Visite nuestra página principal

Nuevos incidentes fronterizos en el año 1901 desvirtuaron el acta firmada a fines del año anterior y colocaron por enésima vez a los gobiernos de la Argentina y Chile cerca de la guerra, poniendo en peligro el laudo arbitral británico. Por un lado, se registraron periódicas incursiones de fuerzas policiales argentinas en la región de Ultima Esperanza, supuestamente desconocidas por el gobierno de Buenos Aires, que las atribuyó al excesivo celo de las autoridades subalternas; por el otro, se abrieron sendas desde el Pacífico, por comisiones chilenas de límites.
    En el caso de las últimas, se trató de sendas en los valles de Cochamó-Río Manso; Yelcho-Futaleufú; Aisén-Simpson; Río Baker-Tamargo y Río Pascua, abiertas por las comisiones chilenas de límites para poder realizar exploraciones de la región en disputa, sin tener que atravesar territorio argentino, como había venido ocurriendo hasta entonces. Estas "sendas estratégicas" tuvieron por objeto preparar el terreno para la futura colonización de territorios chilenos situados al oriente de los Andes. Desde la óptica argentina, dichas sendas eran en realidad caminos y puentes estratégicos, secretamente construidos por los chilenos, para invadir a la Argentina en el conflicto bélico que se estimaba como inevitable (1).
Los sectores partidarios del laudo de ambos lados de los Andes trabajaron arduamente para evitar que estos incidentes, provocados por los sectores belicistas argentinos y chilenos, hicieran estallar el conflicto. Como fruto de estos esfuerzos, el 25 de diciembre de 1901, el ministro de relaciones exteriores de Chile, Eliodoro Yáñez firmó con el ministro argentino en Santiago, Epifanio Portela, dos nuevas actas: una sobre la cuestión de las incursiones de policías argentinos, y la otra sobre los "senderos estratégicos" establecidos por los chilenos.
    El acta sobre policías decía:

Reunidos en el Departamento de Relaciones de Chile... etc., con motivo de los incidentes producidos en el territorio del seno de la Ultima Esperanza, comprendido entre las dos líneas de los peritos después de un cambio de ideas y animados siempre del propósito de llegar a soluciones amistosas, convinieron en lo que sigue: Mantener la situación en que se encontraban los dos países el 22 de septiembre de 1898, fecha en la cual se resolvió someter a la decisión del Gobierno de S.M. Británica las divergencias de los peritos y de los Gobiernos, y hasta tanto ésta sea dictada.

En consecuencia, los respectivos Gobiernos darán órdenes inmediatas para que se retiren de la región mencionada tanto la policía argentina como la chilena.

Con lo cual se dio por terminado el incidente.

Los señores Ministros convinieron además, a fin de consultar la voluntad de ambos Gobiernos, de mantener las relaciones cordiales que son las aspiraciones de uno y otro país, en seguir las negociaciones con el objeto de reglamentar el servicio de policía que sea necesario establecer en algunas de las regiones del territorio comprendido entre las líneas de ambos peritos; debiendo someterse al fallo de S. M. Británica, como incidencias del juicio arbitral pendiente, las diferencias que ocurrieren a fin de que sean resueltas breve y sumariamente. (...) (2).

Por su parte, el acta sobre sendas sostenía:

Reunidos en el... etc., con motivo de la reclamación del Gobierno argentino fundada en los trabajos practicados por las comisiones de límites que se detallan en las comunicaciones del señor perito de Chile, inserta en la última Memoria del Departamento de Relaciones Exteriores, el señor Ministro de este ramo expuso que esos trabajos se habían ejecutado en ejercicio del derecho que corresponde a las comisiones de límites, de abrir sendas para explorar el terreno sujeto a delimitación y estudiar las líneas propuestas por los peritos; pero habiéndose afirmado, por el señor Ministro de la República Argentina que, según informaciones que tiene su Gobierno, puede estimarse que tales trabajos son extraños a aquellos propósitos, el señor Ministro de Relaciones Exteriores deseoso de ajustarse estrictamente a los pactos vigentes, declaró que la intención de su Gobierno era estudiar esos parajes y que sólo en ese concepto autorizaba los trabajos mencionados, no reconociendo acto alguno que importe ocupación de los terrenos en que debe trazarse por el árbitro la línea divisoria de ambos países.

Con lo cual se dio por terminado el incidente.

Los señores Ministros convinieron, además a fin de consultar la voluntad de ambos Gobiernos, de mantener las relaciones cordiales que son la aspiración de uno y otro país, en seguir las negociaciones con el objeto de reglamentar el derecho de las comisiones de límites para la ejecución de los nuevos trabajos que puedan creer conveniente iniciar; debiendo someterse al fallo de S. M. Británica, como incidencias del juicio arbitral pendiente, las diferencias que ocurrieren a fin de que sean resueltas breve y sumariamente.(...) (3)

No obstante, al día siguiente de firmadas, un nuevo incidente desvirtuó los enormes esfuerzos en favor del acercamiento. En efecto, el ministro argentino en Santiago, Portela, rehusó la reglamentación y arbitraje incluidos en el acta sobre policías, alegando que su inclusión se debía a un error de copia y pedía su corrección. El gobierno chileno reaccionó con tono moderador, y, procurando solucionar el incidente, propuso a Portela, por medio del político Julio Zegers, una aclaración del texto del acta sobre policías, en el sentido de que el acta observada se refería sólo a los territorios de Ultima Esperanza. Pero esta alternativa fue rechazada por el ministro argentino, quien se retiró del país. Tras muchas idas y venidas, el 7 de enero de 1902 los representantes diplomáticos de la Argentina y Chile llegaron a un acuerdo, intercambiando las notas que pusieron punto final a las cuestión de los incidentes fronterizos.
    Solucionado con el intercambio de notas de enero de 1902 el conflicto de las sendas y de policías, de acuerdo con lo establecido en las actas de diciembre de 1901, y concluidos en mayo de 1902 los llamados Pactos de Mayo, los sectores pacifistas en la Argentina y Chile esperaron con impaciencia el fallo arbitral de la Corona Británica, ilusionados con que éste resolvería de una vez por todas el prolongado conflicto limítrofe entre las dos naciones.

  1. M.A. Scenna, Argentina-Chile. Una frontera caliente, op. cit., pp. 118-119; O. Errázuriz Guilisasti, op. cit., p. 28; G. Carrasco Domínguez, op. cit., p. 169; y E. Meneses C., op. cit., p. 50.

  2. Acta sobre policías, 25 de diciembre de 1901, cit. en O. Errázuriz Guilisasti, op. cit., pp. 44-45. También referencias a la misma en G. Carrasco Domínguez, op. cit., pp. 169-170.

  3. Acta sobre sendas, 25 de diciembre de 1901, cit. en O. Errázuriz Guilisasti, op. cit., p. 45. También referencias a la misma en G. Carrasco Domínguez, op. cit., p. 170.

Aclaración: Las obras citadas (op. cit.) que no se mencionan explícitamente en este listado de citas, se encuentran en las páginas inmediatamente anteriores. Para ello, haga un click en el botón "Anterior". También puede utilizar la opción "squeda" , ingresando el nombre del autor de las obras respecto de las cuales se requiere información.

Ir a página anterior Home Ir a página siguiente

© 2000. Todos los derechos reservados.
Este sitio está resguardado por las leyes internacionales de copyright y propiedad intelectual. El presente material podrá ser utilizado con fines estrictamente académicos citando en forma explícita la obra y sus autores. Cualquier otro uso deberá contar con la autorización por escrito de los autores.