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Las relaciones argentino-brasileñas en el contexto de la guerra del Chaco

Durante el gobierno de Agustín P. Justo en la Argentina (1932-1938), que coincidió con el de Getulio Vargas en Brasil (1930-1945), se buscó mantener un difícil equilibrio en la relación bilateral, que se tradujo en la implementación alternativa de políticas de acercamiento y cooperación, y políticas de competencia. Como ejemplos de aproximación entre los gobiernos de la Argentina y Brasil pueden citarse los viajes del presidente argentino a Río de Janeiro en 1933 y del presidente brasileño a Buenos Aires en 1935, con sus consecuentes tratados firmados; también el apoyo argentino a Brasil en la Sociedad de las Naciones en 1935, frente a las expresiones agraviantes del representante soviético en Ginebra. A la vez, las políticas competitivas, originadas en la tradicional rivalidad y desconfianza mutua, se dieron en  la búsqueda de prestigio para el propio país, implícita en los intentos de los ministros de relaciones exteriores por ser los motores de la paz en la guerra del Chaco; y en el intento de expansión de la influencia, que ambos gobiernos llevaron a cabo para conseguir acceso a la riqueza petrolífera del Oriente boliviano.  
    El haber logrado el mencionado equilibrio no puede considerarse poca cosa, si se tiene en cuenta la tradición de amenaza y de percepcion agresiva y expansionista mutuas, que ambos países sostuvieron prácticamente en toda su historia. Según un trabajo realizado en base a fuentes brasileñas, las preocupaciones brasileñas respecto de las ambiciones geopolíticas de la Argentina aumentaron en gran medida durante la década de 1930. El aumento del gasto militar en la Argentina, a partir del golpe militar de 1930, era considerado una señal ominosa por las autoridades de Río de Janeiro. (1)
 
   
La guerra del Chaco entre Bolivia y Paraguay aumentó la desconfianza entre los gobiernos de la Argentina y Brasil. Los observadores brasileños estaban convencidos de que Buenos Aires apoyaba a Paraguay. Así el ministro de guerra, general Pedro de Góes Monteiro, señalaba en 1934 que el gobierno argentino deseaba que el conflicto continuara porque significaba “un paso hacia la conquista de su largamente deseada hegemonía”. El embajador brasileño, Oswaldo Aranha, llevó el mensaje a Washington, advirtiendo al Departamento de Estado que el nudo del problema era el apoyo de la Argentina a Paraguay. Incluso, agentes de inteligencia militar llegaron a afirmar, en 1935, que probablemente los intereses argentinos habían sido responsables de la iniciación de la guerra. (2)
   
La opinión de los funcionarios brasileños era unánime en cuanto a las intenciones del gobierno argentino: éste buscaba establecer un predominio económico sobre los países vecinos, buscando alcanzar su objetivo histórico de aislar a Brasil. No solamente el gobierno argentino ayudaba a Paraguay, sino que, según señalaba el presidente Getúlio Vargas en 1934, estaba concentrando fuerzas en la frontera con Bolivia con vistas a anexar a Bolivia, dado que ésta constituía un desprendimiento del Virreinato del Río de la Plata. Las autoridades argentinas, continuaba el presidente, trataban de “transformar a Buenos Aires en un gran emporio de materias primas y hacer tributarias de ese puerto a todas las regiones cuyas producciones pudieran ser canalizadas hacia la cuenca del Plata”. (3)  
   
El riesgo de una confrontación militar con la Argentina comenzó a ser considerado en dichas circunstancias. Por ello, la construcción de un puente sobre el río Uruguay, que podría facilitar un ataque argentino, no recibía aprobación ni de los altos mandos militares ni de los ministerios de Guerra y Relaciones Exteriores. La guerra del Chaco y la inferioridad militar de Brasil respecto de la Argentina fueron las preocupaciones dominantes del general Monteiro durante este período. En agosto de 1934, el ministro de relaciones exteriores, José Carlos de Macedo Soares, alertaba a las legaciones en Sudamérica sobre la posibilidad de que su país pudiera ser arrastrado a la guerra, preocupación también expresada por Vargas. (4)  
   
La suspensión de las hostilidades y la apertura de las conversaciones de paz en Buenos Aires redujeron las tensiones, pero la preocupación en Río de Janeiro se mantuvo. El estado mayor continuó con los planes de defensa de los estados del sur y el Mato Grosso. Por cierto, cuando el obstruccionismo del canciller argentino Saavedra Lamas se hizo explícito en las negociaciones de paz de la Conferencia de Buenos Aires, el gobierno brasileño reforzó el alerta. Asimismo, la fuerte reacción pública y oficial en Buenos Aires, que bloqueó la intención de Brasil de adquirir seis destructores usados en Estados Unidos en 1937, provocó recelo y pareció confirmar las sospechas en el gobierno brasileño, que reforzó las defensas limítrofes. (5)
   
El apoyo del gobierno argentino al paraguayo, demostrando que no toleraría en su frontera norte una Bolivia extendida hasta el río Paraguay, provocó en Brasil simpatías hacia Bolivia. No obstante, las esperanzas de las autoridades de La Paz respecto de un rotundo apoyo brasileño no se concretaron. El gobierno de Getúlio Vargas no permitió al de Bolivia pasar armas por su territorio, como el último había solicitado. Dos factores explican la renuencia de Itamaraty a un mayor compromiso con las autoridades del Altiplano: el desacuerdo del gobierno norteamericano con un eventual apoyo brasileño a Bolivia, y el deseo del gobierno de Brasil de no llegar a una peligrosa tensión con el de la Argentina. (6) Así, el apoyo brasileño se limitó a vagas expresiones que muy poco hicieron para ayudar a las autoridades de La Paz en sus desesperados esfuerzos por detener los avances paraguayos. (7) Una vez retirado de la Liga de las Naciones, Brasil promulgó su propio embargo de armas en 1934, y participó en todos los esfuerzos de los estados limítrofes para negociar la paz entre Bolivia y Paraguay.
   
Aprovechando la disconformidad del canciller argentino Carlos Saavedra Lamas respecto de los esfuerzos de mediación de la Comisión de Neutrales de Washington -expresada en junio de 1933-, el canciller brasileño Afranio de Mello Franco propuso, entre julio y agosto, su propia ofensiva de paz. En agosto, la Liga de las Naciones, aunque reivindicó la posesión del derecho de mediación, invitó a la Argentina, Brasil, Chile y Perú a intervenir en su nombre. Esta decisión de la Liga de transferir el problema del Chaco a los cuatro mediadores americanos -que conformaban el llamado ABCP- obedeció a la aparentemente buena disposición de los gobiernos de la Argentina y Chile a cooperar con Brasil. Pero pronto la falta de cooperación argentina y chilena a la propuesta brasileña obligó a Afranio Franco a interrumpir sus maniobras. La propuesta de paz del ABCP impulsada por el canciller brasileño colapsó en septiembre de 1933, debido a las rivalidades entre sus integrantes y a la intransigencia boliviana y paraguaya. (8)
   
El 15 de agosto de 1933 el presidente Getulio Vargas invitó a su par argentino, general Agustín P. Justo, a ser huésped de Brasil con motivo de la firma de varios convenios. Justo aceptó y llegó a Río de Janeiro en el mes de octubre en el acorazado Moreno, seguido de los exploradores Mendoza, Tucumán y La Rioja, y una escuadrilla aérea. En el transcurso de la visita de Justo, los cancilleres argentino y brasileño, Carlos Saavedra Lamas y Afranio de Mello Franco firmaron los siguientes convenios: Tratado de comercio y navegación; Convenio para prevención y represión del contrabando; Tratado de extradición; Convención para reglamentar la navegación aérea; Convenio sobre exposiciones de muestras y venta de productos nacionales; Convenio para el fomento del turismo; Convenios de intercambio intelectual y artístico; Convenio para la revisión de los textos de historia y geografía; Acuerdo para canje de publicaciones; Tratado Antibélico de No-Agresión y de Conciliación; y Puente internacional. (9)  
   
El Pacto Antibélico o Pacto de No Agresión y de Conciliación, propuesto por el canciller argentino, fue firmado el 10 de octubre de 1933 en Río de Janeiro, por los cancilleres de la Argentina, Carlos Saavedra Lamas, y de Brasil, Afranio de Mello Franco, junto a los representantes Marcial Martínez de Ferrari de Chile, Alfonso Reyes de México, Juan Carlos Blanco de Uruguay, y Rogelio Ibarra de Paraguay. Su texto, de 17 artículos, establecía: la condena a las guerras de agresión y el establecimiento de medios pacíficos para el arreglo de disputas (artículo 1º); el no reconocimiento de la ocupación o adquisición de territorios por medio de las armas (artículo 2º); el compromiso de los estados firmantes de emplear medios autorizados por el Derecho Internacional para mantener la paz y de no recurrir a la intervención, fuera ésta diplomática o armada (artículo 3º); y el compromiso de someter al procedimiento de conciliación los conflictos que se suscitaren en la región (artículo 4º). Los artículos 4º a 14º trataban sobre la organización y funcionamiento de la conciliación, y los artículos 15º a 17º se referían a la ratificación, adhesión y denuncia del tratado. (10)  
   
La visita del presidente argentino a Brasil también fue ocasión para que los cancilleres argentino y brasileño, Carlos Saavedra Lamas y Afranio de Mello Franco, intercambiaran ideas acerca de la guerra del Chaco, haciendo extensivo su diálogo a los colegas de Bolivia y Paraguay en el ministerio de relaciones exteriores, David Alvéstegui y Rogelio Ibarra, respectivamente. Saavedra Lamas y Mello Franco dejaron en Río de Janeiro constancia de su propuesta de arbitraje en el conflicto boliviano-paraguayo sobre el Chaco Boreal a través de la siguiente declaración:

(...) 1º El conflicto del Chaco Boreal tiene solución posible por medio del arbitraje, a cuyo fin se establece:
a) El área territorial comprendida entre el río Verde, desde sus nacientes hasta su desembocadura en el Paraguay, y siguiendo por éste hasta el paralelo 20 y luego por el meridiano 62 hasta su confluencia con el río Pilcomayo, será sometida a estudio de una comisión de Delegados de Bolivia y del Paraguay, que se reunirá en Río de Janeiro a fin de acordar, dentro de un plazo máximo de treinta días, la zona territorial que será enseguida sometida a arbitraje del Tribunal constituido en la forma después establecida.
En caso de que no se lograra dicho acuerdo los Excelentísimos señores Presidente de la República Argentina y Jefe del Gobierno Provisorio de la República de los Estados Unidos del Brasil fijarán la zona arbitral, dentro del territorio que queda expresado.
b) El área territorial comprendida entre el río Verde, desde sus nacientes hasta su desembocadura en el río Paraguay y siguiendo por éste hasta el río Pilcomayo no se considera sujeta a arbitraje.
c) Desde ya queda establecido que el Tribunal arbitral a que se refiere la cláusula a), se comprondrá de cinco miembros, que serán designados de común acuerdo por los Excelentísimos señores Presidente de la República Argentina y Jefe del Gobierno Provisorio de la República de los Estados Unidos del Brasil, debiendo pertenecer cuatro de ellos a las nacionalidades, argentina, brasileña, chilena y peruana; el quinto miembro de nacionalidad norteamericana y designado de común acuerdo por los cuatro anteriores.
d) Desde el momento en que los Gobiernos de la República de Bolivia y de la República del Paraguay expresen su conformidad con el presente acuerdo, lo cual no deberá exceder de un plazo máximo de diez días, se entiende que queda acordado un armisticio general entre los beligerantes, bajo la garantía moral de los Excelentísimos señores Presidente de la República Argentina y Jefe del Gobierno Provisorio de la República de los Estados Unidos del Brasil, en la forma en que éstos lo determinen.
e) La presente gestión tiene carácter particular y ajeno a las jurisdicciones internacionales que han intervenido o que puedan intervenir en el conflicto del Chaco y no es, por consiguiente, obstáculo para el desarrollo de ellas. Tiene presente el acuerdo del 6 de agosto de 1932, suscripto por los cuatro países limítrofes como expresión de solidaridad y concordancia; y por lo tanto se resuelve comunicar, en forma reservada, copia de la presente acta a los Gobiernos de Chile y del Perú, a fin de que en caso de llegar a un feliz desenvolvimiento de esta iniciativa tengan la participación que corresponda. (...) (11)    

En el contexto de la competencia en la búsqueda de prestigio para el propio país se inserta también la actitud del nuevo ministro de relaciones exteriores brasileño, José Carlos de Macedo Soares, quien asumió su cargo en julio de 1934. Cuando las gestiones conjuntas argentino-chilenas por la paz en dicho conflicto se hallaban bastante adelantadas, el canciller brasileño invitó a sus colegas de Bolivia y Paraguay a reunirse en Río de Janeiro a fines de mayo de 1935, para acordar la suspensión de hostilidades, antes de que se discutieran en Buenos Aires los detalles del arreglo definitivo. La fecha coincidía con la visita programada del presidente brasileño a Buenos Aires, por lo cual éste iba a estar ausente de su país. El canciller argentino Saavedra Lamas se apresuró a desbaratar la maniobra de su par brasileño, que apuntaba “a terminar la guerra en Río de Janeiro y dejar lo más difícil del problema para las conferencias de Buenos Aires”. Con habilidad diplomática, Saavedra Lamas argumentó ante el gobierno de Brasil que la estrecha relación existente entre la suspensión de hostilidades y las cuestiones de fondo “hacían inconveniente desdoblar y fragmentar en dos conferencias separadas la solución de un problema que requería una apreciación integral”. (12) De esta manera, la reunión de los cancilleres se suspendió.  
   
Finalmente Macedo Soares arribó a Buenos Aires, acompañando al presidente Getulio Vargas en su visita oficial a fines de mayo de 1935, y para incorporarse a las gestiones de paz por la guerra del Chaco que se llevarían a cabo en esta ciudad. Sin embargo, el canciller brasileño comenzó a mantener reuniones informales con sus colegas boliviano y paraguayo en su residencia de Buenos Aires. Evidentemente había debido renunciar a su estrategia de reunir a los cancilleres de los países beligerantes en Río de Janeiro, pero no había perdido la esperanza de ser el artífice de la solución a acordarse. Macedo Soares propuso a los cancilleres Tomás Elío y Luis A. Riart la inmediata suspensión de las hostilidades como condición previa a cualquier discusión del problema territorial, y amenazó con el retiro de Brasil del grupo mediador si las partes no aceptaban su propuesta de tregua. La delegación boliviana apoyó esta iniciativa de Macedo Soares, ya que le inspiraba más confianza que cualquiera proveniente de Saavedra Lamas. Pero el ministro de relaciones exteriores brasileño se topó con la oposición paraguaya. Ante la actitud autónoma asumida por el canciller brasileño, Saavedra Lamas insistió en que la Argentina era el país anfitrión y que todas las reuniones debían tener lugar en el Ministerio de Relaciones Exteriores argentino, lo cual fue aceptado por el resto de las delegaciones. El canciller argentino logró así frustrar las aspiraciones de Macedo Soares de ser el mentor de la paz. (13)
   
Por otra parte, Vargas y Justo firmaron una serie de acuerdos: un protocolo adicional al tratado de extradición firmado en 1933; un convenio sobre luchas civiles; un protocolo para la construcción del puente internacional sobre el río Uruguay, entre Paso de los Libres y Uruguayana; y un convenio para el fomento del intercambio de profesores y estudiantes. (14) El 26 de diciembre de 1936, el Congreso nacional argentino aprobó el protocolo para la construcción del puente internacional como ley 12.333, autorizando la suma de 2.500.000 pesos moneda nacional para la obra. (15)  
   
Asimismo, otro gesto amistoso del gobierno argentino hacia el de Brasil se produjo en 1935, cuando el representante soviético ante la Sociedad de las Naciones, en un discurso pronunciado en Ginebra, tuvo expresiones agraviantes para algunos gobiernos americanos, entre ellos el de Brasil. Inmediatamente, el gobierno argentino resolvió que su representante en Ginebra presentara una protesta junto con otros delegados latinoamericanos. (16)
   
Dichas muestras de amistad, sin embargo, no impidieron la competencia en otros ámbitos. Así, mientras el año 1937 transcurría con infructuosas discusiones entre los mediadores del problema del Chaco, los gobiernos de la Argentina y Brasil libraron una silenciosa pero enérgica lucha en La Paz por el desarrollo económico del Oriente boliviano. (17) En octubre de dicho año, se firmó un acuerdo preliminar para la construcción, por parte de Brasil, de un ferrocarril que uniría la localidad boliviana de Santa Cruz con la brasileña de Corumbá. Sin embargo, el canciller Saavedra Lamas y su ministro en La Paz Horacio Carrillo habían aventajado a sus competidores brasileños en las negociaciones con las autoridades bolivianas, logrando en septiembre y noviembre de 1937 la firma de dos convenciones, una sobre el tendido de una línea ferroviaria y la otra sobre tráfico petrolero. (18)  
   
Pero la firma de los acuerdos de septiembre y noviembre de 1937 resultó para el gobierno argentino una victoria pírrica. Parte del proyectado ferrocarril entre Yacuiba y Santa Cruz debía pasar a través de territorio ocupado por fuerzas paraguayas. Las autoridades de Asunción se opusieron vigorosamente a los pactos económicos argentino-bolivianos de 1937. Para calmar las sospechas paraguayas, Saavedra Lamas comenzó a negociar un nuevo tratado comercial argentino-paraguayo, pero esta táctica indignó a su vez a las autoridades de La Paz. En este contexto difícil para la diplomacia argentina, las autoridades de Río procuraron avanzar en un acuerdo petrolero y ferroviario. (19) Como ya se mencionara, el 25 de febrero de 1938 se firmó entre Bolivia y Brasil un tratado para construir la línea ferroviaria que uniría Santa Cruz con la ciudad brasileña de Corumbá, otorgando a Bolivia una salida al Atlántico y al gobierno brasileño la eventual entrada en la región petrolera del Oriente boliviano. El 15 de marzo el gobierno de Bolivia ratificaba este tratado, no así el firmado con la Argentina en noviembre del año anterior.  
   
La rivalidad argentino-brasileña por el Oriente boliviano anunció una carrera por objetivos elusivos y costosos. Tanto los planes argentinos como brasileños en esta región demostraron tener un carácter visionario. Una vez invertidos millones de pesos en taladros y oleoductos adicionales, la explotación petrolera se hizo realmente lucrativa. En junio de 1945, finalmente los Congresos de la Argentina y Bolivia ratificaron un acuerdo ferroviario. Entre 1945 y 1949 se construyó una ruta de 550 kilómetros entre las localidades de Yacuiba y Santa Cruz. Por su parte, los brasileños iniciaron la construcción ferroviaria en Bolivia en 1948, y para enero de 1955 se completó la línea de 625 kilómetros entre Corumbá y Santa Cruz. Desde el lado boliviano, la actitud de las autoridades de La Paz de permitir el acceso de la Argentina y de Brasil al Oriente tuvo como resultados la obtención de beneficios vinculados al desarrollo interno boliviano. Además, el gobierno de Bolivia, al estimular la intervención tanto argentina como brasileña en el desarrollo del Oriente, colaboró en el mantenimiento del equilibrio de poder entre las dos naciones líderes latinoamericanas. (20)  
   
Por cierto, buena parte del escaso progreso en las negociaciones sobre seguridad, entre los mediadores de la paz y los gobiernos boliviano y paraguayo, se debió al conflicto desatado entre los primeros -los representantes de Estados Unidos, Brasil y Chile- y el canciller argentino Saavedra Lamas. Así, el 23 de abril de 1937, los representantes de Estados Unidos, Brasil y Chile forzaron a las partes a la adopción de un régimen de seguridad que contó con fuertes objeciones por parte de Saavedra Lamas. Este, percibiendo que los representantes de dichos países habían formado un bloque que procuraba cortar sus prerrogativas, y partiendo de la idea de que la presión ejercida por estos tres países sobre el gobierno de Asunción podía forzarlo a abandonar la conferencia e interrumpir las negociaciones, decidió mantener un estrecho contacto con el presidente de la delegación paraguaya, Juan Isidro Ramírez, con el fin de contrarrestar la acción del mencionado bloque. (21)  
   
El 29 de abril de 1937 en una comida a la que concurrió el presidente Agustín P. Justo, los mencionados mediadores: Spruille Braden, de Estados Unidos, Félix Nieto del Río de Chile, y José de Paula Rodrigues Alves de Brasil, criticaron severamente los manejos del canciller Saavedra Lamas, calificando la actitud del ministro como “fatal para la paz de América”. (22) A la vez, hacia marzo de 1937 Saavedra Lamas estaba convencido de que Braden y Rodrigues Alves estaban tramando mudar la conferencia de Buenos Aires a Río de Janeiro. (23)   
   
Una nueva alternativa en la competencia argentino-brasileña por el control de las negociaciones de paz tuvo lugar en diciembre de 1937, cuando los representantes de Estados Unidos, Brasil y Perú, Braden, Rodrigues Alves y Felipe Barreda Laos respectivamente, presionaron al representante paraguayo Gerónimo Zubizarreta con una nueva fórmula de paz, a pesar de la expresa prohibición del canciller argentino Saavedra Lamas de presentar planes de paz a los países beligerantes en forma confidencial. (24)  
   
No obstante, la llegada de Roberto Ortiz a la presidencia argentina, y de José María Cantilo a la cancillería en reemplazo de Saavedra Lamas pareció inaugurar una etapa más cooperativa en las relaciones argentino-brasileñas. El propio Ortiz anunció el 5 de mayo de 1938 su apoyo a las gestiones de negociación, argumentando que el más grande responsable de la paz entre Bolivia y Paraguay era precisamente el gobierno argentino. El presidente argentino agregó además que si la Conferencia fallaba, la guerra se reanudaría y “algunos de nosotros podríamos ser empujados a ella”. (25)  
   
De todos modos, el clima de desconfianza entre la Argentina y Brasil permaneció. El general Monteiro, quien estuvo en Buenos Aires en 1938, volvió convencido de que todavía persistía el peligro de un ataque súbito. A medida que el conflicto mundial se acercaba, la preocupación por el desafío de la Argentina se mantuvo en las altas esferas militares, donde se consideraba que todos los países vecinos de habla hispana eran potenciales aliados de la Argentina. (26)

  1. Stanley E. Hilton, “The Argentine Factor in Twentieth-Century Brazilian Foreign Policy Strategy”, Political Science Quarterly, Vol. 100, Nº1, Spring 1985, p. 29.

  2. Pedro de Góes Monteiro to Oswaldo Aranha, 2 February 1934. Coleçao Presidència da República (PR), Arquivo Nacional (AN); State Department, memo, 15 November 1934, Record Group 59, file 724.34154337, National Archives, Washington; Estado-Maior do Exército (EME), Synthese das informaçoes colhidas sobre a guerra boliviana-paraguaya no Chaco Boreal, Rio, Imprensa Militar, 1935, Arquivo do Estado-Maior de Exército (AEME), Ministério da Guerra, Rio, cit. en Stanley E. Hilton, op. cit., p. 29.

  3. Getúlio Vargas to Aranha, 24 December 1934, 17 June 1937, Oswaldo Aranha Papers, Centro de Pesquisa e Documentaçao de História Contemporanea (CPDOC), Rio; EME, Synthese das informaçoes. También Colonel Gil Castelo Branco, memo, November 1936, Arquivo Histórico do Itamaraty (AHI); Captain Renato Guillobel, memo, n.d. (November 1936), Macedo Soares Papers, cit. en ibid., pp. 29-30.

  4. EME, Relatório dos Trabalhos do Estado-Maior durante o Ano de 1933, Rio, Imprensa Militar, 1934, AEME; EME to Minister or War, 12 March 1934, Pantaleao da Silva Pessoa Papers (private), Rio; Monteiro to Ministry of Foreign Affairs (MFA), 24 March 1934, 26 January 1935; Macedo Soares, circular, 22 August 1934, AHI; Vargas to Aranha, 24 December 1934, Aranha Papers, cit. en ibid., p. 30.

  5. EME, Relatorio (...) 1935, Rio, Imprensa Militar, 1936, AEME; Orlando Leite Ribeiro (Buenos Aires) to Vargas, 24 August 1935, Coleçao Presidencia da República (PR); MFA memo, 18 February 1936, AHI; Furst to Acioly, 29 April 1937, Acioly Papers; EMA to Minister of Navy, 16 March 1937, Arquivo da Marina; Aranha to Vargas, 4 June 1937, Getulio Vargas Papers, Centro de Pesquisa e Documentaçao de História Contemporanea (CPDOC), cit. en ibid., p. 30.

  6. Miguel Angel Scenna, Argentina-Brasil. Cuatro siglos de rivalidad, Buenos Aires, La Bastilla, 1975, p. 312.

  7. Afranio de Mello Franco, Estudos de história internacional recente, Río de Janeiro, Pimienta de Mello e Cia, 1941, cit. por L.B. Rout Jr., op. cit., pp. 63-64. Este autor aclara que el breve trabajo de Mello Franco fue publicado para refutar los cargos efectuados por dos diplomáticos bolivianos, Luis Abelli y Enrique Finot, quienes reclamaban que el gobierno boliviano había sido conducido a creer que Brasil apoyaría su posición respecto del problema del Chaco en junio y agosto de 1932.

  8. U.S., Archives, RG 59,  Decimal File 724.3415/3274, N1 4182, Thurston (Río) to Dept. State, July 20, 1933, pp. 1-3; Decimal File 724.3475/3311, N1 1528, Norweb (Santiago) to Dept. State, Aug. 31, 1933, fuentes citadas en L.B. Rout, Jr., op. cit., pp. 63 y 86. 

  9. I. Ruiz Moreno, op. cit., p. 89. Ver textos de estos acuerdos reproducidos en La Nación, 11 de octubre de 1933, p. 2 y en República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores, Memoria...1933-1934, op. cit., Primera parte, Anexo A, pp. 273-339.  

  10. Texto del Pacto Antibélico o de No-Agresión y de Conciliación en República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Memoria...1933-1934, op. cit., Primera parte, Anexo A, pp. 176-194 (análisis de los artículos del Tratado) y pp. 331-339 (Texto del Tratado); también en La Prensa, 17 de noviembre de 1932, p. 11, y La Nación, 10 y 11 de octubre de 1933, p. 1 y 2, respectivamente.

  11. República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto, Memoria...1933-34, op. cit.,  Primera parte, Anexo A, pp. 33-34. Ver también telegrama de Saavedra Lamas, Mello Franco, Cárcano y Melo a la Embajada argentina en Santiago de Chile, Buenos Aires, octubre 13 de 1933; telegrama de Mora y Araujo al Ministro de Relaciones Exteriores argentino, Lima, octubre 18 de 1933; telegrama de Saavedra Lamas a la Embajada argentina en Río de Janeiro, Buenos Aires, 24 de octubre de 1933, fuentes citadas en República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores, Memoria...1933-1934, op. cit., Primera parte, Anexo A, pp. 35-37, 37-38 y 38-39 respectivamente.

  12. R. Querejazu Calvo, op. cit., p. 423.

  13. U.S., Archives, RG 59, Decimal File 724.3415/4930, N1 150, Gordon (Río) to Dept. State, June 4, 1935, p. 2; B. Saavedra, op. cit., p. 63, fuentes citadas en L.B. Rout, op. cit., pp. 97-98. Ver también M.A. Scenna, Argentina-Brasil..., op. cit., p. 312, y R. Querejazu Calvo, op. cit., pp. 428-429.

  14. I. Ruiz Moreno, op. cit., p. 90. 

  15. Autorización del Congreso al Ejecutivo, Ley 12.333 del 26 de diciembre de 1936, en República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores, Memoria...1937-1938, op. cit., tomo I, Primera parte, C: Política internacional, Capítulo tercero: Inauguración de las obras del Puente Internacional entre paso de los Libres y Uruguayana, pp. 53-54.

  16. I. Ruiz Moreno, op. cit., pp. 88-89.

  17. United States, National Archives, Washington, D.C., Department of State, RG 59, Decimal File 724.34119 /1008, N1 481, Braden (Buenos Aires) to Dept. State, Oct. 4, 1937, pp. 3-4; Decimal File 724.34119 /1026, N1 631, Memorandum, Butler to Duggan and Welles, Jan. 28, 1938, pp. 3-6; Paraguay, Ministerio de Relaciones Exteriores, Archivo de Relaciones Exteriores, Asunción, La conferencia de paz de Buenos Aires, File 28, N1 165, delegation (Buenos Aires) to ministry, Nov. 21, 1936, p. 78. Aquí existe una gran rivalidad entre Brasil y Argentina ... con respecto al ferrocarril y al proyecto que cada uno de estos países tiene en lo que concierne al desarrollo económico del Oriente boliviano ... Es una certeza que Bolivia ha sufrido alternativamente fuertes presiones tanto de la diplomacia brasileña como de la argentina en lo que atañe a estos proyectos opuestos. Estas fuentes son citadas en L.B. Rout, op. cit., p. 143.

  18. Ibid., p. 151.

  19. Ibid., p. 152.

  20. Ibid., p. 155.

  21. U.S., Archives, RG 59, Decimal File, 724.34119/837, N1 39, Braden (Buenos Aires) to Department of  State, April 28, 1937, pp. 1-2; Paraguay, Archivo, File 28, N1 123, delegation (Buenos Aires) to ministry, April 28, 1937, p. 52, cit. en ibid., p. 185.

  22. Ibid., p. 184.

  23. Paraguay, Archivo, File 29, N1 63, delegation (Buenos Aires) to ministry, March 4, 1937, p. 130, cit. en ibid., p. 185.

  24. Ibid., p. 188.

  25. U.S. Department of State, Foreign Relations, 1938, V, 118, cit. en ibid., pp. 192-193.

  26. Lourival Coutinho, O General Góes Depoe, Rio, Coelho Branco, 1958, 340-341; EME, Relatório (...) 1938 (typewritten), AEME; Monteiro, Diretrizes gerais para os Trabalhos do E.M.E. no Decorrer do Ano de 1939 (mimeographed), 21 October 1938, Pedro de Góes Monteiro Papers, AN; Monteiro to Minister o War Eurico G.Dutra, 10 June 1939, 11 August 1939, AEME, cit. en S. E. Hilton, op. cit., p. 31.

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