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Como ya se explicó en el capítulo anterior, el 25 de mayo de 1915, los representantes de la Argentina, Brasil y Chile firmaron el tratado del ABC en Buenos Aires (1). El pacto fue ratificado por Brasil, pero no logró la aprobación parlamentaria ni en Chile ni en la Argentina (2). En el caso chileno, no cumplió con las expectativas trasandinas, dado que el tratado se limitó a no ser más que un instrumento para resolver disputas entre sus miembros, cuando la diplomacia chilena lo había pensado como una herramienta para que Chile pudiera alcanzar otros objetivos: tener una mayor presencia regional, revertir su declinación relativa respecto de los ascendentes poderes argentino y brasileño, y resolver la cuestión de Tacna y Arica. Por el lado argentino, el tratado tropezó con la oposición de sectores internos, entre ellos el radicalismo, y el gobierno prefirió continuar con una política exterior no atada por compromisos con sus vecinos (3).
    Por otro lado, el aparente entendimiento entre los gobiernos de la Argentina y Brasil fue nuevamente quebrado por la divergente actitud de los gobiernos de la Argentina y Brasil, respecto de la ruptura de relaciones con las potencias centrales decretada por el gobierno de Estados Unidos a partir de 1917. Mientras el entonces gobierno radical de Hipólito Yrigoyen (1916-1922) mantuvo a rajatabla la neutralidad proclamada por su antecesor Victorino de la Plaza, las autoridades brasileñas siguieron la actitud adoptada por la Casa Blanca, rompiendo vínculos con Alemania el 26 de octubre de 1917.
    Otro factor que distanció a las diplomacias argentina y brasileña fue el rumor de que las minorías alemanas de Rio Grande do Sul se aprestaban a invadir Uruguay, como réplica a la actitud del gobierno oriental de romper relaciones con Alemania. Scenna sugiere que este rumor se vinculó también a un plan de las autoridades de Río de Janeiro para recuperar la ex Provincia Cisplatina. Existiera o no dicho plan, lo cierto fue que el presidente uruguayo Feliciano Viera, consciente de la debilidad del ejército oriental frente a las fuerzas brasileñas, mandó preguntar a su colega de Buenos Aires si estaba dispuesto a colaborar con armas en caso de un ataque brasileño al territorio oriental. El respaldo de Yrigoyen a Viera fue categórico: "si por desgracia el Uruguay viera invadido su territorio, tenga la más absoluta seguridad el pueblo hermano de que mi gobierno no le vendería armas, sino que el ejército argentino cruzaría el Río de la Plata para defender la tierra uruguaya" (4). El 15 de febrero de 1918 el presidente Viera comunicó al Congreso uruguayo la actitud de su par Yrigoyen, y los legisladores resolvieron agradecer en forma oficial al primer mandatario argentino su incondicional apoyo a la República Oriental.

  1. Ver texto del tratado del ABC en nota 161 del capítulo 36.

  2. Historia de las ratificaciones del Tratado del ABC en Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Nº 558, Irarrázaval a Barros, Río de Janeiro, 15 de noviembre de 1929, cit. en E. Meneses C., op. cit., p. 66.

  3. E. Meneses C., op. cit., pp. 65-66.

  4. Expresiones de apoyo del presidente Yrigoyen a su colega oriental Feliciano Viera, citadas en M.A. Scenna, Argentina-Brasil..., op. cit., p. 301.

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