La agenda económica
El comercio de carnes
No
obstante los obstáculos existentes en las relaciones comerciales
argentino-alemanas durante la primera mitad de la década de 1930, y del hecho
de que el convenio comercial de 1934 no reactivara en forma inmediata dicho
intercambio, en 1935 una serie de factores influyeron para que se reanudara el
comercio de carnes entre la Argentina y Alemania.
En
primer lugar, las autoridades de Berlín procuraron mejorar la posición germana
en el mercado argentino frente a la competencia británica y norteamericana.
Para ello adoptaron una estrategia más flexible que en años anteriores, y
admitieron la incorporación de un pequeño contingente de carne que debía ser
presentado como un logro de la delegación argentina en las negociaciones para
la renovación del convenio de 1934. (1)
En
segundo lugar, se produjo en Alemania una dramática disminución de la hacienda
como consecuencia de factores climáticos que afectaron la producción de
forrajes para el ganado, a la vez que el aumento de la ocupación trajo mayor
demanda de carne. La interacción de ambos factores aparejó un aumento de las
importaciones de carne congelada. Aunque la Argentina no era el único proveedor
-ya que Alemania firmó convenios para la compra de carne congelada con Uruguay
y Brasil- la participación argentina en las importaciones alemanas de este
producto aumentó considerablemente. El volumen de las exportaciones argentinas
de carne vacuna congelada dirigidas al mercado germano en 1935 (4968 toneladas)
fue ocho veces que el de 1934 (633 toneladas). Por su parte, las exportaciones
de ovino congelado dirigidas al mismo mercado casi se duplicaron, pasando de un
volumen de 122 toneladas en 1934 a uno de 233 toneladas en 1935. (2)
El
creciente peso que adquirieron para Alemania las importaciones de carne
provenientes de la Argentina permitió que, en ocasión de la renovación del
convenio comercial, las autoridades de Buenos Aires lograran fijar una cuota de
importación de parte de Alemania de 10.000 toneladas, con la posibilidad de
compras por 25.000 toneladas adicionales. Más tarde, en 1936, los alemanes,
afectados por una aguda escasez de maíz, debieron aceptar de las autoridades
argentinas la compra de 2 toneladas de carne por cada 100 toneladas de maíz que
adquiriesen. En 1937, como resultado de la renegociación del convenio, la
Argentina obtuvo una cuota de exportación de 54.000 toneladas. De este modo, y
a partir de este último año, Alemania se convirtió en el principal comprador
de carne congelada argentina, pues llegó a absorber 50% de dichas
exportaciones. (3)
La
estrategia flexible del gobierno de Berlín hacia el de Buenos Aires, es decir,
la actitud de contemplar el interés argentino de aumentar los embarques de
carne congelada a Alemania permitió a los alemanes mejorar su posición
comercial e ingresar en rubros anteriormente monopolizados por Gran Bretaña,
tales como materiales ferroviarios y locomotoras. En 1938, la Cámara de
Comercio Argentino-Alemana sostenía:
Desde
hace años Alemania sabe valorar a la Argentina como buen comprador de sus
productos industriales; pero también Argentina empieza, en particular desde el
desarrollo comercial de los últimos años, a reconocer la importancia de
Alemania como el segundo receptor de sus productos de una manera creciente. (4)
Del
lado argentino, la reapertura del comercio de carnes con Alemania a partir de
1935 tuvo importantes consecuencias internas, ya que suavizó, al menos en forma
coyuntural, el conflicto desatado entre criadores e invernadores, originado en
la crisis del primer sector provocada por la Gran Depresión. La reapertura de
mercados alternativos al británico como el alemán reinsertó a los criadores
en los circuitos comerciales. En otras palabras, el mercado alemán fue una válvula
de escape del conflicto invernadores-criadores en la década de 1930, y permitió
instaurar entre los productores ganaderos un período de relativa tranquilidad
entre 1935 y el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939. (5)
En
abril de 1938, el embajador en Berlín, Eduardo Labougle, respaldaba la
vinculación económica argentino-alemana con las siguientes palabras:
América,
con sus grandes riquezas naturales (en especial), de alimentos, representó un
complemento lógico para Alemania, que carece de lo que en aquélla abunda...
Alemania ha sido, es, y será por mucho tiempo... uno de los mercados más
importantes por la excelencia de sus productos manufacturados y la seriedad con
que proceden sus comerciantes. (6)
Después
del estallido de la Segunda Guerra Mundial en septiembre de 1939, los diplomáticos
del Tercer Reich no dudaron en representar ante la elite agropecuaria argentina
una imagen de una economía industrial europeo-occidental reorganizada y
fortalecida bajo la hegemonía alemana: un mercado integrado de cuatrocientos
millones de personas cuyas demandas de alimentos y fibras industriales
procedentes del mercado argentino no tendrían límites. (7)
No
obstante, factores políticos, como los preparativos para la guerra y la amenaza
del nazismo en la Argentina y en toda América latina, conspiraron contra la
profundización de las vinculaciones comerciales argentino-germanas. Es probable
también que el comercio bilateral estuviera llegando a un punto crítico para
esa fecha, pues a la Argentina le resultaba difícil aumentar sus exportaciones
y, a la vez, el proceso de sustitución de importaciones en curso generaba una
creciente demanda de productos, para cuyo abastecimiento Estados Unidos tenía
ventajas competitivas frente a Alemania. Además, la carrera armamentista en la
que estaba embarcado el régimen de Hitler limitaba las posibilidades alemanas
de lograr excedentes exportables, y el gobierno germano no disponía de divisas
para solventar un posible déficit comercial. Debido a estos factores, al
estallar la guerra, las relaciones comerciales entre la Argentina y Alemania
cesaron casi por completo. (8)
NOTAS
A. Ebel, 1970, op. cit., p. 221, cit. en A. Musacchio, “La Alemania nazi y la Argentina...”, p. 60.
República Argentina, Dirección General de Estadìstica, Anuario del Comercio Exterior de la República Argentina correspondiente a 1935, Buenos Aires, Peuser, 1936.
A. Musacchio, “La Alemania nazi y la Argentina...”, pp. 60-62. Ver también Fernando García Molina, “Una mirada argentina sobre el régimen de Hitler”, Todo es Historia, año XXVIII, N1 322, Buenos Aires, mayo de 1994, p. 17.
Deutsche Handelskammer, Wirtschaftsbericht 1938, Buenos Aires, p. 7, cit. en A. Musacchio, “La Alemania nazi y la Argentina...”, pp. 60-61.
Ibid., pp. 62-65.
Discurso a la Sociedad de Amigos del Instituto Iberoamericano de Hamburgo, 2 de abril de 1938: embajada argentina 145, Berlín, 9 de abril de 1938, Minsterio de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, Archivo de la Cancillería, División Política, caja 3969, Alemania 1938, 5/38, cit. en R.C. Newton, El cuarto lado del triángulo..., op. cit., p. 147.
Ibid., p. 147.
A. Musacchio, “La Alemania nazi y la Argentina...”, pp. 66-67.
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