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Si bien el proceso de modernización económica se dio a lo largo del territorio argentino, sus efectos variaron en forma notable según las regiones. En el caso de la provincia de Buenos Aires se acentuó a partir de la década de 1860 la tendencia hacia la concentración de la propiedad apuntada para la región del sur de Santa Fe, debido a la política del gobierno de vender tierras a precios altos, lo cual reducía ostensiblemente el número de posibles compradores. También se registró en Buenos Aires como en Santa Fe una preferencia de los terratenientes por el negocio inmobiliario, pero a diferencia de la inversión puramente especulativa en Santa Fe, en la provincia de Buenos Aires estos negocios inmobiliarios tuvieron un papel más directo en la producción. Por otra parte, si bien en Buenos Aires se mantuvo la preeminencia ganadera tradicional, hacia 1870 la provincia contaba con una extensión de alrededor de 100.000 hectáreas cultivadas, lo cual señalaba que el camino de la diversificación se había iniciado (1).
    La cría del ovino constituyó la actividad productiva más importante en la provincia de Buenos Aires, por la gran demanda externa de lana que se produjo a partir de 1860 proveniente de Bélgica, Francia, Inglaterra y Estados Unidos. Incluso las restrictivas medidas arancelarias adoptadas por el último país entre 1868 y 1874 produjeron una baja de precios en el sector textil, pero no detuvieron el crecimiento en la cría de ovinos, que desplazaron a los vacunos de su lugar preferencial en la ganadería argentina.
    Según Horacio Giberti, en los 25 años transcurridos entre 1850 y 1875 las exportaciones de fardos de lana aumentaron más de diez veces, de 7.681 toneladas en la primera fecha a la cifra de 90.720 toneladas en 1875 (2). Por su parte, José Carlos Chiaramonte (3) sostiene que en 1865 el valor de la lana representó el 46,2% del valor total de las exportaciones del país, porcentaje que se mantuvo con pequeñas variaciones hasta la década siguiente, salvo los años de crisis en dicho sector, que fueron de 1868 a 1872. El cuadro 1 (4) es elocuente respecto de la importancia de la exportación de lana en relación con otros rubros:

CUADRO 1
EXPORTACIONES ARGENTINAS, 1865-1882. PORCENTAJES DEL VALOR DE CADA PRODUCTO SOBRE EL VALOR TOTAL DE LAS EXPORTACIONES

Años Lana Tasajo Sebo y grasa Vacunos CUEROS
Ovinos 
Equinos Total cueros
1865 46,2 4,6 8,6 21,6 4,6 1,6 27,8
1866 47,2 3,8 8,5 20,9 5,7 0,7 27,3
1867 45,4 3,2 12,9 21,9 6,2 0,5 28,6
1868 38,5 3,0 16,7 23,4 5,4 0,5 29,3
1869 30,6 3,7 21,7 33,2 5,7 0,5 39,4
1870 23,5 4,3 22,8 28,3 6,3 0,5 35,2
1871 28,6 4,1 17,3 28,3 5,3 0,7 34,3
1872 35,7 4,6 16,1 23,5 9,1 0,7 33,3
1873 42,7 3,0 12,0 21,1 9,3 0,6 31,0
1874 41,7 2,3 4,8 27,3 10,0 1,0 38,3
1875 39,6 2,7 9,3 23,3 10,3 0,9 34,5
1876 42,3 4,3 12,1 17,1 10,4 0,7 28,2
1877 41,8 6,2 9,5 16,7 9,1 1,1 26,8
1878 40,6 6,5 8,7 17,7 10,7 1,0 29,5
1879 45,4 5,9 4,2 17,1 8,3 0,6 26,0
1880 47,3 5,3 3,1 19,3 9,3 0,8 29,4
1881 54,8 4,5 2,5 15,8 8,0 0,7 24,5
1882 49,7 6,4 4,6 14,2 7,0 0,7 21,9
Fuentes: Registro Estadístico de la República Argentina, tomos I a VI (1864, 1865, 1866, 1867, 1868, y 1869-71); Estadística de Aduana (de Buenos Aires), 1861 a 1864 (volúmenes semestrales); Estadística de las Aduanas de la República Argentina, Año I, 1870; Estadística General del Comercio Exterior de la República Argentina, Años II a V (1871 a 1874); Cuadro General del Comercio exterior, 1875 a 1879; Estadística del Comercio exterior y de la navegación interior y exterior de la República Argentina (1880, 1881 y 1882).

En cuanto al destino de las exportaciones de lana argentinas, el país que ocupaba el primer lugar era Bélgica. El puerto de Amberes concentraba la mayor parte de la lana argentina, la que luego se redistribuía por las fábricas de Bélgica y del Rin. Estados Unidos ocupaba el segundo lugar: el valor de las exportaciones de lana argentina a dicho país alcanzó en los años 1864 y 1865 un porcentaje correspondiente al 22,4% del total. Pero en 1867 la adopción por parte del gobierno norteamericano de la Ley de Lanas y Manufacturas de Lana, una ley proteccionista que aumentaba los derechos aduaneros sobre la lana sucia importada, implicó un aumento del 95%, aproximadamente, de la lana argentina. En otras palabras, dicha ley significó la pérdida de uno de los compradores más importantes de lana (5). A la mencionada coyuntura se sumó la negativa incidencia de la guerra de Paraguay, que, al obligar al reclutamiento de la población rural, elevaba la ya crónica escasez de brazos y los gastos de explotación. No obstante, superados estos inconvenientes, las exportaciones de lana argentina comenzaron a repuntar a comienzos de la década de 1870, como puede apreciarse en el siguiente cuadro (cuadro 2) (6):

CUADRO 2
DESTINO DE LA EXPORTACION DE LANA ARGENTINA
PRINCIPALES PAISES, 1865-1871

Año

BELGICA

FRANCIA

Cantidad Valor oficial Cantidad Valor oficial
1865 24.231,4 5.261.792 11.898,5 2.588.341
1866 27.070,6 5.970.793 13.223,8 2.983.833
1867 32.530,8 7.352.225 19.835,3 4.501.990
1868 36.799,2 6.429.199 18.392,2 3.209.891
1869* ------- ------- ------- -------
1870 36.426,5 3.832.565 19.285,0 1.999.110
1871 38.234,6 3.989.034 10.840,3 1.130.760

Año

ESTADOS UNIDOS

INGLATERRA

Cantidad Valor oficial Cantidad Valor oficial
1865 13.148,2 3.057.844 3.364,3 852.325
1866 10.279,5 2.430.060 2.415,6 658.153
1867 3.754,9 1.057.727 2.646,8 620.087
1868 1.972,0 396.591 3.103,5 644.544
1869* ------- ------- ------- -------
1870 2.075,1 217.902 4.797,9 488.429
1871 7.278,9 757.802 7.311,5 761.748
* Faltan los datos de este año en el tomo correspondiente del Registro Estadístico de la República Argentina.
Fuentes: Registro Estadístico de la República Argentina y Estadística de Aduana de Buenos Aires.

Por cierto, el crecimiento de la demanda europea de lana fue el estímulo para que los ganaderos argentinos -y particularmente los de la provincia de Buenos Aires- se dedicasen a la cría de ovejas, desplazando al sector vacuno tradicional en la campaña bonaerense. Según Chiaramonte, entre 1830 y 1850 los ovinos se triplicaron en el país, mientras que en los veinte años subsiguientes, 1850-1870, aumentaron casi seis veces. Hacia 1852, en la provincia de Buenos Aires, los ovinos quintuplicaron a los vacunos; en 1875 los superaron nueve veces y hacia 1881 doce veces (7). Los dos cuadros siguientes (cuadros 3 y 4) (8), ofrecen una idea del ritmo de desarrollo del sector ovino respecto del vacuno:

CUADRO 3
VACUNOS Y OVINOS EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES
(en millones de cabezas)

Año Vacunos Ovinos
1852 3,0 15,0
1865 3,5 40,0
1875 5,1 45,5
1881 4,7 57,8
1888 8,7 51,6
1895 7,7 52,6
Fuente: Ricardo M. Ortiz, Historia económica de la Argentina, tomo 1, parte 2º, cap. 1 y parte 3º, cap. 1.

 

CUADRO 4
OVEJAS Y LANAS EN EL PAIS

Año Ovejas
(en millones de cabezas)
Lanas
(millones de libras)
Libras de lana
por oveja
1830 2,5 6,0 2,3
1840 5,0 13,0 2,6
1850 7,0 21,0 3,0
1860 14,0 45,0 3,2
1870 41,0 137,0 3,3
1880 61,0 215,0 3,5
1891 78,0 310,0 4,0
Nota: La libra equivalía a 0,4594 kilogramos.
Fuente: Herbert Gibson, The history and present state of the sheepbreeding industry in the Argentine Republic, Buenos Aires, Ravenscrof and Mills, 1893, p. 50.

Por su parte, Estanislao Zeballos calculaba que entre los años 1866 y 1876 el número de ovinos había aumentado en 128,06% respecto de la década anterior, aumento que en los diez años siguientes fue sólo de 48,65%. En cuanto a la distribución por provincias del ganado ovino (porcentajes relativos al período entre 1857 y 1887), 93,04% pertenecía a la provincia de Buenos Aires, 4,05% a la de Santa Fe, 2,80% a la de Entre Ríos y 0,11% restante a las de Corrientes, Mendoza, San Juan, Salta y Jujuy (9). Los datos que ofrece Zeballos en el siguiente cuadro 5 (10), calculados sobre la base de la exportación de lanas, el consumo y pérdida presumible en la Argentina, aunque difieren de los que aporta Chiaramonte, confirman el vertiginoso ascenso del sector ovino desde mediados de la década de 1850:

CUADRO 5
RITMO DE DESARROLLO DEL SECTOR OVINO (1857-1886)

Años Existencia de ovejas Aumento % Disminución %
1857 14.228.685    
1858 15.715.257 10,44  
1859 15.366.874   2,09
1860 14.307.467   6,89
1861 23.164.968 61,62  
1862 24.489.648 5,71  
1863 29.576.778 20,80  
1864 34.193.366 11,61  
1865 47.072.744 25,38  
1866 44.225.056   9,61
1867 51.331.751 11,50  
1868 47.660.348   9,71
1869 44.892.406   1,61
1870 50.085.579 11,57  
1871 58.032.868 15,86  
1872 72.202.206 25,41  
1873 67.559.446   6,42
1874 64.543.388   4,46
1875 72.207.432 12,91  
1876 75.688.786   0,70
1877 79.165.132 14,00  
1878 64.543.388   18,45
1879 75.688.786 16,72  
1880 78.788.243 4,42  
1881 88.550.994 11,11  
1882 94.417.351 6,62  
1883 99.508.056 5,39  
1884 96.411.546   3,10
1885 106.787.879 10,77  
1886 108.550.091 1,65  
Fuente: Estanislao Zeballos, Descripción amena de la República Argentina, tomo III, Buenos Aires, Peuser, 1888, p. 64.

Varios autores aportan las razones del boom lanar argentino en la década de 1860. José María Jurado documentó la evolución del fenómeno en los Anales de la Sociedad Rural Argentina del año 1875:

En el año de 1852 a 1853 las ovejas nos daban ya productos para la exportación equivalentes en su valor a la cuarta parte de lo que nos daban las vacas. Diez años después, de 1862 a 1863, daban a la exportación iguales valores las vacas que las ovejas y en otro período igual de tiempo de 1872 a 1873 las ovejas nos producen ya un 50 ó 60 por ciento más que las vacas. Esto no quiere decir que las vacas hayan quedado estacionadas en los valores que producían, porque de 1853 a 1863 aumentaron esos valores en un 80 por ciento y de 1863 a 1873 en otro tanto, pero las ovejas aumentaron en la primera década un setecientos por ciento y en la segunda un trescientos por ciento próximamente (11).

En 1877 Jurado describía así el fenómeno: "cada cinco o seis años los ovinos ocupaban diez o quince leguas más y la vaca pasaba a otra zona paralela más lejana" (12).

A su vez, Horacio Giberti explica el desplazamiento del vacuno por el ovino de la siguiente manera:

El desplazamiento paulatino se debía a la conveniencia de pastos tiernos y bajos para el ovino, cuando las praderas bonaerenses autóctonas están formadas por pastos duros y altos. Los vacunos transformaban la flora de modo análogo al arado. En ausencia de agricultura suficiente, el lanar (animal fino) debía ir forzosamente tras la vaca (animal rústico). Aquél desplazaba a ésta, pero no podía eliminarla: quedaba supeditado a su acción refinadora de campos brutos (13).

El desarrollo lanar trajo además aparejado el mérito de poblar la campaña bonaerense, que el sistema de explotación vacuna mantuvo desierta durante la égida de la actividad saladeril. Según Jurado:

Mientras que con el ganado vacuno silvestre la campaña tenía una tercera parte de la población que la ciudad y con el ganado manso una población igual o menos, con la oveja alcanza hoy (1876) una población doble que aquélla -quinientos mil habitantes-, y sobre una superficie que no es sino cuatro veces mayor que cuando teníamos allí 15.600 habitantes y tres veces mayor que cuando teníamos el 40 a 45.000 (14).

Por su parte, Prudencio de la C. Mendoza coincidía con Jurado en que

la mayor densidad de población campestre se logra con la explotación ovina, más intensiva que la vacuna, y por la capa de ganaderos modestos dedicados a la cría del lanar. Frente a las grandes estancias tradicionales de cien, cincuenta, veinte, diez y cinco leguas se alza cada vez mayor número de establecimientos de 200 a 300 hectáreas, dirigidos por vascos, irlandeses y escoceses, que apenas llegados al país se dedican al ovino (15).

  1. Miguel Angel Cárcano, Evolución histórica de la propiedad de la tierra pública, Buenos Aires, 1917, p. 292, cit. en Haydée Gorostegui de Torres, La organización nacional, Colección Historia Argentina, volumen 4, Buenos Aires, Paidós, 1972.

  2. Horacio C.E. Giberti, Historia económica de la ganadería argentina, Buenos Aires, Hyspamérica, 1986, p. 153.

  3. José Carlos Chiaramonte, Nacionalismo y liberalismo económicos en Argentina 1860-1880, Buenos Aires, Hyspamérica, 1986, p. 40.

  4. Cuadro citado en ibid., p. 40.

  5. Esta medida sólo se modificó en el año 1894 para renovarse, agravada, en 1897. Thomas McGann, Argentina, Estados Unidos y el sistema interamericano, 1880-1914, Buenos Aires, Eudeba, 1961, pp. 263 y sigs.; y Mariano Pelliza, "Nuestro comercio con los Estados Unidos", en Dos cuestiones económicas, Buenos Aires, 1873, p. 3, fuentes citadas en ibid., p. 64.

  6. Cuadro citado en ibid., p. 65.

  7. Ibid., p. 41.

  8. Cuadros citados en ibid., p. 42.

  9. Estanislao Zeballos, Descripción amena de la República Argentina, tomo III, Buenos Aires, Peuser, 1888, p. 65, cit. en ibid., p. 43.

  10. Cuadro citado en ibid., p. 43.

  11. José María Jurado, "La estancia en Buenos Aires", Anales de la Sociedad Rural Argentina, tomo IX, p. 155, Buenos Aires, 1875, cit. en H.C.E. Giberti, op. cit., p. 153.

  12. José María Jurado, "Las marcas desconocidas", Anales de la Sociedad Rural Argentina, XI (1), 12, Buenos Aires, 31-1-1877, pp. 13-14, cit. en ibid., p. 154.

  13. Ibid., p. 154.

  14. José María Jurado, "Discurso inaugural de la Segunda Exposición y Feria de la Sociedad Rural Argentina", Anales de la Sociedad Rural Argentina, X, (9), Buenos Aires, 1876, p. 355, cit. en ibid., p. 156.

  15. Prudencio de la C. Mendoza, Historia de la ganadería argentina, Buenos Aires, 1928, pp. 170-171, cit. en ibid., p. 156.

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