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Los problemas fronterizos entre Chile y la Argentina no terminaron con el fallo británico. Reaparecieron, al poco tiempo, en torno a las islas situadas al sur del canal de Beagle, que, según el tratado de 1881, marcaba la línea divisoria. Además, por el protocolo Adicional de 1893, el gobierno de Chile había renunciado a su acceso al Atlántico, así como el de la Argentina lo había hecho respecto del Pacífico. Pero en ese entonces ambas partes desconocían el trayecto real del Beagle. Este factor creó serias dificultades, especialmente cuando el Almirante Brown, de la marina de guerra argentina, demostró que el canal de Beagle contornea a la isla Navarino, dejando al este las islas de Picton, Nueva y Lennox. El gobierno chileno no aceptó esta tesis y sostuvo que el Beagle seguía derecho hacia el este, pegado a la costa de Tierra del Fuego, dejando al sur las tres islas citadas que, de este modo y de acuerdo al tratado de 1881, pertenecerían a Chile (1).
    De este modo, las hostilidades entre las autoridades de Buenos Aires y Santiago se reanudaron en agosto de 1904, cuando el gobierno argentino propuso al chileno la demarcación de la frontera en el canal de Beagle. A partir de esta fecha puede considerarse a las islas como un nuevo objeto de disputa limítrofe. Debe recordarse que, entre 1881 y dicha fecha, las autoridades argentinas habían incluido bajo jurisdicción chilena a las islas Picton, Nueva y Lennox, por lo cual el canal de Beagle no había constituido un tema de disputa entre los gobiernos de ambos países antes de 1904 (2).
    Una serie de documentos prueban que la intención tanto de los firmantes del tratado de 1881 como de la clase política y los gobiernos argentinos entre 1881 y 1902 fue la de otorgar dichas islas a Chile. En 1882 se confeccionó el "Mapa Oficial de la República Argentina", incluido en una publicación del Ministerio del Interior con el título de "La República Argentina como meta de la emigración europea". Dicha publicación tuvo los auspicios del propio firmante del tratado, el ex canciller y entonces ministro del Interior Bernardo de Irigoyen, y en ella las islas Picton, Nueva y Lennox son atribuidas a Chile. También el "Atlas Geográfico de la República Argentina" (editorial Lajouane, 1887), de D. M. Paz Soldán, director de Obras Públicas de la Nación, atribuye en su mapa de Tierra del Fuego las islas Picton, Nueva y Lennox a Chile, de la misma manera que lo hace con las que están ubicadas al sur de éstas hasta el cabo de Hornos. Por su parte, Francisco Latzina, director de Estadísticas, en su libro "Geografía de la República Argentina" (editorial Lajouane, 1888), incluye un mapa atribuyendo a Chile las tres islas en cuestión. Dicho libro le valió el "Gran Premio Bernardino Rivadavia", otorgado por el Instituto Geográfico Argentino, presidido por Estanislao Zeballos, y que contó entre sus miembros a Bartolomé Mitre, Julio Argentino Roca, Domingo Faustino Sarmiento, Guillermo Rawson y Lucio V. Mansilla, entre otros muchos representantes de la clase política y de las fuerzas armadas argentinas. En los Boletines del Instituto Geográfico Argentino entre 1881 y 1910 se hallan varios artículos sobre Tierra del Fuego, algunos de los cuales ignoran la existencia de las islas Picton, Nueva y Lennox, y ninguno menciona derechos argentinos sobre ellas. Ernesto Quesada no habla tampoco de las tres islas en sus ultranacionalistas ensayos La Política Chilena en el Plata (Buenos Aires, editorial Arnoldo Moen, 1895) y La Política Argentina respecto de Chile (1895-1898) (Buenos Aires, editorial Arnoldo Moen, 1898), lo cual demuestra que, al menos en el momento en que Quesada escribió estos ensayos, la controversia estuvo centrada en la cordillera y el estrecho de Magallanes, excluyendo la zona insular (3).
    El proyecto de acuerdo propuesto por las autoridades argentinas respecto del canal de Beagle, en agosto de 1904, consistió en el nombramiento de dos peritos con el objeto de que determinaran la línea del límite entre Chile y la Argentina dentro del canal de Beagle, la cual no había sido determinada por el artículo III del tratado de 1881 (4).
    Al mes siguiente (septiembre de 1904), el gobierno chileno propuso en un contra-proyecto trazar una línea imaginaria a medio canal, con el fin de que las islas y los islotes ubicados en éste quedaran asignados a un país u otro según estuvieran localizados al norte o al sur de dicha línea (5).
    Como fruto de las negociaciones, en 1905 los gobiernos argentino y chileno redactaron un proyecto de arbitraje conocido como Vergara Donoso-Rodríguez Larreta. Según Gloria Echeverría D., la importancia de este proyecto radicó en que en él la Argentina cuestionó por vez primera la soberanía chilena sobre las islas Picton y Nueva. En los años transcurridos entre 1881 y 1905, las islas Picton, Nueva y Lennox fueron ocupadas por chilenos y/o extranjeros con expresa autorización del gobernador de Punta Arenas, sin recibir protestas argentinas. En el preámbulo del proyecto, las partes expresaban que en el sector este de la región había una bifurcación de canales hacia el noreste y sudoeste de Picton. A continuación se dejaba constancia de que había surgido una diferencia de opinión entre las partes acerca de cuál de dichos cursos era el canal de Beagle contemplado en el tratado de 1881 como límite entre las dos repúblicas, y en consecuencia a cuál de ellas pertenecían las islas Picton y Nueva (6).
El proyecto contemplaba además el arbitraje del gobierno de Su Majestad Británica para el sector oriental de la región, puesto que las partes lograron ponerse de acuerdo acerca del trazado de una línea imaginaria a medio canal, punto dispuesto en proyectos anteriores.

  1. M.A. Scenna, Argentina-Chile. Una frontera caliente, op. cit., pp. 142-143.

  2. Anexo Documental Nº 69 en Annexes to the Memorial of the Government of Chile. In the matter of the Beagle Channel Arbitration, Volume II, 1973, cit. en el artículo de C. Gloria Echeverría D., "La controversia entre Chile y Argentina sobre la región del Beagle: origen, desarrollo y desenlace", en Walter Sánchez G. y Teresa Pereira L. (ed.), op. cit., p. 269. Ver también Carlos Escudé y Cristóbal Williams, "El conflicto del Beagle. La razón y las pasiones", op. cit., pp. 12-15 y 18.

  3. C. Escudé y C. Williams, op. cit., pp. 12-13.

  4. Anexo Documental Nº 69, en Annexes to the Memorial..., op. cit., cit. en C.G. Echeverría D., op. cit., p. 269, n. 2.

  5. Anexo Documental Nº 73, en Annexes to the Memorial..., op. cit., cit. en ibid., p. 269.

  6. Ibid., pp. 269-270.

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