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Justo antes de que estallara la guerra, la Argentina convocó a una conferencia para discutir las consecuencias de una guerra para las repúblicas americanas, de acuerdo con las estipulaciones del pacto Antibélico de Saavedra Lamas de 1933. Coherentemente con la tradición de competencia, el gobierno de Estados Unidos ignoró la acción argentina, y, producida la invasión alemana a Polonia en septiembre de 1939, propuso una conferencia en Panamá, para promover bajo su liderazgo la solidaridad continental. El gobierno argentino se avino a la maniobra norteamericana. (1) El 5 de septiembre la Argentina se unió a Estados Unidos y a otras seis naciones -Brasil, Chile, Colombia, Cuba, México y Perú- para auspiciar, de acuerdo con lo dispuesto en las resoluciones de Buenos Aires y Lima, la invitación del gobierno de Panamá a celebrar la Primera Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores.
   
En la reunión de Panamá, que se desarrolló de septiembre a octubre de 1939, el delegado argentino, Leopoldo Melo, se esforzó por trabajar junto al subsecretario de Estado Sumner Welles a fin de lograr unanimidad para mantener la neutralidad, trazar un amplio plan tendiente a la seguridad continental frente a la guerra europea y adoptar medidas para enfrentar la dislocación económica que sobrevendría al finalizar la guerra. La Conferencia adoptó tres resoluciones: la primera era la Declaración conjunta de solidaridad continental, por la cual los signatarios se comprometían a conservar la paz entre ellos. La segunda, la Declaración general de neutralidad, dejaba a criterio de cada país la forma de darle aplicación concreta, pero recomendaba evitar que sus territorios fueran usados como base de operaciones bélicas; que los habitantes desarrollaran actividades que pudieran afectar la posición de neutralidad; que en los territorios se alistaran personas para servir en las fuerzas de los beligerantes; que entraran en los puertos buques beligerantes; que el espacio aéreo fuera violado por naves beligerantes, etc. Se trataría de uniformar la aplicación de la neutralidad y se creaba el Comité Interamericano de Neutralidad para que formulara recomendaciones al efecto. (2)  
    El resultado más importante de la reunión fue sin dudas la llamada Declaración de Panamá, por la que se constituyó una zona marítima de seguridad alrededor del continente de 300 millas de extensión. Dentro de esa zona estaba prohibido a los beligerantes llevar a cabo actos de guerra. La delegación argentina se opuso a patrullar esas aguas por temor a que el país terminara involucrándose en la guerra, y obtuvo que la acción fuera facultativa. No obstante, Melo decidió no dejar aislada a la Argentina e insistió en que se situara -tal como lo sostiene el propio Sumner Welles- "en completa armonía y amistoso entendimiento con los Estados Unidos". (3)
   
La diplomacia argentina otorgó su acuerdo a las medidas aprobadas en Panamá, salvo la reserva ya apuntada sobre la zona de seguridad y una referente a la situación de las islas Malvinas:

La Delegación Argentina declara que dentro de las aguas adyacentes al Continente sudamericano, en la extensión territorial de costas correspondientes a la República Argentina en la zona que se delimita como libre de todo acto hostil no reconoce la existencia de colonias o posesiones de países europeos y agrega que especialmente reserva y mantiene intactos los legítimos títulos y derechos de la República Argentina a islas como las Malvinas, así como a cualesquiera otras tierras argentinas que resultaran ubicadas dentro o más allá de la línea. (4)

En todas las cuestiones importantes tratadas por la Conferencia de Panamá, tales como cooperación económica, coordinación de medidas judiciales y policiales, transferencia de soberanía de regiones geográficas por Estados no americanos, la representación argentina se incorporó al frente común de seguridad, para beneplácito de las autoridades de la Casa Blanca. Profundamente impresionado por el espíritu de colaboración de Melo, Sumner Welles recomendó al secretario Hull que enviara a Buenos Aires una nota de felicitación. (5)
   
Parecía que las gestiones de Melo habían concretado los inconclusos sueños de colaboración interamericana de Rómulo S. Naón en los días de la Primera Guerra. Pero la actitud argentina de cooperación con el gobierno norteamericano en Panamá se debió en gran medida a que dicha reunión hizo de la neutralidad una política panamericana, cuyos términos, a diferencia de los planteados en la Conferencia de 1936, no amenazaban el intercambio argentino con Europa, y porque las autoridades de Estados Unidos prometieron gran ayuda a los países latinoamericanos que sufrieran por la guerra. (6) Otro factor fue la necesidad del gobierno de Ortiz de acercarse a Estados Unidos y ser un miembro leal de la comunidad interamericana, como manifestación "externa" de su política de "democratizar" el fraudulento sistema político vigente desde el golpe de 1930. Ortiz necesitaba un aliado “externo” que le permitiese contrarrestar la creciente influencia de los elementos nacionalistas y pronazis que atentaban contra la estabilidad de su gobierno. Pero sus esfuerzos chocaron con la intransigencia del gobierno norteamericano que permaneció indiferente a la situación interna de la Argentina. (7)  
    Durante el lapso transcurrido entre la caída de Polonia en septiembre de 1939 y la de Francia en junio de 1940 en manos de las fuerzas alemanas, el ministro de relaciones exteriores Cantilo manifestó un enérgico respaldo a la política de solidaridad continental propiciada por el gobierno norteamericano. Así, en el Día de las Américas correspondiente a abril de 1940, en ocasión del quincuagésimo aniversario de la fundación del movimiento panamericano, Cantilo se expresó en los términos más amplios posibles acerca de los aportes del panamericanismo. (8) Asimismo, factores inherentes a la guerra, tales como el hundimiento de barcos mercantes dentro de la zona de seguridad y la acción bélica de las fuerzas británicas contra la incursión del acorazado alemán Graf Spee frente a las costas uruguayas, parecieron convencer a Cantilo de la ineficacia de la Declaración de Panamá. Además, la presencia de un millar de alemanes internados en la Argentina generó en las autoridades de la Casa Rosada la sensación de que los peligros de la guerra no eran tan lejanos para el país a pesar de su carácter de neutral, tal como lo había advertido el gobierno norteamericano. Cuando el último propuso a las repúblicas americanas el envío de una nota conjunta sobre el incidente del Graf Spee, Cantilo apoyó una declaración clara y enérgica. (9)

  1. O.G. Usinger, Fundamentos de la política internacional argentina, Rosario, imprenta de la Universidad Nacional del Litoral, 1952, cit. en C. Escudé, op. cit., p. 47.

  2. Resoluciones aprobadas por la Conferencia de Panamá, República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Memoria...1939-1940, op. cit., pp. 70-74.

  3. Welles al Secretario de Estado, 3 de octubre de 1939, NA, DS, 740.00111 A.R./425, cit. en H.F. Peterson, op. cit., II, p. 127; A. Conil Paz y G. Ferrari, op. cit., pp. 62-64. Texto de la “Declaración de Panamá” en República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Memoria...1939-1940, op. cit., pp. 75-78; también en C.A. Silva, op. cit., pp. 840-841.

  4. Texto de la Declaración de la delegación argentina, en República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Memoria...1939-1940, op. cit., p. 78; y en C.A. Silva, op. cit, p. 841.

  5. Felicitación de las autoridades norteamericanas en C.A. Silva, op. cit., p. 841; Welles al Secretario de Estado, 3 de octubre de 1939, NA, DS, 740.00111 A.R. /425; República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores, Memoria, 1939-1940, p. 53, fuentes citadas en H.F. Peterson, op. cit., II, p. 128. Ver también Joseph A. Tulchin, La Argentina y los Estados Unidos. Historia de una desconfianza, Buenos Aires, Planeta, 1990, p. 163.

  6. A.P. Whitaker, op. cit., p. 128.

  7. J.A. Tulchin, La Argentina y los Estados Unidos, op. cit., p. 162.

  8. Informaciones argentinas, Nº 43, mayo de 1940, pp. 2-3, cit. en H.F. Peterson, op. cit., II, p. 128.

  9. Hull a Armour, circular, 15 de diciembre, y Armour a Hull, 16 de diciembre, FRUS, 1939, V, 94-96, 100-101; Armour al Secretario de Estado, 20 de diciembre de 1939, NA, DS, 740.0011 - European War/1361, cit. en ibid., II, p. 128.

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