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Los tratados firmados con Brasil

En el contexto de la visita del presidente argentino Agustín Pedro Justo a Brasil, en octubre de 1933, se firmaron varios convenios. Uno de ellos fue el tratado de Comercio y Navegación, que establecía en su artículo 1º, la entera libertad de comercio y navegación entre ambos países. El artículo 2º aseguraba a las mercaderías originarias de cada una de las partes las mismas ventajas presentes o futuras concedidas a otros países. Según el artículo 3º, la Argentina y Brasil se comprometían mutuamente

a no establecer ni aumentar ningún derecho o comisión, tasa o impuesto, ni a crear prohibiciones o restricciones a la importación o exportación de cualquier producto de una para la otra, a menos que tales restricciones o prohibiciones sean también aplicadas a los productos de cualquier otro país que se encuentren en las mismas condiciones y que no se refieran:
a la seguridad pública;
al tráfico de armas, municiones de guerra y material de guerra;
a la protección de la salud pública, así como a la de animales y vegetales contra enfermedades, insectos o parásitos nocivos;
a la defensa del patrimonio nacional artístico, histórico o arqueológico;
a la salida de oro y de plata en moneda o en especie;
finalmente, y de un modo general, las medidas fiscales o policiales destinadas a hacer extensivo a los productos extranjeros el régimen impuesto en el interior del propio país a los productos similares nacionales.

El artículo 4º exceptuaba del tratamiento de nación más favorecida garantizado por los artículos anteriores, a “(...) los derechos, favores y privilegios ya concedidos o que vinieran a ser concedidos en virtud: a) de convenio con otros países limítrofes para facilitar el tráfico de fronteras; b) de compromisos resultantes de una unión aduanera; c) de convenciones plurilaterales, celebradas entre países de América y abiertas a la adhesión de todas ellas, si una de las dos partes no quisiera adherirse a las mismas”.
   
El artículo 5º establecía la libertad de tránsito terrestre y fluvial entre la Argentina y Brasil “tanto para personas como mercaderías, quedando unas y otras eximidas de cualquier impuesto, recargos o restricciones que no sean aplicados a las personas y mercaderías del propio país, ni se refieran a los gastos provenientes del propio tránsito”. El artículo 6º reafirmaba esta libertad de tránsito, estableciendo el compromiso de las partes para estudiar un régimen aduanero especial a ser aplicado en las relaciones entre las aduanas de Uruguay y Paso de los Libres, Itaquí y Alvear y San Borja y Santo Tomé, así como en los puertos aduaneros ubicados en las dos márgenes del río Paraná.
   
El artículo 7º establecía completa libertad de tratamiento para los navíos mercantes argentinos y brasileños, especialmente en lo referente al uso de los puertos, carga y descarga de productos y pasajeros. Los navíos matriculados pasaban por este artículo a ser considerados como de bandera nacional, exceptuando de este tratamiento a la navegación de cabotaje.
   
Por el artículo 8º ambos países se comprometían a garantir sus respectivos territorios “contra toda forma de competencia desleal en las transacciones comerciales, los productos naturales o fabricados originarios de la otra Parte contratante”. Y por el artículo 9º, las partes convenían concluir convenciones especiales de cooperación y reciprocidad para reglamentar: a) derechos y atribuciones de los respectivos cónsules; b) tráfico postal, telegráfico, radiotelegráfico y radiotelefónico, y el intercambio de encomiendas postales entre los dos países; c) el registro de marcas de fábrica y de comercio; y d) la defensa sanitaria de plantas y animales “de modo de garantir que los reglamentos sanitarios no sean inconvenientes al comercio legítimo”. (1)
 
   
En la misma fecha, se firmó el protocolo Adicional al tratado de Comercio y Navegación. Por el artículo 1º de dicho protocolo, ambas partes se comprometieron a no elevar sus respectivos derechos de importación y tasas adicionales referentes a productos del suelo, y a examinar la posibilidad de extender a otros productos las reducciones y exenciones ya concedidas. Por el artículo 2º, el gobierno argentino prometió extender a ananás, abacates, frutas de conde, mangos y sapotís, la exención de derechos de importación que ya tenían las bananas, naranjas y mandarinas, y a mantener la exención de la tasa adicional del 10%, creada por decreto del 6 de octubre de 1931, de la que gozaba el café, la harina de mandioca y las tablas y planchones de pino sudamericano. Asimismo, las autoridades argentinas se comprometían a promover en las primeras sesiones parlamentarias la derogación de la ley del 3 de enero de 1933 que aplicaba esta tasa del 10 % a la yerba mate.
   
Como contrapartida, el gobierno brasileño mantendría la exención de derechos a las frutas frescas argentinas, y la reducción del 25% a la importación de papas concedida por decreto del 10 de mayo de 1932, prometiendo extender dicha reducción del 25% al maíz, ajos, cebollas, habas y arvejas y al extracto de quebracho provenientes de la Argentina. Por el artículo 6º, las partes se comprometían a no aplicar ninguna medida que pudiera perjudicar a la otra, antes de someter la cuestión al estudio de una comisión mixta de técnicos de ambos países para que la misma formulase recomendaciones a los respectivos gobiernos.
   
El artículo 7º establecía el mutuo compromiso de nombrar a la brevedad una comisión mixta para examinar el problema integral de las relaciones económicas entre la Argentina y Brasil. El gobierno argentino tomaba nota del deseo brasileño de obtener mayores facilidades para sus exportaciones de arroz, tabaco, cacao, mármoles, granitos y aceite de algodón hacia la Argentina. Por su parte, el gobierno brasileño tomaba nota del deseo argentino de obtener facilidades para la entrada en Brasil de vinos, productos lácteos, carnes y cereales. Y por el artículo 8º, ambas partes manifestaban su intención de mantener el entendimiento existente entre el Banco de la Nación Argentina y el Banco de Brasil, hasta que ambos países establecieran de común acuerdo un sistema conjunto de liquidación de créditos.
(2) 
   
No obstante, tanto en la Argentina como en Brasil hubo oposición al tratado firmado, lo cual se tradujo en la demora de ambos Congresos en ratificarlo. Particularmente, debe consignarse la oposición del grupo parlamentario de Minas Gerais, representante de los intereses de la industria lechera de ese estado, opuesta a la liberación de los derechos de importación sobre la leche argentina. (3)
   
Años después, el 21 de noviembre de 1941, los cancilleres argentino y brasileño, Enrique Ruiz Guiñazú y Oswaldo Aranha, firmaron en Buenos Aires un tratado con el propósito de establecer en forma progresiva un régimen de intercambio libre que permitiera llegar a una unión aduanera entre ambos, y abierta a la adhesión de los países limítrofes. Las partes se comprometían a promover la instalación en sus respectivos países de actividades industriales y agropecuarias, y a no aplicar derechos de importación durante un plazo de 10 años, a dispensar a estos productos un tratamiento fiscal interno igual al más favorable aplicado a productos similares, y a convenir medidas de defensa relativas a la competencia de productos similares de otras procedencias cuando fueran negociados por medio de “dumping”. Respecto de los artículos producidos en uno de los dos países, o que en uno de ellos tuvieran poca importancia económica, se comprometían a no aplicar, durante un plazo de 10 años, derechos de importación para el consumo con carácter proteccionista. De mutuo acuerdo se extenderían estas ventajas a los productos cuyos derechos pudieran ser reducidos gradualmente o eliminados sin perturbar la producción existente y sin perjudicar la economía nacional. (4)

  1. Texto del Tratado de Comercio y Navegación firmado entre la Argentina y Brasil, en República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores, Memoria...1933-1934, op. cit., Primera parte, Anexo A, pp. 273-279; también La Nación, 11 de octubre de 1933, pp. 1-2.

  2. Texto del Protocolo Adicional al Tratado de Comercio y Navegación en República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores, Memoria...1933-1934, op. cit., Primera parte, Anexo A, pp. 280-284; también en La Nación, 12 de octubre de 1933, p. 1.

  3. No obstante, La Prensa, en su número correspondiente al 29 de diciembre de 1935, señalaba que los precios de la leche argentina aun con la liberación de los derechos de importación por parte del gobierno de Brasil, seguían siendo más altos que los de la leche brasileña, y, por lo tanto, no podían competir con ésta. Ver respecto de esta situación y de críticas a la demora en ratificar el tratado de comercio y navegación argentino-brasileño La Prensa, 29 de diciembre de 1935, p. 5.

  4. Texto del Tratado de Intercambio entre los gobiernos de la Argentina y Brasil, en República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores, Memoria...1941-1942, op. cit., tomo I, Primera parte, B, Capítulo 11, pp. 412-416. 

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