizalde aunque amigo de Mitre no tendría
el apoyo del aparato estatal para su candidatura y en consecuencia ninguno de
los candidatos podría reunir la mayoría absoluta de electores. (1)
A
principios de 1868 quedó evidenciado que la candidatura de Sarmiento contaba
con el respaldo del ejército nacional, al trabajar el general Arredondo
activamente -y contra los deseos de los hermanos Taboada- por la elección del
ilustre sanjuanino en Santiago del Estero y La Rioja. Sarmiento reunía el apoyo
del partido Liberal en seis provincias.
Alejado
de las luchas políticas y sin un partido propio, Sarmiento aparecía como un
candidato liberal, que a diferencia de mitristas y autonomistas, estaba limpio
de las "máculas" que había generado la desastrosa guerra contra López.
Mitre y Urquiza eran, debido a sus respectivas actitudes en Pavón y la Guerra
del Paraguay, dos cadáveres políticos, denostados por sus respectivos partidos
liberal y federal.
Finalmente,
aunque se produjeron algunas irregularidades, como la pérdida sospechosa de las
actas electorales de Tucumán y la ausencia de elección en Corrientes, lugares
en que eran favoritos otros candidatos, el Congreso realizó el escrutinio y
Sarmiento obtuvo 13 votos por encima de la mayoría absoluta. El presidente
electo se enteró de su elección en viaje desde Estados Unidos a Buenos Aires.
El acto de asunción tuvo lugar el 12 de octubre de 1868 y Sarmiento formó
su gabinete con Dalmacio Vélez Sársfield (interior), Nicolás Avellaneda
(justicia, culto e instrucción pública), José Benjamín Gorostiaga
(hacienda), Mariano Varela (relaciones exteriores) y Martín de Gainza (guerra).
Sarmiento
rompió con los lineamientos que caracterizaron la diplomacia mitrista en sus
relaciones con los países de la región. Según Ferrari, la presidencia de
Sarmiento implicó un quiebre respecto de tres actitudes de la política
exterior mitrista: a) su actitud probrasileña; b) su descuido en el tema de los
armamentos; y c) su frialdad hacia los países del Pacífico. (2)
La
política exterior con los países limítrofes durante el gobierno de Sarmiento
presentó dos fases completamente opuestas: la primera fue encarnada por el
canciller Mariano Varela (octubre de 1868 a agosto de 1870), quien enunció la
doctrina que lleva su nombre. Esta doctrina planteó discutir en un pie de
igualdad con Paraguay el problema de los límites, opción que las autoridades
brasileñas no estuvieron dispuestas a aceptar. Ante la oposición interna que
generó la Doctrina Varela, Sarmiento consultó a Mitre, quien criticó
abiertamente la política del canciller, factor que movió al presidente
sanjuanino a reemplazar a Varela por Carlos Tejedor. (3)
La
segunda fase de la política exterior del gobierno de Sarmiento comprendió
entonces las negociaciones para liquidar la Triple Alianza durante la etapa del
canciller Carlos Tejedor (agosto de 1870 a octubre de 1874). Así, mientras el
canciller Varela se destacó por adoptar un enfoque idealista y blando respecto
de Brasil y comprensivo respecto del Paraguay perdedor de la guerra de la Triple
Alianza, (4) su sucesor, Carlos Tejedor, se destacó por su dureza, exigiendo de
la diplomacia brasileña el respeto por las cláusulas estipuladas en el tratado
de la Triple Alianza.
El
estilo de Tejedor generó roces con Itamaraty y, por lo tanto, riesgos
equivalentes (o mayores) que la misma guerra contra Paraguay, (5) ya que se
hicieron evidentes las divergencias entre las autoridades de Buenos Aires y las
de Río de Janeiro. Enfrentado a las autoridades argentinas a partir de la
administración de Sarmiento, el gobierno brasileño alentó las
reivindicaciones territoriales que generaban roces entre los gobiernos de la
Argentina, por un lado, y los de Bolivia y Chile, por el otro.
NOTAS
Haydée Gorostegui de Torres, Historia Argentina. La organización nacional, Buenos Aires, Paidós, 1972, pp. 82-83; Julio Victorica, Urquiza y Mitre, Buenos Aires, Hyspamérica, 1986, pp. 256-257.
Gustavo Ferrari, "La Argentina y sus vecinos", en Gustavo Ferrari y Ezequiel Gallo (comp.), La Argentina del Ochenta al centenario, Buenos Aires, Sudamericana, 1980, p. 671.
Ver al respecto Roberto Etchepareborda, Historia de las relaciones internacionales argentinas, Buenos Aires, Pleamar, 1978, pp. 30 y 56-57; Gustavo Ferrari, Esquema de la política exterior argentina, Buenos Aires, Eudeba, 1981, p. 15; e Isidoro Ruiz Moreno, Historia de las relaciones exteriores argentinas (1810-1955), Buenos Aires, Perrot, 1961, pp. 58-59.
Estos calificativos de la política exterior de Varela como "idealista" y "blanda" pueden encontrarse en Alicia Vidaurreta, Roca, El Quebracho, el revés de la trama, Buenos Aires, Platero, 1983, pp. 11-12.
G. Ferrari, Esquema..., op. cit., p. 52.
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