La agenda económica
Las relaciones comerciales a comienzos de la década de 1930
El
intercambio comercial argentino-alemán había adquirido impulso durante la década
de 1920, superando los niveles alcanzados antes de la Primera Guerra Mundial, y
convirtiendo a Alemania en el tercer proveedor más importante de la Argentina,
y en el segundo mercado de colocación de las exportaciones argentinas. No
obstante, la crisis mundial que se inició en octubre de 1929 en Estados Unidos
afectó profundamente tanto a la Argentina como a Alemania. Como reflejo de esta
crisis, el intercambio argentino-alemán declinó y la Argentina pasó del
segundo al séptimo lugar en la lista de países que más exportaban a Alemania,
retrocediendo al decimocuarto lugar en las importaciones germanas. Esto se debió
fundamentalmente a una caída abrupta de los precios de los productos
agropecuarios argentinos, que provocó una caída del valor de las
exportaciones, muy superior a la reducción en volumen. También influyó que
Alemania disminuyera la importación de productos alimenticios, en parte debido
a los objetivos de su programa económico, y en parte como consecuencia de la
recesión, la caída de los salarios y la desocupación. A su vez, las
importaciones argentinas, que seguían el “método indirecto” de la
adquisición de productos de consumo como contrapartida de las ventas de
productos agropecuarios al exterior, también cayeron. (1)
De
acuerdo con los Anuarios del Comercio Exterior argentino, las
exportaciones argentinas dirigidas a Alemania cayeron de un valor de 329.096.000
pesos moneda nacional en 1928 a 123.087.000 pesos moneda nacional en 1930 y
85.998.000 pesos moneda nacional en 1933. La Cámara de Comercio
Argentino-Alemana registra, para los mismos años, una caída del valor de las
exportaciones argentinas de 1076,5 millones de Reichsmarks
a 403 millones de Reichsmarks y 149,5
millones de Reichsmarks. El gobierno
alemán, enfrentado a la recesión, la caída de los salarios y la inflación,
limitó notablemente la importación de productos alimenticios. En cuanto a las
importaciones argentinas provenientes de Alemania, su valor cayó de 221.600.000
de pesos moneda nacional en 1928 a 197.688.000 de pesos moneda nacional en 1930
y a 90.075.000 pesos moneda nacional en 1933 -de acuerdo con el Anuario del
Comercio Exterior- y de 347,4 millones de Reichsmarks a 287,4 millones de Reichmarks
y 100,3 millones de Reichmarks para
los mismos años -de acuerdo con las cifras de la Cámara de Comercio
Argentino-Alemana-. De este modo, el comercio entre las dos naciones en 1932 se
redujo al 22% del nivel alcanzado en 1928. (2)
Otro
factor que creó obstáculos adicionales al intercambio bilateral fue la adopción
del control de cambios por parte de las autoridades argentinas, a partir de
octubre de 1931. El objetivo de esta medida era que el gobierno tuviese un mayor
control de las magras divisas que ingresaban al país por el disminuido volumen
del comercio exterior. Además, se pretendía evitar la fuga de capitales y
disponer de divisas para el pago de la deuda externa y para la importación de
mercancías de acuerdo con el origen de las mismas. En este contexto, cuando
Alemania disminuyó sus importaciones provenientes de la Argentina, las
autoridades de Buenos Aires procedieron a otorgar menos divisas a los
importadores argentinos de productos alemanes. Como esta medida volvía a
desequilibrar el saldo comercial bilateral, Alemania reducía sus importaciones,
generándose de este modo un círculo vicioso en el intercambio argentino-alemán.
Por otra parte, como en la Argentina no se necesitaban permisos previos de
importación, en este período se acumularon fondos bloqueados originados por
importaciones realizadas, para cuyos pagos no habían podido obtenerse las
divisas correspondientes, creándose una deuda que se renegoció con el convenio
firmado en 1934. (3)
Esta
declinación en el intercambio comercial argentino-alemán se hizo sentir
especialmente en dos rubros. Uno de ellos fue el de la carne congelada. El
volumen de exportación de carne congelada argentina con destino a Alemania cayó
de 23.794 toneladas en 1928 a 14.389 toneladas en 1930 y a 615 toneladas en
1933. En 1927, Alemania importó más de la cuarta parte de la carne vacuna
congelada exportada por la Argentina. En 1933, el porcentaje de participación
de las importaciones alemanas de carne congelada argentina cayó a menos del 2%.
(4)
En
la primera mitad de la década de 1930, los esfuerzos argentinos por reiniciar
los embarques de carne congelada liderados por el embajador argentino en Berlín,
Eduardo Labougle, resultaron inútiles. Según el embajador, las presiones de
los productores agropecuarios alemanes constituían un obstáculo insalvable
para las exportaciones argentinas. (5)
El
otro rubro crítico para los intereses exportadores argentinos fue el de los
granos, pues las cosechas alemanas fueron muy buenas a principios de la década
de 1930, contando incluso Alemania con excedentes para exportar. Además, los países
de la cuenca del Danubio y Europa Oriental se encontraron en mejores condiciones
competitivas que la Argentina para vender granos a Alemania. De esta manera, las
exportaciones argentinas de trigo a Alemania cayeron de un volumen de 442.479
toneladas en 1928 a uno de 68.270 en 1930, recuperándose levemente en 1933
(71.749 toneladas), para caer nuevamente al año siguiente, arrojando un volumen
de 31.041 toneladas. Por cierto, la competencia de países como Rumania, Hungría,
Yugoslavia o Bulgaria se hizo sentir en productos como el maíz. En términos de
volumen, las exportaciones argentinas de maíz a Alemania cayeron de 875.881
toneladas en 1928 a 253.117 toneladas en 1930 y 124.980 toneladas en 1933. En términos
porcentuales, las importaciones de maíz provenientes de la Argentina respecto
del total de las importaciones alemanas cayeron del 74,3 % en 1928 al 26,9 % en
1932. (6)
A
fines de 1932, un acontecimiento entorpeció aún más las ya decaídas
relaciones comerciales entre la Argentina y Alemania. Este fue la Conferencia de
Ottawa, que implicaba para los ganaderos argentinos el peligro de una reducción
de su participación en el mercado inglés en favor de las exportaciones
provenientes de los Dominios británicos. Para fortalecer su posición
negociadora frente a la competencia de los países miembros del Commonwealth, la
Argentina firmó un modus vivendi con
Chile, prometiendo reducir, todo lo que fuera posible, las barreras comerciales
entre los dos países. En este convenio, la intención argentina era reemplazar
la cláusula de “nación más favorecida”, que figuraba en los acuerdos
comerciales anteriores con otras potencias, por la de “la nación que más nos
favorece”. Este cambio en las preferencias comerciales provocó las protestas
de los gobiernos de Estados Unidos y Alemania, debido a que las rebajas en los
aranceles no comprendían a estos dos países, no obstante la existencia de
convenios previos que contemplaban un tratamiento igualitario. (7)
El
gobierno de Alemania, por intermedio de su embajada en Buenos Aires, solicitó
en noviembre de 1932 que, en virtud del tratado de 1857, se le aplicara la
rebaja del 50% de los derechos aduaneros a las mercaderías producidas y
fabricadas en Alemania. El gobierno argentino contestó que no estaba en
condiciones de acceder al pedido, pues la cláusula de nación más favorecida
que incluía en el tratado era de carácter condicional, y la condición exigida
por las autoridades argentinas consistía en que existiera efectiva reciprocidad
en el intercambio bilateral para que Alemania pudiera invocar dicha cláusula en
su favor. (8)
Como
represalia, las autoridades alemanas aplicaron a los productos argentinos la máxima
tarifa aduanera a partir del 20 de diciembre de 1932. Pero el 9 de febrero de
1933, la sanción quedó sin efecto, en vista de que el gobierno argentino
eliminó del modus vivendi con Chile
los artículos en los que estaba interesada Alemania, como puede observarse en
la nota que el encargado de negocios alemán en Buenos Aires, Hans Richard
Hemmen, dirigió al canciller argentino Carlos Saavedra Lamas días después:
(...)
mi Gobierno en consideración a las tradicionales relaciones amistosas entre
nuestros países, ha acogido con suma satisfacción la solución -mediante las
modificaciones del “Modus Vivendi” con Chile- de la cuestión que se suscitó
entre Alemania y la Argentina. (...) Es en consideración a lo expuesto que mi
Gobierno -como tengo el honor especial de poder informar a V.E.- por su parte ya
el 13 del corriente ha revocado el Decreto del 20 de diciembre de 1932 sobre la
aplicación de la Super Tarifa sobre maíz, cebo(sic) vacuno y ovino, tripas,
estómagos y premier jus de procedencia argentina, estableciendo como vigencia
de esa revocación el 9 de febrero corriente, fecha del Decreto Argentino arriba
mencionado. Al mismo tiempo se han impartido órdenes a las Aduanas para que
desde igual fecha se dispense a la importación argentina íntegra el
tratamiento más favorecido. (...) (9)
Por otra parte, la reactivación económica interna provocada por la política económica del Tercer Reich generó un aumento en la demanda alemana de materias primas y alimentos, y también un problema de divisas a causa del aumento de las importaciones. Para solucionar el problema de divisas, el gobierno alemán ideó el “Nuevo Plan”, cuyo objetivo era establecer un sistema comercial en el cual no hubiera necesidad de contar con divisas, a diferencia del comercio con los países anglosajones. En este marco de política comercial, América latina pasó a ser para Alemania una región prioritaria, pues contaba con las materias primas necesarias, y, además, las autoridades germanas creían que el comercio con esta región podría aumentarse sustancialmente, mediante convenios de compensación que no implicasen uso de divisas, es decir, un comercio basado en el trueque. (10)
NOTAS
Andres Musacchio, “La Alemania nazi y la Argentina en los años '30: crisis económica, bilateralismo y grupos de interés”, Ciclos en la historia, la economía y la sociedad, Instituto de Investigaciones de Historia Económica y Social, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Buenos Aires, Año II, Vol. II, N1 2, primer semestre de 1992, pp. 40-44.
República Argentina, Dirección General de Estadística de la Nación, Anuario del Comercio Exterior de la República Argentina correspondiente a 1934, y noticia sumaria del período 1910-1934, Buenos Aires, Peuser, 1935, p. LXXXVIII; Deutsche Handelskammer, Cámara de Comercio Alemana, Wirtschaftsbericht, Buenos Aires, 1933, tab. 1, p. 67; A. Musacchio, op. cit., p. 44.
Arnold Ebel, Das Dritte Reich und Argentinien, Colonia-Viena, 1970, p. 98, cit. en A. Musacchio, op.cit., p. 44.
Evolución de las exportaciones argentinas de carne congelada hacia Alemania en volumen y valor, en República Argentina, Dirección General de Estadística de la Nación, Anuarios del Comercio Exterior de la República Argentina, años 1928 a 1933, cit. en ibid., p. 44.
Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, Alemania, División Política, expediente 27/1938, cit. en ibid., p. 59.
República Argentina, Dirección General de Estadística, Anuarios del Comercio Exterior de la República Argentina, años 1928 a 1933; Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, Alemania, División Comercial, expediente 1-1932, notas del 10/9/1932 y 15/9/1932, cit. en ibid., pp. 44-45.
Joseph Tulchin, “Argentina, Gran Bretaña y los EEUU”, Revista Argentina de Relaciones Internacionales, N1 5, Buenos Aires, 1976, p. 65; A. Ebel, 1970, op. cit., pp. 60-64, y Mario Rapoport, “El triángulo argentino”, en M. Rapoport (comp.), Economía e Historia, Buenos Aires, 1988, fuentes citadas en A. Musacchio, op. cit., p. 45.
Ver al respecto F. von Keller, Deutsche Gesandtschaft in Buenos Aires al Dr. Carlos Saavedra Lamas, ministro de relaciones exteriores y culto, Buenos Aires, 23 de noviembre de 1932, en República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores, Memoria del Ministerio de Relaciones Exteriores presentada al Honorable Congreso Nacional, correspondiente a los años 1932-1933, Tomo I, Primera parte, Anexo B: Política comercial, III, Buenos Aires, 1934, pp. 365-367. También I. Ruiz Moreno, op. cit., p. 402.
Respecto de la represalia alemana ver referencia en Comunicado, Buenos Aires, 12 de enero de 1933, transcripto en República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores, Memoria...1932-1933, op. cit., Tomo I, Primera parte, Anexo B, III, pp. 369-376. Resolución del conflicto del gobierno de la Argentina con el de Alemania por modificación del modus vivendi comercial con Chile, en nota del encargado de negocios Hans Reichard Hemmen, Deutsche Gesandtschaft in Buenos Aires, al canciller argentino Carlos Saavedra Lamas, Buenos Aires, 20 de febrero de 1933, y carta de Saavedra Lamas al Encargado de Negocios de Alemania, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Buenos Aires, 24 de febrero de 1933, en ibid., pp. 377-379 y 380-382, respectivamente. Ver también A. Musacchio, op. cit., p. 45, quien cita como fuente: Archivo del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, Alemania, División Política, Memoria de la Legación, 1933.
A. Musacchio, op. cit., p. 48.
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