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La colaboración norteamericana en los problemas limítrofes argentino-chilenos

Otra cuestión importante en las relaciones políticas entre la Argentina y Estados Unidos durante la década de 1880 consistió en los intentos de la diplomacia norteamericana por encontrar una salida a los problemas limítrofes entre la Argentina y Chile. Así, en las negociaciones que llevaron al tratado del 23 de julio de 1881 firmado por los gobiernos argentino y chileno en relación con la frontera andina, los ministros norteamericanos Thomas O. Osborn desde Buenos Aires y Thomas A. Osborn desde Santiago de Chile jugaron un rol crucial en la conciliación de las partes en conflicto (1).
    No obstante, el tratado de 1881, fruto en gran medida de los esfuerzos diplomáticos de los ministros norteamericanos mencionados, no logró cerrar totalmente las tensiones argentino-chilenas. Los expertos en cartografía tropezaron con el problema surgido de las diferentes interpretaciones de la ambigua frase del tratado, que estableció como criterio divisorio "las cumbres más elevadas de dichas Cordilleras que dividan las aguas". Para las autoridades argentinas, esta frase implicaba respetar como criterio divisorio la cadena de cumbres más altas; para las chilenas, la línea de división de aguas. A pesar de la firma de los convenios suplementarios de 1888 y 1895 y un protocolo aclaratorio en 1893, éstos no pudieron atenuar ni las divergencias de interpretación de ambos países respecto del tratado de 1881, ni las tensiones bilaterales (2).
    Además, durante la década de 1890, las autoridades chilenas y argentinas se disputaron el control de la Puna de Atacama. A pesar de la creciente tensión bilateral, ambas partes acordaron el 2 de noviembre de 1898 una conferencia internacional integrada por diez delegados, cinco de cada país, que debía encontrarse en Buenos Aires para trazar la frontera de Atacama. Si en diez días de estudio no se llegaba a un acuerdo de demarcación, esta tarea sería trasladada a una comisión de demarcación con facultades definitivas.
    Esta última comisión estaría integrada por un argentino, un chileno y el ministro de Estados Unidos en la Argentina, William Buchanan, lo cual demostró el mutuo reconocimiento de las partes en conflicto a los esfuerzos mediadores de los ministros norteamericanos Osborn, que llevaron al tratado de 1881.
    La comisión de demarcación celebró cuatro sesiones, los días 21, 22, 23 y 24 de marzo de 1899. Mientras los representantes de la Argentina y de Chile, José E. Uriburu y Enrique McIver, respectivamente, presentaron sendas propuestas para el trazado del límite de la Puna que fueron rechazados, Buchanan presentó la suya, finalmente aprobada por la comisión, que estableció la división de la línea fronteriza en siete sectores, con un votación distinta para cada uno. Cuatro veces Buchanan votó con el delegado argentino, dos con el de Chile y en el caso del sector restante de la línea divisoria, la votación fue unánime (3).
    La mediación de Buchanan sirvió para despejar el camino hacia la aceptación del fallo arbitral de la Corona británica en 1902. Si bien la aprobación de la decisión de la comisión estuvo lejos de ser unánime en la Argentina y en Chile, lo cierto fue que, como en el caso del tratado de 1881, la participación norteamericana fue elogiada por la prensa y los círculos oficiales de uno y otro país.

  1. Ver respecto de la mediación de los norteamericanos Osborn en el conflicto limítrofe argentino-chileno el trabajo de H.F. Peterson, op. cit., vol. I, pp. 285-291, y la tesis de Donald Edward Willett, Across the Andes: United States, Argentina and Chilean diplomatic relations, 1865-1883, M.A. dissertation, Stephen F. Austin State University, 1976, especialmente pp. 85-130.

  2. Ver respecto de las tensiones limítrofes argentino-chilenas en la década de 1890 y los problemas emanados de las divergencias de interpretación del tratado de 1881 la tesis doctoral de George V. Rauch, The Argentine-Chilean boundary dispute and the development of the Argentine armed forces: 1870-1902, Ph.D. dissertation, New York University, 1989, pp. 316-321, y el trabajo de H.F. Peterson, op. cit., vol. I, p. 295.

  3. Jaime Eyzaguirre, Chile durante el gobierno de Errázuriz Echaurren: 1896-1901, Santiago, 1957, p. 261, cit. en G.V. Rauch, op. cit., pp. 338-339. También H.F. Peterson, op. cit., vol. I, pp. 301-302.

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