Las relaciones con Uruguay
Ruptura y restablecimiento de relaciones diplomáticas (1932)
En
1932 fracasó en la Argentina un movimiento contra el gobierno del general José
Félix Uriburu, algunos de cuyos cabecillas se refugiaron en territorio
uruguayo, donde continuaron con sus actividades. Por este motivo, el embajador
argentino José María Cantilo se presentó al Ministerio de Relaciones
Exteriores uruguayo alertando sobre la conveniencia de ejercer vigilancia
policial en el litoral para evitar la actividad de los emigrados, pues uno de
ellos, el teniente coronel Pomar, al que se le había exigido la salida del
territorio uruguayo, volvió y desde allí continuó sus actividades contra el
gobierno argentino. Los argentinos Pomar y los hermanos Kenendy procuraron desde
el departamento oriental de Salto organizar actividades sediciosas en el litoral
argentino, particularmente en la provincia de Entre Ríos, dirigidas contra el
gobierno argentino.
El 7 de julio de 1932,
Cantilo advirtió al presidente uruguayo Gabriel Terra que, al zarpar el crucero
de guerra oriental Uruguay para participar de la festividad de la
independencia argentina, había subido a bordo un ex jefe del ejército
argentino –el general Toranzo- procesado y prófugo por intentar derrocar al
gobierno nacional, siendo recibido cálidamente por la oficialidad uruguaya. El
13 de ese mismo mes, Cantilo recibió una comunicación del ministro de
relaciones exteriores oriental, donde se señalaba que la actitud de las
autoridades argentinas al inspeccionar el crucero Uruguay, de visita en
Buenos Aires para saludar a la nación argentina, constituía un agravio a la
dignidad uruguaya y a la bandera que ostentaba esa unidad militar. En
consecuencia, el gobierno uruguayo había resuelto cortar las relaciones diplomáticas
con la Argentina y retirar a su embajador de Buenos Aires. (1)
Ese
mismo día, el gobierno argentino emitió un decreto calificando de intempestiva
la ruptura de relaciones diplomáticas. Las autoridades de Buenos Aires
argumentaban que aun en el supuesto de que el gobierno de Uruguay se hubiera
sentido molesto por alguna medida, habría correspondido un pedido de explicación
o una reclamación que no se había formulado. La ruptura de relaciones se había
producido en una circunstancia, en que el gobierno uruguayo podía haber
previsto la presentación de una reclamación formal del gobierno argentino, por
el acto inamistoso que implicaba recibir en el buque de guerra Uruguay a
un ex jefe militar argentino procesado y prófugo, debido a tentativas contra la
estabilidad del gobierno de Uriburu, y además agasajarlo a bordo.
La actitud del
gobierno uruguayo, sostuvo el gobierno argentino, se unía a las reiteradas
transgresiones a los deberes emanados del tratado de Derecho Penal Internacional
de Montevideo, al permitir las actividades sediciosas de fugitivos políticos
argentinos refugiados en territorio uruguayo. Por estas causas, el gobierno
argentino decretaba: a) desestimar como carentes de fundamento los motivos que
invocaba el gobierno de Uruguay para cortar sus relaciones diplomáticas con el
de la Argentina; b) dar por cortadas sus relaciones diplomáticas con el
gobierno uruguayo y entregar sus pasaportes a su embajador en Buenos Aires; y c)
solicitar al gobierno de Gran Bretaña que se hiciera cargo transitoriamente de
los intereses argentinos en Uruguay.
Además de este
decreto, el gobierno argentino efectuó un comunicado de prensa donde
especificaba el trato dado al buque Uruguay, al que se le había enviado
un buque explorador para que le hiciera escolta y se habían prodigado
atenciones a su oficialidad. Se aclaraba que el tratamiento otorgado al buque
uruguayo era el mismo que había recibido el buque Minas Gerais del
Brasil en 1922; la escuadra inglesa del almirante Capertown; la del almirante
alemán von Reuber; el príncipe del Piamonte, y la escuadra brasileña que
condujo a Campos Salles.
(2)
Habiendo
recibido las aclaraciones de parte del gobierno argentino respecto de lo
ocurrido con el buque de guerra oriental Uruguay, las autoridades de
Montevideo decidieron restablecer las relaciones diplomáticas con Buenos Aires.
Para ello designaron como agente confidencial a Juan José Amézaga, quien el 12
de septiembre de 1932 dirigió una nota a la cancillería argentina haciéndole
saber que las declaraciones y manifestaciones de amistad producidas luego de la
ruptura de relaciones diplomáticas habían convencido al gobierno uruguayo de
que los incidentes producidos en torno del buque de guerra Uruguay no habían
revestido en realidad el carácter atribuido por las autoridades orientales. En
consecuencia, la nota concluía proponiendo la reanudación de las relaciones
diplomáticas entre ambos países. El gobierno argentino aceptó la propuesta
uruguaya, dictando ambos gobiernos sendos decretos, que declararon restablecidas
las relaciones diplomáticas y reintegrados en sus cargos a los embajadores
argentino y uruguayo. (3)
NOTAS
I. Ruiz Moreno, op. cit., p. 167. Ver también Memorándum del Ministerio de Relaciones Exteriores del Uruguay, Montevideo, 22 de junio de 1932; Embajada de la República Argentina, Nota Reservada N1 83, José María Cantilo al Ministro de Relaciones Exteriores Juan Carlos Blanco, Montevideo, julio 5 de 1932; Ministro de Relaciones Exteriores Juan Carlos Blanco a José M. Cantilo, Montevideo, 8 de julio de 1932; Embajada Argentina, Nota N1 85, Montevideo, julio 8 de 1932, de José M. Cantilo al Ministro de Relaciones Exteriores Juan Carlos Blanco; Ministerio de Relaciones Exteriores, Nota Reservada N1174, Buenos Aires, julio 11 de 1932, Carlos Saavedra Lamas a José M. Cantilo; Embajada argentina, Nota N1 87, Montevideo, julio 12 de 1932, de José M. Cantilo al Ministro de Relaciones Exteriores Juan Carlos Blanco; decreto de ruptura de relaciones diplomáticas de Uruguay con la Argentina en Juan Carlos Blanco a José M. Cantilo, Montevideo, julio 13 de 1932 y Poder Ejecutivo Nacional, N1 80, Buenos Aires, julio 13 de 1932; Comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto a la prensa; y Circular telegráfica N1 12 de Carlos Saavedra Lamas anunciando que el gobierno británico se hará cargo de los intereses argentinos en el Uruguay, transcriptos en República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores, Memoria...1932-1933, op. cit., tomo I, Primera parte, Anexo A, III, pp. 245-263.
I. Ruiz Moreno, op. cit., pp. 168-169; Decreto del Poder Ejecutivo y Comunicado del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto a la prensa, en Memoria...1932-1933, op. cit., tomo I, Primera parte, Anexo A, III, Buenos Aires, 1934, pp. 256-262.
I. Ruiz Moreno, op. cit., p. 169. Ver también texto de reanudación de las relaciones argentino-uruguayas en Juan José Amézaga al Sr. Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la República Argentina, Doctor Carlos Saavedra Lamas, Buenos Aires, 12 de septiembre de 1933, República Argentina, Ministerio de Relaciones Exteriores, Memoria...1932-1933, op. cit., tomo I, Primera parte, Anexo A, III, pp. 266-267.
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