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La diplomacia argentina no se mantuvo inactiva ante el acercamiento boliviano-chileno. Ya antes de los protocolos de mayo de 1895, el nacionalista argentino Ernesto Quesada denunció los propósitos hegemónicos chilenos en el Cono Sur en El Tiempo de Buenos Aires, señalando que:

Chile ... ha consolidado sus conquistas, ha satisfecho a Perú y ha hecho un vasallo de Bolivia. La concesión de un puerto a esta última nación, y la construcción de un ferrocarril a La Paz, complementada con una unión aduanera chileno-boliviana, ha convertido a Bolivia ... en una posesión comercial de Chile ... Chile se ha convertido en consecuencia en la Inglaterra de este continente y ha transformado a Bolivia en algo cercano a la India ... Perú, privado de las riquezas naturales que alguna vez hicieron su fortuna, ha sido convertido en un país pobre, rodeado de naciones bajo la directa influencia de Chile, de tal manera que ... ha llegado a ser la Irlanda de la nueva Inglaterra americana. Dentro de estos planes de hegemonía económica y política que Chile está por concretar, constituye un paso el establecimiento de una gran confederación de los Estados Unidos del Pacífico en la cual Chile jugaría el mismo rol que Prusia tiene en el actual Imperio Alemán. El importante significado de las acciones chilenas en el equilibrio de poder de América del Sur no pueden ser ocultados por nadie. Chile llegaría a ser ... la nación líder no sólo del Pacífico sino de toda Sudamérica ... Sobre el Atlántico permanecerían dos naciones amplias pero no grandes -Argentina y Brasil- contrabalanceándose una a la otra (1).

Evidentemente, las negociaciones boliviano-chilenas de 1895 representaron una amenaza sobre los intereses argentinos en la Puna de Atacama (y su potencial proyección hacia el Pacífico). Para frustrar la estrategia chilena, las autoridades de Buenos Aires enviaron a La Paz a Dardo Rocha, un prominente senador familiarizado con los problemas limítrofes entre la Argentina y Bolivia. Por su parte, y ante la jugada de la diplomacia argentina, las autoridades de Santiago cancelaron el regreso a la capital chilena del ministro chileno en Bolivia, ordenando a éste por medio de un telegrama codificado, que "permaneciese (en Bolivia) hasta que los tratados (de mayo de 1895) fuesen expedidos. Los representantes de Argentina están haciendo activos esfuerzos para obstruirlos ... puede volver a Chile en septiembre" (2). A su vez, una carta de fecha posterior le señalaba que "Argentina está adoptando pasos tendientes a ... obstruir la aprobación de estos pactos, habiendo sido designado para ese propósito el señor Dardo Rocha ... Su presencia en (Bolivia) es requerida para desbaratar estos planes cuya ejecución ha sido sin duda confiada al nuevo ministro argentino" (3). Pero en esta competencia argentino-chilena por la influencia sobre Bolivia, el ministro argentino Dardo Rocha obtuvo un importante galardón al asegurar el dominio argentino sobre la Puna de Atacama, a través del protocolo Rocha-Cano del 12 de diciembre de 1895. En éste, Bolivia reconocía "que por pacto alguno ha sometido a jurisdicción extraña ni consentido en la ocupación de territorios al sud del paralelo 23º, ni al oriente de la línea anticlinal o de las altas cumbres de la Cordillera de los Andes (...)". El protocolo estipulaba además que el gobierno boliviano debía concurrir eficazmente a la desocupación de la zona (4).
    La cancillería chilena no tardó en reaccionar ante este nuevo avance argentino, enviando sus quejas al ministro boliviano en Santiago, y sosteniendo que Bolivia concedía a la Argentina un territorio del cual Chile era el dueño legal. En un protocolo firmado el 28 de diciembre, el ministro boliviano admitía que su país había cedido parte de la Puna de Atacama a la Argentina, pero, con el fin de tranquilizar los ánimos del gobierno chileno, señalaba que "no existe nada en el protocolo (Rocha-Cano) que pueda afectar directa o indirectamente a Chile" (5).

  1. El Tiempo, 14 de mayo de 1895, citado en Ernesto Quesada, La política chilena en el Plata, Buenos Aires, Arnoldo Moen, 1895, pp. 313-315, cit. a su vez en R.N. Burr, op. cit., pp. 211-212. También citado en la tesis doctoral de Emilio Meneses C., Coping with Decline: Chilean Foreign Policy During the Twentieth Century, 1902-1972, University of Oxford, 1988, pp. 35-36.

  2. Telegrama codificado del ministro de relaciones exteriores de Chile al ministro de Chile en Bolivia, Santiago de Chile, 7 de junio de 1895, Diplomáticos chilenos, 1895, 1, fuente citada en Luis Barros Borgoño, La negociación chileno-boliviana de 1895, Santiago de Chile, 1897, cit. en R.N. Burr, op. cit., p. 212, y en E. Meneses C., op. cit., p. 36.

  3. Idem nota anterior.

  4. Ver texto del protocolo Rocha-Cano del 12 de diciembre de 1895, cit. en H. Carrillo, op. cit., pp. 61-64.

  5. Luis Vicente Varela, La República Argentina y Chile: historia de la demarcación de sus fronteras (desde 1843 hasta 1899), Buenos Aires, 1899, II, pp. 328-329 y 332, cit. en R.N. Burr, op. cit., p. 215.

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