La ruptura del equilibrio subregional en favor de Brasil
Como
consecuencia de su posición de neutralidad, sobre todo después de la Reunión
de Consulta de Río, la Argentina quedó al margen de la ley de Préstamo y
Arriendo, y de la asistencia financiera y económica norteamericana a sus
aliados en la región. Este hecho
alteró el equilibrio de fuerzas existente en Sudamérica antes de la Segunda
Guerra Mundial, que era favorable a la Argentina. Por el contrario, a raíz de
su actitud de colaboración con las fuerzas aliadas, el gobierno de Brasil
recibió, por la ley de Préstamo y Arriendo norteamericana, más de los dos
tercios del total de la ayuda de guerra destinada a América latina, transformándose
en la primera potencia militar del sur de América, a expensas de la Argentina.
(1)
Los
militares argentinos comenzaron a sentir una seria preocupación por el
desequilibrio militar subregional en favor de su vecino, inquietud que se hizo
extensiva tanto a aliadófilos como a germanófilos dentro del ejército. Así,
un memorándum de agosto de 1942 de los generales Tonazzi y Pierrestegui,
ministro de guerra y jefe del estado mayor respectivamente, señalaba la ruptura
del equilibrio estratégico en la cuenca del Plata en contra de la Argentina.
Pedro Ramírez, representante de la tendencia opuesta e integrante del GOU,
sector del ejército que protagonizó el golpe contra Castillo en junio de 1943,
coincidía con el diagnóstico del memorial Tonazzi-Pierrestegui. Esta crítica
situación explica los desesperados intentos del gobierno argentino por adquirir
armamento en Alemania. (2)
Pero
la ayuda norteamericana al colaboracionista gobierno de Brasil no se limitó
exclusivamente al plano militar, sino que también se extendió al plano económico.
Las resoluciones de la Conferencia de Río de Janeiro fueron, en este sentido,
el paso previo a la firma de una serie de importantes acuerdos entre el ministro
brasileño de finanzas Souza Costa y funcionarios norteamericanos en marzo de
1942, que incluyeron una línea de créditos de 100 millones de dólares
otorgados por el Export-Import Bank, con el objetivo de movilizar recursos
productivos de Brasil. Por su parte, Souza Costa y el secretario interino de
Estado Sumner Welles firmaron un convenio por el que se estableció un fondo de
5 millones de dólares de la Rubber Reserve Company, para ser utilizado en
cooperación con el gobierno brasileño en el desarrollo de la producción de
caucho crudo en el valle del Amazonas. Finalmente, a través de una serie de
negociaciones entre el canciller brasileño Oswaldo Aranha y el secretario de
Estado Cordell Hull, se concretó un préstamo de 45 millones de dólares
otorgado por el Export-Import Bank para la construcción de la planta siderúrgica
brasileña de Volta Redonda. (3)
NOTAS
A. Conil Paz y G. Ferrari, op. cit., p. 112. También A.P. Whitaker, La Argentina y los Estados Unidos, op. cit., p. 133.
A. Conil Paz y G. Ferrari, op. cit, p. 111.
Ibid., pp. 112-113.
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