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La que algunos consideran la sexta protesta argentina se produjo el 20 de enero de 1888, cuando el ministro de relaciones exteriores Norberto Quirno Costa presentó una nueva nota de protesta al representante del Reino Unido, F. Pakenham, por la ocupación ilegítima de las islas. La nota enumeraba los derechos argentinos de la siguiente manera:

1. Que en el tratado de 1771 España consintió reponer Port Egmont en su anterior estado, reservando sus derechos de soberanía a las islas y continuando su ocupación.

2. Que en 1774 los ingleses abandonaron la colonia de Port Egmont. España, que había comprado sus derechos a Francia (1), continuó como única ocupante de las islas hasta 1810, sin que el gobierno británico realizase protesta alguna.

3. Que el artículo 4 del tratado de 1790 prohibía la navegación y pesca de los súbditos británicos en los Mares del Sur, a una distancia menor de 10 leguas de donde estuvieran establecidos los españoles;

4. Que al retirarse los españoles, las autoridades de Buenos Aires reasumieron la soberanía ejerciendo numerosos actos de jurisdicción, citando en especial el decreto del 10 de junio de 1829;

5. Que en 1833 la colonia fue "asaltada" por el capitán Onslow que se apoderó violentamente del territorio;

6. Que el gobierno argentino por medio del ministro Moreno había presentado inmediatamente una protesta por ese acto incalificable contra los legítimos derechos de la República (2).

El documento también agregaba que:

hoy, como antes, el gobierno argentino mantiene su protesta respecto a la ilegítima ocupación de las Islas Malvinas, que no abandona ni abandonará jamás sus derechos a esos territorios y que en todo tiempo, hasta que le sea hecho justicia, los considerará parte integrante, en la prioridad del descubrimiento, de la ocupación, de la posesión iniciada y ejercida en el reconocimiento tácito y explícito y en la adquisición por tratado de estos últimos que pertenecían a la España.

El 25 de enero, el ministro inglés acusó recibo de la protesta argentina. Pero el 13 de abril, la Cancillería argentina recibió una nota firmada por el encargado de negocios George Jenner (3), en la que expresaba haber recibido instrucciones de Gran Bretaña donde ésta:

se niega a entrar a discutir el derecho de Su Majestad a las Islas Falkland, derecho que en el sentir de dicho gobierno no ofrece duda ni dificultad de especie alguna (4).

Los días 13 y 21 de abril se intercambiaron notas entre el enviado argentino en Londres y el gobierno británico, esperando reabrir uno y negando el otro las discusiones sobre el tema (5). El 12 de junio el gobierno argentino insistió en el ofrecimiento de ir a arbitraje y mantuvo la reivindicación de sus derechos sobre las islas de los que había sido despojada por la fuerza en tiempos de paz (6). El 14 de junio Jenner simplemente acusó recibo de la nota (7).

  1. El párrafo completo dice textualmente:

    que en 1774, cuando los ingleses levantaron la colonia de Port Egmont sin dejar un solo habitante de su nacionalidad en aquella isla, los españoles, que habían comprado la colonia francesa de la isla de la Soledad, que es la más grande de aquel archipiélago, continuaron con el dominio eminente de todo el grupo de islas hasta 1810, sin que por parte del gobierno británico se hicieran protestas ni reclamos por mayor derecho. (énfasis agregado)

  2. Texto J. L. Muñoz Azpiri, op. cit., II, pp. 354-359. Sobre la nota, Ferrer Vieyra opina que está bien fundada en derecho; pero, con respecto al punto 2, no coincide con la expresión de que España "compró" las islas a los franceses. Por otra parte, los artículos 5 y 6 del tratado de 1790 son para él, más procedentes que el 4. Finalmente, que es de lamentar la falta de referencia al acto de posesión del Capitán Jewett del año 1820. E. Ferrer Vieyra, 1993, op. cit., p. 181.

  3. El ministro Pakenham se hallaba enfermo y se reincorporó una vez que el incidente había concluido. J. Arce, op. cit., p. 110.

  4. Texto en J.L. Muñoz Azpiri, op. cit., II, p. 360; E. Ferrer Vieyra, 1993, op. cit., p. 181.

  5. E. Ferrer Vieyra, 1993, op. cit., p. 182.

  6. J.L. Muñoz Azpiri, op. cit., II, pp. 360-361.

  7. Por otra parte, durante ese año reapareció la preocupación británica por el tema de la inclusión de las Islas Malvinas en mapas o textos oficiales argentinos. En marzo de 1888, un despacho del Foreign Office daba cuenta de la colocación de un mapa confeccionado por la Oficina de Información Argentina en el que las Islas Malvinas aparecían como parte de su territorio. (PRO FO 118/208, carta del FO a su representante en Buenos Aires, 10 de marzo de 1888.) No obstante, las autoridades británicas tomaban buena nota del incidente pero decidían no intervenir. En octubre del mismo año, el representante británico comunicaba a su gobierno la inclusión de Malvinas como parte del territorio argentino en la Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores argentino, (PRO FO 118/209, despacho del representante británico al FO, 13 de octubre de 1888.), lo cual tampoco mereció respuesta.
    Luego de una impasse, en 1907 se publicaba otro mapa en el que las Malvinas formaban parte del territorio nacional argentino que provocó reacciones en Gran Bretaña. (PRO FO 371/397, Argentine Republic, Annual Report, 1907.) En 1913, el Instituto Geográfico Militar argentino publicaba un mapa en el que las Malvinas eran tratadas como territorio argentino, ante lo cual el gobierno británico decidía, una vez más, no actuar. (PRO FO 371/1897, Argentine Republic, Annual Report, 1913.)

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