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Además de los ferrocarriles y los bonos gubernamentales, los inversores británicos estuvieron estrechamente conectados con los negocios productivos en la Argentina. Desde los días de la independencia el comercio en este país había sido dominado por los británicos. Desde fines de la década de 1860, Gran Bretaña estaba perdiendo su monopolio en el transporte comercial pero todavía el tonelaje de las embarcaciones británicas estaba por encima del de los demás países, pues equivalía al de Francia e Italia combinados. En valor comercial, las importaciones francesas de la Argentina excedían a las británicas, pero las exportaciones argentinas a Gran Bretaña eran de mayor valor que aquéllas a Francia. En general si bien el comercio francés y británico con Buenos Aires eran aproximadamente equivalentes en valor, Gran Bretaña era el mejor cliente (1).
    Rauch también señala que a lo largo de todo este período, el principal socio comercial de la Argentina fue Inglaterra, cuya participación en el comercio exterior argentino representó el 20% de las exportaciones argentinas y 30% del total de sus importaciones. También existió en este período un activo comercio con Bélgica, Francia, Alemania, Italia y los Estados Unidos, pero el valor del comercio con Alemania o Estados Unidos, por ejemplo, fue equivalente a las 2/3 partes del intercambio con Gran Bretaña (2).
    La economía argentina experimentó la prosperidad del sector comercial como resultado de la intervención de varios factores. Entre ellos, cabe mencionar la expansión de los sectores agrícola y ganadero, el estímulo adicional producto de las mejoras en los sistemas de transporte marítimo -entre ellas la generalización del uso del vapor-, la incorporación de tierras vírgenes a la producción -gracias a la Conquista del Desierto-, y el abandono del patrón oro en la década de 1880 -que permitió abaratar los productos argentinos y competir favorablemente respecto de los productos provenientes de Estados Unidos y Canadá- (3).
    Los siguientes cuadros estadísticos (15 y 16), tomados del Reporte Consular Británico de 1872 (4) muestran el número promedio de barcos y su tonelaje en el comercio de Buenos Aires en 1868, 1869 y 1870:

CUADRO 15
NUMERO DE BARCOS A VELA Y SU TONELAJE

País Núm. de barcos 
a vela
Tonelaje en bruto Núm. de barcos 
a vela
Tonelaje en limpio (neto)
Bélgica 7 2705 7 2065
Dinamarca 19 3513 20 3594
Francia 172 64304 173 68865
G. Bretaña 264 91421 274 95085
Alemania 158 33417 145 30804
Holanda 131 24840 133 25139
Italia 192 71758 173 70958
Noruega 41 13018 39 12750
España 140 29653 134 28892
Suecia 22 7061 22 6661
E.E.U.U. 80 36000 78 35724

 

CUADRO 16
NUMERO DE BARCOS A VAPOR Y SU TONELAJE

País Núm. de barcos 
a vapor
Tonelaje en bruto Núm. de barcos 
a vapor
Tonelaje en limpio (neto)
Francia 27 27856 28 28055
G. Bretaña 63 59392 62 60915
Italia 11 6505 11 6505
Fuente cuadros 14 y 15: British Sessional Papers 1872, LXI, 287

Un indicador de que los navíos británicos ocuparon el primer lugar en el comercio de carga de Buenos Aires era el gran número de barcos británicos alojados en el puerto. Por ejemplo, de 151 barcos establecidos allí el 17 de agosto de 1870, 36 eran británicos. Alemania y Francia tenían 23 cada uno, España tenía 21, Italia 20, Estados Unidos 11 y el resto de los barcos atracados eran holandeses y escandinavos (5). En febrero de 1874 una de las compañías navieras establecidas en Buenos Aires registró el arribo de barcos de diferentes nacionalidades, fuente que atestigua claramente el liderazgo británico en el comercio de carga hacia diciembre de 1873 (cuadro 17) (6):

CUADRO 17
ARRIBO DE BARCOS POR NACIONALIDAD

  Barcos Toneladas
Alemania 15 3366
Inglaterra 20 10227
Francia 12 6875
Italia 4 2465
España 15 3428
Estados Unidos 8 4076
Noruega 3 1187
Holanda 3 690
Argentina 3 600
Suecia 4 1173
Grecia 1 300
Austria 1 142
Brasil 1 219
Dinamarca 1 160
Barcos de vapor 23 29311
TOTAL 113 64219
de diferentes nacionalidades

La separación de los navíos de vela de los de vapor, sin identificar la nacionalidad de estos últimos, hace imposible determinar exactamente la proporción del comercio de los diferentes países. Sin embargo, ya que la mayoría de los barcos de vapor registrados en todas partes eran británicos, y debido a que Gran Bretaña controlaba la oferta mundial de carbón utilizado en los barcos de vapor, se puede afirmar que la participación británica en el comercio de carga era aún más grande que la que la lista mencionada indicaba. Una lista de enero de 1873 arrojaba la cifra de 32 barcos británicos -incluyendo 3 a 5 barcos de vapor- contra sólo 2 belgas descargados en el puerto de Buenos Aires dicho día (7).
    El siguiente cuadro (cuadro 18) (8) revela el valor de las importaciones y exportaciones del comercio de Buenos Aires durante los años 1868, 1869 y 1870:

CUADRO 18
VALOR DE LAS IMPORTACIONES Y EXPORTACIONES

País Importaciones Exportaciones
Bélgica 186.546 1.524.681
Brasil 668.861 61.731
Estados Unidos 468.719 671.886
Francia 2.304.770 1.369.739
G. Bretaña 1.984.736 1.699.781
Alemania 255.987 23.316
Holanda 212.671 14.245
Italia 357.341 229.567
España 384.673 116.508
Fuente: British Sessional Papers 1872, LXI, 287.

 Los registros de la aduana argentina de 1869 mostraban una leve declinación en el comercio británico, pero el dato no era preciso debido a que no tenía en cuenta los barcos de vapor, a los que se les permitía despacho de aduana directa. Cerca de la mitad del comercio británico se realizaba en barcos de vapor. Entre 1860 y 1868 el tonelaje de estos últimos en el registro británico se duplicó (9).
    En 1870, en un discurso dirigido a la Sociedad Agrícola de Francia, el ministro argentino en Europa, Mariano Balcarce, dijo que Francia había reemplazado a Inglaterra en el primer lugar en el comercio argentino. Se refería, sin duda, al valor de las exportaciones francesas a la Argentina y de las exportaciones argentinas a Francia. Balcarce atribuía esa posición predominante de Francia a la importación creciente de vino Bordeaux por la Argentina y a la reducción de la tarifa francesa sobre la lana en 1856. El consumo de vinos franceses en la Argentina había crecido desde 6 ¼ millones de cuartos de galón en 1861 a 37 ½ millones en 1869. El valor bruto del comercio de exportación e importación con Francia había crecido desde 35 ½ millones de francos en 1856 a 168 ½ millones de francos en 1868 (10). Gran Bretaña no podía competir con Francia en el comercio de vinos, y tenía muchas otras fuentes proveedoras de lana, especialmente en sus colonias.
    Las exportaciones argentinas consistían casi enteramente en cueros, sebo, lana, y tasajo. El último era vendido sólo a Brasil y a las Indias Occidentales donde era utilizado como alimento de los esclavos; los otros productos se exportaban a Europa y Estados Unidos. El comercio de lana fue el más valioso de los rubros de exportación argentina en este período. No obstante, su valor descendió en 1868 y 1869, reflejando en parte la expansión gradual de la industria lanera en las colonias británicas de Australia y Nueva Zelandia y en parte el renacimiento de la producción algodonera de Estados Unidos luego de la guerra de Secesión (11). Los informes de la aduana argentina para 1869 mostraban los siguientes valores de exportación (cuadro 19) (12):

CUADRO 19
VALORES DE EXPORTACIONES ARGENTINAS

Items 1868 1869
Lana y pieles de oveja $ 12.500.000 $ 11.500.000
sebo 4.500.000 6.500.000
cueros 6.000.000 7.500.000
tasajo 2.000.000 2.000.000

Luego de 1872 las exportaciones de lana argentina nuevamente se incrementaron, mientras las de sebo declinaron. Una lista de las exportaciones argentinas de enero de 1872, 1873 y 1874 (cuadro 20) (13) muestra el renacimiento del comercio de lana debido al incremento en el precio de ésta:

CUADRO 20
EXPORTACIONES

Exportaciones 1872 1873 1874
cueros salados de vacunos 16.878 26.265 242.046
cueros secos de vacunos 110.411 181.946 138.507
cueros salados de equinos 2.493 7.513 2.656
cueros secos de equinos 3.915 10.868 3.925
cajas de sebo 1.735 2.740 4.662
fardos de lana 18.250 27.719 34.461
fardos de piel de oveja 5.872 6.857 5.903
quintales de tasajo 20.500 ------- 35.095

La Argentina importaba todo tipo de bienes manufacturados. Vestidos de algodón, productos de ferretería, maquinarias y materiales de ferrocarril eran algunas de las principales importaciones provenientes de Gran Bretaña. En el caso de Francia, se dio un incremento en la importación de vino proveniente de aquel país. La sal era importada de Cádiz, el carbón de Cardiff, los ítems lujosos tales como la cristalería y la porcelana provenían de Alemania, así como cerveza, gin, tabaco y otras mercaderías. Con la creciente prosperidad económica argentina, crecieron las importaciones de estos ítems provenientes más del continente europeo que de Gran Bretaña. No obstante esta tendencia, la importación de productos británicos siguió siendo importante (14).
    Reber afirma que entre 1875 y 1880, el Reino Unido aportó entre el 24,9% y el 27,8% del total de las importaciones argentinas mientras adquirió sólo entre el 15,1 y el 7,4% del total de exportaciones argentinas (15). Justamente, la raíz del déficit de balanza de pagos de la Argentina residió en las características del intercambio comercial argentino-británico.
    Como lo demuestra el cuadro citado a continuación (cuadro 21) (16), la economía experimentó, en buena parte de los años transcurridos entre 1870 y 1890, fuertes desequilibrios comerciales. Desde la década de 1870 la balanza de pagos argentina era equilibrada con crecientes importaciones de capital británico y con la política gubernamental de colocar empréstitos en el exterior (17) que provocaron un gran endeudamiento.

CUADRO 21
COMERCIO INTERNACIONAL ARGENTINO
(en miles de pesos oro)

Año Exportaciones Importaciones Balanza comercial
1870 23,000 28,200 -5,200
1875 52,300 58,300 -5,700
1880 58,700 45,900 +12,800
1885 83,879 92,222 -8,343
1890 100,800 142,000 -41,000
Fuente: Ernesto Tornquist & Co., The Economic Development of the Argentine Republic in the Last Fifty Years, Buenos Aires, 1919, 140.

Por su parte los siguientes (cuadros 22 y 23) (18) pueden otorgar una idea comparada de la evolución de Gran Bretaña en su obtención del predominio como país importador en la economía argentina. Asimismo muestra la tendencia deficitaria de la balanza comercial argentino-británica, tendencia que se revirtió en la década de 1890, cuando la Argentina se convirtió en un importante exportador de trigo y carne gracias a las mejoras introducidas en esos rubros productivos.

CUADRO 22
DISTRIBUCION PORCENTUAL DE LAS IMPORTACIONES ARGENTINAS
POR PAIS DE ORIGEN
(1875-1880)

Año Bélgica Brasil Francia Alem. Italia España R.Unido Urug. EEUU Otros
1875 3.3 5.4 22.1 3.9 5.0 5.8 17.8 5.7 5.6 15.4
1876 4.0 6.0 23.2 5.0 6.6 6.0 24.9 5.0 5.4 13.9
1877 4.5 6.0 20.5 5.0 5.0 6.4 24.6 7.7 5.8 14.5
1878 6.4 5.0 20.9 5.0 6.1 6.0 27.7 4.8 6.6 11.5
1879 6.9 5.0 20.4 4.9 6.0 4.9 27.0 4.8 8.5 11.6
1880 5.5 5.4 18.4 5.2 5.8 5.5 27.8 7.2 7.2 12.0
Fuente: Francisco Latzina, Estadística Retrospectiva del Comercio Exterior Argentino, 1875-1904, Buenos Aires, 1905, pp. 220-223.

 

CUADRO 23
DISTRIBUCION PORCENTUAL DE LAS EXPORTACIONES ARGENTINAS
POR PAIS DE DESTINO
(1875-1880)

Año Bélgica Brasil Francia Alem. Italia Chile R.Unido Urug. EEUU Otros
1875 30.7 1.5 18.6 2.4 3.4 7.0 15.1 2.0 6.0 13.3
1876 30.3 2.6 18.6 3.0 3.9 6.4 15.5 2.9 5.1 11.7
1877 29.1 4.2 20.4 2.7 3.0 7.4 12.3 3.1 5.5 12.3
1878 25.5 4.8 25.8 2.7 2.2 5.7 9.6 2.6 7.0 14.1
1879 28.9 6.9 24.3 3.2 3.3 2.4 7.4 3.0 7.9 12.7
1880 24.7 3.4 27.7 4.4 3.5 2.2 9.2 3.1 8.8 13.0
Fuente: Idem cuadro anterior.

Como puede observarse, en cuanto a la procedencia de las importaciones argentinas, el Reino Unido superó considerablemente la diferencia inicial a favor de Francia. La lista de destinatarios de las exportaciones señala en cambio en primer término a Bélgica y Francia, principales compradores de lana (19). El Reino Unido fue disminuyendo notoriamente sus compras a la Argentina. En el año 1880 la actividad comercial era de saldo fuertemente positivo con Francia y Bélgica y por el contrario acentuadamente negativo el comercio con Gran Bretaña. Los excedentes del comercio con Francia y Bélgica contribuían a pagar los saldos negativos que ocasionaba el comercio con Gran Bretaña (20).
    Por su parte, Ferns ofrece el siguiente cuadro estadístico (cuadro 24) (21) respecto del intercambio comercial argentino-británico, que demuestra que la depresión de la década de 1870 provocó en la Argentina una declinación en las importaciones y un aumento en las exportaciones:

CUADRO 24
COMERCIO ANGLOARGENTINO E INVERSIONES
(en miles de libras)

Año Comercio argentino1 Comercio del R.Unido2 con la Arg. Capital del R.Unido en la Arg.3
Import. Export. Import. Export.
1870 9.904 6.093 1.486 2.346 -----
1871 9.199 5.449 1.989 2.464 -----
1872 12.416 9.530 1.903 3.911 -----
1873 14.805 9.556 2.604 3.729 -----
1874 11.685 8.980 1.271 3.128 23.060
1875 11.628 10.486 1.360 2.386 -----
1876 7.273 9.695 1.664 1.544 -----
1877 8.154 9.026 1.699 2.092 -----
1878 8.822 7.565 1.100 2.318 -----
1879 9.347 9.951 828 2.063 -----
1880 9.181 11.770 887 2.451 -----
1881 11.141 11.588 585 3.341 -----
Fuentes: 1Parliamentary Papers, Resumen estadístico de los principales países extranjeros en años importantes; 2W. Page, editor, Commerce and Industry, Tables of Statistics for the British Empire from 1815, Londres, 1919, pp. 110-111; y 3M.G. Mulhall, The English in South America, Buenos Aires, 1878, p. 529.

Un justo indicador de la importancia relativa de las naciones europeas en el comercio argentino es el número de servicios de correo marítimo provenientes de cada país. A comienzos de la década de 1860, existían en la Argentina 6 líneas de barcos de vapor, de las cuales 4 eran británicas y sólo 2 francesas, que llevaban el correo autorizadas por sus respectivos gobiernos a través de contratos. Una de las líneas británicas llevaba tanto correo de su país como de Bélgica. Durante el período 1868-1874 se incorporaron nuevas líneas de barcos de vapor que transportaban correo de Europa a Buenos Aires, pero se tiene poca información acerca de estas nuevas líneas (22).
    Un problema diplomático tuvo lugar durante este último período por el tema postal. Un decreto de 1824 del gobierno de Buenos Aires autorizaba a la agencia postal del Consulado Británico a recibir y enviar correo a Gran Bretaña. Francia exigió el mismo tratamiento y obtuvo una agencia postal francesa. Pero bajo las administraciones de Mitre y Sarmiento, el gobierno argentino pretendió controlar todo el correo, tanto el que entraba como el que salía del país. Esta tendencia se manifestó en el rechazo de ambos gobiernos a permitir a otras compañías británicas que no fuesen la Royal Mail Company entregar correo al Consulado Británico, aun cuando tres de estas compañías tenían contratos firmados con el gobierno de Londres para organizar convoyes mensuales entre Inglaterra y el Río de la Plata con ese fin. Cuando el ministro belga en la Argentina reclamó los mismos derechos que poseían Francia y Gran Bretaña de tener una agencia postal consular propia, las autoridades argentinas le respondieron que la intención del gobierno argentino era la de abolir las ya existentes. Al oír estas declaraciones, Stuart y Noel, representantes diplomáticos de Londres y París, protestaron ante el ministro de relaciones exteriores Mariano Varela, arguyendo que esta medida resultaba una falta de cortesía. Varela negó conocimiento de la medida (23).
    Dicha estrategia de presión resultó efectiva, pues demoró la abolición propuesta de las agencias postales extranjeras cuatro años. Los principales obstáculos a los deseos del gobierno argentino eran la ineficiencia y el costo de su servicio postal, y el escaso interés del gobierno en contribuir con el costo del servicio transatlántico (24). Finalmente, el 29 de enero de 1873 el presidente Sarmiento decretó la anulación del permiso otorgado a la Royal Mail británica y a las Mensajerías Imperiales francesas para enviar paquetes de correo desde sus consulados. A partir de ese momento todo el correo pasó únicamente a través de la Oficina Postal Argentina. El decreto se hizo efectivo el 1º de julio de 1873 (25).

  1. A.E. O'Quinn, op. cit., p. 152.

  2. Rauch aclara que los porcentajes fueron obtenidos de las tablas estadíticas que figuran en H.S. Ferns, Britain and Argentina in the Nineteenth Century, London, Oxford University Press, 1960, pp. 492-493. G.V. Rauch, op. cit., p. 142.

  3. Alec George Ford, "British Investments in Argentina and Long Term Swings", in The Journal of Economic History, New York, New York University, vol. XXX, Nº 3, September 1971, p. 652. Del mismo autor, El patrón oro: 1880-1914, Inglaterra y la Argentina, Buenos Aires, Editorial del Instituto, 1966, pp. 150-152, cit. en G.V. Rauch, op. cit., p. 142.

  4. Cuadros citados en A.E. O'Quinn, op. cit., p. 153.

  5. Standard, Aug. 17, 1870 (8, 4-5), cit. en ibid., p. 158.

  6. Standard, Feb. 4, 1874 (4, 2), cit. en ibid., p. 157.

  7. Ibid., pp. 157-158.

  8. Citado en ibid., p. 153.

  9. Standard, Jan. 25, 1871 (4, 5); W.W. Rostow, op. cit., p. 23, cit. en ibid., p. 154.

  10. Standard, July 20, 1870 (2, 3-4), cit. en ibid., p. 154.

  11. Standard, June 1, 1870, (1, 5); July 20, 1870 (2, 3-4), cit. en ibid., p. 155.

  12. Cuadro citado en Standard, Jan. 25, 1871, (4, 5), cit. en ibid., p. 155.

  13. Cuadro citado en ibid., p. 156.

  14. Standard, June 1, 1870 (1, 5), cit. en ibid., p. 157.

  15. V.B. Reber, op. cit., p. 39.

  16. Citado en G.V. Rauch, op. cit., p. 144.

  17. V.B. Reber, op. cit., p. 35.

  18. Cuadros de importaciones y exportaciones de la Argentina con Gran Bretaña y otros países, años 1875 a 1880, citados en ibid., Apéndice, Tablas 9 y 10, p. 302.

  19. Una explicación parcial para las grandes exportaciones argentinas a Bélgica radicaba en la existencia de un gran mercado de cueros y lana en Antwerp, que reexportaba gran parte de los productos argentinos a otros mercados europeos incluido el Reino Unido. Ibid., p. 39.

  20. Ricardo M. Ortiz, Historia económica de la Argentina, 1850-1930, Buenos Aires, Plus Ultra, 1964, tomo I, p. 155.

  21. Cuadro en el Apéndice estadístico del libro de H.S. Ferns, op. cit., p. 491.

  22. A.E. O'Quinn, op. cit., pp. 158-159; Standard, July 2, 1873, cit. en ibid., p. 160.

  23. Dispatch Nº 38, confidential, Apr. 13, 1869, St. P. 30/36/5, cit. en ibid., pp. 161-162.

  24. Dispatch Nº 37, Apr. 13, 1869, St. P. 30/36/5, cit. en ibid., p. 162.

  25. Standard, July 2, 1873, cit. en ibid., p. 162.

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