El 9 de enero de 1903 el ministro de relaciones exteriores argentino,
Luis María Drago, y el ministro plenipotenciario chileno, Carlos Concha, suscribieron en
Buenos Aires el arreglo para hacer efectiva la discreta equivalencia de las escuadras de
ambos países, establecida en la segunda parte de la convención sobre Limitación de
Armamentos Navales. Dicho arreglo ordenó en sus artículos 1º y 4º la venta de los
acorazados Rivadavia y Moreno, que el gobierno argentino tenía en
construcción en la empresa Ansaldo (Italia); el desarme de los acorazados argentinos Garibaldi
y Pueyrredón; la venta de los acorazados Libertad y Constitución,
que el gobierno de Chile tenía en construcción en los astilleros Vickers y Armstrong
(Inglaterra); y el desarme de un acorazado chileno, el Capitán Prat. Los buques en
construcción de uno y otro país eran puestos a disposición y orden de S.M. Británica,
en su calidad de árbitro de acuerdo al tratado de mayo de 1902. Se estipulaban además
las condiciones en que debían quedar los buques sujetos a desarme (1).
Los acorazados Rivadavia y Moreno fueron cedidos al
gobierno de Japón. Este país necesitaba reforzar su flota ante la inminencia de la
guerra con Rusia. El ministro japonés en Londres averiguó las condiciones para
adquirirlos en la empresa Gibbs & Son, agente de venta de la marina argentina, y por
medio del ministro argentino Domínguez. Finalmente, el representante japonés ante Brasil
y la Argentina, Kumaiichi Horiguchi, viajó desde Río de Janeiro a Buenos Aires para
ultimar los detalles. Fue recibido por el presidente Julio Roca, el canciller Luis M.
Drago y el ministro de marina Onofre Betbeder. A pesar de que Rusia también había
manifestado interés en los buques, el gabinete argentino decidió ceder los barcos a
Japón. En realidad la opción por Rusia no era viable, desde el momento que los buques
habían quedado a disposición del rey de Gran Bretaña y este país era aliado de Japón
(2).
Texto del protocolo del 9 de enero de 1903, firmado en Buenos Aires, cit. en O. Errázuriz Guilisasti, op. cit., Anexo Nº 4, pp. 119-121. También referencias a dicho protocolo en I. Ruiz Moreno, op. cit., p. 244.
José R. Sanchís Muñoz, Japón y la Argentina. Historia de sus
relaciones, Buenos Aires, Sudamericana-Fundación Okita, 1997, pp. 40-42. Los buques
fueron entregados el 7 de enero de 1904 en Génova. El viaje a Japón debió hacerse con
mucho cuidado porque las fuerzas rusas tratarían de cortarles el paso. Para evitarlo, el
gobierno británico movilizó un importante número de barcos y permitió el
abastecimiento de los buques japoneses en sus bases. Los acorazados cedidos por la
Argentina participaron el 13 de abril de 1904 en la batalla de Port Arthur, y el 27 de
mayo de 1905 en la famosa batalla de Tsushima, ambas victorias niponas. Ibid., pp.
43-44.
Vale aclarar que la Argentina y Japón habían firmado el primer tratado entre ambos
países, denominado Tratado de Amistad, Comercio y Navegación, el 3 de febrero de 1898 en
Washington. Este fue suscripto por el ministro argentino en dicha ciudad, Martín García
Merou, y su par japonés, Toru Hoshi; estaba redactado en castellano, japonés e inglés.
El canje de ratificaciones fue efectuado el 18 de septiembre de 1901 en la capital
norteamericana. Ibid., pp. 34-35.
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