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La preocupación alemana por una eventual guerra argentino-brasileña

Por cierto, la renovada competencia argentino-brasileña a comienzos del siglo XX estimuló las actividades de la poderosa casa alemana Krupp en el mercado argentino. A comienzos de 1904, segmentos representativos del cuerpo político argentino, con el periódico La Prensa a la cabeza, exhortaron a la población a hacer frente al desafío de una flota brasileña en expansión, que hacia 1906 adquiría grandes barcos de combate. En este año, el ministro de relaciones exteriores Estanislao Severo Zeballos, proclamando el pacifismo y el progreso, comenzó a modelar la política antibrasileña del gobierno argentino. Entre sus mayores y constantes predilecciones figuró una virtualmente ilimitada admiración por Alemania y todo lo alemán, vinculada a una profunda devoción por la preparación militar argentina y un odio igualmente profundo hacia el ministro de relaciones exteriores brasileño, José María da Silva Paranhos, barón de Rio Branco.
    La rivalidad argentino-brasileña dio a los asesores alemanes la oportunidad de ganar influencia con los mandos militares argentinos. Por cierto, los primeros recibieron repetidamente invitaciones para colaborar con un cuerpo militar que en 1905 fue organizado todavía más cerca del modelo prusiano. Sin embargo, estas proposiciones fueron rechazadas por los alemanes, pues éstos consideraron que no tendrían la responsabilidad suficiente para imponer un proyecto, y que tendrían la oposición de la prensa.
    Es significativo que un informe de uno de estos asesores haya consignado la sorpresa que causaba la falta de preparación y de información de un cuerpo militar, que "planeaba fantásticamente campañas irreales para un ejército que sufría de una grave escasez de líderes militares entrenados en todos los niveles (1)".
    En 1907, estimulada por el enfrentamiento argentino-brasileño, comenzó una campaña alemana de venta de barcos de guerra. A fines de junio, el propio emperador tuvo una importante entrevista con el germanófilo Indalecio Gómez, entonces ministro argentino en Alemania, en ocasión de la revista anual de la flota alemana. El emperador urgió a los argentinos a armarse y comprar barcos de guerra alemanes (2). No obstante, desde Berlín, el secretario de Estado de asuntos exteriores demostró su preocupación respecto de las negativas consecuencias de una eventual guerra argentino-brasileña en el comercio con Alemania. Partiendo de esta percepción, decidió seguir una política estrictamente neutral hacia ambos antagonistas (3). Por su parte, el ministro Zeballos, a través de los editoriales del diario La Prensa, continuó alimentando la tensión argentino-brasileña. Pero en junio de 1908, los esfuerzos de sus enemigos internos y una cierta cantidad de presión británica bastaron para alejarlo del Ministerio de Relaciones Exteriores. Este hecho llevó a una marcada disminución de los problemas con Río de Janeiro.

  1. GFM, A 1165, secret report by Captain Thewalt, Buenos Aires, December 21, 1905, cit. en ibid., p. 444.

  2. GFM, A 16431, Gómez-Zeballos, June 29, 1907, in Waldthausen-Bülow, Oct. 4, 1907, cit. en ibid., p. 452.

  3. GFM, A 8618, Secretary of State for Foreign Affairs, Waldthausen, Berlin, June 5, 1908, cit. en ibid., p. 449.

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