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Las relaciones durante los años de la Segunda Guerra Mundial

Un tema de agenda bilateral durante los primeros años de la guerra fue el de la investigación de las actividades de las agrupaciones franquistas en Buenos Aires y su posible vinculación con las potencias del Eje. Esta investigación fue encabezada por los miembros de la Comisión de Actividades Antiargentinas de la Cámara de Diputados. En aquella época, fueron definidas como antiargentinas aquellas actividades de espionaje y subversión a favor del Eje.
   
Esta comisión denunció el 5 de noviembre de 1942 que un comité conjunto del Eje -en el que participaba un prominente representante de la embajada española (José Ignacio Ramos, agregado de prensa)-  dirigía y controlaba las actividades del Eje en Buenos Aires. El diputado Juan A. Solari, presidente de la Comisión, denunció también a Eduardo Aunós, que encabezó la misión comercial española que en dicho año se dirigió a Buenos Aires, como responsable de la reorganización de la Falange en Buenos Aires (Falange, cuyo nombre completo era Falange Tradicionalista y las J.O.N.S., era la única organización política del régimen de Franco en España). (1)
   
Asimismo, el periódico Acción Argentina denunció el 4 de junio de 1943 que un grupo de tripulantes del ex acorazado de bolsillo alemán Graf Spee, con ayuda de oficiales falangistas, había escapado del país a bordo del buque escuela español Juan Sebastián Elcano, de visita por Buenos Aires. (2)  
    Por otro lado, recientes investigaciones señalan que la embajada argentina en Madrid constituía el nexo con el gobierno alemán. Durante el tiempo en que la guerra parecía favorecer a Alemania, el nacionalismo argentino y los militares enrolados en esta corriente persiguieron el apoyo del gobierno de Hitler para llevar a cabo el viejo sueño de una Argentina hegemónica, que pudiera imponerse a sus vecinos sudamericanos y formar un bloque de países católicos e hispanos. El embajador argentino en España, Adrián C. Escobar, que permaneció en ese cargo desde diciembre de 1940 hasta noviembre de 1942, participaba de estas ideas y fue el responsable de organizar el transporte de las armas adquiridas por la Comisión de Adquisiciones Argentinas en el Extranjero, un ente del Ejército que colocaba órdenes de compra en Alemania y Suiza, hasta los puertos de España. (3)  
    Entre agosto y octubre de 1941, el embajador Escobar, en conocimiento del canciller Ruiz Guiñazú y la Comisión, arregló con la empresa Schenker y Cía., con sede en Berlín, el traslado a los puertos de Irún y Port Bou de algunos cargamentos provenientes de Alemania. Escobar obtuvo la colaboración del gobierno de España para el transporte por ferrocarril en vagones cerrados hasta un puerto español, desde donde buques también españoles podían realizar el traslado a Buenos Aires. (4)
    En marzo de 1942, Escobar solicitaba a las autoridades alemanas un permiso permanente, que autorizara la entrada y salida del territorio francés ocupado al técnico de la Comisión Héctor Cáceres, quien debía controlar en la frontera española de Irún el transbordo a Lisboa de los materiales de propiedad del gobierno argentino que arribaban procedentes de Alemania. Poco después, en junio, el embajador argentino solicitaba una visa alemana para el mayor Juan L. Bertuch, presidente de la Comisión de Adquisiciones en Lisboa, para poder entrar a la Francia ocupada y recibir en Le Creusot elementos de artillería adquiridos a la firma Schneider y Cía. (5) Todos estos intentos de comprar armas en Alemania se debían al temor del gobierno argentino de un ataque por parte de Brasil, que estaba considerando su declaración de guerra al Eje. Simétricamente, la búsqueda de armas por la Argentina generaba en Brasil la percepción de que podía producirse un ataque argentino en su flanco sur.  
    En diciembre de 1942, la embajada hacía saber a Bertuch en Lisboa que el gobierno español había autorizado el libre tránsito de nueve cajones de “armas usadas”. En mayo de 1943, gestionó el tránsito por Irún de cuatro grandes cajones con motores y electrobombas provenientes de Alemania dirigidos a la Fábrica Militar de Pólvoras y Explosivos del Ejército para ser embarcados por el puerto de Bilbao. Unos aviones y tanques solicitados al agregado militar de la embajada alemana en Buenos Aires, a mediados de 1942, parecen no haber sido nunca despachados, pero la embajada en Madrid tuvo participación en el envío de los también pedidos cañones antiaéreos a fines de 1943. (6)  
    Desde su arribo a Madrid, en noviembre de 1940, el embajador Escobar había establecido conexión con el gobierno del Tercer Reich a través del sercicio secreto de Himmler en Francia. El contacto era el jefe del SD en París, Helmut Herbert Knochen. Según la declaración de Karl Arnold, un espía nazi que trabajó en la Argentina y que en 1942 se encontraba en la jefatura del SD en Berlín, el embajador se anunciaba como un gran amigo del fascismo en general y del Reich en particular. La colaboración con el SD consistía en reuniones en las cuales los diplomáticos argentinos comentaban sus conversaciones con funcionarios españoles, diplomáticos aliados o hechos importantes ocurridos en Sudamérica. (7)  
    Knochen y Escobar se entrevistaron por primera vez en Biarritz. Según el alemán, el embajador afirmó que concordaba en términos generales con la ideología política. Señaló asimismo que estaría de vuelta en la Argentina en poco tiempo y que deseaba tener algún papel en la política, dando a entender que podría ser candidato a presidente. Es decir que Escobar buscaba apoyo del Reich para su candidatura. La segunda vez que vio a Knochen, Escobar llegó acompañado de Juan Carlos Goyeneche, el joven nacionalista nombrado por el gobierno argentino para “estudiar el desenvolvimiento de las relaciones culturales” con España, y que lograría entrevistas con Mussolini, Oliveira Salazar, el Papa Pío XII y altos jerarcas nazis. Knochen elevó un informe a su superior, el jefe del SD Walter Schellenberg, quien se interesó por los dos argentinos. No obstante, en la oficina dedicada a América latina del cuartel general del SD se comentó que Knochen cometía una locura comprometiendo a un embajador en los asuntos de espionaje. (8)  
    El hundimiento de buques mercantes brasileños por submarinos alemanes provocó la entrada de Brasil en la guerra en agosto de 1942. En cierta manera, los planes del embajador Escobar de volver a Buenos Aires a comienzos de 1943 para presentar su candidatura a presidente se vieron frustrados por esta circunstancia. En julio de 1942, el canciller Ruiz Guiñazú comunicaba a Escobar su traslado a Río de Janeiro, debiendo regresar a Buenos Aires para recibir instrucciones. El embajador logró posponer por un tiempo su partida para terminar las cuestiones que tenía en marcha. Una deseada visita a Berlín para proseguir las conversaciones iniciadas con Knochen al más alto nivel del gobierno alemán debió ser cancelada. Pudo sin embargo asistir a un encuentro con el Papa Pío XII en Roma, también en compañía de Goyeneche. Ruiz Guiñazú le otorgó la autorización correspondiente pero con la advertencia de que el viaje debía ser estrictamente privado. (9)  
    Finalmente, Escobar dejó Madrid el 10 de septiembre con destino a Lisboa, donde debía tomar el avión de regreso. En dicha ciudad, el embajador se entrevistó con el jefe de gobierno y también mandatario fascista y neutral, Antonio de Oliveira Salazar. Ambos analizaron “futuras soluciones, sin olvidar la posibilidad de que la neutralidad de la Argentina, España, Portugal y Chile pueda servir de plataforma para cimentar una paz universal y duradera”, basada en la “independencia nacional política” de Castillo y Ruiz Guiñazú. (10)

  1. J.R.  Sanchís Muñoz, op. cit., p. 155.

  2. Ibid., p. 166.

  3. Uki Goñi, Perón y los alemanes, Buenos Aires, Sudamericana, 1998, pp. 32-33.

  4. Nota de Escobar al Presidente de la Comisión de Adquisiciones Argentinas en el Extranjero, don Félix Best, en Roma, 22 de agosto de 1941; nota de Escobar a Ruiz Guiñazú, 7 de octubre de 1941; ambas en RREE, Embajada Argentina en España, Caja 26, Carpeta 142, cit. en ibid., p. 33.

  5. Cáceres ya poseía un permiso del Oberkommando des Heeres (Bescheinigung) para trasladarse a España, Portugal y Berlín, así como un permiso de tránsito por el territorio francés ocupado, notas de la embajada argentina a la embajada alemana, 4 de marzo de 1942 y 13 de junio de 1942, ambas en RREE, Embajada Argentina en España, 1942, Caja 26, Carpeta 143, cit. en ibid., p. 33. La empresa Schneider & Cie AG tenía una fábrica en Le Creusot y base en Zurich.

  6. Nota de Bertuch en Lisboa a la embajada en Madrid, 4 de enero de 1943; nota de Bertuch, 28 de mayo de 1943; ambas en RREE, Embajada Argentina en España, 1943, Caja 31, Expediente 177, cit. en ibid., p. 35.

  7. Interrogatorio Karl Arnold, 20 de noviembre de 1946, NARA, RG 59, 862.20252/11-2246, cit. en ibid., pp. 35-36.

  8. “Testimony of Helmut Herbert Knochen”, 21 de febrero de 1946, NARA, RG 59, Caja 24. Los comentarios dentro del SD referentes a estos contactos, en Blancké a Spaeth, 4 de marzo de 1946, NARA, RG 84, cit. en ibid., p. 36. Ver datos sobre la designación de Goyeneche en nota 214.

  9. Declaración jurada de Paeffgen , TC-21323, 4 de febrero de 1946, NARA, RG 59, Caja 24; orden del canciller a Escobar de regresar a Buenos Aires, en Ruiz Guiñazú a Escobar, telegrama cifrado Nº 621, 14 de julio de 1942, expediente “Licencias y ausencias” del legajo de Escobar en RREE; en el mismo lugar está el consecuente intercambio entre ambos. Telegrama cifrado Nº 973 a Ruiz Guiñazú y telegrama cifrado Nº 654 de Ruiz Guiñazú a Escobar, RREE, Legajo Escobar, expediente “Nombramiento, promociones y traslados”, cit. en ibid., p. 37.

  10. Cable de Escobar a Ruiz Guiñazú, 10 de septiembre de 1942, RREE, legajo Escobar, expediente “Nombramiento, Promociones y Traslados”; detalles de la entrevista Escobar-Salazar, en nota de Pérez Quesada a Ruiz Guiñazú, 16 de septiembre de 1942, RREE, legajo Escobar, mismo expediente, cit. en ibid., p. 41.

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