ARCHIVOS: Informes de las misiones diplomáticas argentinas sobre la política racista Alemania y los paises de la Europa ocupada (1933-1945)

    Alemania durante la Segunda Guerra Mundial (1939-1945)

 
Nota N° 83
Berlín 2 de marzo de 1939.

Memoria 1938

Señor Ministro:

Hoy debo presentar la memoria correspondiente al año 1938, o sea, el séptimo trabajo de la índole, contado desde que tuve la honra de hacerme cargo de la representación en Alemania, a fines de julio de 1932.

Generalidades

Han transcurrido desde entonces años de intensas preocupaciones y transformaciones en las relaciones internacionales del viejo continente; produciéndose grandes cambios no sólo de carácter político sino también territorial. Y, sobre todo, 1938 ha representado el más resonante de los triunfos obtenidos en periódicas etapas, por los vencidos de 1918. Lo que pareció utopía, sueño o propósito irrealizable, se ha convertido en una evidente realidad. El programa político interno de unificación alemán, iniciado prácticamente por Bismarck y continuado luego en sus esfuerzos por el Emperador Guillermo II, ha sido completado ampliamente por el Canciller Hitler, al ensanchar las fronteras más allí todavía de lo que se habían propuesto en los planes y ensayos llevados a cabo por el pangermanismo.

Difícil sería transmitir en algunas páginas una síntesis de lo que ha sido 1938. Estamos aún demasiado próximos de los trascendentales acontecimientos. Alemania ha anexado, con la demostración únicamente de su fuerza, a la ex República Austríaca y, con la exposición también de su poder, impuso en Munich, con la resignada aquiescencia de Francia y Gran Bretaña, la cesión del territorio sudeste. Asimismo, excepción hecha todavía del corredor polaco y de las ex colonias, ha destruido en absoluto las cláusulas que le fueron dictadas en el Tratado de Versalles.

1939 será, sin la menor duda, un año que ofrecerá al mundo muchas incertidumbres y en el cual, posiblemente, si llega a salvarse de recurrir a las armas, en todo caso, la demostración amenazadora de las fuerzas destructoras de toda índole, representará un factor decisivo en las futuras cuestiones de carácter político internacional. Hoy por hoy, la palabra es de los fuertes.

Durante 1938 he informado periódicamente sobre la vida y la política alemanas, tratando de transmitir una impresión lo más exactamente posible de los acontecimientos, contemplados fríamente, objetivamente, bajo sus distintos aspectos y consecuencias. De ahí que debo referirme a las múltiples comunicaciones dirigidas en cada oportunidad. No escapará a V.E. lo difícil que resulta informarse en Alemania, dado el severo régimen imperante, y la política de los hechos consumados, pues nadie se atreve a decir lo que sabe o mismo lo que cree, temiendo el draconianismo de las leyes vigentes y, más que todo, a la flexibilidad dada a la llamada “ley de traición al pueblo” y a la facilidad conque se lleva a los campos de concentración.

Política general

El 28 de febrero de 1934, en la memoria correspondiente a 1933, al tratar sobre la obra política realizada por el nuevo gobierno, tuvo ocasión de escribir lo que sigue: “La acción desplegada por el partido nacional-socialista desde su ascensión al poder —combativa, sistemática y enérgica—, ha operado tal vuelco en el armazón político, administrativo, económico, financiero y cultural del Reich, que nada ha resistido a su empuje demoledor de lo existente; arrasando los partidos consagrados por largas tradiciones; quebrando el parlamentarismo; efectuando la unidad del Reich, siempre afectada por exigencias locales. Ha disuelto los sindicatos de las imponentes asociaciones obreras, núcleo poderoso del proletariado alemán. Ha efectuado una campaña antisemita que ha asombrado al mundo, por la audacia y firmeza con que fue encarada: lucha abierta, sin desmayos, contra un enemigo que desempeñaba rol esencial en la crisis general que asola actualmente a la humanidad.”

Más adelante me referiré a la economía y finanzas del Reich. Deseo previamente consignar que ambas responden a un régimen análogo al seguido durante la última contienda armada. Existe un verdadero socialismo de Estado. Las actividades del país se encuentran controladas por infinidad de oficinas y dependencias. Estas intervienen en todo y para todo. La agricultura, las industrias, etc., en sus distintos aspectos, trabajan controladas por delegados y funcionarios que imponen orientaciones, cuotas y proporciones. La iniciativa corresponde al Estado, o, llamémosle por su nombre, al grupo que gobierna. El concepto de la propiedad ha variado. También el de la libertad individual. Ambas no son ya como ahora, inviolables. Están libradas al arbitrio de los que mandan. Cualquiera puede ser despojado de sus bienes de un día para el otro. A los israelitas se les priva no sólo de sus fortunas sino de sus objetos de arte, alhajas y hasta de los elementos más indispensables para la vida. El niño, desde los 10 años de edad, no es más que un número, un rodaje de la gran máquina del Estado. Le es prohibida toda expresión de pensamiento. Hace lo que se le dicta: piensa lo que se le inculca y no puede discutir ni reflexionar. Su único ideal debe ser servir al jefe; creer a los que mandan, y confiar su destino a la virtud de la fuerza. Debe denunciar, delatar, ¡mismo a sus padres! Y, para los adultos, el régimen es todavía más severo: cualquiera resistencia, la más mínima, implica el campo de concentración. Y si es considerado dañino para la comunidad, el remedio consiste en su desaparición.

“Alemania es Hitler y Hitler es Alemania”, tal la leyenda de muchos carteles puestos a la entrada de ciudades y pueblos. Es una frase que demuestra el estado de las conciencias.

No sé, francamente, si la historia recuerda, mismo cuando las antiguas dictaduras, un hombre que haya tenido en sus manos semejantes poderes y que haya impuesto un régimen semejante, de sumisión, sin límites ni control. El gobernante ha hecho que todo el pueblo trabaje y se consagre, hoy por hoy, a acrecentar el poderío bélico en todos los extremos del territorio. Las anexiones y protectorados responden a esa finalidad, a esa doctrina o ideal: el culto de la fuerza.

Alguien podría preguntar, ¿y la organización de la justicia? Cabría repetirse aquello que “la estatua de Temis estaba cubierta por un velo”; pudiendo agregarse que ese velo es tupido; sumamente espeso.

El mejoramiento general constatado materialmente se debe a la economía de guerra.

La dictadura sobre la economía y las finanzas, es ilimitada. La paciencia de las masas es grande. El espíritu de sacrificio también. De ahí que los escépticos exageran cuando creen vislumbrar síntomas de malestar. El pueblo alemán es capaz de llegar a los mayores sacrificios personales cuando se les impone o exige en nombre de la causa pública. La gran guerra nos demostró lo que es capaz de hacer este pueblo disciplinado, sumiso y patriota. Entonces la obra se llevó a cabo con el estandarte Imperial. Hoy flamea el estandarte del cesarismo democrático reinante. La finalidad es idéntica. Este pueblo es capaz de resistir mientras cree y tiene fe. El armisticio y la revolución de 1918, nos instruyen cómo y hasta cuándo se mantiene esa disciplina y esa unión.

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Fuente: AMREC, D.P. Alemania, 1940, Exp. 8, Nota No. 647, Berlín, 3/09/40

 [El 3 de septiembre de 1940, Ricardo Olivera, Embajador argentino en Berlín informa acerca del resultado favorable del pedido de indemnización por daños en favor de Alfredo Mundstock- Subraya el carácter "excepcional" de la resolución del estado alemán. N. del C.

Nota N° 674

Berlín, Septiembre 3 de 1940.

Señor Ministro:

Tengo el honor de dirigirme a V.E. para llevar a su conocimiento que este Ministerio de Negocios extranjeros por nota verbal N° D III 2001, de 28 de Agosto de 1940, confirma haberle sido entregado al ciudadano argentino Alfredo Mundstock la suma de dos mil marcos como indemnización de los daños que le fueron ocasionados en sus bienes muebles con motivo de los sucesos que se desenvolvieron el 10 de Noviembre de 1938. La embajada había hecho una gestión en amparo del derecho que asistía a dicho ciudadano argentino y encuentra a la solución no sólo satisfactoria como justicia sino amistosa por lo excepcional, dentro de las numerosísimas análogas amparadas por otras misiones diplomáticas.

 

Fdo: Ricardo Olivera

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Fuente: AMREC, D.P. Alemania, 1940, Exp. 161, Tomo IV, G.E., Nota No. 711, berlín, 9/09/40

[El 9 de septiembre de 1940 el Embajador Extraordinario y Ministro Plenipotenciario, Ricardo Olivera, envía una nota al Ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina, Julio A. Roca, en la que analiza los efectos de la continua presión oficial sobre los judíos en los territorios dominados por el Reich, para obligarles a emigrar. Además, describe la situación de los aproximadamente doscientos mil judíos que permanecen en Alemania.[1](N. del C.)

Nota N° 711

Berlín, 9 de Septiembre de 1940.

Señor Ministro:

Mientras todas las fuerzas alemanas se concentraban en el Oeste, para el ataque definitivo, las autoridades alemanas, según la “United Press”, no dejaron de presionar a los judíos que viven aún en el territorio del Reich, para obligarles a emigrar. Parece que doce mil dejaron Alemania desde el comienzo de este año, de los cuales cinco mil consiguieron emigrar hacia el Norte.

Del medio millón de judíos que vivían en Alemania cuando Hitler llegó al poder, sólo doscientos mil más o menos, viven aún en ella. Las autoridades alemanas, por el contrario, indican un número superior, más o menos cuatrocientos mil, ya que cuentan a los que habitan en los territorios ocupados por el ejército del Reich. Durante los últimos ataques aéreos británicos numerosas familias judías, que no tenían abrigos apropiados, quedaron en sus departamentos. En el mes de septiembre, todos los teléfonos particulares han sido suprimidos en las casas judías. Esta medida no comprende a los judíos extranjeros, hospitales, colegios, etc., y a los jefes de las comunidades que tienen que estar en contacto con las autoridades alemanas.

Casi todos los negocios de Berlín han puesto un letrero en las vidrieras con esta inscripción:

“Los judíos no pueden hacer sus compras sino entre las 16 y 17 horas.” Se dice que no recibirán este invierno sino la mitad del carbón a que tienen derecho los arios. Aún no han recibido las nuevas señales para adquirir ropa etc.

Los millones de judíos polacos, que fueron arrestados al comienzo de la guerra, se encuentran aún en los campos de concentración. Después de la entrada de Italia en la guerra, las dificultades para emigrar han aumentado enormemente. Sólo la ruta de Siberia les queda abierta.

Fdo: Ricardo Olivera

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Fuente: AMREC, D.P. Alemania, 1941, Exp. 19, “Informe presentado por el Cónsul en Munich sobre las leyes de la raza alemana”, Munch, 18/02/41

[El 18 de febrero de 1941, Ernesto Sarmiento, Cónsul en Munich, le envía al Embajador argentino en Berlín, Ricardo Olivera, la traducción de un folleto sobre "las leyes de Nuremberg sobre los judíos". En el prólogo de este folleto se  transcribe del discurso pronunciado por Gerhard Wagner, con quien el cónsul argentino dice tener trato personal.

 

            A continuación se transcribe la parte introductoria y la parte final de la nota del cónsul. En esta Sarmiento expresa la "esperanza de que este trabajo pueda ser de alguna utilidad para nuestra patria en la palpitante cuestión de la raza" y  que "este asunto pueda ser estudiado por los entendidos y pudiera servir adaptándolo a nuestra modalidad para un estudio futuro de Ley de Inmigración". Por último, se transcribe una selección de párrafos del prólogo de Gerhard Wagner.(N. del C.)

Munich 18 de febrero de 1941

Sección II

Nota N° 8

Obj: Traducción de las Leyes de la raza alemana.

Señor Embajador:

Tengo el honor de dirigirme a V.E. acompañando adjunta una traducción de un folleto que con el nombre “Las Leyes de Nuremberg sobre los judíos” ha sido publicado y puesto en venta en Alemania desde la promulgación de las mismas Leyes que entraron a regir a principios del año 1936 después del Congreso que tuvo lugar en Nuremberg en el mes de setiembre del año 1935 en ocasión de la conmemoración del día del partido nacional-socialista.

Las nombradas Leyes de la raza están precedidas de un prólogo que es la transcripción del discurso que pronunció en esa oportunidad el Doctor Gerhard Wagner fallecido en ésta a principios del año 1939.

Como he tenido oportunidad de conversar con el autor Dr. Wagner (que fue director del cuerpo médico de Alemania con asiento en Munich) debo dejar constancia en ésta que había sido invitado por el mismo el 1° de setiembre de 1938 a un banquete que ofreció el cuerpo médico a los colegas sudamericanos que pasaron por Munich, cumpliendo el programa trazado por la Casa Bayer.

Muy a pesar mío no puedo dar los nombres de todos estos facultativos por no poseer la lista de ellos, pero la Casa Bayer de Buenos Aires debe poder facilitar sus nombres, pues fue, como dije anteriormente, la organizadora del viaje de estudios.

Debo dejar constancia en ésta, ya que la oportunidad se presenta de hacer resaltar la muy amable hospitalidad de los dirigentes del cuerpo médico alemán y de las Autoridades oficiales de ésta que en un ambiente de gran camaradería recibieron a los representantes del cuerpo médico sudamericano, pues que había argentinos, chilenos, paraguayos y peruanos.

En esa misma ocasión fui invitado a otro banquete por el Intendente Municipal deésta, el que recibió a los delegados sudamericanos y cuerpo médico alemán en su casa particular de manera muy amable y puedo decir hasta fastuosa, pues nada faltó que pudiera disminuir el brillo de esta recepción, ya que hasta una banda de música dispuesta en el jardín de su residencia hubo de sorprendernos muy agradablemente a los postres y luego una partida de bochas eléctricas terminó alegremente esta manifestación de la camaradería entre médicos alemanes y sudamericanos.

Ya el 16 de agosto de 1937 había asistido a otra recepción que en honor de los médicos sudamericanos ofreció el Sr. Intendente Municipal de ésta en los salones de la Municipalidad.

En esa oportunidad el número de invitados sudamericanos no bajaba de 150 y el banquete se desarrolló en un ambiente de la mayor armonía y en el que hicieron uso de la palabra los representantes de algunas naciones americanas, un médico español y el Doctor Nicolás Romano, argentino, Director actualmente del Hospital Durand, Buenos Aires.

Varias personalidades médicas argentinas asistieron a este banquete, pero desgraciadamente como en el caso anterior no dispongo de la lista de los visitantes, la que podría facilitar posiblemente la Casa Bayer de Buenos Aires nombrada anteriormente, que fue la organizadora de este viaje de estudios.

Entre algunos nombres que recuerdo puedo citar al Dr. Vacarezza, actual profesor de tisiología en la Facultad de Buenos Aires y al Dr. Nicolás Romano nombrado anteriormente, al que tuve el honor de tener a mi lado durante la comida y el que tomó la palabra como sabe hacerlo expresándose en términos muy medidos, oportunos y discretos, lo que no deja de ser en esos casos sino un vínculo de unión más con el país que tan amablemente había hecho participar a los médicos sudamericanos y sus familias de tan agradable excursión por tan importantes centros alemanes como Dresden, Munich, Breslau etc., donde a no dudarlo enriquecieron su caudal de conocimientos con el estudio de la organización de los hospitales, centros médicos, clínicas, laboratorios etc. que se pusieron a la disposición de los visitantes.

Como los asuntos tratados en el prólogo de las Leyes de la raza que van a seguir, son más bien de la competencia del cuerpo médico, es por este motivo que me he permitido citar los nombres de los Doctores Vacarezza y Romano para que si la oportunidad se presentara, poner en manos de ellos este trabajo y adaptándolo a nuestra manera de ser, a nuestro factor geográfico y a nuestra modalidad característica puedan sacarse las consecuencias que se derivan del mismo y ya que el médico en la Argentina tiene una función tan importante a llenar en la sociedad, pueden sus consejos saludables bajo el punto de vista de su especialidad aconsejar algo en el palpitante problema de la raza de que tanto se ha hablado en estos últimos tiempos y sin que llegue a los extremos a que han llegado en Europa actualmente, puedan, como he dicho, aportar su grano de arena en los cimientos de la sociedad futura, que por ser nuestra Patria un país de inmigración, un consejo médico y muchos consejos médicos podrían aportar más luz o algo de luz en el oscuro problema de la humanidad futura, en el que a todos nos corresponde una parte de responsabilidad y sobre todo cuando en especial tan a ciegas debemos ir los que debiéramos controlar y filtrar la inmigración que se dirige a nuestra benignas y pacíficas playas...

El discurso pronunciado por el Dr. Wagner en el Congreso de Nuremberg el 15 de setiembre de 1935 viene precedido de un prólogo que traducido al español textualmente dice lo siguiente:

 

Prólogo del Autor

Las ideas que se desarrollan en este folleto corresponden al contenido del discurso que el autor pronunció el 12 de setiembre de 1935 en el Congreso del Partido denominado el día del partido de la libertad. En la sesión del Parlamento que tuvo lugar el 15 de setiembre de 1935 fueron promulgadas la “Ley de ciudadanía del Reich“ y la “Ley para la protección de la sangre alemana y del honor alemán”. La “primera disposición sobre la Ley de ciudadanía del Reich” y la “primera disposición para la aplicación de la Ley para la protección de la sangre alemana y del honor alemán” fueron publicadas el 14 de noviembre de 1935. En el presente folleto se agregan al discurso del autor el texto de ambas leyes y las primeras disposiciones sobre las mismas y han sido explicadas en cuanto dichas disposiciones legales dicen relación con la solución del problema racial.

 

Las Leyes de Nuremberg sobre los judíos

por el Doctor Gerhard Wagner, Munich, Director del Cuerpo Médico del Reich

(...) Considerada biológicamente la doctrina de la igualdad (...) rechaza toda diferencia de apreciación en la población de un Estado o de una Nación y por eso patrocina por igual al menos en teoría así las fuerzas sanas y productivas, como las enfermas, agonizantes e ineptas. Este proceder produce en la práctica un efecto mucho más pernicioso aún, a saber: la preferente protección y conservación de los débiles y de los ineptos y como consecuencia de ello la degeneración de los pueblos. Esta consiste en que determinadas enfermedades y taras hereditarias que son imposibles de curar por medidas médicas y sociales van propagándose más y más en un pueblo por medio de los descendientes de los que las padecen. Y como no disponemos de tratamientos terapéuticos eficaces contra semejantes padecimientos hereditarios, podemos únicamente ponerles un dique o desterrarlos también definitivamente de la vida del pueblo, impidiendo la multiplicación de los desdichados portadores de esas taras. Pero como la doctrina de la igualdad que ayer todavía tenía valor rechazaba en principio una inferioridad aún en aquellos enfermos hereditarios manifiestamente inútiles para la vida, hemos tenido que experimentar en los últimos decenios como consecuencia natural un horrible aumento de las graves enfermedades hereditarias degenerativas. La fecundidad de estos tarados hereditarios es considerablemente mayor que la de los sanos hereditarios (...).

El mismo funesto desarrollo se va efectuando ante nuestros ojos en el segundo terreno, tema de nuestro trabajo. La doctrina de la igualdad negaba también los límites raciales y de manera especial tratándose de Europa los límites entre europeos y judíos. Consecuencia de ello fue una creciente mezcla con la sangre judía completamente extraña para nosotros. Esta creciente bastardía tenía que traer consigo las más funestas consecuencias, no sólo por ir contra todo orden establecido por la naturaleza que estableció límites para las razas, sino también porque las características raciales especiales del pueblo judío ya de por sí bastante bastardeadas hacían sumamente perniciosa una mezcla semejante tanto para los individuos que de ella naciesen como para todo el pueblo en general. Pues es bien conocido que el pueblo judío tiene una serie de cualidades absolutamente negativas. Particularmente el pueblo judío adolece con mucha más frecuencia de enfermedades de asimilación y enajenación mentales, entre estas últimas casi sin excepción de aquellas enfermedades que son hereditarias (...).

Es también muy interesante de observar que precisamente es entre los judíos donde se encuentran con relativa frecuencia síntomas de degeneración sexual, lo que se exterioriza en que se presentan muy vagas y borrosas las características secundarias sexuales tanto espirituales como corporales. Así es como se puede explicar, según el profesor judío Piltz, la relativa frecuencia de homosexualidad entre los judíos. No podemos pues menos de asentir con lo que escribe Günther en su conocida obra “Etnología del pueblo judío”. Dice así: “A la pesimista y wertheriana sensibilidad de los hombres judíos contraponíanse con frecuencia en las mujeres judías cualidades impropias de la mujer y una desenfrenada aspiración a gozar de autoridad y prestigio en la vida pública, de donde también se puede explicar la preponderancia de las mujeres judías entre los cabecillas de los movimientos revolucionarios”.

También la estadística de criminalidad nos demuestra que el pueblo judío por razón de sus aptitudes raciales tiene predisposición en gran medida para toda una serie de graves delitos. También aquí es necesario advertir previamente que las cifras deducidas de las estadísticas de criminalidad del Reich alemán existentes desde 1882, sólo comprenden a los judíos confesionales y que si pudiésemos calcularlas para los judíos raciales, subiría considerablemente su número (...).

Las medidas eugenésicas negativas tienen el fin de limitar la propagación de la parte inepta del pueblo y en casos de graves taras impedirla del todo, para con esto librar al menos a las próximas generaciones de enfermedades y defectos físicos contra lo que es impotente el arte y la ayuda de los hombres. En particular se conseguirá este objeto por medio del consultorio matrimonial que está en vías de organizarse, por medio de la exigencia de certificados especiales para contraer el matrimonio que se introducirán legalmente muy en breve y en casos especiales por la prohibición de contraer el matrimonio. Para los casos de taras más graves el Reich alemán con su ley preventiva contra los descendientes enfermos hereditarios ha introducido la esterilización, de la que se trató expresamente en los dos últimos congresos del partido. Me remito a las explicaciones que entonces se dieron y advierto que todos aquellos pretendidos argumentos éticos o morales contra la ley alemana carecen de todo fundamento como se ha comprobado y originados de una facultad deficiente de pensar o de una consciente enemistad a toda costa.

El Estado Nacional-socialista ha tenido de manera especial muy en cuenta la idea religiosa desistiendo de efectuar la operación en los casos en los que se puede obtener por otros medios el objeto pretendido por medio de esta operación (evitar la procreación), a saber por medio del aislamiento cuyos gastos por supuesto no deberán correr a cuenta del Estado, es decir a cuenta del pueblo. Si las Confesiones creen a pesar de todo que deben adoptar una actitud de duda o que deben rechazar del todo lo que se les propone, entonces les rogamos con toda claridad que esta nuestra tolerancia no la confundan con una cesión del derecho que nos asiste para arreglar las cosas de este mundo por medio de la dirección política de la Nación.

(...) Nosotros los nacional-socialistas sabemos que bajo la dirección de Adolf Hitler hemos de conseguir también terminar victoriosamente esta lucha de vida o muerte y con ello por primera vez en la historia de todas las épocas y de todos los pueblos volver a arrancar a un pueblo de las garras de la muerte biológica y enderezarlo hacia un nuevo y feliz futuro nacional.[2]

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En la esperanza de que este trabajo pueda ser de alguna utilidad para nuestra Patria en la palpitante cuestión de la raza de que tanto se ha hablado en los últimos tiempos y sin que haya llegado allá a asumir las proporciones y el apasionamiento que ha asumido en Europa, espero que este asunto pueda ser estudiado por los entendidos y pudiera servir adaptándolo a nuestra modalidad para un estudio futuro de Ley de Inmigración, en la que se contemplarían las nuevas situaciones derivadas de problemas nuevos y en la que el cuerpo médico argentino pudiera (y ¿por qué no?) estudiar (¿quién sabe?) el tipo de raza más interesante y que más necesite la humanidad futura en vista de un desarrollo más intensivo de la agricultura y de la ganadería, que dada la extensión de nuestra Patria parece que fuera llamada a un rol preponderante para las necesidades de la humanidad.

Aprovecho esta oportunidad para saludar el Señor Embajador con mi más distinguida consideración.

Fdo: Ernesto Sarmiento - Cónsul

P.S. Cúmpleme poner en conocimiento de V.E. que no he enviado copia de esta memoria al Ministerio y que quedan dos copias a la disposición del Señor Embajador para darles el destino que crea más conveniente.

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Fuente: AMREC, Exp. 161, Tomo IX, 1942/43, G.E., Nota No. 1050, Berlín, 12/11/41 

 [El 12 de noviembre de 1941, Ricardo Olivera informa al Ministro de Relaciones Exteriores y Culto de la Argentina , José María Cantilo, sobre "el transporte en masa de  israelitas a Polonia”. A su vez, describe las condiciones  de esas deportaciones y precisa que la mayoría son conducidos al "getto" de Lodz, y que posteriormente, "muchos de ellos transportados a  aglomeraciones rurales cuyos nombres se ignoran".[3](N. del C.)

 

Nota N° 1050

Confidencial

Berlín, noviembre 12 de 1941

Señor Ministro:

El actual transporte en masa de israelitas a Polonia, representaría el punto culminante de la política antisemita comenzada hace ocho años por el gobierno nacional socialista. Según datos obtenidos en fuentes dignas de fe, el número de personas afectadas ascendería en el mes de octubre a 20.000, distribuidas en la forma siguiente: 4.000 de Berlín, 3.000 de Hamburgo, 2.000 de Colonia y el resto de otras ciudades del Reich y del Protectorado. Los transportes continúan y cuéntase que el promedio mensual de exilados se mantendrá en veinte mil unidades, creyéndose que el primero de abril de 1942 podrá hablarse de un Reich libre de judíos. Existirían todavía en Alemania más o menos ciento veinte mil personas de esa raza.

La desocupación forzosa de las casas que habitan constituye, en general, el preludio de su deportación. El plazo concedido para dejar sus domicilios oscila entre un cuarto de hora y algunas horas. Deben llenar un formulario en el cual declaran el dinero, los muebles, los utensilios caseros y la ropa de que son poseedores. Simultáneamente entrégaseles una lista de los objetos, que constituyen la “propiedad normal”de un judío y de los cuales puede disponer. Ellos son: dos trajes, un sobretodo, tres camisas, dos camisetas, tres calzoncillos, dos pijamas, seis pares de medias, seis pañuelos y dos pares de botines.

Una vez dejados sus domicilios son dirigidos a las comisarías correspondientes, donde llenan un cuestionario. En la mayoría de los casos firman un documento manifestando que “emigran” por voluntad propia; pero otros son obligados a "expresar su conformidad" de que se les considere como “enemigos del Estado” cediendo al Reich toda su fortuna o pensión si fuera del caso. Considéraseles oficialmente como “personas emigradas”.

Las casas de estos “emigrantes” son selladas por la “Gestapo” (Policía secreta de Estado) y todos los muebles, trajes y utensilios diversos son vendidos en subasta pública. Sólo pueden ser compradores las personas consideradas como arias y correspondientemente autorizadas. Llenadas las formalidades antes expuestas los israelitas domiciliados en Berlín y en sus alrededores son llevados a la Sinagoga de la Letzowstrasse, donde pernoctan para luego ser conducidos a diferentes estaciones de ferrocarril situadas en los alrededores de la Capital, en las cuales se hallan listos los trenes que los transportan.

Los planes definitivos del Gobierno del Reich respecto a los “emigrados” no son hasta el momento conocidos. Sábese, sin embargo, que en la actualidad se les emplea en Polonia en trabajos complementarios de la economía de guerra. La mayoría son conducidos a Litzmannstadt (Lodz) ciudad que ya posee un “ghetto” de más de 100.000 habitantes. Desde este destino muchos de ellos son transportados a aglomeraciones rurales cuyos nombres se ignoran.

Fdo: Ricardo Olivera

 

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Fuente: AMREC, Exp. 161, Tomo IX, 1942/43, G.E., Nota No. 95,  Berlín, 12/11/41 

[El 25 de febrero de 1943, Luis Luti, Encargado de Negocios Interino de la Argentina en Berlín, informa a la Cancillería argentina sobre un discurso pronunciado por Hitler, con motivo del aniversario de la fundación del Partido Nacional-Socialista. En dicha proclama, el Canciller del Reich se refirió a la "batalla" contra ''el peligro mundial del judaísmo", señalando que "esta lucha no se terminará por la destrucción de la raza aria" sino "por la exterminación de la judería europea". (N. del C.)

 

Nota N° 95

Berlín, 25 de febrero de 1943.

Señor Ministro:

El 24 del corriente con motivo de la conmemoración del aniversario de la fundación del Partido-Nacional-socialista, el Señor Esser, secretario de estado dio lectura de una proclama del Canciller Hitler en la manifestación que se realizó con tal motivo en Munich.

En esa proclama el Canciller alemán dice entre otras cosas: “He rogado a nuestro camarada Esser que se exprese en mi nombre, pues por la segunda vez las circunstancias me impiden de hacerlo personalmente. El ejército alemán, que se ha batido este invierno con el mismo valor que desde el principio de la guerra, libra una batalla encarnizada para librar al mundo de un peligro que proviene de los judíos bolchevistas apoyados por los banqueros de Nueva York y de Londres. Yo mismo me encuentro en el frente oriental y no puedo desgraciadamente estar con Vds. en este día. Este año, más que nunca, mi pensamiento está con Vds. pues que suerte le habría cabido a Europa sino se hubiese proclamado en esta sala, el 24 de febrero de 1920, las tesis de la revolución nacional-socialista que dieron al pueblo alemán la fuerza, no solamente de detener pero de destruir el peligro mundial del judaísmo.”

El Canciller enumeró enseguida las razones de los golpes recibidos en el Este haciendo notar que el camino recorrido por el partido no fue tampoco fácil pues que estuvo marcado innumerables reveses. Comparó el año 1920 con el de 1943 y aseguró que la fuerza del enemigo común es infinitamente menos considerable que el de las potencias del pacto tripartito, manifestando que no se desviará del camino que se ha fijado y que cumplirá hasta el fin la misión que le ha confiado el destino.

“Tengo el derecho de creer —dijo— que la Providencia me ha designado para realizar esta empresa, pues sin ella no hubiese podido emprender esta lucha, coronada, a pesar de todos los obstáculos, de victorias tales como jamás ha visto la historia del mundo. Esta lucha fue marcada de trabajos y de preocupaciones que hubiesen quebrantado a cualquier hombre de carácter más débil. Es para mí una felicidad, en estas horas de estar ligado por la comunidad de la suerte forjada por el partido.”

El canciller habló a continuación de las grandes tareas históricas del partido. Los obstaculizadores y enemigos del régimen serán aniquilados implacablemente, los traidores exterminados, cualquiera sea la forma en que intenten realizar sus intenciones. Esta lucha no se terminará por la destrucción de la raza aria, pero por la exterminación de la judería europea. La ideología del movimiento nacional-socialista llegará a ser el bien común de todos los pueblos, aún de los enemigos, gracias a esta lucha.

El canciller habló largamente del peligro judío autor de la guerra y afirmó que la plutocracia y el bolchevismo persiguen los mismos propósitos.

“Como del año último, nuestros enemigos registrarán, también esta vez, la más terrible de las desilusiones. El pueblo alemán alineará verdaderamente todas sus fuerzas como jamás se ha visto en ninguna guerra precedente. No dudaremos ni un segundo en poner a contribución los países que son responsables del desencadenamiento de esta guerra. Consideramos como natural el no ahorrar las vidas extranjeras en una época en que nuestras propias vidas soportan tan duros sacrificios y movilizaremos de acuerdo con nuestros aliados todas las fuerzas materiales y morales de Europa en una proporción desconocida por nuestro continente en el curso de su historia milenaria.”

Fdo: Luti - Encargado de Negocios a.i.

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Fuente: AMREC, Exp. 161, Tomo IX, 1942/43, G.E., Nota No. 217,  Berlín,  11/05/43 

[El 11 de mayo de 1943, Luis Luti remite al Canciller argentino, Enrique Ruiz Guiñazu, una nota en la que analiza un artículo de Goebbels titulado "La guerra y los judíos". Señala que el Ministro de la Propaganda "exhuma la lucha ... contra una minoría desarmada e indefensa". Luti subraya que el dirigente nacionalsocialista  culmina su artículo afirmando que los judíos "han firmado su propia sentencia de muerte". (N. del C.)

Nota N° 217

Berlín, 11 de Mayo de 1943.

Señor Ministro:

“La guerra y los judíos” es el título del último artículo del Dr. Goebbels, publicado por el semanario “Das Reich” y que se acompaña como anexo a la presente.

El Ministro de la Propaganda dice que asombra la candidez con que se aborda en ciertos medios europeos el problema judío y que no cabe la menor duda que si Alemania mostrara ahora la menor debilidad, correría el riesgo de provocar peligros extremadamente graves para su pueblo, para el Estado y para Europa entera, “pues son los judíos los que han querido esta guerra”. Para probarlo, dice que si se examina el campo enemigo, ya sea del lado de las "plutocracias" o del de los bolcheviques, los judíos se mantienen entre telones como inspiradores, excitadores e instigadores. “Son ellos los que organizan la economía de guerra del enemigo” —dice el Dr. Goebbels— “y es entre sus rangos que se reclutan en Inglaterra y Estados Unidos los agitadores ávidos de venganza.“ En tono ácido y virulento, el Ministro, luego de culpar al judaísmo de haber desencadenado la guerra con fines de explotación y dominación, dice que es una “necesidad de salud pública, para Alemania, la adopción de cualquier medida que proteja al pueblo alemán en lucha contra ese peligro”.

En tono profético el Dr. Goebbels anuncia que si el Eje perdiera la guerra, no habría diques capaces de contener la marea judeo-bolchevique.

Hasta poco hace, el peligro inminente para Europa y la civilización occidental lo constituía exclusivamente el comunismo ruso. Era el “leit motif” que inspiraba la prosa del Ministro de la Propaganda. Para reanimar argumentos un tanto usados, el Dr. Goebbels exhuma la lucha que desde hace años —lucha a muerte— mantiene el nacional-socialismo contra una minoría desarmada e indefensa que ya ha sido casi totalmente eliminada del territorio del Reich mediante métodos que nada tienen que envidiar a los empleados por los enemigos del Este.

El Ministro piensa que el mayor y más peligroso enemigo, no sólo del Reich, sino de Europa, es el judaísmo, “que amenaza la libertad y la dignidad de la Humanidad”, siendo de urgente necesidad “informar al orbe entero sobre su verdadero carácter y malas acciones, demostrando sin cesar el rol nefasto que le ha cabido en el origen y desenvolvimiento de esta guerra.” Conviene igualmente, según el Dr. Goebbels, “de acusarlos implacablemente de los crímenes de que se ha hecho culpable, hasta que los pueblos comiencen a despertarse....” Termina el artículo diciendo que la guerra que hacen los judíos “para destruir completamente al pueblo alemán” se ha vuelto contra ellos, “pues han firmado su propia sentencia de muerte.”

Fdo: Luti - Encargado de Negocios a.i.

 

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Fuente: AMREC, Exp. 161, Tomo IX, 1942/43, G.E., Nota No. 249,  Berlín,  1/06/43 

[El 1º de junio de 1943, Luti realiza un análisis sobre "la habilísima propaganda alemana". Como ejemplo, cita a un medio oficioso de la Cancillería alemana que reproduce las críticas del Papa a los bombardeos aliados sobre territorio alemán e italiano y omite citar los comentarios del Papa y del Primado de Bélgica "condenando la persecución de los judíos (...) y otros actos no menos 'humanitarios' que están, para el observador imparcial, a la altura de los horrores que causan las bombas inglesas y americanas". (N. del C.)

Berlín, 1° de Junio de 1943.

Señor Ministro:

La habilísima propaganda alemana en contra de los bombardeos aéreos de los aliados anglo-americanos sobre los territorios de Alemania e Italia, había encontrado eco en la prensa y la radio española. Ahora, la misma propaganda se apodera con idéntico objeto de ciertas frases pronunciadas por el Papa en el mismo sentido condenatorio. El “Boletín Político Alemán”, otro de los oficiosos de esta Cancillería, reproduce en una de sus últimas ediciones las palabras que el jefe de la cristiandad habría pronunciado ante los Cardenales: “La moral que encuentra expresión en el terror aéreo está en contradicción con los derechos y leyes de la humanidad. La actitud que se tome frente a este acto no tiene nada que ver con el partido a que se pertenezca en esta guerra. Acciones que no establecen diferencia entre objetivos militares y no militares no responden a las normas prescriptas por el Juez eterno.” Alrededor del tema el mencionado oficioso borda un sinnúmero de argumentos tendientes a probar que toda la culpabilidad de la guerra aérea recae exclusivamente sobre Francia y la Gran Bretaña, puesto que ambas potencias rechazaron la propuesta hecha por el Führer en Mayo de 1935, tendientes a humanizar la guerra. El Gobierno del Reich, según asegura la mencionada publicación, habría presentado en Marzo de 1936 un memorandum proponiendo la conclusión de un pacto antiaéreo conteniendo diversas cláusulas de seguridad y aboliendo el empleo en la guerra de aviones pesados y bombarderos, así como la prohibición de arrojar bombas de gases, incendiarias y explosivas fuera de la zona efectiva de guerra. Esta, como la propuesta anterior habría sido rechazada nuevamente por Inglaterra.

La información del Boletín Político, omite citar las anteriores palabras del Papa y las recientes del Cardenal van Roy, Primado de Bélgica, condenando la persecución de los judíos, el reclutamiento forzado de los trabajadores y otros actos no menos “humanitarios” que están, para el observador imparcial, a la altura de los horrores que causan las bombas inglesas y americanas.

Fdo: Luti - Encargado de Negocios a.i.

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Fuente: AMREC, Exp. 161, Tomo IX, 1942/43, G.E., Nota No. 305,  Berlín,  5/07/43 

[El 5 de julio de 1943, el Encargado de Negocios de la Argentina en Alemania, Luis Luti, informa al Ministro de Relaciones Exteriores de la Argentina, Segundo R. Storni, acerca de los tres decretos sobre ciudadanía y nacionalidad alemana.  Además afirma que "el proceso seguido por la ley de ciudadanía alemana desde 1935 ha encontrado en cierto modo su conclusión" . Por último, precisa que los judíos y los gitanos perdieron la posibilidad de  adquirir alguna de las cuatro formas de nacionalidad previstas por la ley . (N. del C.)

Nota N° 305

Berlín, 5 de Julio de 1943.

Señor Ministro:

El proceso seguido por la Ley de ciudadanía alemana desde 1935 ha encontrado en cierto modo su conclusión en los tres decretos de este Ministerio del Interior, de 25 de Abril último, los que, según un artículo del Profesor Dr. Hans Peter Ibsen, se basan en las experiencias hechas con la incorporación al Reich del territorio de Dantzig, Prusia del Oeste y Wartheland. Los cuatro grados de pertenencia al Estado Alemán, que se establecieron en esos territorios, se han extendido ahora a todo el Reich, de manera que actualmente existen los siguientes grados de ciudadanía alemana:

            1.) El derecho de ciudadanía que representa el grado más alto es el único que da derecho a la actuación política, al voto y a desempeñar un cargo público. El estar en posesión del derecho de ciudadanía es condición previa para el desempeño de funciones públicas, tales como empleado del Estado, alcalde, oficial del Ejército, etc.

            2.) La adopción de la nacionalidad alemana es la premisa para la adquisición y posesión del derecho de ciudadanía y tiene su base legal en la ley de ciudadanía y nacionalización de 1913, con sus modificaciones posteriores.

            3.) La nacionalidad discrecional, que equivale a la nacionalidad ilimitada, prescindiendo de la posibilidad de revocación que puede hacerse dentro de los diez años, pero a la cual puede renunciarse desde antes. La persona con nacionalidad discrecional no puede tener el derecho de ciudadanía y sus hijos se encuentran en las mismas condiciones.

            4.) El derecho de protección del Reich, que tienen las personas que habitando en territorio alemán no pertenecen a él y a las que se ha concedido ese derecho por disposición general o por resolución particular. Estas personas no pueden contraer matrimonio, por principio, con las antes indicadas. Los judíos y los gitanos no pueden adquirir ninguna de las cuatro formas de nacionalidad y carecen, por lo tanto, de ésta.

Para el Reich nacional-socialista esta gradación diferencia a los ciudadanos según su valor racial, excluyendo a los elementos extraños a la raza de la protección del Estado.

Aprovecho esta ocasión, Señor Ministro, para saludar a V.E. con mi más alta y distinguida consideración.

Fdo: Luti - Encargado de Negocios a.i.

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Fuente: AMREC, D.P. Alemania, Caja Varios, Exp. 7, Nota No. 379, Berlín, 2/09/43

[El 2 de setiembre de 1943, el Encargado de Negocios en Alemania comunica que  ha obtenido, como " excepción muy especial",  por  concesión del gobierno alemán,  "tarjetas normales de aprovisionamiento de alimentos y de ropa" para los "ciudadanos argentinos de raza israelita residentes en el territorio del Reich y en el del Protectorado de Bohemia y Moravia". (N. del C.)

Nota N° 379

Berlín, 2 de Septiembre de 1943.

Señor Ministro:

Tengo el honor de dirigirme a V.E. para informar que el Gobierno alemán ha decidido conceder a los ciudadanos argentinos de raza israelita residentes en el territorio del Reich y en el del Protectorado de Bohemia y Moravia, las tarjetas normales de aprovisionamiento de alimentos y de ropa.

Este procedimiento significa una excepción muy especial y como tal no tiene precedentes en la materia por el hecho de que los ciudadanos judíos de los países neutrales restantes encuéntranse sometidos al racionamiento facilitado a los israelitas alemanes que implica la casi total supresión de la alimentación.

La Embajada ha obtenido ese tratamiento de favor después de laboriosas gestiones ante este Ministerio de Negocios Extranjeros, quien manifestó en distintas ocasiones que “por razones de alta política sostenía los puntos de vista de la Embajada argentina, pero que contaba con la oposición casi irreductible de las autoridades interiores poco inclinadas a efectuar excepciones”. El Ministerio al aquiecer por notas de 9 de julio y 16 de agosto pasados lo pedido por esta Representación deja constancia que “este arreglo que diverge por completo de las disposiciones legales se ha hecho únicamente con el deseo especial de complacer a la Embajada Argentina”.

Fdo: Luis Luti

NOTAS

[1].- El informe se basa en una minuta del Consejero de la Embajada en Alemania, Luis Luti.

[2].- Todos los subrayados y negritas figuran así en el original.

[3].- La nota oficial que se transcribe fue realizada en base a una minuta de Luis H. Irigoyen, Secretario de Segunda Clase de la Embajada de Argentina en Alemania.

 


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