Visite nuestra página principal

El rol norteamericano en la rivalidad argentino-brasileña por la supremacía naval

La compra de barcos de guerra norteamericanos por parte de la Argentina en 1910 estuvo vinculada con la tradicional rivalidad argentino-brasileña por el poder naval, que el gobierno de Estados Unidos fomentó a fin de asegurarse mercados para su producción armamentista. El 28 de agosto de 1907, el Departamento de Marina notificó al secretario de Estado que el presidente Theodore Roosevelt (1901-1908) había dado la orden a dieciséis barcos de guerra de dirigirse a San Francisco pasando por el estrecho de Magallanes. En dicho trayecto, la flota norteamericana debía aprovisionarse de carbón en Trinidad, Río de Janeiro, Punta Arenas, Callao y la bahía de Magdalena, omitiéndose los puertos de Buenos Aires y Valparaíso. El 15 de enero de 1908, estando la flota norteamericana en el puerto de Río de Janeiro, Roosevelt envió un mensaje al presidente brasileño que provocó la reacción argentina.
    El mensaje se refería a los barcos de guerra como "mensajeros de amistad y buena voluntad que habrán de celebrar con ustedes la vieja y continuada (...) amistad (...) de nuestras dos grandes repúblicas (1)".
    El ministro de relaciones exteriores Estanislao Severo Zeballos calificó el saludo de Roosevelt como un "acto de hostilidad" y dio órdenes a su ministro en Washington, Epifanio Portela, para que lograra que alguno de los barcos norteamericanos se detuviera en los puertos de Buenos Aires o Bahía Blanca. Tras una serie de contactos de Portela con el secretario de Estado Elihu Root, se tomaron medidas para enviar una flotilla de destructores norteamericanos a Buenos Aires. Además, Root intentó aplacar la furia de Zeballos, explicándole que el viaje de los barcos norteamericanos tenía tan sólo fines de adiestramiento y había sido decidido por el Departamento de Marina sin intermediación del Departamento de Estado (2). Pero esta explicación tardía e inexacta en los detalles no logró cerrar el conflicto.
    Con la llegada de William Howard Taft a la presidencia norteamericana (1908-1912), él y su secretario de Estado, Philander C. Knox, iniciaron la presión sobre el gobierno argentino para que éste diese una "oportunidad más favorable" a los constructores de barcos norteamericanos, recordando a las autoridades de Buenos Aires la existencia del empréstito norteamericano de 10 millones de dólares otorgado al gobierno argentino. Este tipo de diplomacia era el complemento en el Cono Sur de la "diplomacia del dólar" seguida por la administración norteamericana en la región del Caribe (3). Tanto el presidente Taft como su secretario de Estado Knox tuvieron un interés directo en el tema. Charles H. Sherrill, amigo personal del presidente norteamericano, activo promotor de su elección y abogado de empresas de Nueva York, fue el encargado de obtener del gobierno argentino algún contrato con empresas de construcción naval norteamericanas.
    Sherrill contactó a empresarios norteamericanos con las principales figuras de la política argentina del momento, con el objetivo de lograr su buena voluntad para con las empresas norteamericanas. Se entrevistó con el presidente José Figueroa Alcorta, el ministro de relaciones exteriores Victorino de la Plaza y el ministro argentino en Roma Roque Sáenz Peña, este último figura de influencia como probable sucesor a la presidencia argentina y partidario de las empresas italianas. Sherrill tuvo también conversaciones con los ejecutivos de La Prensa, medio favorable a la expansión naval argentina y partidario de la participación de empresas norteamericanas en la provisión de barcos de guerra.
    Incluso, el encargado de negocios norteamericano en la Argentina, Charles S. Wilson, ante los rumores que circularon en la prensa de Buenos Aires respecto de defectos en la construcción de los barcos en Estados Unidos, debió entrevistarse por orden del Departamento de Estado con el canciller argentino para desmentir dichos rumores, responsabilizando de su origen a quienes deseaban hacer fracasar los intereses americanos en la construcción de barcos para el mercado argentino (4).
    Luego de varios meses de esfuerzos, y frente a la competencia con treinta o más empresas provenientes de Gran Bretaña y otras cinco naciones, la alianza de la diplomacia norteamericana con las empresas privadas dio los frutos esperados por Washington (5). El 21 de enero de 1910, la Comisión Naval Argentina concedió los contratos para dos grandes barcos de guerra a la Fore River Ship Building Company. Por su parte, la Bethlehem Steel Corporation consiguió contratos para fabricar la artillería de los torpedos. Estos hechos establecieron la primacía de la industria pesada norteamericana en el mercado argentino.
    En el contexto de la "diplomacia de control", la carrera armamentista entre la Argentina y Brasil alentada por Estados Unidos, poco colaboraba -según la percepción de los países latinoamericanos- con la solidaridad hemisférica que suponía el pensamiento panamericano. Pero al contribuir a la paridad naval de la Argentina frente a su poderoso vecino, el gobierno de Estados Unidos ayudó a estabilizar el equilibrio de poder en América del Sur. Al mismo tiempo, la concesión de contratos navales a constructores norteamericanos fue una señal importante de las autoridades de Buenos Aires hacia el Departamento de Estado, pues negaba cualquier probable intención del gobierno argentino respecto de unirse con los de Brasil y Chile para neutralizar la influencia norteamericana en la región (6).
    Otro gesto tranquilizador de las autoridades argentinas hacia Washington fueron las declaraciones al ministro norteamericano Sherrill de parte del ministro de relaciones exteriores, Victorino de la Plaza. Este aseguró a Sherrill que estaba enteramente de acuerdo con la política del presidente Taft y su secretario de Estado Knox respecto de Sudamérica, y que estaba dispuesto a seguir la dirección del secretario de Estado. A este respaldo explícito de Victorino de la Plaza a la política regional norteamericana, se sumó un clima de excepcional armonía en las relaciones argentino-norteamericanas tanto en la Cuarta Conferencia Panamericana, celebrada en Buenos Aires en 1910, como en la colaboración estrecha de ambos países en una serie de problemas limítrofes suscitados entre países latinoamericanos (la controversia entre Perú y Ecuador por la zona andino-amazónica y la desatada entre Chile y Perú por los territorios de Tacna y Arica).

  1. Subsecretario de Marina al secretario de Estado, NA, DS, Number File, vol. 597, Case 8258 sin número y Nº 70-71 de la misma fuente, citadas en H.F. Peterson, op. cit., vol. I, p. 342.

  2. Zeballos a Portela y Portela a Root, 16 de enero de 1908; Root a Portela, 21 de enero de 1908, NA, DS, Number File, vol. 597, Case 8258, Nº 83-84; Root a Beaupré, 20 de enero de 1908, en ibid., Nº 64, fuentes citadas en H.F. Peterson, op. cit., vol. I. p. 342.

  3. La llamada "diplomacia del dólar" de la administración Taft fue una forma sofisticada de intervencionismo norteamericano en el área del Caribe. Consistió en la manipulación de préstamos e inversiones de consorcios norteamericanos en la región caribeña (especialmente en Nicaragua y Honduras). Esta práctica estuvo acompañada de desembarcos militares ("intervención pecuniaria"), cuyo objetivo era proteger los intereses privados comerciales norteamericanos en aquella región. En la diplomacia del dólar, inversiones e intervención militar fueron dos caras de una misma política intervencionista. Las inversiones norteamericanas tenían por función mantener alejados de la región intereses extra-hemisféricos (especialmente británicos) y, a la vez, apoyar la estabilidad en los pequeños estados del Caribe. Por su parte, la intervención militar tenía el rol de proteger y animar a los inversores norteamericanos, asegurando al mismo tiempo la estabilidad política. En síntesis, los inversores se beneficiaron con la política coercitiva norteamericana, pero fueron a la vez parte de esta política de seguridad regional impulsada por la Casa Blanca. Ver G.P. Atkins, op. cit., pp. 164-165.

  4. Knox to Secretary of the Navy, 14 July 1909, 4793: 38: 7, General Records of the Department of the Navy, Record Group 80 (RG 80), NA; Wilson to de la Plaza, 18 June 1909, "Propuesta del Gobierno de los Estados Unidos para que se le encargue las construcciones navales argentinas", expediente 14, United States, Records of the Political Division, MRE, cit. en D. Sheinin, op. cit., p. 44.

  5. Además de la empresa norteamericana que finalmente consiguió el contrato del gobierno argentino para vender sus barcos de guerra -The Fore River Ship Building Company-, otras firmas norteamericanas que pujaron por el contrato fueron The New York Ship Building Company, The Newport News Shipbuilding and Dry Dock Company, The Bethlehem Steel Company y The Cramps Ships Building Company. Estas firmas presionaron a Washington para obtener auxilio de las autoridades norteamericanas. Por su parte, el Departamento de Estado envió instrucciones al embajador norteamericano en Gran Bretaña con el objetivo de que se asegurara de que las firmas norteamericanas recibirían igual trato que sus competidoras europeas en la puja por el contrato para construir barcos de guerra destinados a la Argentina. A partir de la apertura de la competencia, el gobierno norteamericano adoptó un rol aún más activo en el respaldo de los empresarios norteamericanos. El secretario de Estado asistente Alvey A. Adee instruyó a la legación norteamericana en Buenos Aires para presionar a los argentinos, recordándoles las favorables tarifas sobre los cueros, la importancia de los créditos de los bancos privados norteamericanos al gobierno argentino, y las ilimitadas oportunidades que podrían darse en el ámbito económico bilateral, en caso de que los norteamericanos ganaran el contrato para construir barcos de guerra. Eddy to Root, 17 December 1908, case 1070, Nº 23, vol. 139; Department of State to Reid, 11 February 1909, case 1070, Nos. 16, 38, 39, vol. 139; Knox to American Legation in Buenos Aires, 7 December 1909, case 1070, Nº 125, vol. 140; Adee to American Legation in Buenos Aires, 15 January 1910, case 1070, Nº 160, vol. 140, General Records of the Department of State, Record Group 59 (RG 59), NA; Wilson to de la Plaza, 11 June 1909, "Propuesta de Gobierno de Estados Unidos para que se le encargue las construcciones navales argentinas", expediente 14, United States, Records of the Political Division, MRE, fuentes citadas en D. Sheinin, op. cit., p. 42.

  6. H.F. Peterson, op. cit., vol. I, p. 347.

Aclaración: Las obras citadas (op. cit.) que no se mencionan explícitamente en este listado de citas, se encuentran en las páginas inmediatamente anteriores. Para ello, haga un click en el botón "Anterior". También puede utilizar la opción "squeda" , ingresando el nombre del autor de las obras respecto de las cuales se requiere información.

Ir a página anterior Home Ir a página siguiente

© 2000. Todos los derechos reservados.
Este sitio está resguardado por las leyes internacionales de copyright y propiedad intelectual. El presente material podrá ser utilizado con fines estrictamente académicos citando en forma explícita la obra y sus autores. Cualquier otro uso deberá contar con la autorización por escrito de los autores.