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El 17 de abril de 1896, el ministro plenipotenciario argentino en Chile, Norberto Quirno Costa, y el ministro de relaciones exteriores chileno, Adolfo Guerrero, viendo que los trabajos de demarcación no progresaban, firmaron un protocolo (1).
    En dicho documento, los gobiernos de la Argentina y Chile recurrían al arbitraje británico, como un medio de presión mutua, a fin de proseguir y acelerar las casi congeladas tareas de demarcación limítrofe. Sin embargo, éstas se mantuvieron prácticamente paralizadas. Las divergencias entre los peritos argentino y chileno se hicieron cada vez más insoslayables. En abierto síntoma del estado de tensión alcanzado, el perito argentino, Francisco P. Moreno, amenazó con retirarse definitivamente de las tareas de demarcación. En 1898 los peritos dejaron de reunirse. Y ese mismo año, la presión adicional de la prensa de ambas naciones ayudó a exacerbar las tensiones existentes en uno y otro lado de los Andes. Como consecuencia del clima de tensión y desconfianza imperante, ambas naciones movilizaron parte de sus fuerzas de reserva.

  1. El Protocolo establecía las siguientes bases:

    (...) Primera. Las operaciones de demarcación del límite entre la República Argentina y la República de Chile, que se ejecutan en conformidad al tratado de 1881 y al protocolo de 1893, se extenderán en la Cordillera de los Andes hasta el paralelo veinte y tres de latitud austral, debiendo trazarse la línea divisoria entre este paralelo y el veintiseis grados, cincuenta y dos minutos y cuarenta y cinco segundos, concurriendo a la operación ambos gobiernos y el gobierno de Bolivia, que será solicitado al efecto.

    Segunda.
    Si ocurrieran divergencias entre los peritos al fijar en la Cordillera de los Andes los hitos divisorios al sur del paralelo 26o 52' y 45" y no pudieran allanarse amigablemente por acuerdo de ambos Gobiernos, quedarán sometidas al fallo del Gobierno de Su Majestad Británica, a quien las partes contratantes designan, desde ahora, con el carácter de árbitro encargado de aplicar estrictamente, en tales casos, las diposiciones del tratado y protocolo mencionados, previo estudio del terreno, por una comisión que el árbitro designará.

    Tercera.
    Los peritos procederán á efectuar el estudio del terreno en la región vecina al paralelo 52, de que trata la última parte del artículo segundo del protocolo de 1893, y propondrán la línea divisoria que allí debe adoptarse si resultare el caso previsto en dicha estipulación. Si hubiere divergencia para fijar esta línea, será también resuelta por el árbitro designado en este convenio

    Cuarta.
    Sesenta días después de producida la divergencia, en los casos a que se refieren las bases anteriores, podrá solicitarse la intervención del árbitro por ambos gobiernos de común acuerdo; o por cualquiera de ellos separadamente.

    Quinta. Convienen ambos gobiernos en que la actual ubicación del hito de San Francisco, entre los paralelos 26 y 27, no sea tomada en consideración como base o antecedente obligatorio para la determinación del deslinde de esa región, estimándose las operaciones y trabajos efectuados en ella en diversas épocas, como estudios para la fijación definitiva de la línea, sin perjuicio de realizarse otros que los peritos tuvieran a bien disponer.

    Sexta. Los peritos, al reanudar sus trabajos en la próxima temporada, dispondrán las operaciones y estudios a que se refieren las bases primera y tercera de este acuerdo.

    Séptima. Convienen, asimismo, ambos gobiernos en ratificar el acuerdo tercero del acta de 6 de septiembre de 1895, para la prosecución de los trabajos de demarcación, en el caso que se presentara algún desacuerdo, a fin de que estos trabajos, como es el propósito de las partes contratantes, nunca sean interrumpidos.

    Octava. Dentro del término de 60 días después que hubiera sido firmado el presente acuerdo, los representantes diplomáticos de la República Argentina y de la República de Chile, acreditados cerca del gobierno de Su Majestad Británica, solicitarán conjuntamente de éste la aceptación del cargo de árbitro que se le confiere, a cuyo efecto los respectivos gobiernos impartirán las instrucciones necesarias.

    Novena. Los gobiernos de la República Argentina y de la República de Chile abonarán por mitad los gastos que requiera el cumplimiento de este acuerdo. (...).

    Texto completo del Protocolo del 17 de abril de 1896, firmado en Santiago de Chile por el ministro plenipotenciario argentino Norberto Quirno Costa y el ministro de relaciones exteriores chileno Adolfo Guerrero, transcripto en los trabajos de Ernesto Quesada, La política argentina respecto de Chile (1895-1898), Buenos Aires, Arnoldo Moen, 1898, y J. Dupouy Grez, op. cit., Anexo Nº 13, pp. 157-158.

  2. G. Carrasco Domínguez, op. cit., p. 138.

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