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 La guerra en Sierra Leona III: hacia la internacionalización del conflicto  

Regresando al caso específico de Sierra Leona con que cerramos este trabajo, es evidente que la participación de Sandline fue parte de la política británica, apenas disimulada por algunas cortinas de humo. Como dijo el Sydney Morning Herald en un artículo titulado "Sandline ayuda a dar un golpe muy británico", en el inhóspito escenario de Sierra Leona todo discurso sobre ética, democracia y procedimientos parlamentarios está completamente divorciado de una realidad en la que lo único que cuenta son los diamantes (1), y fueron estas piedras las que motivaron las políticas del Reino Unido y los Estados Unidos. David Shearer, del International Institute of Strategic Studies.de Londres, fue despiadadamente claro:

"Un país tiene que ser estable antes de que sea democrático. Las empresas de seguridad y de minería están interesadas en la estabilidad. África se ha convertido, básicamente, en un conjunto de minas, y eso es lo único que le interesa al mundo. Los diamantes son la única moneda con la que Sierra Leona puede concitar la atención del mundo. Y la única manera en que puede ganar estabilidad es vendiendo su heredad (2)".

Por lo demás, y como es del conocimiento público, la violencia en Sierra Leona no cesó con la restauración de Kabbah en 1998. Al fin y al cabo, éste fue elegido en 1996 con el concurso de sólo el 25% de la población, ya que no votaron los habitantes de los territorios en manos de los rebeldes. Además, en la práctica Sierra Leona no tiene un ejército, y depende de las rudimentarias milicias kamajors y de sus aliados del ECOMOG.
    Cuando Kabbah fue restituido a su cargo, grandes porciones del territorio en el este y norte del país permanecieron en manos del RUF, que siguió teniendo acceso a diamantes en la parte del territorio que domina, y siguió contando con el apoyo subrepticio del liberiano Charles Taylor, quien ya había conseguido convertirse en el presidente de su país. Después de una lucha guerrillera de varios años y tres intentos fallidos de tomar la capital de Monrovia, Taylor había llegado a un efímero acuerdo con los nigerianos, que posibilitó las elecciones de julio de 1997 en las que tuvo una victoria resonante. Pero pronto la luna de miel con Nigeria terminó, y el ahora presidente continuó apoyando a los rebeldes sierraleoneses del RUF, que también son anti-nigerianos. En esa configuración estratégica, no extraña que el apoyo francés a Taylor haya continuado (3).
    En noviembre de 1998 el ministro de relaciones exteriores de Liberia negó vínculos actuales con el RUF, aunque reconoció que en el pasado las milicias del presidente Taylor habían apoyado a los rebeldes. Por su parte, el gobierno de los Estados Unidos está seguro de que ese apoyo se mantiene e incluso aumentó (4). Las milicias de Taylor se convirtieron ahora en el Partido Patriótico Nacional, que gobierna a Liberia y aparentemente tiene una alianza con la Libia de Moammar Gadaffi, lo que torna aún más compleja la situación de Sierra Leona y los rebeldes del RUF (5).
    También del lado del RUF hay evidencias de la participación de mercenarios ucranianos con financiación liberiana, lo que ubicaría a estos guerreros importados en ambos lados de la contienda (6).
    En diciembre de 1998, con el apoyo de mercenarios ucranianos y soldados de Liberia y Burkina Faso, el RUF contraatacó y estuvo a punto de volver a capturar la capital, llevando la devastación una vez más a Freetown, sometida a incendios masivos y a masacres de civiles. Allí, las sorprendidas fuerzas del gobierno resistieron con la ayuda del ECOMOG (que incluyó tropas nigerianas y guineanas), y de mercenarios ucranianos y sudafricanos, sin resultados definitivos para ninguna de las partes a la hora de escribirse este trabajo (7).
    Es improbable que el prometido aporte de tropas de Gambia a la coalición nigeriana (8) cambie la situación. Tampoco las interminables reuniones de diplomáticos, como las sostenidas en Costa de Marfil en diciembre de 1998 entre siete Estados africanos, los Estados Unidos, Gran Bretaña y las Naciones Unidas. En este contexto, el 14 de enero de 1999 el Daily Telegraph informaba sobre el lamento del mercenario Tte. Cnel. (R) Tim Spicer, quien razonaba que frente a la falta de voluntad occidental de comprometer fuerzas regulares, Sandline International debió haber recibido luz verde para terminar el trabajo de derrotar al RUF (9). Su protesta es un signo de los tiempos.

  • NOTAS
  1. Sydney Morning Herald, 12 de mayo de 1998.

  2. Sydney Morning Herald, 12 de mayo de 1998.

  3. New York Times, 25 de enero de 1998.

  4. Washington Post, 3 de enero de 1999.

  5. New York Times, 25 de enero de 1998.

  6. Washington Post, 3 de enero de 1998, y Daily Telegraph., 14 de enero de 1999.

  7. The Guardian, 14 de enero de 1999.

  8. Wall Street Journal, 29 de diciembre de 1998.

  9. Daily Telegraph, 14 de enero de 1999.

 

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