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El período 1880-1914: dos incidentes diplomáticos

En 1886 tuvo lugar un incidente en las relaciones diplomáticas entre la Argentina e Italia, a raíz de la detención del agente consular italiano Carone en Gualeguay, debida a que éste había tenido un problema con otro grupo de italianos por la posesión de la "Sociedad Italia". El ministro de Italia reclamó con insistencia por lo que consideró una violación a las inmunidades de su agente consular. El ministro de relaciones exteriores del gobierno argentino, Norberto Quirno Costa, replicó al representante italiano que los hechos por los cuales había sido detenido el cónsul no eran actos cumplidos en el ejercicio de sus funciones sino meramente particulares, y que en esa circunstancia los gobiernos no podían responder por la conducta de sus representantes, como había sido el caso del propio gobierno argentino que no había presentado ningún tipo de reclamo cuando las autoridades italianas habían detenido al cónsul argentino en Palermo, José Estagno, por no pagar sus deudas (1).
    El segundo incidente fue el episodio originado con motivo de la herencia del señor Vicente Caetani, residente italiano en la Argentina, cuyo caso se tramitó en tribunales argentinos. Dicho caso generó resquemores entre las autoridades italianas y el gobierno argentino, por el eco que tuvo en el Parlamento italiano. En este recinto, y en ocasión de una interpelación al ministro de negocios extranjeros sobre protección a los italianos en el exterior, el diputado Roux se expresó en términos agresivos y violentos contra las repúblicas sudamericanas y en especial hacia la Argentina, citando el caso Caetani. La situación se vio agravada porque otro legislador -el senador Boccardo- se sumó a las expresiones de Roux, exhortando al gobierno italiano a colonizar la América del Sur. Estas expresiones parlamentarias, difundidas por los medios de prensa europeos, provocaron malestar en las autoridades argentinas, como se desprende de la respuesta del ministro de negocios extranjeros de Italia al ministro plenipotenciario argentino, efectuada el 7 de abril de 1886:

He recibido la apreciable nota de vuestra excelencia fecha 19 de marzo, en la cual se sirve darme algunas explicaciones referentes al incidente entre los herederos del señor Vicente Caetani y el Gobierno de la República Argentina, con motivo de la fundación de la colonia "Stella d'Italia", en el Gran Chaco. Al agradecer a vuestra excelencia las aclaraciones que me ha dado sobre el estado de la cuestión, creo por mi parte deberle declarar, que este ministerio no ha tenido nunca la intención de discutir el incidente en sí mismo. El Gobierno italiano en todo el curso de las negociaciones diplomáticas con el Gobierno de la República Argentina, ha insistido siempre porque el asunto Caetani fuera resuelto solícitamente y con arreglo a justicia, poniendo así al reclamante en condición de hacer valer sus derechos. Y efectivamente, desde el 10 de agosto de 1882 el real Ministerio de Negocios Extranjeros, interesó al comendador Cova, representante de su majestad en Buenos Aires, para que solicitara del Gobierno argentino la solución de la cuestión por la vía administrativa, la cual es de deplorar, tanto en el interés de Caetani cuanto en el del Gobierno argentino, que se haya hecho esperar tanto tiempo. Y ya que ahora la cuestión ha sido resuelta administrativamente, no he dejado de informar a los herederos de Caetani, a fin de que puedan aceptar, si lo creen conveniente, las propuestas del Gobierno argentino, o bien seguir la vía judicial, previa la autorización que debe solicitarse del Congreso Argentino, para llamar a juicio al Poder Ejecutivo. Confío que el Congreso no querrá poner obstáculos al ejercicio de los derechos de dichos herederos de Caetani, y concediendo el permiso, hará de modo que estos compatriotas obtengan de la magistratura argentina, de cuya imparcialidad no he dudado jamás, una sentencia conforme a los principios de justicia que rigen a todos los pueblos cultos (2).

Al día siguiente, el ministro plenipotenciario argentino en Italia, del Viso, respondió a la carta del ministro de negocios extranjeros de Italia, dando por cerrado el incidente en torno al caso Caetani pero haciendo unas últimas aclaraciones:

Agradeciendo a vuestra excelencia los muy corteses términos de su apreciable nota, cúmpleme observar, para salvar toda mala inteligencia, que atendida la naturaleza del asunto Caetani, según lo expuesto en mis entrevistas con vuestra excelencia, las aclaraciones que oficiosamente tuve el honor de hacer, no han importado propuestas al Ministerio de Negocios Extranjeros, ni a los herederos de Caetani, en nombre del Gobierno argentino. Esto habría significado el admitir la gestión diplomática, que yo no podía aceptar, tanto por el estado y naturaleza del asunto, cuanto porque no estaba autorizado por mi Gobierno a entrar en tal discusión. Con la resolución administrativa del Ministerio del Interior, quedó expedito a Caetani el recurso de la justicia nacional, en la forma que permiten nuestras leyes y la jurisprudencia establecida en la República. Así lo hizo saber el señor ministro doctor Ortiz, al comendador Cova, en su nota de 19 de enero de 1884, y así he tenido el honor de explicarlo con la posible claridad a vuestra excelencia, en mi nota de 19 de marzo próximo pasado.
Es, pues, una mera cuestión particular, en la que el Poder Ejecutivo de la República será parte como persona jurídica; pero no será cuestión diplomática entre ambos gobiernos. Dejando así claramente establecido el carácter del reclamo Caetani y la clase de intervención que me ha cabido en el asunto, sólo me resta deplorar con vuestra excelencia que importantes asuntos de interés general no hayan permitido antes al Gobierno argentino, la resolución de este detalle particular de su administración (3).

Por su parte, el ministro de relaciones exteriores argentino Francisco J. Ortiz dio por cancelado el incidente Caetani con las siguientes palabras:

Las constantes manifestaciones de cordialidad y estima por parte del cuerpo diplomático extranjero que recibe diariamente el Gobierno, y que este ministerio se afana en corresponder dignamente, destruyen las injustas si bien raras voces que suelen levantar contra la República, movidos por falsos e interesados informes, ciertos escritores, y aun resonar en el recinto de algún Parlamento.
Entre estos casos de injusticia manifiesta, o de ligereza más bien dicho, puede citarse el reciente suceso del diputado Roux del Parlamento italiano, quien con motivo de una interpelación al ministro de Negocios Extranjeros sobre protección a los italianos en el exterior, se expresó en términos agresivos y violentos contra las repúblicas sudamericanas, comprendiendo a la República Argentina, por la cita que hizo del asunto de cierto Caetani, que fue resuelto hace más de dos años sin que la Legación italiana, a quien se comunicó la resolución, hubiese expresado ninguna intención de reclamo ulterior.
Estas palabras y los escritos del senador Boccardo incitando al Gobierno italiano a colonizar la América del Sur, que han visto la luz en muchos diarios europeos, trajeron a nuestro país ciertas alarmas, que son por muchos motivos completamente infundadas.(...) La emigración es la válvula de escape a la población exuberante, y la tarea de los gobiernos europeos debería ser estudiar los países hacia donde deben dirigir esa corriente recíprocamente benéfica, en vez de crear resistencias e inconvenientes como las que acarrean las pretendidas protecciones a sus súbditos y las injustas apreciaciones de hechos y de instituciones de los países americanos.(...)
En el informe correspondiente al primer trimestre del año actual, que va publicado en el Boletín del mes de abril, el señor ministro del Viso explica satisfactoriamente el significado y alcance de las palabras pronunciadas por el ministro de Negocios Extranjeros de Italia, conde de Robilant, en la sesión parlamentaria de 20 de febrero, refiriéndose a las repúblicas sudamericanas, y de que incidentalmente he hablado en el preámbulo de esta memoria.
La prensa europea, en cuyas hojas más importantes se ha demostrado, con este motivo, todo el interés que despierta nuestro país, por las manifestaciones de simpatía que ha hecho en obsequio suyo, se apresuró a comentar los términos en que se había producido el conde de Robilant, dándoles un alcance y tendencias que estuvieron muy lejos del propósito del orador.
La prensa del Río de la Plata se hizo, a su vez, eco de aquellos juicios y el Gobierno mismo no dejó de preocuparse en los primeros momentos, dando instrucciones a la Legación en Roma, para que pidiera una explicación de las palabras ofensivas del señor ministro de Negocios Extranjeros.
El señor ministro del Viso se había ya anticipado y en la entrevista que con tal motivo pidió al conde de Robilant no excusó éste sus explicaciones, expresando que en sus conceptos no ha existido la ofensa, que noticias mal transmitidas hayan podido atribuirle.

Este leve incidente, a que se quiso dar proporciones extraordinarias, no tuvo otra importancia que la expuesta (4).

  1. I. Ruiz Moreno, op. cit., p. 389.

  2. Carta del ministro de negocios extranjeros de Italia, conde de Robilant, al ministro plenipotenciario argentino, del Viso, del 7 de abril de 1886, cit. en C.A. Silva, op. cit., p. 485.

  3. Respuesta de del Viso al ministro conde de Robilant, 8 de abril de 1886, cit. en ibid., pp. 485-486.

  4. Declaraciones del canciller argentino Francisco J. Ortiz dando por cerrado el caso Caetani, cit. en ibid., pp. 484-485.

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