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El eventual peligro que para los intereses chilenos representó el acercamiento iniciado a fines de 1889 entre las autoridades argentinas y el flamante gobierno republicano brasileño se percibió claramente durante las sesiones de la Primera Conferencia Panamericana en Washington, reunida en octubre de 1889. Ya un año antes, las autoridades de Santiago habían señalado sus objeciones a la celebración de esta conferencia, y en particular a la propuesta de discutir "un plan definitivo de arbitraje, el que sirviera para dirimir todas las cuestiones, disputas y diferencias que puedan existir o emerger". La oposición chilena a este proyecto era claramente explicable, ya que el mismo permitía a los enemigos de Chile hacer oír su voz respecto de las cuestiones y arreglos posteriores a la guerra del Pacífico, en términos contrarios a los intereses de política exterior chilena.
En la sesión de la conferencia de Washington correspondiente al mes de enero de 1890, los representantes de la Argentina y Brasil enviaron en forma conjunta una propuesta de arbitraje que afirmaba que

el arbitraje internacional es un principio del Derecho Público americano al que las naciones reunidas en esta conferencia adhieren, por decisión, no sólo para resolver las cuestiones referentes a límites territoriales, sino también respecto de todas aquellas cuestiones en las que el arbitraje es compatible con la soberanía.

La delegación chilena, opuesta desde el principio al arbitraje compulsivo, evidenció alarma al tomar conocimiento de los supuestos planteados en la propuesta argentino-brasileña, como guías para los procedimientos arbitrales. Entre ellos, vale destacar el siguiente, que señalaba que:

en caso de guerra, la victoria de las armas no conferirá ningún derecho al territorio de la nación conquistada (...) los tratados de paz que terminen hostilidades pueden fijar indemnizaciones pecuniarias (...) pero, si ellos contienen cesiones o abandono de territorio, no pueden ser definitivos (...) sin la previa evacuación del territorio del país conquistado por las tropas del otro beligerante; (...) los actos de conquista, ya fueran el objeto de la guerra o su consecuencia, serán considerados como una violación del Derecho Público de América (1).

El ministro chileno en Brasil, Alvaro Bianchi Tupper, en una nota al ministro de relaciones exteriores de Brasil, percibía esta propuesta conjunta argentino-brasileña respecto de cuestiones de arbitraje como una censura al gobierno de Chile por su política expansionista en el Pacífico (2). Pero la propuesta conjunta fue más allá de la censura, pues estableció que "las presentes declaraciones son aplicables no sólo a las diferencias que pueden aparecer en el futuro, sino también a aquéllas que ... están en este momento bajo discusión" (3).
    Por cierto, la aprobación de esta propuesta conjunta en la conferencia de Washington implicaba una amenaza sustantiva a los intereses chilenos. La misma suministraba a los gobiernos de Bolivia y Perú, perdedores en la guerra del Pacífico, un poderoso instrumento de discusión que los animaría a replantear los arreglos vinculados a dicha guerra; un capítulo que, por supuesto, las autoridades chilenas no deseaban reabrir. Además, la naturaleza conjunta de la propuesta insinuaba que los gobiernos argentino y brasileño buscaban de común acuerdo tomar parte protagónica en las cuestiones de la costa del Pacífico, área de interés vital para Chile. A pesar de las poderosas objeciones y de la abstención de la delegación chilena, la propuesta argentino-brasileña fue aprobada por la conferencia de Washington en forma unánime, en dos documentos separados (por un lado, el tratado para el arbitraje compulsivo y por otro, un conjunto de principios). La incapacidad de la diplomacia chilena de prevenir la discusión sobre los procedimientos de arbitraje, en la Conferencia Panamericana de Washington, condujo a manifestaciones de hostilidad hacia el gobierno de Chile, en forma de declaraciones de repudio a las conquistas territoriales (4).

  1. United States, 51 st. Cong., 1st. sess., S. Exec. Doc. 231, pp. 107-108, cit. en ibid., p. 189.

  2. Alvaro Bianchi Tupper al ministro de relaciones exteriores de Brasil, Petrópolis, 26 de enero de 1892, Legación de Chile en Brasil, 1891-1892, cit. en ibid., p. 188.

  3. United States, 51 st. Cong., 1st. sess., S. Exec. Doc. 231, p. 108, cit. en ibid., p. 189.

  4. United States, 51 st. Cong., 1st. sess., S. Exec. Doc. 231, p. 804, cit. en ibid., p. 189.
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