La llegada de Julio Argentino Roca por
segunda vez al gobierno argentino (1898-1904) y los mutuos esfuerzos de los ministros
plenipotenciarios Martín García Merou y William Buchanan, argentino y norteamericano
respectivamente, parecieron marcar un período de menor rivalidad entre los gobiernos de
Buenos Aires y Washington que el que había caracterizado las décadas anteriores.
Como síntomas de este aparente giro de la política exterior
argentina, el ministro de relaciones exteriores del gobierno de Roca, Amancio Alcorta,
cambió la tradicional posición crítica argentina hacia el dominio norteamericano del
Comité Ejecutivo del Bureau de las Repúblicas Americanas. Luego de la Primera
Conferencia Panamericana en Washington, las autoridades argentinas habían evidenciado su
rechazo hacia el panamericanismo norteamericano, alejándose de la Oficina o Bureau
regional entre 1892 y 1898 y negándose a pagar las cuotas correspondientes como miembro.
Por influencia de Roca, la Argentina cambió su actitud y retornó a la organización
americana, reanudando los pagos al Bureau de las Repúblicas Americanas desde julio de
1898 (1).
Asimismo, el gobierno argentino aceptó el nombramiento de William
Buchanan como miembro neutral de la comisión que debía resolver el problema del límite
de Atacama entre Argentina y Chile, gesto argentino que seguramente influyó en el ánimo
de las autoridades norteamericanas para que la delegación argentina asistiese a la
Segunda Conferencia Panamericana que se reunió en la ciudad de México entre 1901 y 1902.
Incluso Roca se ocupó de anunciar tanto al secretario de Estado norteamericano John Hay,
como al propio Congreso argentino que Buenos Aires aceptaba con gusto la invitación del
gobierno norteamericano para asistir a la conferencia "en cualquier parte que ésta
se celebrase", pues una conferencia como la de México "puede ser fecunda para
las relaciones de los estados americanos que viven distanciados, no obstante que intereses
y aspiraciones comunes les exigen vinculaciones más estrechas (2)".
Un importante sector de la prensa argentina no compartió las
esperanzas de Roca, García Merou y Buchanan acerca del crecimiento de la idea
panamericana, subrayando los ejemplos de política expansionista e intervencionista del
gobierno norteamericano, expresada en casos como la guerra contra España y las
"intrigas" contra la independencia de Cuba (3).
Así, los sentimientos de amistad evidenciados por los ministros
García Merou, jefe de la delegación argentina en la Conferencia de México, y Buchanan,
titular de la norteamericana, no alcanzaron para zanjar las profundas diferencias que
separaban a ambas naciones. Muchos argentinos -entre ellos Estanislao Zeballos- estuvieron
principalmente preocupados con los efectos de la Conferencia de México en el equilibrio
de poder regional, que en ese momento estaba en serio riesgo debido a la carrera
armamentista entre los gobiernos de la Argentina y Chile.
Heraclio Mabragaña, comp., Los mensajes, 6 vols., Buenos Aires, 1910, V, 361; Lord a Hay, 26 de marzo, 24 de abril de 1900, y adjuntos, NA, DS, Desp. Arg., XXXIX, cit. en H.F. Peterson, op. cit., vol. I, p. 335.
Mayer al Departamento de Estado, 28 de mayo de 1901, y adjuntos, NA, DS, Consular Letters, Buenos Aires, XXIV, cit. en ibid., vol I, p. 336.
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