Como reacción al avance chileno, y al doble juego de las autoridades
de La Paz respecto de la Puna de Atacama, las autoridades de Buenos Aires, ya pasado el
punto más álgido de la crisis Baring, estimuladas por el hecho de que Chile estaba en
1891 embarcado en una guerra civil, y sintiéndose más seguras respecto de su poder
militar, en comparación con el de Chile, decidieron neutralizar la ofensiva chilena,
procurando obtener ventajas de las gestiones confidenciales del jefe de gabinete
boliviano, Mariano Baptista, en Buenos Aires.
Luego de largas negociaciones entre el canciller argentino Estanislao
Zeballos y el enviado boliviano Baptista, el 31 de octubre de 1891 el último aceptó la
modificación del artículo 1º del tratado Quirno Costa-Vaca Guzmán de 1889, por la cual
la Puna de Jujuy, de Salta y de Catamarca (lo que incluía la Puna de Atacama), hasta el
límite de las altas cumbres de los Andes por el oeste, pasaba a jurisdicción argentina.
El 16 de septiembre de 1892, el Congreso boliviano aprobó el tratado Quirno Costa-Vaca
Guzmán con las modificaciones exigidas por Zeballos, y, el 10 de marzo de 1893, se
efectuó el canje de las ratificaciones. Con este doble juego, la Cancillería boliviana
lograba poner aún más tensas las relaciones entre Buenos Aires y Santiago.
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