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En Buenos Aires, el 8 de junio de 1899, el canciller argentino, Amancio Alcorta, firmaba con el ministro uruguayo, Gonzalo Ramírez, un tratado general de arbitraje, por el cual los gobiernos de ambos países se comprometían a someter a juicio arbitral todas las controversias que no pudieran ser solucionadas a través de las negociaciones directas. Quedaban exceptuadas las cuestiones que hubieran sido objeto de arreglos definitivos. En cada caso se constituiría el tribunal arbitral que debía resolver la controversia suscitada. En caso de no haber acuerdo para la constitución del mismo, cada estado nombraría un árbitro y éstos designarían al tercero. Si no pudieran ponerse de acuerdo sobre esa designación, lo haría el jefe de un tercer estado que indicarían los árbitros nombrados por las partes. No habiendo acuerdo para el último nombramiento, se solicitaría su designación al presidente de la República Francesa. El tratado tendría una duración de diez años a contar desde el canje de las ratificaciones, y en caso de no ser denunciado seis meses antes de su vencimiento, se renovaría por un período igual y así sucesivamente. Luego de firmado un protocolo adicional el 21 de diciembre de 1901, el canje de las ratificaciones del tratado se produjo el 18 de enero de 1902 (1).

  1. República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Catálogo de tratados..., op. cit.,  pp. 47-48; República Argentina, Tratados, convenciones, protocolos y..., op. cit., tomo tercero, pp. 35-38.

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