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Para muchos expertos la clave para comprender la
historia reciente de Sierra Leona (y también de Liberia, cuyo desenvolvimiento
político y militar está vinculado estrechamente a ésta) radica en
el intento de Nigeria de extender su influencia regional, y en el
esfuerzo de Francia por contener a los nigerianos y mantener una
fuerte influencia en sus ex-colonias. Por cierto, esta pequeña historia
comienza afuera de Sierra Leona, cuando en 1989 las fuertes rivalidades
internacionales que desde tiempos coloniales se manifestaron en
la región se vieron exasperadas. Con apoyo francés, la Costa de
Marfil y Burkina Faso ayudaron a Charles G. Taylor y sus rebeldes
a lanzar una invasión de Liberia contra el gobierno de Samuel K.
Doe, que tenía apoyo norteamericano (1).
Frente a la violencia, los Estados Unidos evacuaron
a sus ciudadanos, a la vez que Nigeria, cuyo gobierno militar tenía
fuertes vínculos económicos con el gobierno de Doe, convocó el apoyo
de varios países del África occidental para montar una fuerza de
intervención militar. El avance de Taylor fue detenido por los aviones
y cañoneras nigerianas. El rebelde liberiano, furioso con los sucesos,
comenzó a armar un movimiento guerrillero en Sierra Leona para castigar
a su gobierno por haber apoyado a Nigeria en Liberia. Para ello
se apoyó en un sargento del ejército de Sierra Leone, Foday Sankoh,
quien organizó un grupo rural de jóvenes radicalizados de la aislada
región oriental del país (2).
Desde 1991 rebeldes del Revolutionary United
Front (RUF) desafiaron al gobierno de Sierra Leona, entonces gobernada
por el ex-jefe del ejército Joseph Monoh. Según las Naciones Unidas,
este es el país más pobre del mundo, pero está repleto de diamantes.
Los diamantes estaban en el centro de la disputa, y los rebeldes
dominaron campos diamantíferos con los que financiaron sus operaciones,
vendiendo a comerciantes británicos y liberianos. El gobierno también
financió sus operaciones militares con ventas de diamantes (3).
En apuros frente a un RUF que avanzaba y un ejército
regular desmoralizado cuyas tropas a veces se pasaban a los rebeldes,
el gobierno de Monoh solicitó ayuda al Reino Unido, apoyándose en
los viejos vínculos coloniales y en la cooperación prestada durante
la guerra de Malvinas, cuando la capital de Freeport fue una escala
importante para las fuerzas británicas, pero Whitehall denegó ayuda.
En mayo de 1992 se produjo una asonada militar y Monoh fue reemplazado
por el capitán Valentine Strasser, de 26 años. El apoyo del rebelde
liberiano Taylor a los rebeldes del RUF se incrementó, a la vez
que Strasser se apoyó en tropas nigerianas, también enemigas de
Taylor. El aeropuerto de Freetown fue usado por la aviación nigeriana
para bombardear posiciones de Taylor en Liberia (4).
Hacia 1995, y frente a la situación cada vez
más desesperada de Strasser, el gobierno del Reino Unido envió 58
gurkhas (5) para participar en la lucha, pero éstos sufrieron bajas
importantes y pronto se vieron forzados a retirarse. En ese año
los rebeldes llegaron a las afueras de Freetown, a punto de consumar
su asalto final al poder. Fue entonces que, al decir de The Economist,
un "ex pero no muy ex" oficial de inteligencia británico
introdujo a Executive Outcomes, que poco después fue invitada a
intervenir por Strasser, para ayudarlo a recuperar el control sobre
territorio minero dominado por los rebeldes (6). Aportando fuerzas
aéreas y terrestres, EO puso a salvo la ciudad (7).
EO adiestró al ejército, asumió el control operativo,
proveyó información de inteligencia, y acompañó a las unidades en
sus operaciones. Ciento veinte mercenarios cambiaron el equilibrio
militar, de los cuales sólo dos murieron. El enviado de Sierra Leona
a Washington, John Leigh, declaró que el gobierno de ese país creía
que EO podía proveer seguridad mejor que el ejército regular de
Sierra Leona. El despliegue de los mercenarios en el distrito minero
permitió el restablecimiento de la actividad, y un informe confidencial
del gobierno británico obtenido por The Economist encomiaba
a la empresa mercenaria. Una vez que las zonas de diamantes tradicionales
fueron recapturadas, Lifeguard Ltd., otra empresa vinculada a EO,
proveyó servicios de seguridad a las empresas mineras (8).
En Sierra Leona, EO reabrió una mina de rutilo
de propiedad australiano-norteamericana que había estado cerrada
desde 1995 por la violencia. Posteriormente a su recuperación, la
mina fue saqueada por un contingente del ejército de Sierra Leona
liderado por Johnny Paul Koroma, futuro presidente de facto. La
empresa en cuestión era Sierra Rutile Holdings, de propiedad de
Consolidated Rutile, que tiene base en Brisbane y que a su vez es
propiedad de una empresa australiana, Renison Goldfields, de una
norteamericana, Nord Resources (9), y de una multinacional británica,
Rio Tinto (10). Cuando al gobierno se le agotaron los recursos y
EO amenazó con retirarse de Sierra Leona, empresarios locales les
rogaron que se quedaran y reunieron el dinero (11). En 1996, después
de un cese de fuego conseguido por EO y fuertes presiones británicas
y norteamericanas, se logró llevar a los rebeldes del RUF a la mesa
de negociaciones.
Se pactaron elecciones elecciones libres, pero
antes de ellas el brigadier general Julius Maada-Bio derrocó a Strasser.
No obstante, cumplió con la promesa de llamar a elecciones, en las
que se eligió presidente a Ahmad Tejan Kabbah, un veterano de la
diplomacia africana que había ejercido cargos en las Naciones Unidas
y conocía al ghaniano Kofi Annan, secretario general de la ONU (12).
Hubo fuertes acusaciones de fraude pero Kabbah se hizo cargo del
gobierno. Bajo su mando el trabajo de los mercenarios se intensificó,
avanzando hacia el objetivo de convertir una milicia de cazadores
de aldea, los kamajors, en una fuerza de combate efectiva.
El ejército, sin embargo, sintió celos por el creciente espacio
otorgado a esta milicia, puesta a cargo de la guardia presidencial.
Mientras tanto EO, aliada a fuerzas nigerianas, continuaba haciendo
retroceder al RUF (13).
Pero ya hacia fines de 1996 el descontento político
por las importantes sumas pagadas a EO se hizo sentir. Además, el
gobierno llegó a un efímero acuerdo de paz con el RUF. Una cláusula
del mismo establecía que EO debía abandonar Sierra Leona. En febrero
de 1997, los mercenarios efectivamente dejaron el país. Como se
dijo, sin embargo, su subsidiaria Lifeguard Ltd. se quedó en Sierra
Leona, y además EO obtuvo concesiones de áreas de diamantes y de
bauxita (14). También permanecieron en Freeport dos batallones de
nigerianos.
Al partir, uno de los mercenarios le advirtió
a Kabbah que sin el aporte de EO, éste sería derrocado en 90 días.
Se equivocó: una coalición de militares y rebeldes del RUF lo derrocó
89 días más tarde (15). En efecto, el 25 de mayo de 1997 Kabbah
fue depuesto y se exilió en Conakry, la capital de Guinea. En Freetown,
fue reemplazado por el mayor Johnny Paul Koroma, saqueador y golpista
educado en la Real Academia de Sandhurst, Inglaterra.
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New York Times, 25 de enero de 1998.
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New York Times, 25 de enero de 1998.
-
Washington Post, 3 de enero de 1999, y
Associated Press Online, 19 de diciembre de 1998.
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"Chronology of Sierra Leone: How Diamonds
Fueled the Conflict", Africa Confidential, Londres.
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El Gurkha Security Group, de mercenarios nepaleses
al servicio de Gran Bretaña, tenía su asiento en las Islas del
Canal de la Mancha. Poco después, la modernización de la estrategia
militar del gobierno de Su Majestad los dejó sin trabajo.
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Christian Science Monitor, 25 de marzo
de 1998 y The Economist, 16 de mayo de 1998.
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Weekly Mail and Guardian, 30 de mayo de
1997.
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U.S. News and World Report, 20 de enero
de 1997 y The Economist, 16 de mayo de 1998.
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Camberra Times, 14 de abril de 1997.
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Sunday Times, 28 de junio de 1998.
-
Chicago Tribune, 27 de enero de 1997.
-
Sunday Times, 10 de mayo de 1998.
-
"Chronology of Sierra Leone: How Diamonds
Fueled the Conflict", Africa Confidential, Londres.
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Camberra Times, 14 de abril de 1997.
-
Sunday Times, 10 de mayo de 1998.
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