La agenda política
Las actividades del nazismo en la Argentina
La
idea de llevar el nazismo organizado a Buenos Aires fue de los marineros
mercantes de las líneas Hamburg-Süd y Hapag-Lloyd que salían de Hamburgo.
Desde mediados de 1930, los miembros del partido de Hamburgo habían trabajado
para crear una oficina en el puerto sudamericano con el fin de mantener contacto
con los alemanes de ultramar y a la vez obtener fondos para el movimiento nazi.
El 7 de abril de 1931 el Landesgruppe
argentino era fundado con 59 miembros como Auslandsabteilung
der Reichsleitung der NSDAP (Departamento de Ultramar de la Dirección
Nacional del Partido Nazi). Dos meses después, su líder, Rudolf Seyd, condujo
a la delegación nazi a las ceremonias anuales que se celebraban en el memorial
de guerra del cementerio alemán. Allí se exhibió por primera vez en público
la esvástica, que aparecía en la bandera del recién establecido grupo local
del NSDAP en Buenos Aires. Sin embargo, los primeros años del partido fueron
turbulentos, caracterizándose por la lucha por el liderazgo. El grupo fue
reorganizado en 1933 como la Gau Ausland
(región de ultramar), y luego la Auslandsorganisation
(organización de ultramar), o AO, del Partido Nazi. (1)
El
partido Nazi argentino, según registros descubiertos en Alemania al final de la
guerra, tenía 315 miembros a principios de 1933, y 2110 a comienzos de 1936. En
1937 la AO hizo el cálculo de que el Landesgruppe
argentino era en números absolutos el cuarto partido Nazi fuera del Reich
(después de los de Brasil, Holanda y Austria). No obstante, considerando la
relación entre los alemanes nativos que residían en la Argentina y los
miembros del partido, la relación era de 28:1, lo cual colocaba al partido
argentino muy abajo en las estadísticas. Cuando el partido fue supuestamente
disuelto por la presión del gobierno argentino a mediados de 1939, las listas
contenían 1635 miembros. Según Wieland, los criollos fueron admitidos en la
organización semilegal que lo sucedió, denominada Federación de Círculos
Alemanes de Beneficencia y Cultura. La última cantidad de miembros registrada
fue de 1489 a fines de 1942. El 16 de septiembre de 1942, el presidente Castillo
ordenó el cierre de la federación, y en agosto de 1943 el gobierno militar la
disolvió definitivamente. (2)
Cercana
al partido, otra organización nazi que se ocupaba mucho de los alemanes
argentinos era el Frente de Trabajo Alemán (Deutsche
Arbeits-Front, o DAF). Es probable que haya sido fundado por Alfred Müller
y transferido por éste en octubre de 1934 a Walter Leupold. En un comienzo cada
categoría de trabajadores tenía su jerarquía propia; en 1936 este sistema fue
reemplazado por organizaciones en el lugar de trabajo. A partir de esta fecha sólo
pudieron asociarse alemanes o personas con derecho a la ciudadanía alemana. Las
tarjetas de asociación estaban firmadas por el ministro de Trabajo del Reich,
pero las cuestiones de administración y disciplina las consideraba el Landesgruppe
nazi. El DAF y su órgano, Der Deutsche in
Argentinien, llevaron a cabo una virulenta campaña antisemita. En el
momento de apogeo, el DAF argentino tuvo 12.000 miembros, la mayor parte de los
cuales trabajaba en empresas alemanas del Gran Buenos Aires. En 1939, al igual
que el NSDAP, debió pasar a la clandestinidad, pasando a llamarse Unión
Alemana de Gremios. (3)
La
Liga del Pueblo Alemán para Argentina (Deutscher
Volksbund für Argentinien o DVA) había sido fundada por la legación
alemana en 1916. En la década del 30, bajo la presidencia de Wilhelm Romer, la Volksbund
se reorganizó, quedando con unos 2000 miembros en 70 locales. Romer utilizaba
los canales del NSDAP para incentivar a los miembros del partido nazi que vivían
en el interior a asociarse a la liga. Los objetivos declarados de la misma eran
el servicio a la comunidad y el fortalecimiento de ésta respecto de la
conciencia de sus deberes de defensa de la identidad alemana. Para lograr esto,
proporcionaba material de enseñanza gratuito a las escuelas alemanas del
interior. También trabajó para contradecir los informes desfavorables hacia la
Nueva Alemania que aparecían en la prensa argentina. (4)
Asimismo,
el nacionalsocialismo trató de canalizar su influencia a través de las más de
200 escuelas alemanas que existían en la Argentina. En 1938, sólo 7 de éstas
se habían declarado exentas de dicha influencia. Las demás respondían a una
nacionalismo alemán conservador o directamente al hitlerismo. En una serie de
casos, maestros entrenados en Alemania y completamente ignorantes de la
Argentina se dedicaron a expandir la ideología nazi. Cuando la situación fue
conocida en 1938, provocó la reacción de los políticos argentinos. (5)
El
nazismo también aprovechó para sus fines los clubes deportivos y musicales
inspirados “en el espíritu alemán”, que las asociaciones escolares
germano-argentinas habían creado para que los jóvenes pudieran continuar con
sus prácticas después de terminados sus estudios. También fue utilizada para
el adoctrinamiento la organización de los boy-scouts germano-argentinos (Deutsch-Argentinisches
Pfadfinderkorps), a la que podían ingresar niños alemanes y argentinos de
padres alemanes. Luego fue creada la Juventud Hitlerista, que más tarde contó
con una rama de la Liga de Doncellas Alemanas (Bund
Deutscher Madl). En ambas, solamente los niños Reichsdeutsche
eran aceptados. Los miembros de estas organizaciones eran movilizados para
distintos actos, como reuniones del partido y de la DAF, conferencias o exhibición
de películas, comidas comunales, festivales de solsticio, comienzo y fin de las
clases, y festivales por las cosechas y Navidad. Todos los años, el calendario
nazi agregaba nuevos acontecimientos que celebrar. El 1º de mayo de 1935, doce
mil alemanes festejaron el Día del Trabajo en la ciudad de Buenos Aires; en
1936 quince mil de ellos se reunieron en el Luna Park. El último año, la fecha
también fue conmemorada en distintos puntos del interior. (6)
Cuando
dejaban la Juventud Hitlerista, los jóvenes más brillantes podían continuar
su carrera en las escuelas de liderazgo SS en Alemania o en la Escuela del Reich
para Marinos y Alemanes de Ultramar en Altona. Se ha calculado que los miembros
SS en la Argentina pueden haber sido alrededor de 370. Los hombres SS dependían
de la Gestapo y tenían a su cargo la función original, que era la de
proporcionar guardias tanto para los miembros como para las ceremonias del
partido. También se hicieron presentes en reuniones de fascistas argentinos.
(7)
En
octubre de 1937, algunos miembros del Sport-Abteilung
del partido –también SA- se dejaron ver en la marcha Langemarck
anual llevando uniformes de las tropas de asalto. Un líder del partido y
simpatizante de las SA, Karl Arnorld parece haber sido el ornanizador del
evento. Hacia 1940, según un autor argentino, el líder SA era un tal Vagedez,
empleado de la firma Bromberg; y, según la prensa argentina, las SA habían
sido reorganizadas como una amenazante fuerza de asalto. Su núcleo lo formaba
la infantería, que se entrenaba en estancias de propiedad alemana. Contaba
también con un cuerpo motorizado (coches, camiones, motos y carros blindados
que pertenecían a los bancos alemanes); caballería, cuya base era el Club Hípico
Alemán; aviones deportivos y deslizadores, perros de ataque, y divisiones de señales,
médica y de embarcaciones pequeñas. No obstante, Newton considera que todo
esto era producto de la imaginación popular y periodística. (8)
El
nacionalsocialismo alcanzó también a las comunidades alemanas de interior. En
el Chaco, residían 1800 colonos alemanes que habían alcanzado cierta
prosperidad. Pero en 1937, debido a la sequía y las langostas, las cosechas prácticamente
se perdieron causando graves perjuicios a los agricultores. En esta
circunstacia, la asociación para la ayuda social nazi llegó en auxilio de
muchos de ellos, suscitando de esta manera adhesiones al movimiento. (9)
En
Entre Ríos a su vez vivían unos 64.000 alemanes y descendientes de los mismos,
distribuidos en 124 pequeñas comunidades, con 85 y escuelas. La influencia nazi
en esta zona llegó a las iglesias, quince de las cuales serían intervenidas en
1945 por el gobierno provincial. Existieron 35 locales del NSDAP o “puntos
fuertes” en la provincia y los miembros del partido aparentemente controlaron
muchas cooperativas agrícolas. Concordia fue un centro de actividades nazis
dado su fácil comunicación con el Uruguay. (10)
Por
último, debe mencionarse a Misiones, que a comienzos de la década del ’40
tenía una población de 190.000 habitantes, de los cuales 80.000 eran
extranjeros. Entre éstos había unos 14.000 alemanes, pero el número de
germanohablantes era mayor. La situación preocupaba al gobierno argentino
porque también del otro lado de la poco custodiada frontera, en los países
vecinos, eran numerosos los asentamientos de alemanes y sus descendientes.
Advirtiendo el ambiente propicio para el proselitismo, los nazis comenzaron a
organizar reuniones en 1933 en Alba Posse. Los “puntos fuertes” se
multiplicaron rápidamente en las ciudades y colonias con población germana,
como Leandro N. Alem, Oberá, Colonia Liebig, Bonpland, Cerro Azul, Cerro Corá
y Monte Carlo. En el Alto Paraná, las colonias de Eldorado (Eldorado, Puerto
Rico y Monte Carlo) tenían un fuerte carácter nazi, proliferando carteles y símbolos
alusivos al mismo. (11)
Por
otro lado, el Tercer Reich destinó parte de sus esfuerzos a cultivar la opinión
de políticos, gerentes y profesionales argentinos, consumidores potenciales de
la moderna tecnología alemana y medio para acceder a los artículos básicos
para la economía alemana, tales como granos, lana y aceites industriales. Era
responsabilidad del embajador alemán en la Argentina Edmund von Thermann
cultivar la buena opinión de los funcionarios del gobierno argentino y de la
alta sociedad. Pero a pesar de los esfuerzos de los representantes del Tercer
Reich para ganar adeptos en la Argentina, los conversos sobre bases puramente
ideológicas fueron relativamente pocos. El exclusivismo racial y el
anticlericalismo del nacionalsocialismo alemán limitaban bastante su poder de
atracción de los derechistas argentinos. Los pronazis locales eran movidos por
una variedad de consideraciones, la mayoría de ellas materiales. Los
representantes alemanes del Tercer Reich tenían bastante conciencia de esta
limitación y planearon crear, con incentivos materiales, redes con los
empresarios, burócratas, policías, militares, y profesionales vinculados a
medios de información en la Argentina, que fuesen útiles, o potencialmente
funcionales, a los intereses alemanes. (12) Incluso el embajador von Thermann no
dudó en invitar a su despacho al cardenal Pacelli, futuro papa Pío XII, cuando
asistió al Congreso Eucarístico de 1934, con el evidente fin de recomponer las
conflictivas relaciones del Reich alemán con la Santa Sede (13) y contrarrestar
la imagen de anticlericalismo del régimen nazi que espantaba a potenciales
adeptos entre los católicos de derecha de la elite argentina. (14)
La
embajada alemana en la Argentina hizo esfuerzos para cultivar a intelectuales,
profesionales y funcionarios argentinos en la visión de la “nueva
Alemania”. A
mediados de 1936 se fundó una Comisión de Cooperación Intelectual, integrada
por 19 destacados argentinos proalemanes, entre los que se destacaban Gustavo
Martínez Zuviría, el Premio Nobel de Biología Bernardo Houssay, el decano de
la Facultad de Derecho de Buenos Aires Juan P. Ramos, el político derechista
Matías Sánchez Sorondo, los médicos Gregorio Aráoz Alfaro y Mariano Castex y
los historiadores Ricardo Levene, Carlos Ibarguren y Roberto Levillier. (15) En
julio de 1937 la embajada subsidió la fundación de un Instituto de Estudios
Germánicos dentro de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de
Buenos Aires. El instituto fue dirigido por Juan Probst, un profesor de
literaturas del norte europeo en la universidad nacional, que había nacido en
Alemania. (16) Además, el embajador von Thermann dispuso que las universidades
alemanas otorgaran títulos honorarios a personajes notables de la política
argentina como Saavedra Lamas, Castex y Ramón Castillo. (17)
Pero
el principal medio de propaganda fue la Institución Cultural Argentino-Germana,
fundada con el objetivo de facilitar el intercambio de artistas e intelectuales.
Con un presupuesto en expansión, esta institución ofreció amplios programas
de conferencias, filmes, exposiciones y cursos poco costosos de idioma alemán.
Hacia 1936 se habían inscripto en estos cursos 800 estudiantes argentinos. La
agregaduría cultural dedicó grandes sumas de dinero a las excursiones a
Alemania que organizaba la Institución Cultural Argentino-Germana. Asimismo, el
Instituto de Estudios Germánicos, la Asociación de Ingenieros Alemanes y las
sociedades culturales alemano-argentinas de ciudades como Córdoba y Mendoza
reclutaron muchos académicos, profesionales y gente joven procedentes de
familias argentinas de buena cuna para estas expediciones a Alemania. También
los alemanes ofrecieron viajes gratis o subsidiados a individuos argentinos,
incluyendo visitas a los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936. El cultivo de
argentinos influyentes resultó un medio eficaz para la diplomacia alemana.
Incluso en fecha tan tardía como junio de 1941, había 116 intelectuales y
profesionales argentinos que seguían recibiendo correo regular de los periódicos
alemanes pronazis a través del consulado general argentino en Berlín. (18)
Por
otra parte, cuando el embajador von Thermann presentó sus credenciales al
presidente Agustín Justo a fines de 1933, el mandatario argentino le dijo que
estaba dispuesto a designar en puestos importantes del ejército a oficiales
entrenados en Alemania, quienes en su opinión eran los profesionales más
competentes que podían conseguirse. Von Thermann sintió satisfacción por las
palabras de Justo, pues supuso que en vez de esforzarse por ganar una presencia
alemana entre los militares argentinos, sólo necesitaba aumentarla. En esta
tarea, el embajador alemán fue auxiliado por los informantes alemanes que habían
estado trabajando con el ejército argentino desde la década de 1920. En 1936,
cinco oficiales alemanes, nominalmente retirados de la Wehrmacht, fueron reclutados para trabajar en la Argentina bajo
contrato con el Ministerio de Guerra argentino y llevando uniforme argentino: el
general Günther Niedenführ, el coronel Friedrich Wolf (de artillería), el
mayor Rudolf Berghammer (escuela de caballería), el mayor Joachim Hans Moehring
(comisario) y el mayor Otto Kriesche (Luftwaffe).
Iniciada la guerra, los contratos de estos cinco oficiales fueron liquidados
antes de su vencimiento, el 11 de agosto de 1940, y los militares se
dispersaron: Niedenführ fue nombrado agregado militar en las embajadas de Río
y Buenos Aires, Wolf pasó a ser agregado en Chile, Moehring y Kriesche fueron
agregados a la embajada en Buenos Aires, y Berghammer trató de regresar a
Alemania. (19)
Por
cierto, durante la década del treinta se había extendido entre los miembros
del ejército la posición nacionalista. Esta incluía la imagen de un país
unido y disciplinado, estratificado jerárquicamente y dotado del poder
necesario para llevar adelante una política exterior independiente. También
implicaba desterrar la influencia económica de Gran Bretaña, por lo cual la
hostilidad hacia este país era un objetivo deseable. De esa manera, los
partidarios y los agentes de la Alemania nazi incentivaron este sentimiento
antibritánico y difundieron las ideas del totalistarismo en el cuerpo de
oficiales. (20)
Para
establecer relaciones personales con los oficiales argentinos, el embajador von
Thermann desarrolló el Club Hípico Alemán como un lugar de esparcimiento
donde los militares podrían montar buenos caballos, discutir asuntos militares
y pasarla bien. Además, von Thermann y su esposa ofrecían una vez al año una
comida formal para los más altos funcionarios del Ministerio de Guerra
argentino, aunque no todos los argentinos convocados respondían positivamente a
la invitación. (21)
Von
Thermann procuraba además alentar en los militares argentinos la admiración
por el nuevo ejército alemán. Para ello, el embajador alemán dispuso que
algunos oficiales argentinos visitaran o sirvieran en unidades de la Wehrmacht
o asistieran a escuelas de la Wehrmacht.
A principios de 1936, 10 militares argentinos asistían a escuelas militares
especializadas de Alemania; 21 estaban en Alemania a fines de 1937, y otros 6
acababan de regresar de viajes de tareas de 22 meses; en 1939, en vísperas de
la guerra, había 14 de ellos en Alemania. (22)
Algunos
militares argentinos eran particularmente insensibles al impacto político que
sus asociaciones con elementos del Tercer Reich podían tener en la opinión pública
argentina. Los generales Rodolfo Martínez Pita, Carlos von der Becke, Armando
Verdaguer y Francisco Reynolds permitieron ser fotografiados en una función del
Kyffhäuser Bund el 2 de octubre de 1937, en el medio de un mar de saludos
hitleristas. La fotografía fue reproducida con frecuencia. (23) Estas acitudes
provocaron un enfriamiento de las relaciones de la embajada alemana con las
fuerzas armadas argentinas a partir de la llegada del aliadófilo Roberto Ortiz
a la presidencia argentina. Como alguno de sus ministros, en especial su
ministro de Guerra, general Carlos O. Márquez, eran antagónicos al Tercer
Reich, muchos de los oficiales argentinos, siguiendo la dirección adoptada por
la administración de Ortiz, comenzaron a ausentarse de los círculos alemanes.
(24)
Von
Thermann comentaba a sus interrogadores de posguerra que aquellos militares
argentinos que se vinculaban a la embajada alemana en Buenos Aires contaban con
la ventaja pecuniaria de obtener comisiones de las firmas alemanas en las
compras de armas u otro material militar. Por ejemplo, el general Juan Pistarini
recibió una medalla y una comisión de las autoridades alemanas como jefe de la
misión argentina de compras militares enviada por el presidente José Félix
Uriburu en 1930; más tarde, y ya como ministro de Obras Públicas, Pistarini
entregó contratos importantes de construcción a la firma de construcción
GEOPE, siendo además improbable que rechazara los sobornos por los que era
famosa esta firma. Por su parte, el general Juan Bautista Molina -a quien el
embajador von Thermann describió como su mejor amigo entre los militares
argentinos- estaba en la lista de personas de confianza (Vertrauensmann)
y recibía fondos de la embajada alemana enviados mediante firmas alemanas. (25)
El
hecho de que el general (R) Basilio Pertiné fuera reelegido como
presidente del Círculo Militar, a pesar de su conocida tendencia progermana, en
junio de 1941, justo en el momento en que tanto en el Congreso como en la prensa
se acusaba al gobierno del presidente interino Ramón Castillo de conocer las
actividades de la quinta columna nazi en los organismos del gobierno y del ejército
y no haber realizado ningún esfuerzo para impedirlas, es visto como un signo de
que dichas actividades no preocupaban al sector de los oficiales medios e
inferiores del ejército. Más bien la tendencia era profundizar la posición
nacionalista, mantener estrictamente la actitud de neutralidad frente a la
guerra y cierta reserva respecto de los intentos norteamericanos de organizar la
defensa continental. (26)
Durante
la década de 1930, también se acercaron a la embajada alemana algunos políticos
argentinos, entre los cuales figuraron Matías Sánchez Sorondo, Carlos
Ibarguren y Manuel Fresco. Sánchez Sorondo fue ministro del interior del
gobierno provisional de Uriburu, más tarde senador de la provincia de Buenos
Aires, ámbito donde se reveló como antijudío y defensor coherente de causas
reaccionarias. A mediados de 1937 viajó a Europa como invitado oficial del
gobierno alemán y le concedieron una audiencia con Hitler. En 1938 se convirtió
en el dirigente espiritual de la Sociedad Exportadora-Importadora
Argentina-Oriente y bregó por la ampliación del intercambio entre la Argentina
y Japón. También ayudó a crear el Instituto Cultural Japonés-Argentino, que
más tarde se convirtió en un centro de espionaje japonés. Durante la
presidencia de Castillo, Sánchez Sorondo llegó a ser jefe del instituto
estatal de promoción cinematográfica y presidente del Banco de la Provincia de
Buenos Aires. Fue destituido por el gobierno en junio de 1943. Por su parte,
Carlos Ibarguren era consejero legal del Banco de la Nación y presidente de la
Compañía de Seguros Germano-Argentina; tenía muchos contactos comerciales,
incluyendo GEOPE. Manuel Fresco era un médico al servicio de los ferrocarriles
británicos, que llegó a ser gobernador de la provincia de Buenos Aires como
resultado de una intervención federal de Justo en 1934, y fue depuesto como
resultado de otra intervención federal (la de Ortiz en 1939). Fresco era
admirador del fascismo italiano, se veía a sí mismo como otro Mussolini e
implantó en la provincia de Buenos Aires un régimen autoritario, donde la
instrucción religiosa fue impuesta por decreto, las cooperativas eléctricas
fueron perseguidas, el juego legalizado y se aplicó la intimidación sistemática.
Obtuvo apoyo de los alemanes para varias empresas editoras, incluyendo La
Fronda y La Tribuna. (27)
Otras
importantes figuras del espectro político, militar y empresario argentino con
una estrecha vinculación con la embajada alemana en Buenos Aires fueron diplomáticos
como Luis Hipólito Yrigoyen (sobrino del ex presidente), Oscar Ibarra García
(representante en Dinamarca, entre 1937 y 1943, y rechazado como embajador en
Washington en 1945 debido a sus conocidos puntos de vista antiestadounidenses),
Alberto Uriburu y Mario Amadeo; ex militares como Alberto Baldrich (que como
interventor en Tucumán gobernó la provincia sobre las bases fascistas) y León
Scasso (ministro naval en el gobierno de Ortiz y que durante la gestión de
Castillo ayudó a los oficiales y técnicos del Graf Spee). Se agregan a
esta lista Justo Bergadá Mujica (después de 1939 consejero legal de la
embajada alemana); Adolfo Mujica; Ramón Godofredo Loyarte (diputado nacional
por la provincia de Buenos Aires y en 1943 interventor del Consejo Nacional de
Educación); el empresario Alejandro von der Becke (hermano de Carlos); Leopoldo
Lugones (hijo del poeta, asesor policial del presidente provisional Pedro Ramírez
en 1943), y Guillermo Zorraquín (presidente de los Amigos de Alemania). (28)
Entre
los núcleos de simpatizantes argentinos de la causa nazi ubicados fuera de la
capital se hallaban el conformado por alemanes y argentinos en Bahía Blanca,
entre cuyos integrantes se encontraban Juan Benito Llosa, funcionario de salud pública
del distrito, jefe de la Legión Cívica de Bahía Blanca y de la Alianza de la
Juventud Nacionalista; y el pintor y decorador Julio Sixte, cuyos hijos
trabajaron para la Gestapo y como correo del partido Nazi. (29)
Otro
canal a través del cual el régimen alemán procuró estrechar sus lazos con el
gobierno y la sociedad argentinos fue el de la propaganda ideológica.
La agencia noticiosa Transocean canalizaba relatos favorables al Reich para
la Argentina y sus clientes latinoamericanos, procurando además un “trabajo de
perturbación”, por el cual desacreditaba a agencias del bando enemigo como
Havas, Reuters, Associated Press y United Press, colocando historias falsas y
sobornando a sus empleados. En la Argentina, esta propaganda era financiada en
parte desde Alemania y en parte a través de las exacciones de la oficina de
prensa a las empresas alemanas instaladas en la Argentina. (30)
En
sus instrucciones de septiembre de 1933, Josef Goebbels, quien en el régimen de
Hitler manejó todo lo vinculado con propaganda ideológica, dividía la prensa
extranjera en cuatro clases. (31) La clase uno, la prensa antifascista, debía
ser atacada por todos los medios, incluyendo el boicot económico (la exclusión
de avisadores) y la filtración de información falsa que tenía por fin
debilitar la credibilidad de los diarios que se opusieran al Reich. En esta
clase estaban incluidos, además del diario de la colectividad alemana antinazi
en la Argentina Argentinisches Tageblatt, el diario de izquierda radical Crítica,
y el socialista La Vanguardia. La
clase dos estaba integrada por la prensa independiente seria, que debía ser
infiltrada o comprometida. En esta clase estaban comprendidos los periódicos La
Prensa y La Nación, que fueron denunciados por la prensa de derecha
subsidiada por Alemania como periódicos financiados por enemigos del Tercer
Reich. A su vez, la clase tres era
la prensa pequeña, mayoritariamente provincial, vulnerable desde el punto de
vista financiero, razón por la cual era un blanco predilecto para la propaganda
subsidiada por Alemania. El Servicio Mundial de Prensa, con varias oficinas en
Alemania, era responsable de escribir, en español, artículos proalemanes o
antibritánicos o antinorteamericanos, con el objetivo de influir en las
preocupaciones y prejuicios de los lectores de las provincias. En 1939, la
embajada estadounidense en la Argentina informó que La Provincia de
Salta, Restauración de Victoria (Entre Ríos), La Voz del Chaco
de Resistencia, El Día de Jujuy, La Opinión de Balcarce, El
Imparcial de Bolívar y El Atlántico de Bahía Blanca editaban
regularmente material de segunda mano que tenía una inclinación anti-Estados
Unidos. (32) Finalmente, la clase cuatro comprendía la prensa abiertamente
profascista, que recibía apoyo alemán a través de subsidio directo, incluía
a la prensa subsidiada de idioma alemán (Deutsche La Plata Zeitung, Der
Trommler, Der Ruslandsdeutsche y Der Deutsche in Argentinien)
y los periódicos argentinos (Caras y Caretas, El Mundo y La
Razón). La extensa lista de periódicos argentinos de derecha subsidiados
por Alemania incluía a Clarinada; La Fronda, considerado el órgano
del Jockey Club y que se convirtió en un medio violentamente antibritánico y
antidemocrático después que su director, Francisco Uriburu, pasó varios meses
en Alemania en 1937; Afirmación De Una Nueva Argentina, Reconquista
(fundada en 1939 por Raúl Scalabrini Ortiz con apoyo de Sánchez Sorondo,
Fresco y la embajada alemana); y luego del estallido de la guerra, América
alerta (editada por Horacio Félix Lagos, un oficial retirado de la Fuerza Aérea),
La Tribuna de Fresco, Cabildo, El Federal, La Voz
Nacionalista y El Pampero. A
estas publicaciones de orientación pronazi se agregaban los órganos
antisemitas como la revista Criterio, del padre Gustavo Franceschi, Bandera
Argentina y Crisol dirigidos a los grupos católicos. (33)
No
obstante, y a pesar de gastar sumas prodigiosas en propaganda en los periódicos,
el Tercer Reich y sus partidarios sólo obtuvieron influencia en periódicos
urbanos de segunda línea y en los medios de prensa menos prestigiosos de las
provincias, sin lograr el respaldo de ningún medio líder de opinión, como La
Prensa, o La Nación, que mantuvieron en todo momento una posición
aliadófila.
En
la radio, los alemanes encontraron su canal de propaganda más exitoso. La Compañía
Alemana de Transmisión en Ultramar, cuyas instalaciones en Zeesen empleaban
seis poderosos transmisores, con dos de reserva, empezaron a realizar
transmisiones de onda corta en español en 1934. Los programas eran
retransmitidos en Buenos Aires, Lima y La Paz. Pronto los alemanes encontraron
medios de interferir las transmisiones radiales inglesas, francesas y
estadounidenses. (34) Durante los años de la guerra, una serie de radios, entre
ellas Radio Prieto de Buenos Aires, Splendid, Cuyo, Callao, Cultura, Stentor,
del Pueblo y Municipal, transmitió informes de prensa de Transocean y
propaganda alemana producida localmente. La embajada alemana en Buenos Aires,
empresas como Siemens-Schuckert y el propio gobierno alemán aportaron
equipamiento y subsidios a esta red radial. (35)
Asimismo,
el embajador von Thermann participó activamente en la distribución de
propaganda nazi de corte antisemita a través de libros. En un gesto muy
publicitado del 9 de abril de 1934 obsequió a la Biblioteca Nacional un lote de
libros alemanes, panfletos antisemitas seleccionados por el propio director de
la Biblioteca, Gustavo Martínez Zuviría (Hugo Wast), y el cónsul argentino en
Berlín. También la Biblioteca recibió con regularidad una docena de periódicos
del Tercer Reich y en ese mismo año adquirió 40.000 ejemplares de las novelas
antisemitas Oro y El Kahal para la distribución gratuita entre
argentinos influyentes. (36)
Los
panfletos antisemitas que la embajada alemana distribuía en la Argentina y en
los países vecinos se imprimían en Hamburgo y eran introducidos a través de
la valija diplomática o de la Oficina de Gottfried Sandstede. También se
registraron libelos antisemitas de inspiración propiamente argentina, tales
como Roosevelt es judío, publicado por Crisol en 1938; y Las
razas de Tomás Amadeo, texto de una charla ofrecida en el Jockey Club el 25
de junio de 1936. De este último texto se distribuyeron 150.000 ejemplares a
través de las instalaciones del Jockey Club. (37)
Por
cierto, el régimen de Hitler adoptó una decisión que tuvo serias
consecuencias para los intereses de las empresas alemanas radicadas en la
Argentina: digitar los medios de prensa a los que las empresas podían entregar
su publicidad. El objetivo era impedir que aquellos diarios que mantenían una
posición crítica al Tercer Reich contaran con recursos económicos derivados
de su publicidad a las empresas. Pero en la práctica, esta medida de manipulación
ideológica tuvo efectos económicos adversos para los intereses de las empresas
alemanas, pues, con excepción de los pequeños órganos nacionalistas como Clarinada,
Bandera Argentina, Crisol y El Pampero, el resto de la
prensa argentina mantenía una postura crítica frente al régimen de Hitler.
Informaba al respecto el embajador alemán von Thermann a su ministerio en
Alemania: “Los periódicos realmente influyentes como La Prensa, La
Nación o El Mundo no son comprables, ni siquiera por sumas
millonarias”. Thermann comentaba también que los esfuerzos de la embajada
alemana en la Argentina para sostener la aparición de El Pampero
comenzaron a rendir sus frutos, ya que este periódico había logrado aumentar
su tirada. (38)
No
obstante, esta política del gobierno alemán resultó perjudicial a los
intereses de las empresas alemanas, que se veían obligadas a reducir su
publicidad a medios pronazis -los
anteriormente mencionados Clarinada, Bandera Argentina, Crisol
y El Pampero, más el periódico de la comunidad alemana el Deutsche
La Plata Zeitung y las publicaciones del partido nacionalsocialista en la
Argentina Der Trommler y Der Deutsche in Argentinien, que eran
poco leídos por la sociedad argentina-. También perjudicó a las empresas
alemanas la prohibición de colocar avisos en el Argentinisches Tageblatt,
diario dirigido por Ernesto Alemann que, a partir de la proclamación de Hitler
como canciller en enero de 1933, llevó a cabo duros ataques al
nacionalsocialismo. En abril de dicho año, Hitler prohibió la circulación de
este diario en territorio alemán, y envió telegramas a la Argentina, dirigidos
al Banco Alemán, al Banco Germánico de la América del Sud y al Banco Alemán
Transatlántico, exigiendo a estas instituciones que retirasen sus avisos del
diario. (39)
A
pesar de estas medidas de boicot del régimen de Hitler, la campaña antinazi
del Argentinisches Tageblatt continuó. Este factor llevó al embajador
von Thermann a dirigirse por nota al canciller argentino Carlos Saavedra Lamas
el 18 de enero de 1934, exigiendo sanciones al periódico por sus ofensas al
Tercer Reich. (40) No obstante este intento, el Argentinisches Tageblatt
mantuvo su prédica contra el régimen de Hitler y se convirtió en el periódico
de lectura obligada de los alemanes que huían de su país y se encontraban en
la Argentina con una comunidad alemana que en su mayor parte adhería a la
ideología nazi.
En
la sesión de la Cámara de Diputados del 18 de mayo de 1938, el diputado
Enrique Dickmann alertó a sus colegas sobre la peligrosidad de la infiltración
ideológica del régimen
nacionalsocialista alemán en la Argentina, y denunció la manipulación del
Tercer Reich sobre el personal de las empresas alemanas instaladas en la
Argentina en los siguientes términos:
En
el país argentino hay una gran cantidad de instituciones económicas,
financieras, empresas de construcción, que son sucursales de las existentes en
Alemania. Todas ellas han sufrido profundos cambios: se han mandado desde
Alemania directores de confianza del Partido Nacionalsocialista. No toman ningún
empleado ni obrero que no pertenezca al Frente de Trabajo Alemán, que agrupa
alrededor de 4000 obreros en la Capital Federal, que trabajan en empresas
alemanas, y otros tantos en el interior.
Hay circunstancias que agravan la situación: los obreros y empleados están
fiscalizados y vigilados por el Frente de Trabajo Alemán; se les obliga a pagar
cuotas que, según personas que han hecho un estudio profundo, llegan a ser del
15 al 20 por ciento de sus sueldos y salarios. Esta contribución obligatoria ha
significado en 1937 más de dos millones de pesos. Es un tributo que paga la
economía nacional al Frente de Trabajo Alemán. Esto, aparte de las
suscripciones, del socorro de invierno, etc. Este dinero se dedica a propaganda
nazista.
Por investigaciones personales que he hecho, y por informes absolutamente
fidedignos que poseo, sé que gran parte de esos obreros y empleados no comulgan
con la ideología nacionalsocialista; pero si lo manifestaran perderían
enseguida su trabajo. Están obligados, además, a enviar sus hijos a las
escuelas alemanas; de lo contrario, son despedidos ipso facto. Están obligados,
asimismo, a concurrir a todas las manifestaciones organizadas por el grupo
territorial del Partido Nacionalsocialista. Hay un espionaje establecido por la
Gestapo, que tiene una sucursal en este país y que sabe quiénes no han
concurrido a tal o cual reunión. Me consta y conozco personas que han sido
despedidas de su trabajo, después de muchos años de estar en él, por no haber
concurrido al Luna Park, a una reunión de esta organización. Apreciarán los
señores diputados, la gravedad de este hecho, pues los empleados y obreros están
sometidos a un procedimiento tiránico, que está contra la ley y las costumbres
nacionales. (...) (41)
Otra
cuestión sumamente importante fue la que se planteó como consecuencia de la
penetración de las ideas del nacionalsocialismo en las escuelas de la comunidad
alemana en la Argentina. Esta divulgación de las ideas nazis fue tan exitosa
que los alemanes disidentes judíos y no judíos, al llegar a la Argentina, se
vieron obligados a crear su propia escuela: el Colegio Pestalozzi, ya que el
resto de los establecimientos escolares, salvo dos escuelas (la Germania
Schule y la Cangallo Schule),
respondía a las directivas provenientes de Alemania. Los símbolos más
conocidos del régimen de Hitler, la cruz gamada, el Himno Horst Wessel y los retratos de Hitler, fueron utilizados en los
colegios alemanes, sin que las autoridades argentinas los prohibieran. Incluso
se adoptó en dichos establecimientos la costumbre de cantar el himno argentino
manteniendo el brazo levantado, en el característico saludo impuesto por Hitler
en Alemania. (42)
Este
control ideológico del Tercer Reich sobre los contenidos educativos de los
colegios alemanes instalados en la Argentina fue logrado a través de la
influencia creciente del partido nacionalsocialista en la asociación gremial
que nucleaba a los maestros de estas escuelas, el Deutschen Lehrerverein o Asociación Alemana de Maestros. Fundada en
1902, y con personería jurídica desde 1934, esta asociación gremial había
procurado ayudar a los maestros recién llegados de Alemania a introducirse en
las costumbres, la historia y la geografía argentina, con el fin de que éstos
pudieran enseñar a los niños alemanes todo lo referente a la realidad
argentina. En los colegios que estaban bajo la influencia nacionalsocialista se
utilizaban textos provenientes de Alemania, que difundían las ideas nazis, con
su mensaje ultra-nacionalista, su culto al Führer y su exhaltación de la
“raza” nórdica, y se rechazaban tanto los antiguos textos escolares editados
durante la República de Weimar, como los textos argentinos, en los cuales se
promovía la integración de las distintas nacionalidades al país. Esta invasión
ideológica del nacionalsocialismo en la Argentina alcanzaba incluso a muchos niños
que concurrían a los colegios alemanes y no tenían ascendencia alemana. (43)
Esta
injerencia ideológica del nacionalsocialismo a través de los colegios alemanes
gozó de impunidad durante los primeros años. Las reacciones a la misma
provinieron básicamente de los medios de prensa. Recién con la llegada del
presidente Roberto Ortiz, al mismo tiempo que se cerraba el ingreso a la
Argentina a las víctimas del nazismo, se adoptaban distintas medidas con el
objetivo de limitar las actividades de los grupos nazis en el país. El
radicalismo y el socialismo, a través de los diputados Raúl Damonte Taborda y
Enrique Dickmann respectivamente, lograron imponer un proyecto de resolución
para iniciar una investigación orientada a mostrar el grado de infiltración de
los activistas nazis en distintas organizaciones alemanas en la Argentina. Sin
embargo la influencia nacionalsocialista sobre la comunidad germana en este país
continuó hasta finalizar la Segunda Guerra Mundial.
Por último, debe
mencionarse la vasta red de espionaje nazi montada en la Argentina durante la
guerra y financiada por la embajada alemana. Dicha red estuvo constituida por
personajes llegados del exterior y algunos empresarios de la colectividad
alemana captados al efecto en la Argentina. Entre los últimos se encontraba
Werner Koennecke, quien, desde una oficina situada en el edificio del Banco Germánico,
llevaba las cuentas de Hans Harnisch, Wolf Franczok y el agregado naval de la
embajada, Dietrich Niebuhr. Koennecke era yerno de Ludwig Freude, poderoso
empresario de la colectividad germana y el más cercano contacto alemán de Juan
Domingo Perón. (44) El papel fundamental de Koennecke en la red de espionaje
fue señalado por él mismo en una declaración de 18 fojas útiles, realizada
luego de su arresto en agosto de 1944 y antes de ser rescatado del organismo de
Coordinación Federal por el coronel Perón. (45)
Otro exitoso empresario alemán que colaboró en el proyecto fue Hans
Harnisch. Este se había afiliado al NSDAP en 1939, era un defensor de la causa
nazi, y tenía contactos políticos en las altas esferas del gobierno argentino.
En un viaje realizado a Alemania en 1941, fue enrolado por el servicio secreto
alemán para enviar informes económicos desde la Argentina. En mayo del año
siguiente, Harnisch comunicó a Koennecke que había llegado a la Argentina Wolf
Franczok con el propósito de instalar un radiotransmisor secreto. Koennecke
aceptó sumarse al proyecto. (46)
Franczok había
arribado como empleado de la empresa Telefunken a Río de Janeiro en 1941. Luego
de involucrarse en un asesinato, huyó al Paraguay, donde se contactó con los
oficiales germanófilos, armando para ellos el enlace radial de la aviación
militar. Trasladado más tarde a la Argentina, se le ordenó diseñar y montar
la red “Bolívar”, un sofisticado conjunto de transmisores secretos,
apoyados por la Orga-T (Organización técnica) y distribuidos por todo el
territorio. (47) Por último, en enero de 1943, desembarcaba en la Argentina
Siegfried Becker, más importante aun que todos los anteriores, cuya misión era
recomponer la red del SD en Sudamérica, dado que ésta había perdido su base
principal en Brasil por haber entrado este país en la guerra.
Harnisch llevó a
Koennecke a la embajada alemana a ver al teniente de reserva naval, Martin Müller,
secretario del agregado naval Niebuhr. En la entrevista, se señaló la
necesidad de adquirir una chacra para instalar el transmisor. Koenneche fue
luego presentado ante Niebuhr, quien “le impuso de las obligaciones que contraía
al pertenecer al servicio, relevándolo de prestar juramento de fidelidad a
Alemania y al Führer por su condición de argentino, pero destacándolo que su
reserva debía ser absoluta, aun con las personas que presumiera vinculadas a la
organización”. (48)
Koennecke buscó la
ayuda de Domingo Angel Piramidani, dueño de una fábrica de pólvora en Tandil,
quien desde 1940 vendía explosivos para minas a la empresa alemana Boker.
Konnecke propuso a su amigo comprar una propiedad y ponerla a nombre del último,
señalando que era una maniobra para proteger parte de su capital en caso de una
ruptura de relaciones con Alemania. (49) Paramidani finalmente conoció la
verdad sobre el uso que se daría a la chacra, aceptando la situación de hecho.
Koennecke se transformó
en contador y administrador de propiedades y prácticamente en un jefe no
oficial de la red nazi. Debía concurrir a la embajada para rendir cuentas a
Niebuhr, quien disponía de importante cantidad de fondos, habiendo recibido
350.000 dólares al comenzar la guerra y otros 85.000 en 1941 para destinarlos
al espionaje. (50) En una de sus visitas a la embajada, Koennecke conoció al
experto en comunicaciones telegráficas, Wolf Franczok, encargado de operar la
Orga-T.
La red “Bolívar”
administrada por Koennecke y operada por Franczok, fue una de las organizaciones
de espionaje nazi de mayor éxito de la Segunda Guerra. Cuando fue descubierta
por Coordinación Federal en agosto de 1944, incluía una flota importante de
automóviles, transmisores portátiles, “casas seguras” y unas diez chacras
transmisoras en Bella Vista, Pilar, San Justo, General Madariaga, Ranelagh, San
Miguel, Ramos Mejía, y en las provincias de Santa Fe y Santa Cruz. (51)
Entre octubre de 1942 y
agosto de 1944, unos 2.500 radiotelegramas fueron transmitidos a la estación
receptora de Hamburgo, desde donde eran retransmitidos a Berlín. Los informes
de carácter económico, militar o de espionaje político preparados por
Harnisch y Siegfried Becker fueron tan importantes como los enviados por la
embajada alemana. Luego de la revolución de junio de 1943, la red se
transformaría en un vínculo paralelo al oficial entre ambos países. La conexión
por radio entre la jefatura del SD y el GOU, la logia de coroneles responsable
de la revolución, reemplazaría la vinculación por la vía diplomática.
Posteriormente a la ruptura de relaciones, declarada a comienzos de 1944, los
informes de Becker constituyeron la única fuente de información que el
gobierno alemán tendría de la región. El reconocimiento de que fue objeto en
Berlín atestigua la importancia adquirida por la mencionada red. El 11 de junio
de 1943, Himmler distinguió a Becker por “servicio radiográfico
excepcional”, lo cual fue consignado en su legajo. Becker recibiría además
la Cruz de Hierro, una de las más importantes distinciones del gobierno nazi.
(52)
NOTAS
Ronald C. Newton, El cuarto lado del triángulo. La amenaza nazi en la Argentina, 1931-1947, Buenos Aires, Sudamericana, 1995, pp. 65-66.
Hans-Adolf Jacobsen, Nationalsozialistische Aussenpolitik, 1933-1938, Francfort, Alfred Metzner Verlag, 1968, 661-65, citando a AA/PA, Chef AO 87. Estas cifras difieren de las tabulaciones del Departamento de Guerra. La AO estimó que 42.600 Reichsdeutsche residían en la Argentina. También César E. Prieto, “El partido nacionalista alemán en la Argentina”, Todo es Historia, Nº 148, septiembre de 1979, 44-50; Departamento de Guerra, List of Nazy Party Members, 1: 47-48, todas estas fuentes citadas en ibid., p. 98.
Ibid., p. 101.
Ibid., pp. 102-103.
Arnold Ebel, Das Dritte Reich und Argentinien: die diplomatischen Beziehungen unter besonderer Berücksichtigung der Handelspolitik, 1933-1939, Colonia, Bohlau, 1971, 294-300, 313-314; República Argentina, Congreso Nacional, Cámara de Diputados, Comisión Investigadora de Actividades Anti-Argentinas, Informe Nº 4, septiembre de 1941, passim; Comité Contra el Racismo y el Antisemitismo (CRA), Informe confidencial de las actividades nazis en la Argentina, Buenos Aires, 1941; Wilhelm Rohmeder, “Das Deutschtum Argentiniens”, Deutschtum im Auslande 21, Nº 8, 1938, 500-504, citados en ibid., p. 104.
Ibid., pp. 105 y 108.
Der Trommler 7, Nº 127, 1938, 8-9; Juan C. De Mendoza, La Argentina y la swástica, Buenos Aires, Victoria, 1941, pp. 113-114, cit. en ibid., p. 106.
A. Ebel, op. cit., 292-293, 303; interrogatorio de Karl G. Arnold, Hohenasperg, 9, 11, 12 y 17 de septiembre; Wannsee, Berlín, 15, 16, 18, 21, 24, 29 y 31 de octubre, 5, 8 y 12 de noviembre de 1946, por Wendell W. Blancke, 58 pp.; adj. a cons. pol. de los Estados Unidos en Alemania 7813, Berlín, 22 de noviembre de 1946; USNA, RG 59, 862.20252/fecha; J.C. de Mendoza, op. cit., pp. 165-166; Informe de Inteligencia 882-41, agregado naval de los Estados Unidos en Ottawa a DS, 23 de octubre de 1941, RG 59, 862.20235/662, éste estaba basado aparentemente en una falsificación, una copia de la cual fue transmitida por la embajada alemana al MRE en abril de 1940, MRE/AC, DP, caja 4325, Alemania 1940, 9/40, cit. en ibid., p. 106.
Der Auslandsdeutsche 20, 1937, 718; CRA, Informe confidencial, 43-44, cit. en ibid., p. 113.
Embajada de los Estados Unidos 11168 a DS, Bs As., 27 de julio de 1943, USNA (S), RG 84, BAPR 1943 (C), caja 33, archivo 820.02 (informe del CIO sobre las actividades de la Iglesia Luterana); CRA, Informe confidencial, 37-41; Informe B-12, Oficina de Investigación Latinoamericana, DS, 7 de septiembre de 1942, USNA, RG 59, 862.20235/987; agregado militar de los Estados Unidos, Bs. As., R-802-45, 14 de diciembre de 1945, ABB, caja 28, archivo MID/ONI (sobre intervenciones provinciales); CRA, Informe confidencial, Gross a Weddell, Bs. As., 5 de abril de 1938, adj. a emb. de los Estados Unidos 1989 a DS, Bs. As., 11 de abril de 1938, 800.20210/61; emb. de los Estados Unidos 917 a DS, Bs. As., 11 de julio de 1940, 835.00N/109; ibid. 1261, 17 de septiembre de 1940, 835.00N/159; Desfile (Bs. As.) 17 (20 de noviembre de 1940): 6-8, cit. en R.C. Newton, El cuarto lado del triángulo..., op. cit., pp. 113-114.
Robert Eidt, Pioneer settlement in Northeast Argentina, Madison, University of Wisconsin Press, 1971; Stuart Sutin, “The Germans of Misiones”, NYU Center for Latin American and Caribbean Studies, Documento circunstancial Nº 23, 1976; R.C. Newton, German Buenos Aires, 1900-1930: Social Change and Cultural Crisis, Austin, University of Texas Press, 1977; R.W. Thompson, Germans an Japs in South America, Londres, 1942. Thompson, que visitó Misiones en 1938, viajó con el respaldo de Anthony Eden e informó a la embajada británica en Buenos Aires: Ovey Bs. As. 171 a FO, 29 de abril de 1938, FO371/21651. También “Tauschgeschafte mit Juden; Rückschaffung der deutschen Kolonisten in Misiones” (legajo que adjunta dos memos de Wieland, ambos fechados en Monte Carlo el 21 de agosto de 1938; memo de Riedler, Eldorado, 17 de agosto de 1938; Zeissig, Berlín, 21 de octubre de 1938; Fischer, Berlín, 26 de octubre de 1938; Schomaker, Berlín, 4 de noviembre de 1938). AA/PA, Büro Chef AO, Argentinien 1937-1940, Fall Müller, vol. 75 (marcos 168237-60); memo, 8 de agosto de 1940, adj. 1 a emb. de los Estados Unidos 1076 a DS, Bs. As., 29 de agosto de 1940, RG 59, 835.00N/128; memo ref. Argentina, embajador polaco a DS, adj. 1 a DS 495 a emb. de los Estados Unidos en Bs. As., Washington, 20 de noviembre de 1940, 862.20235/569; “Memo Re German Influence in the Territories of Misiones and El Chaco”, adj. a emb. de los Estados Unidos 14655 a DS, Bs. As., 6 de mayo de 1944, RG 84, BAPR 1944 (C), caja 47, archivo 820.02 2; “German Activities in Misiones”, adj. 2 a emb. de los Estados Unidos 1561 a DS, Bs. As., 13 de diciembre de 1945, RG 59, 835.00N/fecha, todas estas fuentes citadas en R. C. Newton, El cuarto lado del triángulo..., op. cit., pp. 114-115. La Comisión Investigadora estimó la población de Misiones en 187.000 en 1941, de los cuales 22.000 eran alemanes, 17.000 “teuto-brasileños” y 23.000 polacos y ucranianos: Informe Nº 4, septiembre de 1941, 83-94, cit. en ibid., p. 120, n. 7.
Ibid., pp. 143-145.
Sobre los choques entre las autoridades del Vaticano y el régimen nacionalsocialista alemán ver el trabajo de Rafael de Luis, El Vaticano, cátedra de paz (la acción internacional de la Santa Sede), Madrid, Febo, 1945, especialmente pp. 242 a 252.
R.C. Newton, El cuarto lado del triángulo..., op. cit., p. 146. Respecto del anticatolicismo de la ideología nacionalista, el diputado socialista Enrique Dickmann explicaba, en la sesión de la Cámara de Diputados del 18 de mayo de 1938, que el nazismo identificaba el reino del Dios católico con el dominio de los judíos. Para el nazismo, el cristianismo era enemigo de lo nacional, a tal punto que en Alemania se lo acusaba de casi haber logrado que el mundo cultural germánico pereciera a manos de la cultura mediterránea. En la particular visión de cruzada del nazismo, Alemania debía apoderarse de América del Sur y “sacar” a la Argentina y Brasil “de los efectos de la herencia hispanoportuguesa al dominio germánico”. Ver al respecto palabras de Dickmann en la sesión de Diputados del 18 de mayo de 1938, en República Argentina, Congreso Nacional, Cámara de Diputados, Diario de Sesiones, 18 de mayo de 1938, p. 218. Por cierto, estos argumentos del Reich no resultaban agradables a más de un sector católico de la elite argentina, algunos de cuyos integrantes tenían mayor simpatía por el régimen español de Francisco Franco.
Caras y Caretas, Buenos Aires, 39, n1 1974, 11 de agosto de 1936, 67: Un ejemplar escrito a máquina hallado en el consulado general argentino en Berlín, 1945, en Hoover Institution Library and Archive, Stanford, California, Argentina consulado general, Berlín, caja 1, cit. en R.C. Newton, El cuarto lado del triángulo..., op. cit., p. 147.
Auslandsdeutsche, 20, 1937: 502, cit. en ibid., p. 147.
Interrogatorio de Edmund von Thermann, sin señas y sin fecha; cons. pol. de los Estados Unidos en Alemania 599, Francfort, 11 de julio de 1945, USNA, RG 59, ABB, caja 26; también en USNA(S), RG 84, BAPR 1945 (C), caja 66, archivo 820.02. Castex dejó de visitar la embajada alemana después de 1939. El diploma de Saavedra Lamas era de Heidelberg: Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina /Archivo de la Cancillería, División Política, caja 3644, Alemania 1936, 14/36, cit. en ibid., p. 147.
Auslandsdeutsche, 19, 1936: 425; en Deutsche La Plata Zeitung, Buenos Aires, 4 de abril de 1938, aparece el relato de la señorita Zulema Quiroga, premiada con un viaje a Alemania, junto con otros 20 nativos de buena cuna, de noviembre de 1937 a marzo de 1938; también Hoover Institution Library and Archive, Stanford, California, República Argentina, Consulado General, Berlín, caja 1, cit. en ibid., pp. 147-149.
Ovey 197 a FO, Buenos Aires, 22 de julio de 1940, Public Record Office Kew, Foreign Office (Londres), 371/21468, cit. en ibid., pp. 149-150.
R. A. Potash, op. cit., p. 173.
Departamento de Guerra de los Estados Unidos, The Magic Documents: Summaries and Transcripts of the Top Secret Diplomatic Communications of Japan, 1938-1945, microfilm, 14 rollos, Washington, D.C., 1980, rollo 2, sumario, 19 de agosto de 1942; Interrogatorio de Edmund von Thermann, declaración Nº 2147 (en alemán), sin señas, 9 y 10 de octubre de 1947; SAN, KV-Prozesse, Serie NI, fuentes citadas en R. C. Newton, El cuarto lado del triángulo..., p. 150.
Ministerio de Guerra argentino a Ministerio de Relaciones Exteriores, 11 de febrero de 1936, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina /Archivo de la Cancillería, División Política, caja 3644, Alemania 1936, 6/36; Wilson 1824 a DS, 24 de noviembre de 1937, USNA, RG 59, 800.20210/7; Weddell 1827, 11 de diciembre de 1937, 800.20210/8; Baker (agregado militar los Estados Unidos en Buenos Aires) 6124 (Informe G-2), 6 de octubre de 1939, 835.20/28; Interrogatorio de Edmund von Thermann, declaración Nº 2147 (en alemán), sin señas, 9 y 10 de octubre de 1947; SAN, KV-Prozesse, Serie NI, cit. en ibid., p. 150.
Deutsche La Plata Zeitung, Buenos Aires, 3 de octubre de 1937; Weddell 1965 a Department of State, Buenos Aires, 18 de marzo de 1938, 800.20210/54; Armour a Breckenridge Long, 6 de diciembre de 1940, 862.20235/376, cit. en ibid., p. 150.
Interrogatorio de Edmund von Thermann, sin señas y sin fecha; cons. pol. de los Estados Unidos en Alemania 599, Francfort, 11 de julio de 1945, USNA, RG 59, ABB, caja 26; también en USNA(S), RG 84, BAPR 1945 (C), caja 66, archivo 820.02, cit. en ibid., p. 150.
Interrogatorio de Edmund von Thermann, sin señas y sin fecha; cons. pol. de los Estados Unidos en Alemania 599, Francfort, 11 de julio de 1945, USNA, RG 59, ABB, caja 26; también en USNA(S), RG 84, BAPR 1945 (C), caja 66, archivo 820.02; embajada de los Estados Unidos 2010 a Department of State, 2 de abril de 1938, 800.20210/66 (sobre Pistarini); interrogatorio de Eric O. Meynen, memo del FBI de conversaciones con EOM, sin señas y sin fecha, 5pp.; agregado legal del embajador de los Estados Unidos, Bs. As., 10 de septiembre de 1945, con memo, ibid., 10 de octubre de 1945, ref. documentos personales dejados por EOM; RG 84, BAPR 1945 (C), caja 64, archivo 820.02; interrogatorio de Edmund von Thermann , sin señas, 10 de mayo de 1945 (sobre Molina); informe OSS F-2328; USNA, RG 59, ABB, caja 26, fuentes citadas en ibid., p. 152.
R.A. Potasch, op. cit., p. 224.
“Nazi Umtriebe”, partes 9 y 10; interrogatorio de Edmund von Thermann , sin señas, 10 de mayo de 1945; informe OSS F-2328; USNA, RG 59, ABB, caja 26; embajada de los Estados Unidos 2252 a Department of State, 13 de octubre de 1938, 800.20210/166; Hoover a Berle (adj. relato de informante 443-12), 13 de septiembre de 1943, 800.20210/Sánchez Sorondo, Matías; Department of State Biographical Sketches, Record Group 59; Félix Luna, Alvear, Buenos Aires, s.f., 261, cit. por Alberto Ciria, Parties and Power in Modern Argentina (1930-1946), traducido por Carlos A. Astiz, Albany, Nueva York, 1974, 43; Cable de Meynen a Auswärtige Amt (Ministerio de Relaciones Exteriores), Berlín, 7 de julio de 1942. Politiches Archiv des Auswärtigen Amtes, Bonn, Büro Staatssekretär, Argentinien 1942, vol. 4, fuentes citadas en R.C. Newton, El cuarto lado del triángulo..., pp. 153-154.
Interrogatorio de Eric O. Meynen, memo del FBI de conversaciones con EOM, sin señas y sin fecha, 5pp.; agregado legal del embajador de los Estados Unidos, Bs. As., 10 de septiembre de 1945, con memo, ibid., 10 de octubre de 1945, ref. documentos personales dejados por EOM; RG 84, BAPR 1945 (C), caja 64, archivo 820.02; interrogatorio de Edmund von Thermann , sin señas, 10 de mayo de 1945 (sobre Molina); informe OSS F-2328; USNA, RG 59, ABB, caja 26; Department of State, Consultation Among the American Republics with Respect to the Argentine Situation (el Blue Book (Libro Azul)), Washington, D.C., 1946, 30-32 (las recomendaciones de Meynen en 1943 para que se concedieran medallas a argentinos amigos de Alemania); Department of State Biographical Sketches (Baldrich e Yrigoyen); Record Group 59, Lista Presunta 800.20210, Record Group 59 (Lugones); interrogatorio de von Thermann , sin señas, 10 de mayo de 1945 (von der Becke), informe OSS F-2328; USNA, RG 59, ABB, caja 26; McKim, IT&T, a Page, Department of State, 28 de diciembre de 1942, 862.20235/1107; Office of Strategic Services R&A 1959, “Argentine Biographical Data”, 2 de marzo de 1944, Record Group 59 (ambas sobre Scasso), fuentes citadas en ibid., p. 154.
Record Group 59, Lista Presunta 800.20210, cit. en ibid., p. 154.
Ibid., p. 156.
“Nazi Umtriebe”, parte 11. La exposición de las directivas de Goebbels está citada de Le petit Parisien, París, 16 de noviembre de 1933, passim, cit. en ibid., p. 156.
“Nazi Umtriebe”, parte 11; Crítica, 30 de diciembre de 1938; Barnes, “Nacional Socialist Propaganda Campaign against US in the Argentine Provincial Press”, adj. a Davis, cons. gral. de los Estados Unidos, Buenos Aires, 3251 a Department of State, 25 de marzo de 1939, Record Group 59, 800.20210 / 258; Cámara de Comercio de los Estados Unidos, Buenos Aires, Circular 115, 5 de abril de 1939, 835.00N/22: La Agencia Stefani, italiana, empleó tácticas similares. Estas fuentes están citadas en ibid., p. 157.
R.C. Newton, El cuarto lado del triángulo..., op. cit., pp. 156-158; R.C. Newton, “Indiferent Sanctuary...”, op. cit., pp. 402-403.
Welles, “Fascist and National Socialist Activities in the American Republics”, 12 de octubre de 1938, adj. a Departamento de Estado a Misiones del Hemisferio Occidental, 21 de octubre de 1938, 800.20210/166A, cit. en R.C. Newton, El cuarto lado del triángulo..., op. cit., p. 158.
FBI, “Argentina Today”, 1943, 194-195; A. Ebel, op. cit., 396; Manfred Kossok, “Sonderauftrag Südamerika: Zur deutsche Politik gegenüber Lateinamerika, 1938-1942”, Lateinamerika zwischen Emanzipation und Imperialismus, Berlín, 1961, 252, fuentes citadas en ibid., p. 159.
Auslandsdeutsche 17, 1934: 369; títulos listados en ProMi a Auswärtige Amt, Berlín, 11 de noviembre de 1935, Institut für Zeitgeschichtche, Berlín, NG 48; “La Situación en Argentina”, Amsterdam, Centre Israelite d’Information, 22 de marzo de 1938, WL, PC1, rollo 15, cit. en ibid., p. 175.
“La Situation en Argentine”, op. cit.; Comité de la Lucha contra el Racismo y el Antisemitismo, Informe Confidencial, 66-68; Informe, sec. gen. de la DAIA, Buenos Aires, 1937, Wiener Library, Londres, archivo de recortes, PC2, 303c, rollo 20; “Las razas” (fragmento) en Juan J. Sebreli, comp., La cuestión judía en la Argentina, Buenos Aires, Tiempo Contemporáneo, 1968, 45, fuentes citadas en ibid., p. 175.
Referencia a los esfuerzos de la Embajada alemana en la Argentina para sostener la aparición de El Pampero en telegrama 619 del 8 de junio de 1940, V. Thermann al Auswärtige Amt, Akten zur deutschen Auswärtigen Politik, 1918-1945, Tomo IX, p. 437, cit. en C. Jackish, op. cit., p. 14.
Ibid., p. 14; Argentinisches Tageblatt, 24 de abril de 1933; W. Kiessling, Leipzig, Exil in Lateinamerika, 1980, p. 80, cit. en ibid.
Argentinischer Volkskalender 1935, Buenos Aires, 1935, p. 115, cit. en ibid.
Palabras del diputado Enrique Dickmann, en República Argentina, Congreso Nacional, Cámara de Diputados, Diario de Sesiones, sesión del 18 de mayo de 1938, pp. 210-211.
C. Jackish, op. cit., pp. 14 y 16.
Ibid., pp. 16-17.
Declaración de Werner Koennecke, 10 de agosto de 1944, AGPJN, Causa 739/45, 2º Sumario de Espionaje Alemán, Coordinación Federal, Cuerpo 1, folios 172 a 190. Los nueve cuerpos de este sumario contienen las declaraciones de unos 60 espías y colaboradores nazis. Citado en U. Goñi, op. cit., p. 83.
El rescate de Koennecke por Perón fue confirmado a Uki Goñi por el ex jefe de Coordinación Federal, coronel retirado Oscar Contal, 13 de agosto de 1997. También interrogatorio de Harnisch, 1947, NARA, RG 84, Caja 102, cit. en ibid., p. 84.
Ibid., pp. 75 y 85.
Interrogatorio Franczok, 1947, NARA, RG 84, Caja 101; interrogatorio Harnisch, 3 de diciembre de 1944, AGPJN, Causa 739/45, 2º Sumario del Espionaje Alemán, Coordinación Federal, Cuerpo 4, cit. en ibid., pp. 77-78.
Declaración de Koennecke, op. cit., cit. en ibid., p. 85.
Declaraciones de Paramidani, 7 y 8 de agosto de 1944, 2º Sumario, Cuerpo 1, cit. en ibid.
Las cifras son de Rout & Bratzel, The Shadow War, Maryland, University Publications of America, 1986, pp, 330 y 368. En sus interrogatorios de posguerra, Niebuhr dijo que recibió 500.000 pesos al principio de la guerra para actividades de espionaje que distribuía desde su caja fuerte, interrogatorio Niebuhr, 10 de noviembre de 1945, Dewitt C. Poole Mission, NARA, RG 59, Microfilm M-679, Rollo 3, cit. en ibid., p. 86 y n. 8, p. 93.
Ibid., p. 88.
Rout & Bratzel, op. cit., pp. 350, 360 y 417; legajo SS de Becker, NARA, RG 242, cit. en ibid., p. 92.
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