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El canciller argentino Estanislao Zeballos y el ministro paraguayo José Z. Caminos firmaron un convenio, el 30 de mayo de 1908 en Buenos Aires, estableciendo las condiciones para el intercambio de ganado. Se habilitaban al efecto una serie de puertos en las márgenes de los ríos Pilcomayo, Paraguay y Paraná. El tráfico de ganado por dichos puertos sería permitido libremente sin otras restricciones que las fiscales y administrativas que establecieran los respectivos países; no obstante cualquiera de los dos gobiernos podía realizar inspecciones con el objeto de controlar el estado de salud de los animales. También se podían establecer prohibiciones en caso de detectarse una epizootia. El convenio tenía una duración de 5 años y era renovable (1).
    Posteriormente a la entrada en vigencia del convenio en diciembre de 1908, el gobierno argentino prohibió de forma temporaria la importación de ganado paraguayo en 1909 y en 1912. Pero a comienzos de 1921 la aparición de peste bovina en la costa atlántica de Brasil llevó al gobierno argentino a emitir un decreto el 6 de abril de 1921, prohibiendo la entrada de ganado procedente de aquel país y de los países lindantes con el mismo. El artículo 6º declaraba expresamente la suspensión del convenio existente con Paraguay. A pesar de que el gobierno paraguayo expresara por nota de enero de 1922 a la cancillería argentina que no existía ni había existido nunca en territorio paraguayo la epizootia de peste bovina, el gobierno argentino mantuvo la prohibición (2).
    La prohibición para la entrada de ganado paraguayo a la Argentina provocó que, a la vez, en Paraguay se trabara la entrada de ganado argentino. Los ganaderos entrerrianos interesados en el comercio con Paraguay, a través de un memorándum de la Sociedad Rural de Concordia, de fines de 1923, solicitaron al gobierno argentino que reviera las medidas prohibitivas, señalando entre otras razones que dicha prohibición se mantenía a fin de proteger los intereses de los ganaderos correntinos. Cuando en el Congreso paraguayo se trató el tema de la imposición que tendría el ganado destinado a la faena introducido del exterior, fueron los ganaderos chaqueños los que se movilizaron, pues la medida los perjudicaría ampliamente, debido a que Paraguay constituía el único mercado para sus animales. El tema fue estudiado por el Ministerio de Agricultura y éste aconsejó que se solicitara al Paraguay la rebaja o supresión de los derechos a la importación de ganado argentino como condición para una negociación sobre los derechos de importación a la madera y yerba paraguayas. La controversia de ganado respecto de ganado debía ser evitada.
    Por cierto, el 9 de mayo de 1924, el ministro paraguayo Pedro Saguier volvía a reclamar a la cancillería argentina la derogación de la medida que impedía el comercio ganadero entre los dos países, exigiendo la plena vigencia del tratado de 1908. A mediados de junio, haciendo caso omiso de esta nota, el gobierno argentino instruyó a su ministro en Paraguay a fin de que negociara una mejora en el trato al ganado argentino. El canciller paraguayo Rogelio Ibarra respondió al ministro argentino que previamente a la consideración del trato que se otorgaba al ganado argentino debía cesar el cierre de los puertos argentinos al ganado paraguayo. Ibarra explicó que el daño a su país era más que todo de tipo moral, pues la Argentina había reabierto sus puertos al ganado de casi todos los países, incluso Brasil.
    Mientras tanto, la nota paraguaya del 9 de mayo había sido girada para su estudio al Ministerio de Agricultura. Este expresó en su informe que no era conveniente por el momento permitir la importación de ganado paraguayo, dado que su estado sanitario no ofrecía garantías. La situación permaneció pues estancada hasta comienzos de 1926 en que el ministro paraguayo volvió a pedir la apertura de los puertos argentinos. Finalmente, el 29 de marzo de ese año se permitió la importación de ganado bovino paraguayo, pero debía venir acompañado de certificados sanitarios oficiales que aseguraran que en el lugar de procedencia no había existido la peste bovina en el año anterior a su exportación. No obstante, la importación no quedó totalmente liberada.

  1. Convenio sobre intercambio de ganado, 30 de mayo de 1908, en República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Tratados y convenciones vigentes..., op. cit., pp. 693-694.

  2. Ver las negociaciones respecto de esta cuestión en B.R. Solveira, op. cit., pp. 85-91.

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