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La convicción neutralista de Yrigoyen

En opinión de Weinmann, Yrigoyen no fue ni proalemán ni proaliado, sino neutral. En los casos de los hundimientos de los buques Monte Protegido y Toro exigió a los alemanes disculpas e indemnización. En el último, le hizo entregar a Molina un ultimátum, al ver que los alemanes demoraban una respuesta satisfactoria. Incluso preparó el texto de una ruptura de relaciones que no llegó a hacer pública, pues las autoridades alemanas presentaron sus disculpas por el hundimiento del vapor Toro. Aunque los telegramas de Luxburg, que los aliados descubrieron e hicieron conocer, llegaron a llamar al canciller Pueyrerdón "un notorio idiota y un anglófilo", Yrigoyen se negó a romper relaciones con Alemania. No obstante, al mismo tiempo aceptó la visita del escuadrón naval estadounidense bajo las órdenes del almirante Caperton, y se declaró moralmente identificado con la actitud internacional de la Casa Blanca. Convencido de que la neutralidad era la mejor opción para el pueblo argentino, Yrigoyen la mantuvo a pesar de las numerosas presiones internas y externas.
    Dos anécdotas de Yrigoyen ilustran, según Weinmann, su convicción neutralista. En ocasión de una manifestación que pedía la ruptura de relaciones con Alemania, el líder radical le expresó a un colega de su partido, Raúl Oyhanarte, que:

Esa gente no sabe lo que quiere, pero yo, en cambio sé lo que no quiere. Lo que no quiere es movilizarse para ir a la guerra. Saben que, porque no corresponde, yo no los voy a llevar. Por eso alardean y gritan, pero ése no es el pueblo argentino, tenga usted la más completa seguridad.

En otra oportunidad, ante una delegación de parlamentarios rupturistas, Yrigoyen dijo lo siguiente:

He tomado conocimiento de sus deseos. Yo soy el jefe del partido Radical y hago todo de manera radical. Si yo rompo las relaciones con Alemania, no me limito a ello, sino que envío también un cuerpo expedicionario al campo de batalla europeo. Ahora les dirijo la pregunta a ustedes, de si están dispuestos a enrolarse en el ejército y tomar parte en la guerra en Europa. (...) como ustedes, no responden a mi pregunta afirmativamente, no puedo por mi parte aprobar lo que me solicitan (1).

Para Weinmann, la actitud neutral en la guerra permitía a Yrigoyen una salida "pragmática" ante las presiones rupturistas internas, sin necesidad de romper relaciones con una potencia como Alemania, que había constituido un mercado importante para los productos argentinos y al que se aspiraba a conservar después de terminada la guerra.

  1. Primera anécdota citada por José Landa, Hipólito Yrigoyen, visto por uno de sus médicos. Estudio caracterítico de su personalidad, Buenos Aires, 1958, p. 365, y por G. del Mazo, op. cit., tomo 1, p. 265. Segunda anécdota citada por Wipert von Blücher, Am Rande der Weltgeschichte. Marokko. Schweden. Argentinien. Wiesbaden, 1958, fuentes a su vez citadas en R. Weinmann, op. cit., pp. 124-125, n. 99.

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