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Uno de los temas dominantes en la agenda bilateral argentino-británica fue el de los medios de restablecer los vínculos alterados por la coyuntura bélica. Con el fin de lograr este objetivo, se procuraron dos tipos de medidas político-económicas: a) las encaminadas a disminuir o dejar sin efecto las restricciones sobre las exportaciones británicas al mercado argentino durante la guerra, definidas por el ministro británico en la Argentina Reginald Tower como "inevitables", y b) las destinadas a incentivar la alicaída presencia británica en el mercado argentino de la primera posguerra, amenazada tanto por el avance norteamericano como por la reactivación de la presencia alemana tras el fin de la guerra.
    Dentro de la primera categoría de medidas adoptadas por las autoridades de Londres, vale citar las que apuntaron a reducir las restricciones a las exportaciones inglesas vigentes durante los años de la Primera Guerra. No obstante, la propia legación británica en la Argentina reconoció que estas medidas no alcanzaron a productos manufacturados necesarios para la reconstrucción europea, y que, a la vez, eran imprescindibles en la economía argentina. Así, los británicos no estuvieron en condiciones de abastecer productos tales como alambre, hojalata y materiales para ferrocarriles y construcciones navales, rubros en los que Gran Bretaña fue superada por Estados Unidos, y donde incluso hubo una fuerte presencia alemana en la posguerra (1).
    Por su parte, las medidas de promoción del gobierno británico destinadas a reactivar los alicaídos vínculos comerciales angloargentinos hacia fines de la década de 1920, estuvieron, según Gravil, estimuladas por tres factores básicos:
a) la creciente alarma de los agentes económicos y autoridades en Londres y Buenos Aires respecto de la desfavorable balanza comercial para Gran Bretaña, reflejada en la disminución de las exportaciones industriales británicas hacia el mercado argentino (2);
b) la visita de fines de 1928 a diez repúblicas latinoamericanas del recién electo presidente norteamericano Herbert Clark Hoover (1929-1932), quien, al poner el acento en el concepto de "buen vecino" y repudiar las anteriores políticas regionales norteamericanas, alarmó al entonces embajador británico en la Argentina, Malcolm Robertson. Este último, firme defensor de la "conexión angloargentina", percibió esta gira presidencial de Hoover como una maniobra orientada a desplazar la presencia inglesa en América latina (3); y
c) la sugerencia del senador radical Diego Luis Molinari, hombre cercano al presidente Yrigoyen, de que un grupo de industriales británicos realizara una visita a la Argentina para discutir el futuro de la conexión angloargentina.
    Estimulados por estos factores, los británicos, liderados por su embajador en Buenos Aires Robertson, procuraron revitalizar su presencia en el mercado argentino luchando tanto contra sus enemigos en la Primera Guerra, los alemanes, como contra sus ex aliados, los norteamericanos. En la búsqueda de este objetivo de reafirmación de la presencia comercial e inversora británica, las autoridades de Londres no escatimaron medios, e incluso utilizaron muy hábilmente su aparentemente "flexible" posición de admitir el ingreso en su mercado de carnes argentinas infectadas con aftosa, presionando a las autoridades argentinas con la amenaza de un posible embargo para obtener de ésta ventajas comerciales. A su vez, el gobierno argentino, influido por el sector ganadero-exportador, procuró reconstruir la "relación especial" entre ambos países alterada por la Gran Guerra. Esta tendencia se reflejó tanto en el pacto D'Abernon de 1929 como en el Pacto Roca-Runciman de 1933.

  1. Legación británica en la Argentina, Buenos Aires, 26 de diciembre de 1918, en República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Memoria... 1918-1919, op. cit., pp. 28-29.
  2. Consultar respecto de la desfavorable balanza comercial británica con la Argentina U.K. Department of Overseas Trade, Economic Conditions in the Argentine Republic, Nº 1929, 20, cit. en R. Gravil, The Anglo-Argentine Connection..., op. cit., p. 163.

  3. Los objetivos de la visita del recién electo presidente norteamericano Hoover a diez repúblicas latinoamericanas, a fines de 1928, en Gordon Connell-Smith, The Interamerican System, London, 1966, p. 78. La percepción del embajador Malcolm Robertson acerca de los efectos de esta visita en los intereses británicos en la Argentina, en F.O. 371/13460, Robertson to Craigie, 11 March 1929, 125; F.O. 371/13460, Robertson to Craigie, 10 May 1929, 285; F.O. 371/13459, Memo, 25 October 1929, 230, fuentes citadas en R. Gravil, The Anglo-Argentine Connection..., op. cit., pp. 163-165.

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