La agenda económica
Las inversiones fijas alemanas en la Argentina
Los
datos sobre las inversiones alemanas y de otros países en la Argentina son aún
menos confiables que las estadisticas comerciales. Este inconveniente se debe a
varias razones: a) los ingeniosos mecanismos disponibles bajo la ley comercial
argentina para resguardar la identidad de todos los inversores; b) el empleo de
compañías tenedoras de acciones, bancos y compañías de intercambio no
alemanas como fachadas de las inversiones alemanas; c) el predominio de los
consorcios multinacionales, y d) la dispersión de las inversiones alemanas en
toda la economía argentina, detrás de delegados argentinos. (1)
En
1941 el embajador von Thermann calculaba las fortunas privadas de los
empresarios alemanes asociados con la Cámara Alemana de Comercio en la
Argentina entre 120 y 140 millones de pesos. Sin embargo, señalaba que muchos
de sus valores constituían empresas conjuntas con inversores argentinos. Este cálculo
del embajador alemán no incluía sectores importantes de inversión alemana en
la Argentina como la propiedad inmueble, las construcciones y las empresas agrícolas.
(2)
No
obstante esta dificultad en el cálculo del monto alcanzado por las inversiones
alemanas en el mercado argentino, sí queda claro el comportamiento de las
mismas. Los bancos alemanes habían adelantado préstamos al gobierno nacional
argentino, a la provincia de Buenos Aires, y a los municipios de la Capital
Federal, La Matanza y otros, hasta un valor total de 3 millones de pesos. Los
bancos alemanes también estaban detrás del Banco Hispano-Americano de Madrid,
que había hecho préstamos públicos a las entidades argentinas. Por su parte,
el Banco Alemán Transatlántico y el Banco Germánico de la América del Sur
controlaban entre ellos 155 millones de pesos en capital movible. Las mayores
empresas alemanas de construcción se autofinanciaban, y además se convirtieron
en acreedores públicos al aceptar bonos municipales por contratos públicos.
(3)
Durante
la década de 1930 podemos destacar como inversiones germanas en la Argentina el
surgimiento de Osram, importante empresa de lámparas eléctricas, en 1935, y de
la Compañía Platense de Construcciones (Siemens-Bauunion). Sin embargo,
factores como la depresión económica, las medidas de control de cambios
adoptadas por los gobiernos argentino y alemán, y la política económica del
Reich orientada hacia la autarquía impidieron una mayor incidencia de las
inversiones alemanas en el mercado argentino durante la primera parte de la década.
(4)
Debe
señalarse por cierto la presencia alemana en el sector de instalaciones eléctricas,
que siguió siendo fuerte a pesar de la guerra. La Compañía Argentina de
Electricidad (CADE), mayoritariamente bajo el control de bancos berlineses,
produjo 61% de la energía eléctrica en 1939, y fue la mayor inversión de
ultramar alemana y la segunda inversión externa en la Argentina en términos de
importancia después de los ferrocarriles británicos. (5) La firma
Siemens-Schuckert S.A. dominaba el trabajo de construcción eléctrica y la
venta de equipo eléctrico pesado. Las subisidiarias de Siemens-Schuckert
estaban ligadas a 39 firmas asociadas, comprometidas en rubros tan variados como
las actividades de importación y financiamiento (Bromberg), la fabricación de
manufacturas (Osram e Inag), comunicaciones (Transradio: un consorcio
internacional con capitales alemanes, ingleses, estadounidenses e italianos), cría
de ganado (Unitas), seguros (La Protectora), propiedades rurales e hipotecas,
producción de cereales, arroz y café y alquiler de viviendas urbanas.
Siemens-Schuckert participaba en comercio y finanzas, azúcar, algodón,
inmuebles, ganado y fabricación de metal a través de su afiliada Staudt &
Co. En la industria azucarera, Staudt tenía intereses en las firmas Pallavicini
y Garavaglio & Zorraquín. A su vez, estas dos últimas compañías estaban
ligadas a la firma belga Tornquist. Por su parte, el capital alemán tuvo fuerte
presencia en el subgrupo metalúrgico integrado por Klöckner, Mannesmann y
Thyssen Lametal. Esta última firma especuló en abastecimientos de metal
almacenado y duplicó sus ganancias entre 1937 y 1939. (6)
A
su vez, los importadores y fabricantes de acero estaban íntimamente ligados a
las firmas alemanas de construcción y viales que dominaban el mercado de
trabajo argentino: la Compañía General de Construcciones, Siemens-Bauunion,
GEOPE, Wayss und Freytag, Grün und Bilfinger, F.A. Schmidt, SACPA. La empresa
Loma Negra de Alfredo Fortabat formaba parte de este grupo y controlaba enormes
canteras y compañías de cemento en el sur de la provincia de Buenos Aires.
En
cuanto a tenencia de tierras, había 37 sociedades anónimas controladas por
capital alemán, por valor de unos 140 millones de pesos, destacándose las
firmas Lahusen & Co., particularmente activa en ventas e hipotecas en la
Patagonia y el Chaco, y la anglo-alemana Farron & Zimmermann. Respecto de
las inversiones alemanas en recursos minerales argentinos, los alemanes
conservaban una parte en la petrolera Astra, y en 1938 Krupp adquirió tres
propiedades mineras en la provincia de Salta por 30 millones de Reichmarks,
anunciando planes de construir allí una fundición. (7)
Otro
rubro importante de inversión del capital alemán en la Argentina fue la
industria química. Anilinas Alemanas (más tarde Anilinas Argentinas) fue la
primera filial en echar raíces en la Argentina (hacia 1926); la siguieron una
docena de firmas, entre las que se destacó Química Bayer. En 1939 Bayer llegó
a tener un acuerdo con la firma estadounidense Sterling Products, por el cual la
última se encargó de la distribución de los productos Bayer en todo el
hemisferio occidental. Por este acuerdo con Bayer, Sterling fue procesada en
Estados Unidos: debió pagar una fianza de 26.000 dólares y romper el contrato
con la firma alemana. (8)
NOTAS
Felix J. Weil, Argentine Riddle, New York, 1944, 123-124, y Luis V. Sommi, Los capitales alemanes en la Argentina: Historia de su expansión, Buenos Aires, Claridad, 1945, fuentes citadas en R.C. Newton, El cuarto lado del triángulo..., p. 136.
Thermann 857 a Auswärtige Amt, Buenos Aires, 3 de junio de 1941, Büro des Staatssekretärs, vol. 2, cit. en ibid., p. 136.
L.V. Sommi, op. cit., p. 81, cit. en ibid., pp. 136-137.
Cámara de Comercio Argentino-Alemana 1916-1966, Deutsch-Argentinische Handelskammer, Buenos Aires, Parada Obiol, 1966.
Comité Interaliado de Investigación, embajada polaca (Londres), “German Economic Penetration”, FO 371/39115, s.f., cit. en R.C. Newton, El cuarto lado del triángulo..., op. cit., p. 137.
L.V. Sommi, op. cit., p. 189, cit. en ibid., p. 138.
L.V. Sommi, op. cit., pp. 252 y siguientes; N.P. Mac Donald, op. cit., p. 66, fuentes citadas en ibid., p. 138.
Charles Highman, Trading with the Enemy: An Expose of the Nazi-American Money Plot, 1933-1949, Nueva York, 1983, pp. 161-173, cit. en ibid., p. 138.
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