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Los problemas con Bolivia: del acuerdo Elizalde-Matienzo (noviembre de 1865) a los contactos entre Tejedor y Reyes Cardona

La firma del tratado de la Triple Alianza, el 1º de mayo de 1865, provocó recelo en los bolivianos, que consideraron los límites fijados en el Chaco como un despojo. (1) El gobierno boliviano decidió efectuar sus reclamaciones al gobierno de Mitre. Este trató de calmar la ansiedad del gobierno boliviano, y declaró que los derechos del país del Altiplano estaban asegurados por los artículos del mencionado tratado, y serían oportunamente revisados luego de finalizada la guerra contra Solano López. Finalmente el ministro de Bolivia en Buenos Aires, Agustín Matienzo, logró firmar con el canciller de Mitre, Rufino de Elizalde, un tratado de amistad, comercio y navegación el 2 de noviembre de 1865. Este estipulaba en su artículo 20º que una convención especial examinaría los títulos respectivos y demarcaría el área chaqueña. Mientras tanto, la posesión no daría derecho a territorios que no hubiesen sido primitivamente de una u otra nación. Pero el tratado de 1865 no llegó a ser ratificado por Bolivia, debido a las convulsiones internas que siguieron a la llegada al poder del general Mariano Melgarejo, quien el año anterior había depuesto por la fuerza al presidente José de Achá. (2)
    Bolivia decidió entonces proponer a través de su nuevo ministro en Buenos Aires, el coronel Quintino Quevedo, la revisión del tratado Elizalde-Matienzo, proponiendo agregar al artículo 20º del tratado de 1865 una declaración que decía: "los puntos en los límites sobre los cuales se susciten cuestiones, y no se pudiesen arreglar amistosamente entre las partes contratantes, serán sometidos al arbitraje de una nación amiga". (3)  
   
El canciller Elizalde aceptó la modificación del artículo 20º y también lo hizo el Congreso argentino el 9 de octubre de 1868. La convención boliviana, en cambio, aprobó el tratado, pero excluyó la cláusula sobre límites -dicho artículo 20- porque éste implicaba el aplazamiento de la cuestión y el gobierno boliviano quería solucionarla antes de que llegara a su fin la guerra del Paraguay. Esta decisión llevó a Quevedo a insistir en la demarcación de límites entre ambos países. El canciller de Sarmiento, Mariano Varela, se opuso, alegando que los derechos territoriales bolivianos estaban asegurados por las cláusulas reversibles del tratado de la Triple Alianza. Finalmente, Varela y Quevedo acordaron adoptar la siguiente disposición  que reemplazaba el contenido del artículo 20º:

Las cuestiones de límites serán resueltas por una convención especial, después de terminada la guerra con Paraguay, debiendo ser resueltas por el arbitraje de una nación amiga las dificultades que se susciten, y sobre las que no pueda llegarse a un acuerdo común entre las partes contratantes. (4) 

De esta manera, canjeadas las ratificaciones, quedó incorporado al tratado de amistad vigente el principio del arbitraje.
   
Mientras tanto la guerra de la Triple Alianza llegaba a su fin, pero la ocupación militar de Paraguay continuaba y la paz definitiva no se firmaba, lo cual a su vez postergaba el acuerdo entre la Argentina y Bolivia. La última, no obstante sus problemas internos, trató de afirmar sus posesiones en la región chaqueña, habilitando fortines de protección para las misiones que se instalaban en la misma. Finalmente, en abril de 1872, un decreto del gobierno boliviano estableció el "distrito territorial del Gran Chaco", administrado por un jefe político-militar. Esta actitud de las autoridades de Bolivia respondía a noticias de avances de la frontera argentina. El ministro de relaciones exteriores boliviano, Casimiro Corrales, manifestó al nuevo canciller de la Argentina, Carlos Tejedor, que el teniente coronel argentino Napoleón Uriburu, de la guarnición de Orán, había recibido orden de construir una línea de fortines en la línea divisoria, internándose en territorio boliviano. Tejedor contestó al ministro boliviano que las noticias eran falsas y que Uriburu no avanzaría la línea existente de fronteras. No obstante, el gobierno argentino respondió a la creación boliviana del "distrito territorial del Gran Chaco" con la ley de anexión de todo el Chaco y su organización administrativa. En mayo de 1872, una fuerza boliviana que marchaba de Itapirá a Zopota se internó en territorio argentino hasta "Palo Santo" o "Corralitos", donde cayó prisionera. (5) 
   
En esta crítica coyuntura llegó a Buenos Aires Mariano Reyes Cardona en el carácter de ministro plenipotenciario y enviado extraordinario del gobierno de Bolivia. En el primer encuentro, el canciller argentino ignoró la propuesta de Reyes Carmona reclamando la línea de los ríos Paraguay y Bermejo. Cárcano y Scenna juzgan que éste fue un grave error argentino, pues el canciller argentino debió haber contraatacado reclamando la devolución de Tarija, en vez de utilizar el arma de la indiferencia, que acercó al emisario boliviano a la esfera de influencia de Magalhaes, ministro de Brasil en Buenos Aires. La diplomacia argentina no daba señales de reacción. El 29 de agosto de 1872 se firmó un protocolo preliminar que dejaba congelada la resolución del tema de la línea de fortines y, por ende, el trazado de la frontera entre ambos países. El problema no fue resuelto hasta más adelante, favoreciendo los intereses de la diplomacia brasileña. Esta última pretendía, de acuerdo con Cárcano, 

usar a Paraguay y Bolivia como un doble resorte, para impedir por uno y otro que Argentina prolongara su frontera más allá del Pilcomayo. Se advierte por eso en la diplomacia brasileña la tendencia a sostener la misma teoría de Reyes Cardona: la garantía conjunta y solidaria de los aliados, respecto de los derechos de Bolivia salvados por las reversibles (del tratado de la Triple Alianza). (6) 

Tanto la diplomacia argentina como la boliviana alegaban sus derechos sobre el Chaco como parte integrante del Virreinato del Río de la Plata. El ministro de relaciones exteriores argentino Carlos Tejedor sostenía, siguiendo la teoría de Alberdi, que:  

Antes del año 10 (1810), Bolivia no tenía límites internacionales, porque hasta entonces era parte del Virreinato de Buenos Aires; y sus límites provinciales, aun comprendida Tarija, que ocupó violentamente el año 26 (1826), y la provincia de Chiquitos, Mojos y Atacama, que tampoco le pertenecían de derecho, no abarcaban ninguna porción del territorio del gran Chaco.
Hasta esa misma fecha, y aun después, tampoco será fácil señalar hechos precisos capaces de conferir dominio, ni siquiera derecho preferente a todo o parte del desierto comprendido entre las fronteras septentrionales de Bolivia y la margen derecha del río Paraguay. (7) 

  1. R.J. Cárcano, Guerra del Paraguay. Acción y reacción..., op. cit., vol. I, p. 398.

  2. Ibid., p. 399. Ver también Horacio Carrillo, Los límites con Bolivia, Buenos Aires, Rosso, 1925, p. 34.

  3. R.J. Cárcano, Guerra del Paraguay. Acción y reacción..., op. cit., vol. I, p. 400.

  4. Ibid., p. 400. Ver H. Carrillo, op. cit., p. 35.

  5. R.J. Cárcano, Guerra del Paraguay. Acción y reacción..., op. cit., vol. I, pp. 401-402.

  6. Ibid., pp. 415-416. Ver H. Carrillo, op. cit., pp. 35-36.

  7. R.J. Cárcano, Guerra del Paraguay. Acción y reacción..., op. cit., vol. I, pp. 397-398.

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