Visite nuestra página principal

Durante la gestión de Agustín P. Justo, las posibilidades de acercamiento bilateral se vieron obstaculizadas por la persistencia de divergencias en temas sensibles de la agenda tales como el alcance de la Doctrina Monroe y de la intervención norteamericana en la región, la política comercial y la paz mundial.  Así, en septiembre de 1933, en ocasión de renovar su condición de miembro de la Sociedad de las Naciones, la Argentina reiteró sus objeciones a la Doctrina Monroe considerada como compromiso regional. (1)
   
Por su parte, la polémica sobre intervención o no intervención volvió a estar sobre el tapete con motivo del estallido de la revolución popular de agosto de 1933 en Cuba, que derrocó la dictadura de Gerardo Machado, quien estaba en el poder desde 1925. Ante el temor de una posible intervención norteamericana en la isla, el gobierno argentino dejó expresamente sentada su postura antiintervencionista, aunque respondió con entusiasmo a la política de Franklin Delano Roosevelt de consultar a los diplomáticos latinoamericanos y respetar la soberanía cubana. (2)    
   
En el tema de la paz mundial, el gobierno argentino intentó retomar la iniciativa en los asuntos internacionales y un liderazgo a nivel regional a través del pacto Antibélico o pacto de No Agresión y Conciliación gestionado por el canciller del gobierno de Justo, Carlos Saavedra Lamas. El pacto Antibélico estuvo abierto a la adhesión universal de las naciones, y era un mecanismo de paz alternativo al esfuerzo norteamericano de panamericanizar los conflictos a través de la Comisión de Neutrales -formada por Estados Unidos, Colombia, Cuba, México y Uruguay- para solucionar la guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay. El pacto Antibélico de Saavedra Lamas pretendió coordinar los engranajes esenciales de la paz de cinco convenciones existentes: el tratado para Evitar y Prevenir Conflictos (llamado Gondra, Chile, 1923), el pacto Briand-Kellogg (París, 1928), los tratados Interamericanos de Conciliación y de Arbitraje (Washington, 1929) y el pacto de la Liga Covenant. 
   
El gobierno argentino obtuvo en mayo de 1933, a propuesta de Chile, la inclusión de este proyecto de fortalecimiento de mecanismos pacíficos en la agenda de la Séptima Conferencia Internacional de Montevideo a celebrarse en diciembre de 1933. Poco después, con motivo de la visita del presidente Justo al Brasil, el pacto Antibélico o pacto de No Agresión y de Conciliación fue firmado el 10 de octubre de 1933 en Río de Janeiro, por los cancilleres de la Argentina, Carlos Saavedra Lamas, y de Brasil, Afranio de Mello Franco, junto a los representantes Marcial Martínez de Ferrari de Chile, Alfonso Reyes de México, Juan Carlos Blanco de Uruguay, y Rogelio Ibarra de Paraguay. 
   
Su texto, de 17 artículos, establecía: la condena a las guerras de agresión y el establecimiento de medios pacíficos para el arreglo de disputas (artículo 1º); el no reconocimiento de la ocupación o adquisición de territorios por medio de las armas (artículo 2º); el compromiso de los estados firmantes de emplear medios autorizados por el Derecho Internacional para mantener la paz y de no recurrir a la intervención, fuera ésta diplomática o armada (artículo 3º); y el compromiso de someter al procedimiento de conciliación los conflictos que se suscitaren en la región (artículo 4º). Los artículos 4º a 14º trataban sobre la organización y funcionamiento de la conciliación; y los artículos 15º a 17º se referían a la ratificación, adhesión y denuncia del tratado. (3)
   
De este modo, con un tratado aceptado por los más importantes países de la región, el gobierno argentino se aseguraba una nueva oportunidad para atacar en la conferencia de Montevideo la posición norteamericana en la cuestión de la intervención. (4) 

  1. Alexander Weddell, embajador en la Argentina, al secretario de Estado, 28 de septiembre de 1933, National Archives (NA), Department of State (DS), 500.C001/817, cit. en H.F. Peterson, op. cit., II, p. 102.

  2. Ministerio de Relaciones Exteriores argentino al Departamento de Estado, 8 de septiembre de 1933, FRUS, 1933, V, p. 409, cit. en ibid., II, p. 102.

  3. Texto del Pacto Antibélico o de No-Agresión y de Conciliación en República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores, Memoria presentada al Honorable Congreso Nacional correspondiente al período 1933-1934, Primera parte: Relaciones Exteriores, Anexo A: Política internacional, Buenos Aires, Kraft, 1934, pp. 176-194 (análisis de los artículos del Tratado) y pp. 331-339 (Texto del Tratado); Carlos Alberto Silva, La política internacional de la Nación Argentina, Buenos Aires, Imprenta de la Cámara de Diputados, 1946, pp. 272-275; texto del pacto y detalles sobre su aprobación en La Prensa, 17 de noviembre de 1932, p. 11, y La Nación, 10 y 11 de octubre de 1933, p. 1 y 2, respectivamente.

  4. Ver Alberto Conil Paz y Gustavo Ferrari, Política exterior argentina, 1930-1962, Buenos Aires, Círculo Militar, 1971, pp. 41-42.

Aclaración: Las obras citadas (op. cit.) que no se mencionan explícitamente en este listado de citas, se encuentran en las páginas inmediatamente anteriores. Para ello, haga un click en el botón "Anterior". También puede utilizar la opción "Búsqueda" , ingresando el nombre del autor de las obras respecto de las cuales se requiere información.

Ir a página anterior Home Ir a página siguiente

© 2000. Todos los derechos reservados.
Este sitio está resguardado por las leyes internacionales de copyright y propiedad intelectual. El presente material podrá ser utilizado con fines estrictamente académicos citando en forma explícita la obra y sus autores. Cualquier otro uso deberá contar con la autorización por escrito de los autores.