La agenda política
La actitud del gobierno argentino ante la actividad de los grupos nacionalsocialistas
Tradicionalmente,
la política del gobierno argentino había sido permitir a las colectividades
extranjeras tener libertad para desarrollar una comunicación cultural fluida
con sus países de origen, siempre que mantuvieran el respeto por las leyes del
país. Ya fuera por esta razón o por el filogermanismo de algunos miembros del
gobierno, hubo cierta renuencia a tomar medidas en contra de las asociaciones
alemanas durante la década de 1930. En 1938, el asesor legal del Ministerio de
Relaciones Exteriores, Isidoro Ruiz Moreno, consultado por el ministro de
relaciones exteriores interino Manuel R. Alvarado acerca de la legalidad de
eventuales medidas contra la Nazi
Landesgruppe Argentinien, entidad cuyo proselitismo en favor del Tercer
Reich había provocado una serie de escándalos públicos, aconsejó que “con
respecto a la cuestión de las minorías, la solución es ... simple, porque en
América la cuestión no existe”. Ruiz Moreno fue incluso más allá, remarcando
que, como representante de la Argentina en una conferencia de derecho
internacional, se había opuesto a la inclusión de la “protección de
minorías”
como un principio de derecho internacional. La Argentina, como país nuevo, de
inmigrantes, necesitaba conformar una “población nacional”, y
no podía hacerlo si se formaban “grupos raciales” que no estuvieran
absolutamente sometidos a la ley. (1)
Así, las autoridades no colocaron ningún obstáculo a las tareas de los grupos
nazis en el país hasta casi finalizada la década de 1930. (2)
En
mayo de 1938, el diputado socialista Enrique Dickmann presentó un proyecto para
designar una comisión de cinco miembros que investigara las actividades “ilícitas”
de organizaciones “económicas, políticas y culturales” extranjeras
radicadas en la Argentina. Este proyecto de resolución fue seguido por otro del
mismo tenor, de los diputados radicales Raúl Damonte Taborda, Eduardo Araujo,
Manuel Pinto y Leónidas Anastasi, que proponía que se investigaran “las
actividades desarrolladas en el país por organismos o asociaciones de ideología
nacionalsocialista, extraños al régimen institucional y atentatorias a la
soberanía argentina”. (3)
Al
año siguiente, el gobierno de Roberto Ortiz demostró su preocupación por
frenar las actividades de los grupos nazis en la Argentina mediante la aparición
del decreto Nº 31.321, sancionado el 15 de mayo, que reglamentaba el
funcionamiento de las asociaciones extranjeras en el territorio argentino,
“con el fin de impedir aquellas actividades que puedan menoscabar la soberanía
nacional”. Este decreto, que contaba con la firma de Ortiz y de los ministros
del interior Diógenes Taboada, de relaciones exteriores y culto José María
Cantilo, y de justicia e instrucción pública Jorge Eduardo Coll, decía lo
siguiente:
Artículo
1º- Todas las asociaciones, tengan o no personería jurídica, que se
constituyan en la Capital Federal y territorios nacionales, deberán comunicar
al Ministerio del Interior o a los Jefes de Policía de los respectivos
domicilios, la denominación que adopten, sus finalidades, sus reglamentos y
estatutos, y la nómina de sus componentes incluyendo nombre y apellido, edad,
estado civil, profesión, nacionalidad y domicilio. Deberán llevar,
obligatoriamente, y ponerlo a disposición de la autoridad cuando ésta lo
requiera, un libro de actas en que consten todas sus resoluciones.
Art.2º-
Las asociaciones no podrán tener ni utilizar otros distintivos de nacionalidad,
que los consagrados por el Estado, ni adoptar enseñas, himnos, uniformes o símbolos
que singularicen partidos o asociaciones extranjeras.
Art.3º-
Las denominaciones, los estatutos y los reglamentos que usaren, serán y estarán
escritos únicamente en idioma castellano.
Art.
4º- Ninguna asociación podrá realizar actos que importen inmiscuirse, directa
o indirectamente, en la política de los países extranjeros, ni ejercer acción
individual o colectiva compulsiva para obtener la adhesión a determinados
idearios políticos, bajo promesa de ventajas o amenazas de perjuicios de
cualquier naturaleza.
Art.5º-
Toda asociación, esté o no esté compuesta por extranjeros, deberá tener
origen, exclusivamente, dentro del territorio argentino; sus autoridades y
reglamentos tendrán idéntico origen nacional. Deberán, asimismo, sujetarse a
los principios democráticos que imponen la determinación de sus actos y la
elección de sus autoridades se hará siempre por medio del voto de sus
afiliados.
Art.6º-
Ninguna asociación podrá depender de gobierno ni entidades extranjeras ni
recibir del exterior subvenciones ni donaciones de ninguna especie, salvo las de
índole benéfica, que podrá aceptar previo conocimiento del Poder Ejecutivo.
Art.7º-
Las asociaciones extranjeras que tengan fines culturales, artísticos o de
asistencia social, podrán desenvolver libremente sus actividades, sin más
obligaciones que las impuestas en el artículo 1º.
Art.8º-
El incumplimiento de las disposiciones que preceden, determinará la inmediata
disolución de la asociación infractora, sin perjuicio de las penalidades que a
sus miembros pueda corresponder de acuerdo a las leyes en vigor.
Art.
9º- Las asociaciones existentes a la fecha de este decreto tendrán un plazo de
noventa días para someterse a sus prescripciones. (...) (4)
Además,
por este decreto, el Poder Ejecutivo nacional dispuso la disolución del Partido
Nacionalsocialista Alemán de la Argentina (PNSA o NDAP) (5)
y del Frente del Trabajo Alemán (Deutsche
Arbeitfront), entidad también considerada nazi. No obstante, buscando
eludir los alcances del decreto, el PNSA o NDAP de la Argentina continuó
funcionando con el nuevo nombre de Federación de Círculos Alemanes de
Beneficencia y Cultura, el cual llegó a contar con 64.000 afiliados entre 1940
y 1941. Su presidente, Alfred Müller, fue procesado y debió abandonar el
territorio argentino. Por su parte, el Frente del Trabajo Alemán, cambió su
nombre por el de Unión Alemana de Gremios, integrada por 12.000 asociados (en
su mayoría empleados de empresas alemanas). Asimismo, las Juventudes
Hitleristas (Hitler Jugend) se
transformaron en el Cuerpo de Boy Scouts Argentino-Alemanes y la Liga de
Muchachas Argentino-Alemanas. De igual manera, la Asociación de Maestros
Nacionalsocialistas Alemanes actuó a partir del decreto de mayo de 1939 como
Asociación del Profesorado Alemán, que se integró en la Unión de Escuelas
Alemanas (constituida en 1941 por 8 escuelas, 65 directivos, 1800 alumnos
argentinos y 358 alemanes). En dichos establecimientos educativos se prestaba
juramento de fidelidad al Führer, siendo su personal directivo y docente de
activa militancia nazi. La Comisión Investigadora de Actividades Antiargentinas
de la Cámara de Diputados del Congreso acusó a todas estas organizaciones de
estar respaldadas por la embajada del Reich en Buenos Aires. (6)
En
junio de 1939, el gobierno de Ortiz expulsó como “espías alemanes de la
Gestapo” a Jonas Anestorliz y Elfreide Kleiber. Ese mismo mes se conoció el
despacho de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados
del Congreso que solicitó para sí la investigación de las actividades
antiargentinas (entendiendo por tales las vinculadas a las actividades de
espionaje y subversión a favor del Eje). Ante la inoperancia evidenciada por
esta comisión, y en medio de nuevas acusaciones en la prensa y en el Congreso
de que el gobierno conocía la infiltración nazi en los organismos del gobierno
y en el ejército y no tomaba ninguna medida, en junio de 1941, se creó, en el
seno de la Cámara de Diputados, la Comisión Investigadora de Actividades
Antiargentinas, compuesta por los diputados Raúl Damonte Taborda, quien la
presidió en una primera etapa; Juan A. Solari, que le sucedió como presidente;
Adolfo Lanús, Fernando Prat, Silvano Santander, José Aguirre Cámara y
Guillermo O’Reilly. Integrada mayoritariamente por radicales y socialistas
aliadófilos, esta comisión tropezó con la oposición del gobierno sucesor del
de Ortiz, el del conservador Ramón Castillo, quien mantuvo empecinadamente una
posición neutral a pesar de las presiones de Estados Unidos para que la
Argentina declarara la guerra al Eje. (7)
Esta
Comisión Investigadora de Actividades Antiargentinas presentó varios informes
en septiembre de 1941. En el primero de ellos, se hacía referencia a las
actividades del disuelto Partido Nacionalsocialista Alemán de la Argentina, que
continuaba, como Federación de Círculos Alemanes de Beneficencia y Cultura,
realizando actividades de propaganda a favor de la causa nazi, a pesar del
decreto de mayo de 1939 que prohibía expresamente este tipo de actividades
proselitistas. El segundo informe de la Comisión detallaba las inversiones de
capital extranjero en la Argentina, y explicitaba que los alemanes figuraban en
el séptimo lugar de importancia, luego de los británicos, norteamericanos,
belgas, franceses, suizos y holandeses. Un informe contemporáneo, proveniente
de la OSS -Office of Strategic Services
(Inteligencia de Estados Unidos)- sobre
inversiones alemanas en América Latina, señalaba, en forma coincidente con el
informe de la comisión, que las inversiones germanas en la Argentina eran de
reducido porcentaje, y una de las más bajas de la región. (8)
Por
su parte, el tercer informe describía el uso irregular de fondos por parte de
la embajada alemana en la Argentina para una campaña masiva, destinada a
debilitar la fe en las instituciones democráticas y obtener el apoyo para la
causa nazi tanto en los sectores civiles como militares argentinos, así como a
realizar una propaganda agresiva contra “naciones con las cuales la República
Argentina mantiene normales relaciones”. Este informe responsabilizaba al
gobierno alemán de procurar llevar a cabo esta campaña ideológica a través
de las agencias periodísticas Transocean y Correo Periodístico Sudamericano;
mencionaba la acción de la DNB (Deutsche
Nachrichten Büro), agencia noticiosa oficial del Reich, y señalaba la
difusión en el continente de abundante material propagandístico a favor de la
causa nazi impreso en la Argentina. Buenos Aires parecía ser la plaza elegida
para concentración de material de propaganda antidemocrática que luego se
distribuía en otros países de América. Según una estadística suministrada
por la dirección de Correos y Telégrafos, en el período comprendido entre el
1º de julio y 31 de agosto de 1941, las embajadas de Gran Bretaña y Alemania
habían enviado hacia otros países americanos 729.905 kg y 4.394.850 kg de
encomiendas respectivamente. (9)
Estos
informes también hacían referencia a “dinero de origen sospechoso” que las
autoridades alemanas enviaban a la agencia Transocean y a otros medios de
inclinación marcadamente pronazi. Transocean no facturaba los servicios
noticiosos entregados a los diarios que atendía, entre los cuales se hallaban Bandera
Argentina, El Pampero, Crisol, Il Mattino d’Italia, Diario
Español y el Deutsche La Plata Zeitung. En algunos casos aparecía
la agencia entregándoles sumas de dinero en concepto de pagos de avisos que no
se publicaban.
Asimismo,
la Comisión Investigadora de Actividades Antiargentinas de la Cámara de
Diputados preparó un proyecto de declaración respecto del embajador de
Alemania, expresando que éste se había “extralimitado en el ejercicio de las
funciones a su cargo y abusado de sus privilegios diplomáticos”. La comisión
recomendaba además la disolución de los Círculos Alemanes de Beneficencia y
Cultura y de la Unión Alemana de Gremios, así como la aplicación de la ley
4144 de “residencia” (sobre expulsión de extranjeros indeseables) a los
directivos de estas agrupaciones. La Cámara de Diputados aprobó la declaración
el 16 de septiembre y el voto de censura al embajador von Thermann fue de 78 a
1. No obstante, el presidente Castillo ignoró las investigaciones efectuadas
por la comisión. (12)
El
embajador del Reich en la Argentina presentó quejas por el proceder de la
comisión. Sostuvo que a los miembros de ésta se les entregaron tres valijas
diplomáticas, devueltas posteriormente a la embajada alemana tras ser
revisadas, con sus sellos rotos. Incluso von Thermann llegó a entrevistarse con
el presidente Castillo, acusando a la Cámara de Diputados de “antialemana”.
Esta entrevista constituyó el punto de partida de una campaña de prensa
desatada desde Alemania, que responsabilizó a las autoridades norteamericanas
como instigadoras de las medidas adoptadas por la Comisión Investigadora de
Actividades Antiargentinas, que recibiría el asesoramiento del Comité
Investigador de Actividades Antinacionales del Congreso norteamericano. (13)
La
comisión, debido a la inclinación aliadófila de la mayoría de sus miembros,
tuvo roces con el gobierno de Castillo, del que denunció su falta de colaboración.
No obstante esta dificultad, las denuncias de la comisión llevaron al Consejo
Nacional de Educación a aplicar sanciones, clausurándose en 1941 y 1942
escuelas alemanas e italianas. (14)
Después del ataque japonés a Pearl Harbor, y aun a pesar de la actitud no
colaboracionista del gobierno argentino con la Cámara de Diputados, y del
perfil porfiadamente neutralista del canciller Ruiz Guiñazú, éste solicitó
al embajador von Thermann un retiro voluntario el día 11 de diciembre de 1941.
En un primer momento, el gobierno alemán no accedió al retiro del embajador,
pero semanas más tarde lo hizo, dejando en la Argentina un encargado de
negocios, Erich Otto Meynem. (15)
En
su investigación sobre las actividades de los grupos nazis en la Argentina y la
conexión del gobierno del Reich con estas actividades, la comisión
investigadora de la Cámara de Diputados contó con un importante aliado y
proveedor de información: los residentes alemanes judíos y no judíos en la
Argentina que huían del Tercer Reich, que se agruparon en diversas entidades
con el fin de contrarrestar las actividades de los grupos pronazis. (16)
Una de esas entidades opositoras al nacionalsocialismo, creada en 1937,
recibió el nombre de Das Andere Deutschland o “La Otra Alemania”.
Uno
de los fundamentos del Estado nacionalsocialista es el de que todos los alemanes
en el exterior, como minoría alemana, tienen que obedecer las órdenes de
Hitler. En todas partes, los alemanes en el exterior tienen que agruparse en
asociaciones nacionalsocialistas; en todas partes los niños son educados en las
escuelas alemanas de acuerdo a los principios nacionalsocialistas. (...) Como en
otros países, también en la Argentina el gobierno se ha visto en la necesidad
de iniciar una investigación amplia de las actividades nazis.
La
nota terminaba diciendo:
Existe
una Alemania distinta de la nazista; existen también aquí, en la Argentina,
muchos alemanes que nada tienen que ver con los nazis, que siempre han combatido
encarnizadamente procedimientos hitleristas, desleales con la Argentina; que
siempre han respetado, respetan y respetarán las leyes y los intereses de la
Argentina. Apelamos al pueblo argentino para que no trate de iguales a
nacionalsocialistas y alemanes, para que no se nos haga responsables de crímenes
cometidos por los nazis, a los que condenamos con el mismo fervor que los
argentinos y cuyo castigo deseamos seguiremos nuestra lucha, motivada tanto por
respeto a la Argentina, como por el profundo amor que sentimos por la otra
Alemania. (17)
Gracias
a la ayuda de las entidades de alemanes judíos y no judíos opositores y la
información diplomática del Departamento de Estado y la embajada
norteamericana, la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados continuó
su labor. En 1942 recibió denuncias sobre la llegada de sacerdotes italianos y
alemanes que tenían una prédica de tendencia totalitaria e influían sobre
amplios sectores del catolicismo argentino, no obstante la oposición del Papa y
del episcopado argentino a este tipo de prédica. (18)
A
pesar de la falta de respaldo del gobierno de Castillo, y de la presión de las
autoridades del Reich en contra de las actividades de la comisión, ésta obtuvo
un importante triunfo en septiembre de 1942, cuando el ministro del interior
ordenó la disolución de la Federación de Entidades Culturales y de
Beneficencia Alemana, una medida que habían solicitado los miembros de la Cámara
de Diputados el año anterior. (19)
Por
otra parte, el gobierno de Castillo estuvo al tanto de las tratativas llevadas a
cabo al más alto nivel del gobierno alemán por el líder nacionalista
argentino Juan Carlos Goyeneche. Este consiguió entrevistarse en privado con el
jefe de las SS, Heinrich Himmler; el ministro del Exterior, Joachim von
Ribbentrop, y el ministro de Propaganda, Josef Goebbels. Los mensajes de
Goyeneche, enviados desde Berlín a la embajada alemana en Buenos Aires, estaban
dirigidos al teniente Eduardo Aumann, edecán del presidente Castillo, y a Mario
Amadeo, mano derecha del canciller Enrique Ruiz Guiñazú. También los veía el
contralmirante León Scasso, ex comandante en jefe de la Armada. Los cables habrían
sido transmitidos asimismo al coronel Enrique P. González, secretario del
general Pedro Ramírez, por intermedio del entonces coronel Juan Perón.
Goyeneche mantuvo el contacto establecido con Himmler hasta el final de la
guerra. (20)
Goyeneche
partió de Buenos Aires en abril de 1942, convocado junto a otros argentinos por
el Consejo de la Hispanidad, auspiciado por el general Francisco Franco. Era
portador de un decreto de cobertura firmado por Castillo y Ruiz Guiñazú, que
le encomendaba “la misión de estudiar el desenvolvimiento de las relaciones
con España”; llevaba además un pasaporte expedido por el Ministerio de
Relaciones Exteriores. (21)
Llegó
a la embajada argentina en España, que en ese entonces estaba al frente de Adrián
Escobar. Se dirigió luego a la Francia ocupada por Hitler. Es probable que el
viaje lo haya realizado en compañía del embajador Escobar, el cónsul Aquilino
López, y el ex embajador en Alemania y nuevo embajador argentino ante el
gobierno de Vichy, Ricardo Olivera. (22)
A su regreso de Francia, Escobar y Goyeneche partieron a una visita al
protectorado de Marruecos. En el mes de julio, a Escobar se le ordenó volver a
Buenos Aires para recibir instrucciones sobre su nuevo destino, que era Río de
Janeiro. No obstante, antes de viajar, solicitó permiso para dirigirse a Roma, en compañía de Goyeneche, a
fin de asistir a una audiencia con el Papa Pío XII. El canciller Ruiz Guiñazú
le dio la autorización, pero advirtiéndole que el viaje no debía tener carácter
oficial. (23)
Goyeneche
acompañó a Escobar hasta Lisboa, donde, luego de entrevistarse con Salazar, el
embajador tomó el avión de regreso a Sudamérica en septiembre de 1942. La
amistad de Escobar fue sin duda de gran utilidad para Goyeneche. Por su
intermedio, tuvo oportunidad de conocer a los principales líderes del fascismo
europeo, como Franco, Salazar, el mariscal Henri Pétain y Pierre Laval,
entrevistarse con el Papa Pío XII, y contactarse con algunos altos jerarcas
nazis en París. (24)
Hacia
fines de octubre de 1942 Goyeneche llegaba a Berlín, invitado por Wilhelm
Faupel, un general retirado que había sido instructor militar y luego consejero
del ejército argentino durante dos períodos: 1911-1914 y 1921-1926, y que
ahora dirigía el Ibero-Amerikanisches Institut de esa ciudad. El general
manejaba a través del instituto una importante red de influencia y espionaje,
que incluía a los simpatizantes del nazismo y del franquismo en América
latina. En la capital del Reich, Goyeneche se encontró con su amigo Gottfried
Sandstede, ex jefe de prensa de la embajada alemana en Buenos Aires. Este
pertenecía al SD y había organizado la propaganda y el espionaje del partido
nazi (NSDAP) en la Argentina, en la década de 1930. Luego de ser expulsado de
la Argentina en 1942, había recibido un puesto en la oficina de propaganda del
Ministerio del Exterior alemán. Goyeneche y Sandstede visitaron el frente ruso,
donde la división Azul de Franco luchaba junto a las tropas del Eje en contra
del ejército Rojo. (25)
A
su regreso, Sandstede presentó a Goyeneche ante Otto Reinebeck, jefe de la
Oficina Latinoamericana del Ministerio del Exterior. Goyeneche le solicitó
entrevistas con von Ribbentrop y Hitler. Con gran ingenuidad, el líder
nacionalista señaló que deseaba una declaración oficial de Hitler, asegurando
que Alemania no albergaba ambiciones territoriales respecto de la Argentina y
las islas Malvinas. Para incentivar a la juventud nacionalista, agradecería
también una declaración de Ribbentrop que reconociera el liderazgo político
de la Argentina en Sudamérica. Goyeneche transmitiría las conversaciones
mantenidas al presidente Castillo, lo cual respaldaría la posición del último
en las próximas elecciones. (26)
Ribbentrop
recibió a Goyeneche en su residencia, el 30 de noviembre de 1942. El líder
nacionalista le dijo que quería lograr el apoyo nazi para la sucesión de
Castillo. Su viaje a Europa respondía al objetivo de conocer la opinión de los
gobiernos de Alemania, Italia, España y Portugal, para transmitir dichas
opiniones al presidente y a sus compañeros del nacionalismo argentino.
Goyeneche deseaba además que Hitler respondiera las siguientes tres preguntas:
a)
¿Alemania adquirirá productos argentinos tras la guerra?
b)
¿Alemania reconoce el derecho argentino sobre las Malvinas?
c) ¿Está Hitler de acuerdo que España constituya el “puente natural”
entre Argentina y Europa?
Goyeneche
señaló además que los círculos nacionalistas luchaban por mantener la
neutralidad de la Argentina, debiendo hacer frente a la propaganda
norteamericana. Esta constituía una amenaza frente a las elecciones venideras,
pues trataría de apoyar a un candidato afín, que probablemente sería el
general Justo. La preocupación
de Goyeneche por la candidatura de Justo también la compartía el coronel Juan
Perón. (27)
Ribbentrop
dijo estar complacido de recibirlo. Pronunció luego una larga diatriba contra
Rusia, Estados Unidos, los judíos, la Iglesia Católica y el comunismo,
lamentando que Estados Unidos y Gran Bretaña no acompañaran a Alemania en su
lucha contra el último. Señaló que el presidente Roosevelt se había vendido
al bolchevismo y a los judíos. Afirmó también que en muchos países no entendían
o no querían entender el problema judío, pero que ellos lo entendían
perfectamente. En nombre de Hitler, quien habría recibido las tres preguntas
propuestas por Goyeneche por adelantado, Ribbentrop respondió que:
a)
Era bien conocido que las relaciones entre Alemania y la Argentina habían
sido siempre las mejores. Si la Argentina mantenía su posición de ese momento,
se beneficiaría por encima de los países que no lo hubieran hecho. Creía que
al concluir la guerra las relaciones comerciales tendrían un inesperado
crecimiento. Desde el punto de vista político, la respuesta era 100% positiva.
Podrían tomar todo lo que la Argentina produjera sin importar cuanto fuera.
b) Ingletera era el enemigo. En el siglo que corría, ese país había
logrado apropiarse de puntos estratégicos en todo el mundo. Gibraltar era un
ejemplo, e igualmente las Malvinas estaban más cerca de la Argentina que de
Inglaterra. Había pocas dudas de que Estados Unidos quería heredar las
colonias extracontinentales de Inglaterra. La Argentina debía mantenerse alerta
y su resistencia a los Estados Unidos era muy importante. La posesión de las
Malvinas por Estados Unidos no era esperada específicamente, pero la Argentina
debía cuidarse.
c) La relación de Alemania con España era clarísima. Alemania había
socorrido a Franco. Deseaban una España fuerte y nacionalista. Los nexos
culturales con Sudamérica eran deseables y siempre apoyarían la unidad entre
la Argentina y España. El deber primordial de la Argentina era establecer una
relación espiritual y cultural con Europa.
El
consejo de Ribbentrop a Goyeneche era que debía mantenerse clara la posición
argentina. La Argentina debía mantener un frente radical en contra de Roosevelt
para que éste no pudiera cumplir sus objetivos en contra de la voluntad de los
argentinos. Goyeneche agradeció a Ribbentrop, señalando que la situación de
la Argentina se aclararía con las elecciones venideras para las cuales el
presidente Castillo buscaba un candidato que asegurara la continuación del
orden existente. Sería muy alentador que Hitler considerara la posibilidad de
mencionar la situación argentino-chilena en alguno de sus discursos, previendo
un gran futuro para estos países si continuaban resistiendo. Goyeneche mantuvo
una segunda entrevista con Ribbentrop, en la que recibió una carta manuscrita
de Hitler. (28)
El
argentino también cultivó relaciones con los espías del SD. Fue recibido por
el brigadier SS Walter Schellenberg, jefe de la Amt VI de la Agencia Central de Seguridad del Reich (RSHA), que
incluía también otras amts como la
Gestapo, la Kripo y el SD. Tuvo asimismo una reunión con Theodor Paeffgen, jefe
de la Amt VI-D, que dirigía el espionaje en Estados Unidos, Gran Bretaña y América
latina. Goyeneche fue presentado a Paeffgen en una comida ofrecida por
Schellenberg, en la que también estaban presentes los agregados militares
argentinos Servando Santillana y Eduardo Ceballos, quienes entregaban informes
al SD. A Paeffgen le interesaba la conexión con Escobar. Goyeneche insistió
ante Schellenberg que le consiguiera una audiencia con el jefe superior de la
RSHA, Heinrich Himmler. (29)
Finalmente,
Goyeneche redactó para el Ministerio del Exterior alemán la siguiente lista de
pedidos:
a)
El Reich debía proponer un “plan detallado” para el “desarrollo
industrial” y la “total y definitiva independencia económica” de la
Argentina.
b)
Alemania debía hacer una declaración oficial relativa al reclamo
argentino sobre las Malvinas.
c) El nacionalismo deseaba apoyo nazi para un bloque hispano de naciones
contra “los avances imperialistas de Estados Unidos”.
d) Haría falta ayuda alemana para crear una aerolínea
hispano-portuguesa-argentina.
e) También se requerían “palabras oficiales del Fuhrer” de apoyo a la
juventud nacionalista en Chile y la Argentina, ya que “en la posguerra puede
ser de vital interés para Alemania poseer en América una nación amiga que sea
fuerte y en proceso de desarrollo”.
f) Era necesaria “una significativa ayuda financiera” del Reich al
candidato de Castillo para las elecciones de 1943. Goyeneche asimismo deseaba
financiamiento para una versión castellana del Reader’sDigest
que publicaría una “bien disimulada” propaganda del “Nuevo Orden” de
Hitler en Latinoamérica. ¡Ah! Y equipos de radio para la “formación de jóvenes
oradores” en la Argentina. (30)
Finalizada
su misión en Berlín, Goyeneche se dirigió a Paris. Para moverse en los
territorios ocupados por el nazismo, el argentino recibió un documento de
identificación del comando SD en esa ciudad. Desde aquí enviaba un cable a
Amadeo preguntando si estaba de acuerdo en recibir mensajes por intermedio del
“conducto alemán”, vía por la cual también podría transmitir sugestiones
al gobierno alemán. El agregado militar Ceballos también sugirió que el
presidente Castillo recibiera “oficialmente” las conclusiones de la
entrevista Goyeneche-Ribbentrop a través de la embajada alemana en Buenos
Aires. Amadeo comentó las gestiones de Goyeneche con el ministro Ruiz Guiñazú,
pero éste recomendó prudencia. (31)
Finalmente
Goyeneche obtuvo una entrevista con Himmler. El argentino señaló que era un
católico romano y que no podía pensarse en Sudamérica sin tomar en cuenta el
catolicismo. Si no ayudaba al catolicismo en Europa, Alemania perdería la
simpatía de toda Sudamérica. Himmler respondió positivamente, pero fue
desviando la conversación del catolicismo a la común adversión hacia el
bolchevismo. Se habló de “un nexo con el Vaticano”. Himmler también
mencionó la posibilidad de apoyo nazi para la aerolínea “neutral”, que
también impulsaba el agregado militar Ceballos. Himmler le preguntó a
Goyeneche sobre la situación de España y le ofreció ver a Hitler, invitación
que el argentino decidió posponer hasta el momento de su regreso a Buenos
Aires, para llevar noticias más recientes y además poder contar con la
información de cómo habían caído sus gestiones en Buenos Aires, para
reforzarlas o ampliarlas según el caso. (32)
Goyeneche
recibió instrucciones de no transmitir sus informes a través del código de la
embajada argentina en Berlín, ya que sus contactos en el gobierno argentino
desconfiaban del encargado de negocios, Luis Luti. Este no simpatizaba con el
nazismo y por lo tanto podía dar una molesta publicidad a estas negociaciones
secretas. Por los mismos motivos, el agregado militar Ceballos empleaba también
el código del contraespionaje alemán para informes particularmente
importantes. El mismo Ceballos se encargó de mostrar a Goyeneche como
transmitir mensajes sin que Luti se enterara. Goyeneche solicitó permiso para
telegrafiar al teniente naval Aumann en la Argentina los resultados de sus
entrevistas, utilizando el código del Ministerio del Exterior alemán. La
autorización para el empleo de este sistema de comunicación lo dio Ribbentrop
en persona a Reinebeck. (33)
Luego
de la entrevista con Himmler, Goyeneche volvió a Madrid. Aquí se mantuvo en
contacto con le embajada alemana. Esta recibió instrucciones de tratar con
Goyeneche el plan de un Reader’s Digest
nacionalista, la adquisición del diario católico argentino El Pueblo
con fondos alemanes y la obtención de apoyo para la apertura de la agencia española
EFE en Buenos Aires. (34)
A los pocos días, Goyeneche se dirigía a Roma para entrevistarse con Pío XII
y Benito Mussolini.
Las comunicaciones entre Madrid, Berlín y Buenos Aires produjeron cierta
alarma en la cancillería argentina. Así, el 20 de enero de 1943, la última
comunicaba a la embajada argentina en Madrid que Goyeneche debía dar por
concluida su misión cultural y abstenecerse de realizar comentarios públicos.
Por la misma época, el Ministerio del Exterior alemán también había
comenzado a cuestionarse la conveniencia de continuar la práctica del envío de
los cables de Goyeneche. (35)
NOTAS
Ruiz Moreno al Ministro de Relaciones Exteriores, Buenos Aires, 5 de mayo de
1938, Archivo de la Cancillería del Ministerio de Relaciones Exteriores y
Culto, Buenos Aires, División Política, caja 3969, Alemania 1938, legajo
12/38, cit. en R.C. Newton, “¿Patria?
¿Cúal
patria?...”, op. cit., pp. 401-402.
C. Jackish, op. cit., pp. 7-8.
Ver proyectos de resolución del diputado socialista Enrique Dickmann y de
los diputados radicales Raúl Damonte Taborda, Eduardo Araujo, Manuel Pinto
y Leónidas Anastasi, en República Argentina, Congreso Nacional, Cámara de
Diputados, Diario de Sesiones, sesión del 18 de mayo de 1938, p.
207. Ver también J.R. Sanchís Muñoz, op. cit., p. 26.
Texto del decreto N1
31.321 reglamentando el funcionamiento de las asociaciones extranjeras en la
Argentina, Buenos Aires, 15 de mayo de 1939, en República Argentina,
Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Memoria...1939-1940, op.
cit., Tomo 1, Primera parte, A, Capítulo segundo, pp. 24-25.
En Sanchís Muñoz aparecen dos siglas distintas para designar al Partido
Nacionalsocialista Alemán en la Argentina: NDAP, en la página 27, y PNSA,
en la pág. 112. Ver J.R. Sanchís Muñoz, op. cit., pp. 27 y 112.
Ver sobre las organizaciones pro nazis en la Argentina y su influencia el trabajo de César E. Prieto, “El partido nacionalista alemán en la Argentina”, Todo es Historia, N1 148, septiembre de 1979, pp. 44-50, fuente también citada en J.R. Sanchís Muñoz, op. cit., p. 27.
J.R. Sanchís Muñoz, op. cit., pp. 115 y 26-27.
Ibid.
República Argentina, Congreso Nacional, Cámara de Diputados, Diario de
Sesiones, 17 de septiembre de 1941, pp. 655-656.
República Argentina, Congreso Nacional, Cámara de Diputados, Diario de
Sesiones, 30 de septiembre de 1941, p. 829.
En ibid., pp. 839-841 se puede ver una lista de dichos maestros.
Ibid., pp. 115-116.
Ibid., pp. 116-117.
Ibid., p. 117.
Ibid., p. 126.
Los judíos que provenían de Alemania y no eran auxiliados por familiares
tuvieron el Hilfsverein
Deutschprechender Juden (Sociedad de Socorro a los judíos de Habla
Alemana), que luego pasaría a ser la Asociación Filantrópica Israelita,
que otorgaba alojamiento a los refugiados y funcionaba también como bolsa
de trabajo. Aquellos alemanes no nazis, judíos o no judíos, enviaron a sus
hijos a escuelas no influidas por ideas nazis, tales como la
Cangallo-Schule, la Germania-Schule y el Colegio Pestalozzi, el último
fundado en abril de 1934.
República Argentina, Congreso Nacional, Cámara de Diputados, Diario de
Sesiones, 9 de junio de 1939, cit. en
C. Jackish, op. cit., p. 27.
J.R. Sanchís Muñoz, op. cit., pp. 152-153.
Ibid., p. 152.
Carta de Goyeneche a Mario Amadeo, José María de Estrada y
Enrique Pearson, 10 de marzo de 1945, Archivo Autor, cit. en U. Goñi, op.
cit., pp. 30-31.
Goyeneche fue nombrado por decreto Nº 116.201 M. 64, 23 de
marzo de 1942, copia existente en Cámara de Diputados, archivo Comisión
Especial Investigadora de las Actividades Antiargentinas, Legajo 11, Cuerpo
1, Carpeta “Ministerio de Relaciones Exteriores”, folio 60. Sobre su
pasaporte, ver nota 363 de la embajada argentina en Madrid a la embajada de
Portugal solicitando “la visación del adjunto pasaporte número 27
expedido por el Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Buenos Aires,
el 27 de marzo de 1942, perteneciente al señor Profesor Juan Carlos
Goyeneche”, RREE, Embajada Argentina en España, 1942, Caja 26, Carpeta
144. Goyeneche es identificado como “Agregado Cultural” en el diario La
Nación, 21 de junio de 1942; también en una nota diplomática, 21 de
julio de 1942, RREE, Embajada Argentina en España, 1942, Caja 26, Carpeta
143. En una carta a Edith Faupel, 15 de diciembre de 1942, Goyeneche hace
referencia a su “pasaporte diplomático”, inclusiones al Memorándum
Blancké a Spaeth, 18 de enero de 1946, NARA, RG 59, Caja 23. Sobre el
contacto con Castillo y Ruiz Guiñazú (también con Scasso y Escobar) a
través del radioenlace nazi, ver nota de Schellenberg al subsecretario
Luther, 4 de enero de 1943, Auswärtiges Amt, Akten zur Deutschen Auswärtigen
Politik, Serie E, Band V, Nr. 11. Carta de Amadeo a Goyeneche, 4 de junio de
1942, Archivo Autor, fuentes citadas en ibid., p. 31.
Olivera, Escobar, López y un chofer recibieron permisos de
Alemania y Francia para ingresar en la Francia ocupada, según notas varias,
abril y mayo de 1942, RREE, Embajada Argentina en España, Caja 26, Carpetas
143 y 145, cit. en ibid., p. 35. Olivera fue embajador en Berlín
desde el 26 de junio de 1939 hasta fines de 1941, pasando luego a la
embajada argentina en Vichy. Aquí, solamente Alemania, Italia, y unos pocos
países neutrales tuvieron representantes diplomáticos. La Argentina fue el
único país americano en mantener un embajador en la Francia de Hitler.
Telegrama Cifrado Nº 973 a Ruiz Guiñazú y Telegrama
Cifrado Nº 654 de Ruiz Guiñazú a Escobar, RREE, Legajo Escobar,
expediente “Nombramiento, promociones y traslados”. Dos días antes,
Escobar había solicitado visas italianas para trasladarse “en avión por
una breve temporada” con su “Agregado Cultural” Goyeneche a Roma,
RREE, Embajada Argentina en España, 1942, caja 26, Carpeta 143, 21 de julio
de 1942. Las agencias de noticias internacionales informaron del viaje
“estrictamente privado” de Escobar y Goyeneche a Roma sin mencionar la
audiencia papal, La Nación, 13 y 14 de agosto de 1942, cit. en U. Goñi,
op. cit., p. 26.
Cable Magic, 16 de diciembre de 1942, NARA, RG 457; también “Juan Carlos
Goyeneche”; y cable Goyeneche a Amadeo, 27 de agosto de 1942, Archivo
Autor, cit. en ibid., p. 41.
La invitación a Berlín consta en nota Faupel a Goyeneche, 9
de octubre de 1942, Archivo Autor; las visitas de Goyeneche a los Faupel
aparecen en la declaración firmada Peter Bock, bibliotecario del
Ibero-Amerikanisches Institut; ambas adosadas a Memorándum Blancké a
Spaeth, 18 de enero de 1946, NARA, RG 59, Caja 23, cit. en ibid., p.
42; los detalles de la visita de Goyeneche al frente ruso se pueden ver en
“Juan Carlos Goyeneche”, pp. 604-605, cit. en ibid, pp. 42-43;
las actividades de Sandstede en la década del 30 figuran en R.C. Newton, El
cuarto lado del triángulo..., op. cit., p. 298.
Interrogatorios Reinebeck, 24 de enero y 4 febrero de 1946, NARA, RG 59,
Caja 25, cit. en U. Goñi, op. cit., p. 43.
Memorándum Blancké a Cummings, 17 de julio de 1945, NARA,
RG 59, Caja 23; la preocupación de Perón respecto de Justo, en Eugenio
Rom, Así hablaba Juán Perón, Buenos Aires, Peña Lillo, 1982, p.
104, cit. en ibid., pp. 43-44.
Memorándum Blancké a Cummings, 17 de julio de 1945, y
“Full Translation of Goyeneche-Ribbentrop Conversation”, 25 de agosto de
1945, ambas en NARA, RG 59, Caja 23. Versión original en alemán en
“Unterredung des Herrn Reichsaußenministers mit dem Argentinier Juan
Carlos Goyeneche am 30. November 1942 im Gut Westfalen”, ADAP, Serie E,
Band IV, Nr. 264; Declaración Jurada de Reinebeck., 4 de febrero de 1946.RG
59, Caja 25, cit. en ibid., pp. 44-48.
Interrogatorio Paeffgen, 19 de octubre de 1945, NARA, RG 59,
862.20252/11-2246; Memorándum Blancké a Spaeth, 18 de enero de 1946, NARA,
RG 59, Caja 23, cit. en ibid., pp. 48-49.
Cristián Buchrucker, Nacionalismo y peronismo, Buenos Aires,
Sudamericana, 1987; el original se encuentra en AA/PA, Akten betr.
Propagandammethoden und Richtilinien, sowie Stimmungs-und
Tatigkeitsberichte, 1941-43, Verbindungsstelle des Beauftragten fur
Informationswesen, Sección B, Informe de Goyeneche sin título, anexo de un
informe al señor Flatau (Departamento de Informaciones), 12 de diciembre de
1942, cit. en ibid., p. 49.
Grupo de notas, cables y papeles redactados por Goyeneche en París luego de
su entrevista con Ribbentrop; carta de Amadeo a Goyeneche, 2 de diciembre de
1942; nota identificatoria extendida por el SD a favor de Goyeneche en París,
cit. en ibid., pp. 50-51.
Interrogatorios Schellenberg, 17 de noviembre y 19 de
diciembre de 1945 y 6 de febrero de 1946; también declaración Weiglmayr,
28 de febrero de 1946; todas en NARA, RG 59, Caja 25. Carta de Goyeneche a
Amadeo, 16 de marzo de 1943, Archivo Autor, cit. en ibid., pp. 52-53.
Los mensajes se encriptaban primero en el código del agregado naval
argentino en Berlín. Luego se entregaban al Ministerio del Exterior alemán
que los encriptaba nuevamente en su propia clave para transmitirlos a
la embajada alemana en Buenos Aires. Aquí los mensajes eran pasados al código
argentino para ser entregados a los amigos de Goyeneche que se encargarían
del descifre final. Interrogatorios Reinebeck, 24 de enero
y 4 de febrero de 1946; la doble encriptación de los mensajes de
Goyeneche, en Magic 324, 13 de febrero de 1943, NARA, RG 457, cit. en ibid.,
pp. 53-54.
Notas de Berlín a Petersen, 25 de enero y 9 de febrero de
1943, traducidas con nota confidencial número 2858 de la embajada de
Estados Unidos en Madrid, 10 de septiembre de 1946, NARA, RG 59, Caja 6748.
Para la invitación a reunirse con el embajador alemán, carta de Dietrich a
Goyene, 26 de febrero de 1943, Archivo Autor. El Pueblo recibía
financiación de la embajada nazi en Buenos Aires, resumen Magic 424, 24 de
mayo de 1943, NARA, RG 457, cit. en ibid., p. 54.
Magic 266, 324 y 374, 17 de diciembre de 1942, 13 de febrero de 1943 y 4 de
abril de 1943, NARA, RG 457, cit. en ibid., p. 58.
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