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Las relaciones con España. Mitre intenta remover obstáculos con vistas a la modificación del tratado de 1859

En 1861 la isla de Santo Domingo proclamó su anexión a España, decisión que fue aceptada por la Corona. A este hecho se sumó en diciembre del mismo año la intervención de fuerzas peninsulares junto a las británicas y las francesas de Napoleón III en México para cobrar deudas impagas. Aunque las fuerzas británicas y españolas se retiraron del escenario mexicano en cuanto supieron de las intenciones del monarca francés por entronizar a un príncipe austríaco en dicho país americano, lo cierto fue que la intervención española suscitó recelo en algunas repúblicas americanas, que atribuyeron a la Corona propósitos de reconquistar América.
   
Como ya se dijo, en 1856 había sido firmado el denominado Tratado Continental entre Perú, Chile y Ecuador con el objeto de promover sus relaciones económicas y culturales y garantizarse mutuamente la independencia. Invitados los demás estados latinoamericanos a adherirse, lo habían hecho Bolivia, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, México y Paraguay. El presidente de la Confederación Argentina, Justo José de Urquiza, había negado la adhesión, señalando que prefería tratados parciales como el firmado con Chile. Al producirse los episodios de Santo Domingo y México, el Tratado Continental cobró relieve y se intentó promoverlo. El representante peruano Buenaventura Seoane, en julio de 1862, inició gestiones en Buenos Aires con el objetivo de sumar al gobierno argentino. El canciller Rufino de Elizalde declinó la invitación peruana a esa alianza defensiva, argumentando la identidad europea en cuanto a origen y formas de civilización de nuestro país.  
   
La satisfacción del encargado de negocios español Carlos Creus con la actitud del gobierno argentino quedó reflejada en un informe a la Corona del 27 de noviembre de 1862, en que decía:

Esta cuestión, en la que el señor ministro del Perú ha desempeñado un papel bastante desairado, ha puesto de manifiesto los sentimientos del Gobierno respecto de las Naciones amigas y hace abrigar la esperanza de que el Gobierno Nacional procurará estrechar en cuanto quepa sus relaciones con la Madre Patria. (1) 

De esta manera, el gobierno de Mitre buscaba obtener la buena voluntad de la Corona española a fin de lograr la modificación del tratado de 1859, con el propósito de eliminar de sus disposiciones el ius sanguinis. Dicho tratado había sido gestionado por el gobierno de la Confederación Argentina, pero  el gobierno del Estado de Buenos Aires -en ese momento separado de la primera- se había negado a aceptarlo, por lo cual el tratado no regía en todo el país. 

  1. Archivo del Ministerio de Asuntos Exteriores (Madrid), legajo 1791, Correspondencia, Uruguay, 1859-1862, legajo 2313, cit. en I.J. Ruiz Moreno, Relaciones hispano-argentinas..., op. cit., p. 299.

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