La firma de los pactos de Mayo fue acompañada a su vez por una serie
de "gestos", en uno y otro lado de los Andes, tendientes a demostrar el
nacimiento de un nuevo clima de amistad entre los gobiernos de la Argentina y Chile y dar
término a las tensiones bilaterales del pasado. Uno de estos "gestos" fue la
decisión de intercambiar las ratificaciones de los pactos de Mayo en Santiago el día 18
de septiembre de 1902, día de celebración de la independencia chilena. Para dicha
ocasión, el gobierno argentino envió al país vecino una amplia delegación, la cual fue
recibida con banquetes y manifestaciones callejeras. Finalmente, las ratificaciones fueron
intercambiadas entre los representantes de ambos países.
Otro "gesto" que demostró, al menos momentáneamente, el
nuevo clima de entente argentino-chileno fue, una vez conocido el fallo del rey
británico Eduardo VII, el común acuerdo de ambos gobiernos para encomendar a Su Majestad
Británica los trabajos de demarcación. Asimismo, el protocolo de desarme naval para
cumplir con lo estipulado en los pactos de Mayo, firmado en Buenos Aires el 9 de enero de
1903, puede ser mencionado como otro de estos "gestos".
En mayo de 1903, un año después de la firma de los pactos, el
gobierno de Chile decidió devolver la gentileza argentina de visitar Santiago el 18 de
septiembre del año anterior, y envió una delegación a Buenos Aires para la celebración
del día 25 de mayo. Durante las ceremonias, las representaciones de ambos países
mantuvieron conversaciones acerca de "alianzas internacionales, de la necesidad de
acuerdos entre las repúblicas sudamericanas para defenderse contra posibles agresiones, y
de un concierto o acuerdo de las potencias regionales para mantener la paz en el
continente" (1). Dichas conversaciones indicaron el común deseo de convertir el
acercamiento argentino-chileno en un instrumento de cooperación efectiva.
Además de estos "gestos", los gobiernos argentino y chileno
adoptaron una serie de pasos concretos que apuntaron a fortificar el acercamiento mutuo de
sus respectivos pueblos y eliminar el clima de recelo imperante. De este modo, el 9 de
enero de 1903, junto con la anteriormente mencionada, se firmó una convención que
amplió el alcance del acuerdo existente sobre la reciprocidad de los doctorados y
graduaciones profesionales en la Argentina y Chile. Asimismo, el 6 de febrero del mismo
año se alcanzó un acuerdo para facilitar las comunicaciones telegráficas entre ambos
países. También se hicieron planes para unir los sistemas ferroviarios argentino y
chileno, completando la sección chilena del ferrocarril trasandino (2).
Anexo a la Memoria de 1903, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Bolivia, La Paz, 1903, p. 233, cit. en R.N. Burr, op. cit., p. 256.
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