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Además de las cuestiones limítrofes pendientes con Chile, la Argentina tenía problemas con Brasil respecto de los límites de la región misionera. Durante la administración de Nicolás Avellaneda, mientras el ejército argentino estaba ocupado en la conquista del Desierto, y la cuestión capital, que enfrentaba a la provincia de Buenos Aires contra el gobierno nacional, parecía no tener fin, Brasil dispuso la creación de colonias militares dentro del territorio misionero en litigio, un cuadrilátero enmarcado por los ríos Pepirí-Guazú, San Antonio, Chapecó y Chopín. El gobierno argentino reaccionó ante el avance brasileño, creando, durante la administración de Roca, el territorio nacional de Misiones, hecho que tuvo lugar en 1881 o 1882 según los autores (1), y que fue realizado con el mismo criterio de soberanía territorial que había guiado la fundación de las gobernaciones del Chaco en 1872, y de la Patagonia en 1878. La creación de la gobernación de Misiones generó molestias en las autoridades brasileñas, y provocó nuevas negociaciones sobre la cuestión de límites en la frontera este, aceptadas por el canciller Victorino de la Plaza. Pero a este intercambio de declaraciones sucedió una situación de impasse en la cuestión misionera, la cual recién se superó a partir de fines de 1884.
    Con la llegada del nuevo representante brasileño, Leonel M. de Alençar, se reiniciaron las negociaciones que tuvieron su desenlace en el tratado del 28 de septiembre de 1885, firmado en Buenos Aires por el ministro brasileño y el canciller argentino Francisco J. Ortiz. Por el mismo, las partes se comprometían a buscar una solución amistosa, disponiéndose el reconocimiento del territorio en litigio y la exploración y estudio de los cuatro ríos que lo comprendían: los ríos Pepirí- Guazú y San Antonio, y los dos situados al oriente de ellos, conocidos en el Brasil por los nombres de Chapecó y Chopim y que los argentinos denominaban Pequiri-Guazú y San Antonio Guazú. Cada país debía nombrar una comisión de igual número de miembros y ambas formarían la comisión mixta que debía efectuar los trabajos. La comisión fue integrada por José Ignacio Garmendia, por la parte argentina, y el barón de Capanema, por la brasileña (2). Los resultados se conocieron recién en 1889.
    De este modo, y no obstante la existencia de dificultades en torno a la disputa sobre el territorio misionero, el gobierno de Roca estuvo dispuesto a acercarse a Brasil como una forma efectiva de contrarrestar el creciente poder militar de Chile, que además estaba fortaleciendo su presencia en el Pacífico a costa de Bolivia y Perú. Sólo el acercamiento a las autoridades de Río de Janeiro posibilitaría a la administración roquista, que percibía a Chile como un poder militar superior al de la Argentina, plantear desde una posición de mayor fuerza las difíciles negociaciones con las autoridades de Santiago por la cuestión limítrofe. Dentro de esta estrategia de acercamiento a Brasil, promovida tanto por Roca como por su sucesor Miguel Juárez Celman, se inscribieron actitudes tales como el reconocimiento del nuevo gobierno republicano, que reemplazó al caído Imperio brasileño en noviembre de 1889 (la Argentina fue el primer país en reconocer al nuevo régimen republicano); el izamiento de la bandera brasileña en la nave de guerra La Argentina; la decisión de celebrar el día 8 de diciembre como fiesta nacional por "el advenimiento de la República de los Estados Unidos del Brasil", y las negociaciones tendientes a lograr un acuerdo argentino-brasileño en las disputas limítrofes sobre el territorio de Misiones (3). Como contrapartida, Brasil apoyó el proyecto de arbitraje presentado por la delegación argentina en la Primera Conferencia Interamericana en Washington, en 1889. En la comunicación enviada por los delegados argentinos, Roque Saénz Peña y Manuel Quintana, al ministro de relaciones exteriores, Estanislao S. Zeballos, ambos representantes sostuvieron que "la actitud de ambos países desautorizó los viejos rumores que han venido circulando sobre hostilidades secretas del Brasil para con la República Argentina (...)" (4).

  1. Según Gustavo Ferrari, la gobernación de Misiones se creó en 1881 por ley 1149, a pesar de la oposición de Carlos Pellegrini en el Senado a este desgajamiento de lo que era hasta ese momento la parte norte de la provincia de Corrientes. Por su parte, Miguel Angel Scenna e Isidoro Ruiz Moreno sostienen que el territorio de Misiones fue creado como entidad política por el gobierno nacional por un decreto del 16 de marzo de 1882. Ver al respecto Gustavo Ferrari, "La Argentina y sus vecinos", en Gustavo Ferrari y Ezequiel Gallo, La Argentina del Ochenta al centenario, Buenos Aires, Sudamericana, 1980, p. 675; Miguel Angel Scenna, Argentina-Brasil. Cuatro siglos de rivalidad, Buenos Aires, La Bastilla, 1975, p. 264, e I. Ruiz Moreno, op. cit., p. 74.

  2. Carlos Alberto Silva menciona erróneamente que los ríos del territorio en litigio son el Pepirí Guazú o Chapecó y el San Antonio o Chopin. Carlos A. Silva, La política internacional de la Nación Argentina, Buenos Aires, Imprenta de la Cámara de Diputados, 1946, p. 193. Los artículos más importantes del tratado de septiembre de 1885 señalaban lo siguiente:

    Artículo 1º. Cada una de las Altas Partes Contratantes nombrará una Comisión compuesta de un primer Comisario, un segundo y un tercero y de tres ayudantes. En los casos de impedimento o muerte, si no se tomare otra resolución, el primer Comisario será sustituido por el segundo y éste por el tercero. Cada una de las comisiones podrá tener, a voluntad del respectivo Gobierno, el personal necesario para su servicio particular, como el sanitario o cualquier otro, y ambas serán acompañadas por contingentes militares de igual número de plazas mandados por oficiales de grados iguales o correspondientes.

    Artículo 2º. A la Comisión Mixta constituida por las dos mencionadas le incumbirá reconocer, de conformidad con las instrucciones anexas a este Tratado, los ríos Pepirí-Guazú y San Antonio y los dos situados al Oriente de ellos, conocidos en el Brasil por los nombres de Chapecó y Chopim y que los argentinos llaman Pequiri-Guazú y San Antonio Guazú, así como el territorio comprendido entre los cuatro.

    Artículo 3º. Las dos Comisiones deberán reunirse en Montevideo para ponerse de acuerdo sobre el punto o puntos de partida de sus trabajos y acerca de lo demás que fuere necesario.

    Artículo 4º. Levantarán en común y en dos ejemplares los planos de los cuatro ríos, del territorio que los separa y de la parte correspondiente de los ríos que encierran ese territorio al Norte y al Sur, y con ellos presentarán a sus Gobiernos memorias idénticas que contengan todo cuanto interese a la cuestión de límites.

    Artículo 5º. En vista de esas memorias y planos las dos Altas Partes Contratantes procurarán resolver amigablemente aquella cuestión, celebrando un Tratado definitivo y perpetuo, que ningún acontecimiento de paz o de guerra podrá anular o suspender.(...)

    República Argentina, Tratados, convenciones, protocolos y demás actos internacionales vigentes celebrados por la República Argentina, tomo primero, Buenos Aires, Imprenta de "La Nación", 1901, pp. 274-276 (tratado), y 276-280 (instrucciones); República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, La frontera argentino-brasileña. Estudios y demarcación general, 1887-1904, tomo II, Buenos Aires, Talleres Gráficos de la Penitenciaría Nacional, 1910, pp. 119-120.

  3. El reconocimiento del gobierno argentino a la nueva República de Brasil se formalizó a través de un decreto especial del presidente Juárez Celman, del 3 de diciembre de 1889, que decía lo siguiente:

    Buenos Aires, Diciembre 3 de 1889.

    Considerando:

    Que el pueblo brasilero ha proclamado la República, sustituyéndola al régimen monárquico, en la única región de Sud-América donde se mantuvo después del grito libertador de Mayo, lanzado en 1810 desde la ciudad de Buenos Aires;

    Que este acontecimiento robustece y prestigia las aspiraciones humanas hacia el régimen de las instituciones libres, no solamente por la implantación de las mismas en un grande Estado de tradiciones monárquicas, sino también por la manera culta, reposada y magnánima con que la opinión pública ha operado la transición, sin que la violencia o el abuso del triunfo hayan herido los sentimientos humanitarios del Brasil y del mundo;

    Que si bien la República cultivó siempre sinceras y cordiales relaciones con el monarca don Pedro II, ella no puede asistir con indiferencia al coronamiento de la revolución institucional sudamericana difundida por San Martín y Bolívar al frente de los ejércitos libertadores que, partiendo de las orillas del Plata y de las costas del mar Caribe, pasaron las más altas cordilleras para asistir a la cita inmortal del campo de Ayacucho;

    Que la circunstancia de adoptar la república brasilera la forma federativa por la cual lidiaron los argentinos hasta incorporarla a su ley fundamental, prestigia mayormente ante ellos la revolución que han proclamado los Estados Unidos del Brasil;

    Que los recíprocos sentimientos de simpatía que los pueblos y gobiernos de la República Argentina y del Brasil se han demostrado con frecuencia, se robustecen en presencia de la comunidad de ideales políticos e internacionales, creada por los sucesos del 15 de noviembre;

    Que el 19 del mismo mes el Gobierno de la República acordó continuar sus relaciones diplomáticas con los Estados Unidos del Brasil, rindiendo el debido homenaje a su soberanía;

    Que en el día de la fecha S.E. el Enviado Extraordianrio y Ministro Plenipotenciario del Brasil ha presentado al Gobierno la circular del Ministerio de Relaciones Exteriores de su país, fecha 19 de noviembre, avisando a las naciones la proclamación de los Estados Unidos del Brasil y adjuntando la carta autógrafa del Jefe del Poder Ejecutivo que acredita al Sr. Barón de Alençar para continuar en el desempeño de sus altas funciones;

    El Presidente de la República en acuerdo general de Ministros

    DECRETA:

Art. 1º- Celebrar en la forma ordenada por este acuerdo el advenimiento de la República de los Estados Unidos del Brasil, señalando al efecto el día 8 de diciembre.

Art. 2º- La bandera nacional será enarbolada en todos los establecimientos públicos, fortalezas y buques de guerra de la Nación.

Art. 3º- Los buques de la bandera nacional surtos en los puertos de la República y en el extranjero, empavesarán y harán los más altos honores que por las ordenanzas corresponden a este caso.

Art. 4º- La intendencia de la Capital de la República será invitada a hacer en la noche del día expresado, la iluminación de las calles, plazas y monumentos públicos, y a promover entre el vecindario el embanderamiento e iluminación de los edificios particulares.

Art. 5º- El Ministro de Relaciones Exteriores visitará a S.E. el Sr. Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario del Brasil, presentándole los votos de la República Argentina por la felicidad de su Patria en la nueva vida política que inaugura.

Art. 6º- Este acuerdo será especialmente comunicado a S.E. el Sr. Ministro del Brasil y transmitido por telégrafo al Ministro de la República Argentina en Río de Janeiro.

Art. 7º- Los señores gobernadores de las provincias y territorios de la Nación serán invitados a asociarse a esta celebración.

Art. 8º- Remítase copia de este acuerdo a los ministros del Interior y de Guerra y Marina para el debido cumplimiento de la parte que a cada uno le corresponda.

Art. 9º- Comuníquese, publíquese y dése al Registro Nacional. (...)

Texto del decreto en I. Ruiz Moreno, op. cit., pp. 76-78. Consultar también sobre este tema los trabajos de R.N. Burr, op. cit., pp. 186-187, y C. A. Silva, op. cit., p. 194.

4.      Comunicación de Sáenz Peña y Quintana a Zeballos, cit. en I. Ruiz Moreno, op. cit., p. 83.

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