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El comercio de armas

Durante la década de 1930, el ejército y la armada argentinos recurrieron a Alemania para adquirir armas, en respuesta a aparentes aumentos del poder armamentístico de Chile y Brasil. Desde 1936, una comisión militar de compras encabezada por generales probadamente germanófilos estuvo instalada, primero en París, y luego de la caída de Francia ante las fuerzas del Tercer Reich en junio de 1940, en Roma. Existió también una rama de esta comisión militar argentina en Berlín hasta 1944. (1)  
    En Buenos Aires, la firma germana Staudt & Co., con participación de Krupp y Siemens-Schuckert, fundó la Compañía Argentina de Comercio (Coaricó) con el fin de promover la venta de armas. La filial de Berlín de Staudt representaba a los fabricantes de armas alemanes ante la comisión de compras argentina. Más tarde, las firmas alemanas tuvieron sus propios representantes en Buenos Aires: Gustav von Rappard, de Krupp, y el mayor Víctor von Schubert, del Club Hípico Alemán. En Alemania los intereses de estas firmas estaban representados por la Asociación de Exportación de Material Bélico (Ausfuhrgemeinschaft für Kriegsgeräte o AGK). Las fuerzas armadas alemanas fueron presionadas a aceptar un número crecientemente mayor de oficiales argentinos en misiones de entrenamiento, debido a que “la experiencia demuestra que cada vez que se apadrina de ese modo a los oficiales, a continuación se han hecho pedidos”. (2)  
    Los alemanes lograron buenas ventas en el terreno de la aviación civil, aunque no se conoce el impacto de las mismas sobre la balanza bilateral de pagos. Así, Aeroposta Argentina renovó su flota de correo aéreo con aviones Junker y empleó mecánicos e instalaciones de Lufthansa en el aeropuerto de Quilmes. (3)  
    En 1937 se encontraban ingenieros alemanes trabajando en Córdoba con el propósito de encontrar sitios probables para un polvorín en Villa María y una fábrica de proyectiles de artillería en Río Tercero. Al mismo tiempo, una misión argentina viajaba a Alemania para negociar con el alto mando de la Wehrmacht y los directores de ventas económico-políticos de la firma alemana IG Farben para instalar en la Argentina plantas de explosivos. Numerosos obstáculos entorpecieron las negociaciones, ya que hubo que luchar contra propuestas competidoras de Dupont y Bofors. Finalmente, IG Farben, con una garantía de respaldo financiero del gobierno alemán, acordó coordinar la fabricación o compra de materiales en Europa, mientras su subsidiaria Köln-Rottweil llevaría a cabo las tareas de construcción de polvorines en la Argentina. El proyecto tenía un valor de 7 millones de pesos o 5,2 millones de Reichmarks. Alfredo Moll, director de Anilinas Argentinas y de la firma estadounidense General Anilines and Film (GAF), empresas afiliadas de IG Farben, se apresuró a viajar a Estados Unidos para comprar materiales adicionales antes de que la guerra comenzara. Sin embargo, su intento no tuvo éxito, y la construcción de polvorines en la Argentina se dio de modo espasmódico luego del estallido de la guerra en septiembre de 1939. No obstante, los alemanes siguieron otorgando al proyecto una alta prioridad. Así, con el permiso de los ingleses, el transporte Pampa, que llevaba diversos tipos de equipamiento y armas para la fábrica de explosivos, pasó a través del bloqueo en diciembre de 1939. Pero al terminar la Segunda Guerra, este proyecto alemán de construcción de plantas de explosivos en la Argentina seguía inconcluso. (4)  
    A pesar de sostener su posición de neutralidad, incluso después del ataque a Pearl Harbor y de la entrada de Estados Unidos en la guerra, el gobierno argentino confiaba en que podría obtener el armamento necesario para sus fuerzas armadas a través de algún acuerdo con el gobierno norteamericano, ya fuera mediante un acuerdo de préstamo y arriendo o por compra directa. Pero las negociaciones fracasaron por completo en julio de 1942 y entonces el gobierno argentino decidió buscar otra fuente de abastecimiento. El general Domingo Martínez, jefe de la policía federal, se dirigió al encargado de negocios alemán, Otto Meynen, para indagar la posibilidad de efectuar embarques de armas. Estos podrían hacerse a través del bloqueo o por medio de buques argentinos que tocaran puertos de países neutrales, como España o Suecia. Ya hemos visto que también el enviado español Eduardo Aunós comunicó a Meynen que estaba manteniendo conversaciones a fin de llegar a un acuerdo que permitiera satisfacer los requerimientos armamentísticos del ejército argentino. (5)  
    El pedido oficial a la embajada alemana fue realizado el 24 de agosto, dos días después de la entrada de Brasil en la guerra. Se solicitaron al agregado naval Dietrich Niebuhr submarinos, aviones, cañones antiaéreos y municiones. De las conversaciones mantenidas entre el general Martínez y el enviado español Aunós parecía factible poder llegar a un acuerdo triangular, mediante el cual las armas podrían provenir de los depósitos españoles y éstos ser reabastecidos por envíos alemanes. El gobierno español pagaría estas armas con mercaderías propias y, a su vez, el gobierno argentino entregaría productos argentinos. No obstante, como quedaban muchos detalles por acordar, Aunós propuso, y el Ministerio del Exterior alemán aceptó, que las negociaciones continuaran en Madrid. El enviado español regresó a su país a principios de octubre, habiendo arreglado que el general Pedro Ramírez y un almirante argentino viajaran en noviembre para finiquitar el asunto. (6)
    Sin embargo, el gobierno alemán procedería con mucha cautela en la cuestión. A comienzos de septiembre instruyó al agregado naval que respondiera al Ministerio de Marina argentino que los pedidos serían tomados en consideración, pero que de ninguna manera prometiera la entrega de armamento. Poco después, el gobierno alemán llegó a la conclusión de que las necesidades de la guerra no le permitían disponer la venta de armas, por lo cual decidió dar largas a las negociaciones. (7)

  1. R.C. Newton, El cuarto lado del triángulo..., op. cit., pp. 134-135.

  2. Director del Departamento de Política Económica, Berlín, 3 de octubre de 1936, Documents on German Foreign Policy, serie C. 5: 1029-30 (doc. N1 569), cit. en ibid., p. 135.

  3. Embajada británica, Annual Report on Argentina for 1937, Buenos Aires, FO 371/21416, cit. en ibid., p. 135. 

  4. Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Argentina / Archivo de la Cancillería, División Política, caja sin número, archivos 125-28; A. Ebel, 1971, op. cit., 180; consulado político de los Estados Unidos, Alemania, 616 a Departament of State, Francfort, 11 de julio de 1945, Record Group 59, 740.35112a/fecha (interrogatorio de Hünicke); interrogatorios de Ilgner, Henze, Gierlichs, Frank-Fahle; nota AO 6533/41g, 3 de octubre de 1941, documentos del Argentine Blue Book, caja 28; aerograma 507 de la embajada de los Estados Unidos, Buenos Aires, 18 de octubre de 1941, documentos del Argentine Blue Book, caja 16; Comité Kilgore, Elimination of German Resources, 1041-42; memorandum, American Republics Affairs, Department of State, 23 de diciembre de 1941, Record Group 59, memos ARA, caja 18; embajada de los Estados Unidos, Buenos Aires, 21 de mayo de 1943, Record Group 84, Buenos Aires Post Records (registros de la embajada estadounidense de Buenos Aires) 1943, caja 36; embajada de los Estados Unidos en Lisboa 4 a embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires, 21 de diciembre de 1944, Buenos Aires Post Records 1944, caja 47; memo, Ministry of Economic Warfare, conversación Leeper/Espil, Londres, 29 de abril de 1946, FO 371/51813. La fábrica estaba en operaciones hacia fines de 1947: agregado militar a cancillería, embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires, 3 de noviembre de 1947, Buenos Aires Post Records 1947, caja 192, cit. en R.C. Newton, El cuarto lado del triángulo..., op. cit., p.  136.

  5. Meynen a Berlín, telegrama Nº 2610, 27 de julio de 1942, Roll 26/27, 170-172, cit. en R.A. Potash, op. cit., pp. 246-247.

  6. Meynen a Berlín, telegrama Nº 3067, 24 de agosto de 1942, Roll 26/27, 246; Meynen, telegrama Nº 3166, 29 de agosto de 1942, Roll 26/27, 263; Meynen a Berlín, telegrama Nº 3275, 5 de septiembre de 1942, Roll 26/27, 297-98; Meynen a Berlín, telegrama Nº 4029, 21 de octubre de 1942, Roll 26/27, 438; telegrama de Meynen Nº 3121, 27 de agosto de 1942, Roll 26/27, 254, cit. en ibid., pp. 249-250.

  7. Meynen a Berlín, telegrama Nº 3296, 7 de septiembre de 1942, Roll 26/27, 302; Memorándum acerca de la entrega de armas a Argentina (Auzeichnung betrefend Waffenlieferung an Argentinien), fechado en Berlín, el 21 de septiembre de 1942, firmado “Wiehl”, Rollo 26/27, 353-354; Meynen a Berlín, telegrama Nº 3509, 21 de septiembre de 1942, Roll 26/27, 351; Memorándum acerca del estado de las negociaciones relacionadas con la entrega de armas a la Argentina, fechado en Berlín, 3 de noviembre de 1942, firmado “Wiehl”, Roll 26/27, 476-477, cit. en ibid., pp. 250-251. 

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