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La oposición de Juan Bautista Alberdi a la modificación del criterio de nacionalidad establecido en el tratado de 1859

La reacción de Juan Bautista Alberdi a la modificación del artículo 7º del tratado de 1859 fue  -como en otros temas de la agenda de política exterior del gabinete mitrista, tales como la guerra del Paraguay- de abierta oposición. En una carta dirigida el 22 de diciembre de 1863 a Máximo Terrero -yerno de Rosas-, Alberdi sostenía que 

"es el tratado que yo hice, con el nombre de Balcarce en lugar del mío, así literalmente. Esto es escandaloso después de todo lo que Ud. ha oído contra mí y contra el tratado que decían que yo había firmado en odio a Buenos Aires (...)". (1) 

Como hiciesen Juan Thompson y Mariano Balcarce durante sus gestiones diplomáticas que dieron como fruto el malogrado tratado de 1857, Alberdi intentaba en 1863 frustrar la modificación del artículo 7º del tratado de 1859 lograda por Balcarce. La historia se repetía aunque los roles hubiesen cambiado. Alberdi, que ignoraba que el Congreso en sesión secreta ya le había dado conformidad a la enmienda del artículo 7º, decidió publicar un folleto para evitar que las gestiones de Balcarce tuviesen el visto bueno parlamentario. Sobre todo alarmaba a Alberdi que la aprobación de dicha modificación quitase la opción de elegir la nacionalidad al alcanzarse la mayoría de edad, tal como lo autorizaba la Constitución de 1853, y de este modo se viese frustrado el pensamiento alberdiano de poblar un país que imprescindiblemente necesitaba un aumento demográfico con aporte externo. (2)  Hasta su muerte en París en junio de 1884, Alberdi insistió en su postura contraria a imponer la nacionalidad. Llevó a cabo una batalla contra Balcarce y su secretario Manuel R. García, en que, conforme a la letra de la Constitución de 1853, abogaba por atraer inmigrantes "adelantados" para cubrir la "necesidad de población blanca en América del Sur" y permitir a los extranjeros y sus hijos optar por la nacionalidad que prefiriesen, "contra el sistema de ciudadanía forzosa, a fin de que la raza europea suplantara a la barbarie indígena". Bombardeando el objeto de la misión Balcarce, sostenía Alberdi que "el verdadero móvil de la misión Balcarce había sido crear ciudadanos, es decir soldados (...)" (3)
   
El propio Alberdi explicitaba en 1881 su postura respecto de la cuestión de la nacionalidad a su joven admirador David Peña en los siguientes términos: 

El hombre es un ser libre. No se le debe imponer nada que se relacione con su corazón. La patria no se estampa en el alma como consecuencia de un hecho material: así se imprimirá una designación, pero no un sentimiento. Yo convengo en que un mismo vegetal se distinga según la tierra en que nace; así la papa, por ejemplo, puede ser italiana o francesa. Pero el hombre no es como la papa: no nace de la tierra sino del hombre. Por eso he aceptado que los hijos de españoles nacidos en la Argentina, llegados a su mayor edad, opten libremente por la patria de su nacimiento o la patria de sus padres. (4) 

  1. Adolfo Saldías, "Las cartas de Alberdi", en Revista de Derecho, Historia y Letras, tomo XI, p. 343, Buenos Aires, 1901, cit. en I.J. Ruiz Moreno, op. cit., p. 318.

  2. Ibid., p. 322.

  3. Ibid., p. 329.

  4. Ibid., p. 330.

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