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La delimitación de las respectivas jurisdicciones en el río Uruguay se mantuvo indefinida hasta 1916. Los dos países respetaban un modus vivendi, por el cual la divisoria coincidía con la línea del canal que utilizaban los barcos de mayor calado. Sin embargo, análisis técnicos posteriores llegaron a la conclusión de que, en muchos sectores del río, el canal más profundo no era el balizado hasta ese momento. Este hecho provocó dificultades de jurisdicción, pues si se seguía el criterio de los canales más hondos, muchas islas debían cambiar de soberanía (1).
    En el mes de enero de 1916, el gobierno uruguayo envió para la consideración del gobierno argentino un proyecto de tratado que realizaba la delimitación en base al criterio de la línea del thalweg, lo cual coincidía con la posición tradicional del gobierno argentino y representaba el abandono de la línea media defendida por el gobierno uruguayo hasta ese momento. Dicha propuesta se tradujo en el tratado del 28 de septiembre de 1916, firmado por el canciller uruguayo, Baltasar Brum, y el ministro argentino en Montevideo, Enrique B. Moreno. La primera cláusula de este tratado dispuso que:

La línea divisoria entre la República Argentina y la República Oriental del Uruguay desde la desembocadura del Cuareim, seguirá por el thalweg de dicho río Uruguay hasta la desembocadura de éste en el estuario del Plata, quedando bajo el dominio argentino las islas situadas al occidente de la línea divisoria y bajo el dominio uruguayo las islas situadas al oriente de la misma línea (2).

No obstante, el convenio no alcanzó la sanción legislativa, debido a la férrea oposición del partido blanco uruguayo (3). El problema sobre la jurisdicción de las aguas e islas del río continuó en estado de indefinición hasta 1961.

  1. L. S. Sanz, op. cit., p. 323.

  2. Artículo 1º del tratado de límites de 1916 entre los gobiernos de la Argentina y Uruguay, cit. en C.A. Silva, op. cit., p. 210.

  3. Silva sostiene erróneamente que el tratado de 1916 fue firmado por el presidente uruguayo Baltasar Brum. En ese momento Brum era ministro de relaciones exteriores, siendo presidente Feliciano Viera (1915-1919). Brum sucedió a Viera en la presidencia en los años 1919-1923. C.A. Silva, op. cit., p. 210; I. Ruiz Moreno, op. cit., p. 175; Benjamín Nahum, La época battlista (1905-1930), Colección Historia Uruguaya, tomo 6, Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental, 1975, pp. 74 y 91 y Diccionario Enciclopédico Quillet, tomo segundo, Buenos Aires, Editorial Argentina Arístides Quillet, 1970, p. 290.

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