Visite nuestra página principal

El tratado de venta de trigo y concesión de créditos por parte del gobierno argentino a los gobiernos de Gran Bretaña y Francia (14 de enero de 1918)

A diferencia de los casos anteriormente citados de competencia anglo-norteamericana, un tema de enorme relevancia durante la Primera Guerra, y en el cual los gobiernos británico y norteamericano actuaron de común acuerdo, fue el referido a la adquisición de trigo argentino. A Estados Unidos también le interesó incluir en las tratativas la compra de lana argentina y de barcos alemanes internados en Buenos Aires. El 14 de noviembre de 1917, el secretario Lansing instruyó al embajador en Buenos Aires Frederick Stimson acerca del proyecto de acuerdo cerrado en Londres, entre las autoridades británicas y francesas, para conseguir la compra de 2,5 millones de toneladas de trigo y otros cereales argentinos. Ambos gobiernos europeos estaban dispuestos a comprar cereales argentinos, si las autoridades de Buenos Aires concedían algún modo de financiación. El secretario norteamericano esperaba que el embajador Stimson facilitara las negociaciones, trabajando en forma conjunta con los ministros francés e inglés, y ofreciendo a las autoridades argentinas los barcos y el carbón necesarios para efectuar el transporte. La Argentina, por su parte, debía conceder un crédito a los aliados para concretar el acuerdo y cerrar la operación (1).
    En las negociaciones Stimson se topó con los inconvenientes derivados de las exigencias del gobierno argentino: los precios mínimos solicitados por los cereales, el tipo de cambio a utilizarse para financiar la operación, y, por último, la pretensión de recibir a cambio de los cereales el combustible necesario para la economía argentina. A estos obstáculos se sumó el interpuesto por el gobierno británico, que exigía como condición que la venta de cereales argentinos se realizara únicamente a los países aliados, condición que el gobierno argentino se negó rotundamente a aceptar (2).
    En diciembre de 1917, los representantes diplomáticos de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia, decididos a obligar al gobierno de Yrigoyen a cerrar la negociación del tratado para adquirir cereales, le entregaron al canciller argentino esta amenazadora declaración:

Si el gobierno argentino no acepta esta propuesta, le será dada a conocer al público argentino una declaración, describiendo estas negociaciones y declarando, que a consecuencia de su falta, los aliados se verán obligados a interrumpir sus compras de productos argentinos y desviar sus naves, sus suministros de carbón y el comercio en general hacia otros rumbos (3).

Una semana después de esta declaración, el 28 de diciembre de 1917, se elaboró un nuevo anteproyecto del tratado sobre venta de cereales argentinos a los países aliados. Se acordaba la venta de 2,5 millones de toneladas de cereales a Francia y Gran Bretaña (ésta debía entregar una parte a Italia), precios mínimos y máximos, el otorgamiento de un crédito argentino de 100 millones de pesos oro (alrededor de 20 millones de libras) a cada uno de los países aliados firmantes, el tipo de cambio e interés (muy bajo, del 5% anual) y el envío de combustible a la Argentina para su uso interno (4). Pero esta ronda de negociaciones no logró cerrarse, debido a que las autoridades norteamericanas se rehusaron a enviar carbón a la Argentina (5).
    A pesar de la intransigencia de la posición de Washington, el gobierno de Yrigoyen procuró sacar la economía argentina de su status dependiente, proponiendo a los aliados que eliminasen los controles vigentes sobre las exportaciones de productos manufacturados y combustibles -componentes cruciales de las importaciones argentinas (6)-. Además, las autoridades de Buenos Aires propusieron que a cambio del aporte irrestricto de las materias primas demandadas por las naciones aliadas, éstas se comprometieran a permitir la exportación de productos manufacturados y combustibles durante la guerra y facilitaran los barcos y crédito necesarios para la economía argentina (7).
    El Departamento de Estado norteamericano rechazó enfáticamente la propuesta argentina. Esto demostró que, más allá de las diferencias existentes dentro del bando aliado, fue el gobierno norteamericano el que ejerció el liderazgo de las negociaciones en torno al tratado para adquirir cereales de la Argentina. Para las autoridades de Washington, la propuesta del gobierno argentino era absurda. Con el comercio europeo restringido por la guerra, la Argentina no tenía otra opción que vender sus materias primas a Estados Unidos. El gobierno estadounidense, además, no estuvo dispuesto a sacrificar el elemento más importante de su poder de control económico durante la guerra: el poder de otorgar o no licencias de exportación. La sugerencia argentina de debilitar estos controles resultó inaceptable para las agencias gubernamentales norteamericanas. Incluso el Departamento de Estado no aceptó la idea argentina de una promesa mensual de exportaciones consignadas al mercado argentino, pues en su visión representaba una cuestión que dependía de los requerimientos de la guerra y no podía ser resuelta de antemano (8).
    A pesar de los intentos argentinos por obtener mejores condiciones de negociación en el tratado de venta de trigo y otorgamiento de créditos a Francia y Alemania, resultó evidente que las autoridades de Washington no formularon su política comercial en términos de las necesidades comerciales argentinas. También quedó claro que las de Buenos Aires no pudieron explotar a su favor las excelentes relaciones económicas que antes de 1914 tuvieron con Gran Bretaña y Francia, porque ambos países, debilitados por la guerra, se subordinaron al liderazgo norteamericano.
    Finalmente, tras muchas idas y venidas, el tratado entre la Argentina, Gran Bretaña y Francia se pudo firmar el 14 de enero de 1918 en los términos del anteproyecto del 28 de diciembre, pero para ello las autoridades argentinas debieron aceptar no recibir el carbón norteamericano. El gobierno de la Argentina entregaba trigo y créditos por 100 millones de pesos oro a los de Gran Bretaña y Francia, sin obtener ningún alivio sobre los controles que restringían la importación de productos manufacturados y combustibles. En otras palabras, las autoridades de Buenos Aires firmaron el convenio en los términos exigidos por las de Washington (9).
    Con la firma de este tratado, de carácter incondicional -pues el gobierno de Yrigoyen no pudo imponer ningún requisito-, la neutralidad argentina pasó a tener definitivamente el carácter de "benévola", situación que continuó hasta el fin de la guerra. Esta neutralidad "benévola" se manifestó en la venta de cereales argentinos en forma prácticamente exclusiva a los países aliados. El gobierno argentino intentó firmar un tratado para la venta de carne a los aliados similar al de los cereales, pero esta iniciativa no logró concretarse (10).
    Al año siguiente, el 4 de febrero de 1919, el canciller argentino, Honorio Pueyrredón, firmó en Buenos Aires con los ministros plenipotenciarios francés, inglés e italiano, Eduardo Gaussen, Reginald Thomas Tower y Víctor Cobianchi, respectivamente, una convención adicional, que establecía un nuevo crédito para la adquisición de productos argentinos. Los gobiernos de Gran Bretaña y Francia recibían hasta la suma de 80 millones de pesos argentinos oro, y el de Italia 40 millones, al 5% de interés anual. El gobierno argentino aceptaba la proposición de no fijar la cantidad de cereales a ser adquirida, pues la estipulada en la convención anterior había sido superada en exceso. No aceptaba en cambio la propuesta de no fijar precios mínimos, dado que consideraba que aún subsistían las circunstancias anormales. No obstante, por mensaje de 20 de julio de 1920, se retiró del Congreso el proyecto de ley solicitando la ratificación del tratado, por haber desistidolas naciones interesadas (11).

  1. Lansing a Stimson, 14 de noviembre de 1917, en FRUS, 1917, Sup. I, pp. 366-367, fuente citada en R. Weinmann, op. cit., p. 141, y H.F. Peterson, op. cit., II, p. 25.

  2. R. Weinmann, op. cit., pp. 141-142.

  3. Texto de esta declaración de los representantes diplomáticos norteamericano, francés e inglés, dirigida al gobierno argentino, en el artículo de Roger Gravil, "The Anglo-Argentine connection and the war of 1914-1918", op. cit., p. 75. Fuente también citada en R. Weinmann, op. cit., p. 142.

  4. Stimson a Lansing, 28 de diciembre de 1917, FRUS, 1917, Sup. 1, p. 395, cit. en R. Weinmann, op. cit., p. 142.

  5. Lansing a Stimson, 29 de diciembre de 1917, FRUS, 1917, Sup. 1, p. 397; Joseph A. Tulchin, The Aftermath of War: World War I and U.S. Policy Toward Latin America, Nueva York, 1971, p. 27, citados en ibid., p. 142.

  6. Estos controles sobre productos vitales para la economía argentina -entre otros, carbón y materiales de acero- fueron ejercidos por agencias gubernamentales norteamericanas especializadas como la Junta de Comercio de Guerra (War Trade Board) y el Departamento de Estado.

  7. Stimson to Lansing, 26 March 1918, Box 13, Entry 11, Records of the War Trade Board, Record Group 182, National Archives, fuente citada en D.M.K. Sheinin, op. cit., p. 157.

  8. Lay to Mc Cormick, 1 April 1918; "Comments on Argentina's Draft of Proposed Trade Compact with the United States", 1 August 1918, Entry 11, Records of the War Trade Board, Record Group 182, National Archives, fuente citada en ibid., pp. 157-158.

  9. En sus partes más significativas, el tratado establecía lo siguiente:
    (...)?Art. 1"-Los Gobiernos de Francia y de la Gran Bretaña, comprarán en la República Argentina el sobrante de trigo y otros cereales por una cantidad aproximada de (2.500.000) de dos millones quinientas mil tonelad8888as, debiendo exportarlas antes del primero de noviembre de mil novecientos diez y ocho. Los G888obiernos de Francia y de la gran Bretaña, pagarán un precio mínimum de ($ 12.50 m/n) do8ce pesos con cincuenta centavos moneda nacional los cien kilos (100 kilos) de trigo, ($7.00 m/n) siete pesos moneda nacional los (100 kilos) cien kilos de avena, y ($ 15.00 m/n) quince pesos moneda nacional los (100 kilos) cien kilos de lino, todo de buena calidad. "F.O.B".
    Art. 2"- Los Gobiernos de Francia y de la Gran Bretaña no estarán obligados a comprar los cereales antes mencionados, cuando su precio en plaza exceda de ($ 15.00 m/n) quince pesos moneda nacional los (100 kilos) cien kilos de trigo, ($ 7.00 m/n) siete pesos moneda nacional los (100 kilos) cien kilos de avena, ($ 15.00 m/n) quince pesos moneda nacional los (100 kilos) cien kilos de lino "F.O.B".
    Art. 3º- El Gobierno Argentino abrirá un crédito a favor del Gobierno de la Gran Bretaña, hasta la suma de ($ 100.000.000 argentinos oro) cien millones de pesos argentinos oro, o su equivalente en moneda nacional de curso legal, e igual crédito hasta la misma suma al Gobierno de Francia.
    Las sumas giradas por estos créditos ganarán el (5%) cinco por ciento de interés anual.
    Art. 4º- El Gobierno Argentino podrá girar contra los Gobiernos de Francia y de la Gran Bretaña, para operaciones directas de cambio, hasta el monto de las sumas que de ellos hubieran dispuesto en los citados créditos cuando el tipo de cambio no exceda de (50 peniques) cincuenta peniques, sobre Inglaterra, y de (5.60 francos) cinco francos con sesenta centésimos sobre Francia.
    El Gobierno Argentino no utilizará las cuentas en las libras esterlinas y francos abiertas en París y Londres, para hacer remesas directas o indirectas a los Estados Unidos de América.
    El saldo resultante será abonado en oro efectivo por los Gobiernos de Francia y de la Gran Bretaña, dentro del plazo de (24 meses) veinte y cuatro meses de suscrita esta Convención, salvo prórroga de común acuerdo.
    Los gobiernos de Francia y de la Gran Bretaña depositarán en las respectivas legaciones argentinas las obligaciones equivalentes al monto de las sumas de que hubieran dispuesto dentro de los créditos acordados.
    Art. 5º- Los créditos concedidos serán utilizados para la compra de cereales argentinos y podrán también usarse para la adquisición de otros productos del país.
    Art. 6º- Este Convenio es ad referendum para el Gobierno Argentino que gestionará del Congreso Nacional la autorización necesaria.
    Art.7º- Obtenida la autorización legislativa a que se refiere el artículo anterior, los créditos acordados en Buenos Aires por el Gobierno Argentino podrán ser utilizados inmediatamente por los Gobiernos de Francia y de la Gran Bretaña. (...)

    IX, Convención entre la República Argentina, Francia y la gran Bretaña para la compra del sobrante de la cosecha, firmada en Buenos Aires el 14 de enero de 1918, en República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Memoria de Relaciones Exteriores y Culto presentada al Honorable Congreso Nacional correspondiente al año 1917-1918, Buenos Aires, 1919, pp. 137-139.

  10. R. Weinmann, op. cit., p. 143.

  11. El tratado establecía:
    (...) Artículo 1°- El Gobierno de la República Argentina, abrirá un crédito a favor del Gobierno de Francia, hasta la suma de ochenta millones de pesos argentinos oro ($80.000.000 oro) o su equivalente en moneda nacional de curso legal. Igual crédito por la misma suma al Gobierno de la Gran Bretaña; y otro crédito hasta la cantidad de cuarenta millones de pesos argentinos oro
    ($ 40.000.000 oro) al gobierno de Italia. Las sumas giradas sobre estos créditos ganarán el cinco por ciento (5%) de interés anual, liquidado trimestralmente.
    Artículo 2°- A los veinticuatro meses de suscripta esta Convención los Gobiernos de Francia, de la Gran Bretaña y de Italia, abonarán en Buenos Aires, en oro efectivo, el saldo deudor resultante de sus respectivas cuentas.
    Artículo 3°- Antes de vencido el término estipulado en el artículo anterior, el Gobierno Argentino podrá girar, contra los Gobiernos de Francia, de la Gran Bretaña y de Italia, para operaciones directa de cambio, hasta el monto de las sumas de que estos Gobiernos hubiesen hecho uso, cuando el tipo de cambio no exceda de cuarenta y nueve (49) peniques sobre Londres, de cinco francos con veinticinco céntimos (5.25) sobre París; y de seis liras con quince centésimos (6.15) sobre Roma; no pudiendo utilizarse dichos giros para hacer remesas directas o indirectas a los Estados Unidos de América.
    Artículo 4°- Los Gobiernos de Francia, de la Gran Bretaña y de Italia, aplicarán las sumas de que hagan uso en los créditos concedidos para la compra de productos del país.
    Artículo 5°- Este Convenio es ad referendum para el Gobierno Argentino, que gestionará de Congreso Nacional la autorización necesaria.
    Artículo 6°- Obtenida la autorización legislativa a que se refiere el artículo anterior, los créditos acordados podrán ser utilizados inmediatamente por los respectivos gobiernos.

Anexo A, Guerra Eurpea, XIV, Convención entre la República Argentina, Francia, la Gran Bretaña e Italia sobre compra de productos argentinos, en República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Memoria...1918-1919, op. cit.,pp. 38-40; mensaje del presidente al Congreso pidiendo su ratificación, en ibid., p. 36; Ministerio de Relaciones Exteriores, Catálogo de tratados, convenciones y demás actos intenacionales celebrados por la República Argentina desde el 25 de mayo de 1810 hasta el 31 de diciembre de 1942, p. 52.  

Aclaración: Las obras citadas (op. cit.) que no se mencionan explícitamente en este listado de citas, se encuentran en las páginas inmediatamente anteriores. Para ello, haga un click en el botón "Anterior". También puede utilizar la opción "squeda" , ingresando el nombre del autor de las obras respecto de las cuales se requiere información.

Ir a página anterior Home Ir a página siguiente

© 2000. Todos los derechos reservados.
Este sitio está resguardado por las leyes internacionales de copyright y propiedad intelectual. El presente material podrá ser utilizado con fines estrictamente académicos citando en forma explícita la obra y sus autores. Cualquier otro uso deberá contar con la autorización por escrito de los autores.